Bienvenido.
Ocuridad.
Su conciencia estaba oscura, absorta en una neblina de agonía, bajo la luz fría de los focos era imperceptibles ante la oscuridad que lo rodeaba. Flotaba entre olas de llanto y súplicas, cada una recorriendo su mente.
La espesa niebla tomó forma de aquella bestia que lo devoraba sin piedad, destrozando su cuerpo y arrancando su piel hasta no dejar rastro de su alma.
La doctora Xu Yi había dicho que mirara aquel espiral y su mente empezó a dar vueltas sin parar. Actualmente estaba ahí, sin sentir miedo o dolor, tal vez había experimentado tanto de eso que solo quedo el humo fugaz de esos sentimientos.
—Yuan, Yuan, Wen Yuan... —La voz de su madre hacia eco en la oscuridad, esa voz solía venir tarde.
—¡Lan Yuan! ¡Despierta, ya! -- La voz desesperada de la doctora estaba clara, era patético, ella fue quien quiso hacer esto en primer lugar.
Las perlas grises se hicieron presentes tiempo después de aquel grito, la doctora Xu Yi suspiro, aliviada. Tomó sus muñecas y las sintió, tomó sus mejillas y las pellizco, bajo hasta su cuello y...
—No me toque. — Sus dedos fueron retirados de un ligero golpe y aquellas escarchas grises la miraron congelando sus movimientos.
—Entiendo... Es hora de volver a tu habitación—Xu Yi se volvió tomando unos papeles y oprimiendo un botón " Listo, terminamos puedes llevartelo de vuelta. "
—Si... — respondieron al otro lado del alta voz.
Paso menos de medio incienso y unas enfermeras vestidas de blanco llegaron tomándolo del brazo cada una. Era inútil no tenía manera de escapar aún si quisiera.
—Tu... Tienes un nuevo compañero. — Hablo una de ellas. Debía ser nueva, no era capaz de mirarlo a los ojos.
—Hm.
Los pasillos eran tan aterradores como quienes lo habitaban detras de las puertas. Para Lan Yuan cada uno eran pequeños perros abandonados en la calle. Solos, tristes y con hambre de aceptación.
La puerta de su habitación no era distinta a las otras era una aburrida puerta Blanca con una ventanilla que se mantenía cerrada constantemente. Al entrar efectivamente todo estaba diferente a como lo vio por última vez.
Había una cama extra con sólo sabanas blancas, un pequeño clóset del mismo color. Ahí dentro todo era aburrido al punto de la locura. Solo algo destacaba un pequeño libro de cómic.
—Lan Yuan. El es tu nuevo compañero, su nombre es Jin Rulan. — La figura frente a él estaba extremadamente delgados, sus pómulos resaltaban y sus mejillas eran hundidas, su cabello recogido estaba débil y sin color, sus ojos eran opacos sin vida.
—Bien los dejamos.
Las enfermeras salieron de aquella habitación cerrando con seguro antes de irse, dejando solo un suspiro de soledad detrás de ellas.
—¿Anorexia y bulimia? —Miro la figura que tenía sobre su cuerpo un sueter amarillo.
—Que te importa. Ni creas que viene aquí a hacer amigos. —Se volvió dejando un incrédulo.
—Bienvenido. —Se volvió caminando hasta su cama, tapando sus ojos con su antebrazo. Pronto serían las nueve y las luces serían apagadas pero su cuerpo solo quería dejar de temblar.
Maldita Doctora.
Nota de autora:
Realmente me emociona hacer esta historia es un idea que temía desarrollar mal pero nada que un poco de información y estudió no arregle ♡








