MatchaBlossom Stories

Sinopsis

Oneshots y drabbles de la pareja JoexCherry

Genero:
Romance/Erotica
Autor/a:
luzmin
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Nocturno

Deslizó la puerta corrediza lentamente, buscando hacer el menor ruido posible con aquel movimiento. Se adentró a la habitación con sigilo, cerrando la puerta detrás de él. Observó lo extenso que era el sitio, en la parte central, se encontraba un futón, donde estaba recostado la persona que estaba buscando.


La luz de la luna se colaba por el papel traslúcido que tenían las puertas de la habitación que daban hacia el estanque del sitio. Aquella luz permitía apreciar el rostro de la persona recostada.


Joe se quedó unos momentos embelesado mirando aquel rostro que siempre le había parecido tan perfecto. No tenía el usual ceño fruncido con el que solía recibirlo en cualquier interacción que tenían.


― Kaoru ― susurró cuando estaba a lado de él. Se había hincado para acercar su cuerpo


El pelirrosa se movió ligeramente, la expresión de su rostro indicaba una cierta molestia por haber sido interrumpido de su descanso.


― Kaoru ― volvió a llamar observando divertido las expresiones del chico mientras lentamente estaba despertando


Los ojos del pelirrosa comenzaron a abrirse con dificultad. Adecuándose a la oscuridad para identificar quién había osado despertarlo


En cuanto pudo distinguir quien era la persona frente a él, su expresión de molestia apareció y estaba a punto de insultarlo antes de que aquel chico peliverde le tapara la boca


― Shh~ ― calló mientras una sonrisa divertida aparecía en el rostro de Joe ― No hagas ruido o los niños que están en la otra habitación se despertarán ― dijo divertido


Recordó cómo había metido a aquellos chicos a ese hotel en el cual Kaoru había ido a trabajar, sabía que el pelirrosa a pesar de siempre parecer frío, le había tomado cariño a Reiki, Langa, Miya y hasta Shadow.


― ¿Qué diablos haces aquí, gorila? ― preguntó en susurró con un tono molesto


― Te avise que te visitaría en la noche ― dijo el peliverde despreocupado


― ¡¿Ha?! ¡¿Y quién dijo que serías bienvenido?! ― reclamó


― ¿Ah? ¿Qué sucede? Estás más molesto que de costumbre ― percatandose que se comportaba más irritable que de costumbre


― No tengo nada, ahora lárgate de aquí ― dijo y empujó al hombre. Fue cuando se percató que como era su costumbre, ser un exhibicionista, no tenía playera playera puesta


Así que lo que tocó fue la piel morena del chico, pudo sentir la calidez sobre la yema de sus dedos, lo cual provocó que se sonrojara. Joe se percató de ese detalle y sonrió satisfecho por la reacción del pelirrosa


― Puedes tocarlos cuanto quieras ― le dijo con una sonrisa socarrona causando molestia en el otro ― ¿Por qué estás tan molesto? ― preguntó nuevamente al notar aquella expresión en Kaoru ― Ah~ ― dijo antes de entender la situación ― ¿Por las mujeres a las que vi hoy? ―


― Claro que no. A mi me da igual si eres un gigoló ― dijo antes de desviar la mirada. Joe entendía que Kaoru jamás admitiría en que estaba celoso y después de tantos años, comprendía en otro nivel a aquel hombre, así que solo sonrió.


― Sabes que lo demás es una fachada y tu eres el único ― susurró sincero y antes de poder escuchar un reclamo por parte de Kaoru, se abalanzó al chico para besarlo.


Al principio el pelirrosa intentó resistirse e intentaba empujar el cuerpo de Kojiro lejos de él, pero aquel musculoso hombre no permitiría que escapara tan rápido. Amaba cuando el pelirrosa se resistía, y aunque no lo reconociera, muy en el fondo estaba disfrutándolo también. Bastaron unos momentos después para que el pelirrosa estuviera participando en aquel fogoso beso que estaban compartiendo.


El peliverde, habilmente deslizo su mano en dirección al nudo de la cinta alrededor de la cintura del contrario, aquella tela que cerraba la yukata de color negro que traia puesta Kaoru. En un abrir y cerrar de ojos el chico pelirrosa estaba expuesto por completo frente al más grande.


Miró con lujuria su cuerpo, era lo más hermoso que pudo haber visto antes. No importaba con cuantas mujeres hubiera estado, no había punto de comparación con el cuerpo de aquel hombre que no tenía idea cómo había llegado a mantener una relación a escondidas.


La reacción de su entrepierna era inmediata, aquella vista era suficiente para tenerlo duro en unos segundos. El peliverde llevó dos de sus dedos a su boca, lamiendolos mientras veía el rostro del pelirrosa sonrojado, expectante a lo que le esperaba.


Y entonces, buscó la entrada de Kaoru y con lentitud fue metiendo uno de sus dígitos dentro de él. El pelirrosa arqueó su cuerpo involuntariamente, sus manos estaban sobre los pectorales del moreno empujándolo por mero reflejo de aquella intromisión. En un movimiento, Joe se acercó Kaoru para tapar la boca del chico y evitar que se filtrara uno de los gemidos que estaba soltando al sentir como un dedo estaba buscando aquel punto de placer.


Mientras el pelirrosa se retorcía de placer debajo de Joe, pudo sentir que ya tenía tres dedos dentro de él, también como aquel chico ya estaba chupando sus pezones haciéndolo arquear aún más su cuerpo. No podía resistirse ante él, a pesar de que pareciera que fuera un gorila brusco y sin cerebro; lo trataba con demasiada gentileza, sus manos lo tocaban como si fuera el objeto más frágil que pudo haber encontrado, sabía exactamente dónde tocarlo para llevarlo al cielo.


Kaoru dejó de sentir el peso de Joe sobre él, también soltó un suspiro cuando los dígitos dentro de él eran retirados. Se intentó levantar un poco para observar a su acompañante y pudo notar como aquel hombre se quitaba los pantalones y la ropa interior. Dejando al descubierto aquel gran miembro al cual todavía le costaba acostumbrarse.


Estaba erecto y el líquido preseminal se escurría alrededor del falo. No tardó nada en volver a estar encima de Kaoru, acomodándose entre sus piernas para posicionar la punta de su miembro en la entrada del pelirrosa.


Kaoru tampoco sabía porque le permitía esas cosas, a ese hombre a quien llamaba amigo. Pero debía admitir que ese gorila sabía lo que hacía.


Entonces, sintió como era lentamente penetrado por el pene de Kojiro. Antes de poder emitir un gemido, volvió a sentir la mano del más grande sobre su boca, interponiéndose para no dejar salir un sonido. Kaoru arqueó su cuerpo ante la sensación de ser invadido, lágrimas se desbordaron sobre la comisura de sus ojos de manera involuntaria.


Podía observar la expresión del peliverde aguantando la respiración también mientras disfrutaba como entraba dentro de él, soltó un pequeño gruñido cuando consiguió meter todo su miembro. Con la respiración agitada, el peliverde comenzó a moverse, entrar y salir de manera constante, Kaoru cerró sus piernas alrededor del cuerpo de aquel moreno.


Cada embestida tocaba aquel punto que lo hacía gemir, pero que aquellos sonidos eran acallados por la mano de Kojiro, aquel sonido era un incentivo para excitar más al peliverde, quien podía sentir como su miembro comenzaba a hacerse más duro dentro del cuerpo de Kaoru.


Las embestidas comenzaron a ser más rápidas y certeras, el pelirrosa enterraba las uñas sobre los brazos musculosos de Joe para intentar liberar de alguna manera aquel placer que estaba consumiendolo.


En ese preciso momento se deslizó la puerta de la habitación.


Cherry y Joe se detuvieron en un santiamen, sus cuerpos se tensaron por aquella interrupción, giraron sus rostros con una expresión de espanto para saber quien estaba en la puerta


Ahí se encontraba en una yukata blanca con rayas azules, un pelirrojo con la expresión somnolienta, sus ojos apenas y estaban abiertos.


Pasaron segundos que al pelirrosa y al peliverde les parecieron eternos. En sus cabezas comenzaron a formular una explicación ante aquella escena. Joe seguía dentro de Cherry, no le había dado oportunidad de salir de él.


― Uhn~ esto no es el baño ― dijo mientras rascaba ligeramente sus ojos y el tono de su voz indicaba que claramente estaba semi-dormido.


Sin más, cerró la puerta y se escucharon sus torpes pasos en dirección al baño.


Los dos adultos se quedaron unos momentos asimilando la situación. No habían sido descubiertos del todo, al parecer Reki no se había dado cuenta que estaban teniendo sexo en la habitación, incluso no estaban seguros si sabía que estaban en el suelo. De alguna manera tenían que agradecer que quien los encontró fuera el más despistado y torpe de los niños que tenían a su cuidado.


Joe fue el primero en suspirar de alivio ― Fu~ La libramos, no se dio cuenta ― dijo con una sonrisa divertida ― Bueno, continuemos… ― dijo ansioso el peliverde pero pudo notar la expresión de furia del pelirrosa


― ¡¿Hah?! ¡¿Estas demente?! ¡Sal de mí y lárgate de aquí! ― le ordenó con molestia y empujando al hombre para que sacara su miembro de él


― P-pero K-Kaoru ― inició el peliverde totalmente desilusionado por aquello, iba a iniciar con sus ruegos para que lo dejara terminar.


Pero al parecer aquella visita nocturna había llegado a su fin.