El sol y la luna no van juntos

Sinopsis

Eran amigos con derecho, con personalidades opuestas como el sol y la luna, sin embargo, hay que recordar que el sol es una estrella, y miles de planetas lo quieren también.

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Completado
Capítulos:
1
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18+

ÚNICO

Había una belleza en lo secreto, había algo mágico muy oculto en aquello que no era visible para los ojos humanos. Era delicioso y terriblemente cruel, porque deseaba saborear esa piel siempre, sin embargo, no podían, no debían y ni siquiera querían pensarlo.

De noche; en un hotel relativamente barato; cada 20 días, ni un día más, ni un día menos. Eran exactos esos días porque era cuando sus padres debían salir de la ciudad a una junta especial de sus trabajos, no regresaban a dormir y por eso podía huir a ese sitio, donde lo esperaba su mejor amigo…

- Ah ~ ah ~ ah ~ -Chillaba Tweek mordiendo la almohada e intentando mantener con sus piernas ya cansadas su trasero lo más arriba posible, porque amaba la sensación.

En aquella cama solo se escuchaban sus gemidos y los de su pareja, un chico de 25 años de cabello negro y ojos verdes que lo conocía perfectamente, que sabía que lo tenía vuelto loco en aquellos momentos.

Craig Tucker, un chico solicitado entre las mujeres, el ganador de ser el chico más guapo de la escuela y tiene la fama de ser un lobo solitario cual rara vez se le ve platicando con amigos y que “nunca” ha tenido pareja.

El mismo moreno que ahora le rompía su culo a Tweek Tweak, un rubio introvertido que era amigo de Craig y su pandilla, enemigos jurados de Craig y que, para mayor placer del pelinegro, estos cuidaban a Tweek con locura.

- ¿Te gusta? -Le susurró en el oído al rubio quien solo asentía con la cabeza, no podía ni pensar con claridad. -No te escuché.

Una sonora nalgada se dejo oír con el gemido de excitación del rubio, su mente estaba muy nublada como para intentar decir algo, solo balbuceaba palabras sin sentido, cosa que le dio en ego y le hizo sonreír al pelinegro.

Salió un momento del chico, para poder girar a su amante rubio quedando ambos viéndose, donde en un rápido reflejo Tweek se cubrió con el brazo su rostro por la pena que le daba que lo viera así de vulnerable, pero movimiento sus caderas buscando nuevamente el placer del acto.

- ¿Aún te da pena? -Le dijo entrando lentamente nuevamente, saboreando esa sensación de poder que tenía con el rubio. - ¿Después de tanto tiempo?

A pesar de odiar al grupo de Craig, ellos eran amigos desde los 8 años, de los pocos que podía contar Tucker (como Donovan y Black) y no le importaba que prefiriera a aquellos estúpidos, hasta que notó las intenciones de todos.

Kyle, Stan, Kenny y hasta el mismo Cartman estaban enamorados de Tweek, lo sabía porque los había oído hablar de él, lo sabía porque principalmente Stan y Kenneth estaban intentando cortejarlo con flores y haciéndose pasar por buenas personas.

El solo sentimiento de que algunos de ellos tocarán a Tweek como lo hacía él le hirvió la sangré y empezó un movimiento rápido, subiendo una pierna de Tweek a su hombro para tener una mayor facilidad de entrar y salir de aquel chico como si nada.

- ¡Ah! ~ ¡ah! ~ ¡ah! ~ - Si antes Tweek intentaba controlar su voz, ahora si ya estaba completamente perdido gritando del placer y agarrándose firmemente de la espalda de Craig, eso le dejaría marcas, pero como nadie lo veía, no le importaba mucho.

- ¡Escu-cuchame! -Gimió Craig agarrando con su mano el cuello de Tweek, ahorcándolo un poco en el proceso y obligándolo a verlo. -Eres mío, solo yo puedo verte así, solo conmigo puedes gemir así ¿quedo claro?

-S-sí. -Apenas pudo pensar Tweek, la sensación era tan placentera, esa sumidad que lograba con el pelinegro le nublaba todo. - ¡Joder sí!

El mayor estaba cerca de venirse, también sabía que Tweek no le faltaba mucho, por lo que siguió reafirmando.

-Di ¿quién es tu dueño? -Exigió entre dientes, aguantando un poco más. -Quiero que digas de quién eres dueño.

-T-tú… t-tú. -La presión del cuello aumento con el ritmo fuerte de las estocadas, dios necesitaba venirse. - ¡Tú!

-Mi nombre, ¡Dilo!

- ¡Craig!, ¡Craig!, ¡Craig! -Grito, al momento de venirse, igualmente Craig al sentir que apretaban más fuerte la entrada ya no pudo soportar y termino corriéndose en el condón, pero adentro del rubio.

Ambos agitados, sudados e intentando controlar su respiración empezaron a recuperar la vista después de unos minutos, siendo Craig quien se tumbará a lado de Tweek, el cual no entendía como es que llegaba a perderse tanto en tan poco tiempo.

Habían estado solo una hora juntos, el juego previo y la sensación siempre los cansaba, pero nada como ahora que hasta el moreno se había tomado la osadía de ahorcarlo, necesitaba que se repitiera más seguido.

El sonido de un celular sonó, era el de Tweek y Craig se lo pasó pues estaba en la cómoda a lado suya, junto el suyo. Pudo notar que era Kenneth, cosa que le molestó y decidió poner atención.

- ¿Bueno? -Tweek contestó con miedo, era muy tarde para que lo buscarás.

- ¡Tweek! Hola rubio, oye ¿dónde estás? Te vinimos a buscar porque el gordo se metió en un problema, pero no hay nadie en tu casa, ni tus papas.

-Salieron a una exposición, pensé que ya a esta hora iban a estar allí. -Maldijo, de haber sabido hubieran ido con Craig a su casa y ahorrarse lo de este motel.

- ¿Y tú dónde estás? -El rubio tragó seco.

-Yo… ahm… -Volteo a ver a Craig en busca de una respuesta, pero el moreno solo se alzó de hombros. - ¿Fui a cazar gnomos?

A Craig nada le gustaría más que formalizar su relación con el rubio, sin embargo, no podía ni debía hacerlo por una simple situación. Su padre era homofóbico.

Su homofobia era muy fuerte y le daba miedo que lastimará a Tweek, el rubio también era consciente de eso por lo que intentaban no hablar enfrente de él y, sobre todo que no se enterará nunca de que Tweek era bisexual.

- ¿Qué?, Enserio tienes un lindo y extraño problema con esas criaturas ¿verdad dulzura? -Contestó divertido el rubio del otro lado del teléfono, sin embargo, Tweek decidió colgar de la nada por más preguntas incómodas.

Tucker dejó escapar un gruñido al escuchar como se dirigía ese imbécil a su amante, sin embargo, tuvo que tragarse sus estúpidos celos porque solo eran amigos con derecho el rubio y él.

Tweek por otra parte vio como el moreno se ponía celoso y le sonrío agarrándolo de la mano para tranquilizarlo, para hacerle saber que él siempre lo iba a preferir sobre cualquier otro chico, porque, si de algo estaba seguro el rubio, es que amaba a Craig Tucker.

Y era lo más triste, que podía ser que el sentimiento fuera mutuo, sin embargo, los medios y los prejuicios que fueran a cargar si aceptaban esa relación, serían claramente dolorosos, que a veces, las cosas simplemente no podían ser y no era culpa de nadie. Aún así, se sentía feliz de poder tener ese momento cada 20 días con el pelinegro.

-Sabes que mi lugar favorito es en tus brazos ¿verdad? -Dijo Tweek una vez calmados ambos, tapados por las cobijas disfrutando un poco la compañía del otro pues pronto debían salir y volver a ese mundo donde solo eran amigos. -No estes celoso de ellos.

-No son celos. -Su nariz se puso rojo, estaba mintiendo y Tweek lo sabía. -Solo… desearía poder besarte enfrente de ellos, hacerles ver que eres mío…

-Yo también. -Admitió con pesar. -Pero tú mismo lo haz dicho, no podemos estar juntos.

-Por ahora. -Siguió Craig. -Algún día, en el futuro, te juró que lo estaremos.

Tweek solo le sonrió, intentando creerle esas palabras.

Ambos se vistieron y salieron por separado de la habitación, llegando el rubio a su casa aun cuando no había nadie y yendo directamente a su dormitorio donde guardaba los tickets de ese hotel con los demás, tal vez era algo enfermo, pero el adoraba saber que había evidencia de su pecado, de su dolor.

-No seas iluso Tweek, el sol y la luna no salen juntos. -Se repitió a si mismo mientras una lágrima dejaba escapar viendo las estrellas.

Craig era su luna, de hecho, en su teléfono su fondo de pantalla era una luna, mientras que el de él era un sol. Siempre bromeaban que eran muy parecidos al sol y la luna, de hecho, en una fiesta de disfraces ellos se disfrazaron de un sol y una luna, dando a entender que siempre iban a estar juntos en el cielo.

Pero a medida que pasó el tiempo, también el rubio entendió que, a pesar de estar en el mismo cielo, nunca iba a estar juntos, puesto que estaban en mundos muy distintos a pesar de estar en la misma galaxia.

Lo entendió cuando, al acabar la universidad ambos de 25 años, Craig Tucker se fue de South Park a New York donde fue a trabajar y nadie supo nada más de él, mientras Tweek Tweak se quedó en aquel dulce pueblo a seguir con su vida…

- ¿Un eclipse? -Dijo el rubio viendo el folleto. - ¿Será en South Park?

-Se podrá ver desde aquí, es un eclipse de sol no te emociones mucho. -Le dijo su mejor amigo Jason, de los pocos que se quedaron a vivir en aquel sitio. -Vamos juntos a verlo, será divertido.

A sus 35 años Tweek ya no creía en nada de esas cosas del amor, se veía muy completo para su edad, de hecho, era raro hasta verlo porque aparentaba menos edad de la que tenía, pero no la usaba a su favor. No quería volver a ilusionarse.

-Está bien… ¿Cuándo es?

- ¡En 30 minutos hay que correr! -Eso no lo esperaba.

- ¿¡Qué!?, ¡Estas loco! La cafetería está abierta… -Gritaba el rubio que ya era jalado por Jason para irse. - ¡No puedo irme así!

- ¡Karen se queda cuidándola! Al final de cuentas es tu trabajadora ¿no es así? -La castaña estaba trabajando para ser estilista, también su intención no era irse de South Park como sus hermanos, si no crear un salón de belleza, pero eso le costaba dinero y lo conseguía de trabajos de medio tiempo, como con él ahora.

El rubio solo rodó los ojos y aceptó ir, ¿quién diría que rechazar a todo South Park por él sería tan mala idea? Creo una enemistad con Heidi y Wendy por casi ser su reemplazo con Cartman y Stan respectivamente, aunque la pelinegra debería de estar más al pendiente de Kyle que de él. Y con Kenny, bueno, después de rechazarlo, supo que acabó con Marjorine, la versión femenina de Butters después de cambiar de sexo.

Ahora estaba soltero, solo y medianamente feliz, escuchando como en el auditorio estaban explicando sobre el eclipse y los cuidados que iban a necesitar, además de lo que querían ver. Cabe resaltar que Jason lo metió y lo abandonó después, pues su emoción lo hizo estar hasta enfrente de la explicación quedando solo atrás con desconocidos que muy probablemente sean turistas.

Y uno de esos desconocidos no estaba viendo con cuidado haciendo que chocará con el rubio malhumorado que solo eso le faltaba.

- ¡Oiga fijase por donde va!

-Lo lamento no fue mi intención, yo… ¿Tweek? -La voz nasal del hombre hizo que el rubio le pusiera mejor atención hasta ponerse pálido, demasiado pálido.

- ¿C-Craig?

El sol y la luna no van juntos, eso era un hecho definitivo y, sin embargo, había momentos en la vida que el sol y la luna decidían darse un momento, un sorbo pequeño de amor y caricias que nos recordaba que aquello que parece imposible, sinceramente, no lo es tanto.

El eclipse podrá durar unos segundos, pero es una muestra clara que el amor siempre lo podrá todo.