Solo dime que sí.

Sinopsis

Checo se merece el mundo entero.

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
💐
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo 1

Ya era hora, Max se encontraba nervioso, Sergio tenía 10 minutos de retraso y eso lo carcomía por dentro, sus manos sudaban y sentía un nudo en la garganta, ya tenía casi 3 años de relación con Sergio y sabía que era la hora de dar el siguiente paso, había ido a México para hablar con los papás de esta y pedir la mano de su hijo, no fue muy difícil ya que ambos aceptaron al ver las intenciones y de cómo había cuidado a su hijo desde que iniciaron su relación, la noche era perfecta, se podían apreciar un par estrellas y una luna llena hermosa, el sonido de alguien abriendo la puerta de la azotea lo sacó de sus pensamientos, dirigió su vista para ver quién era la persona que estaba entrando, soltando un suspiro de alivio al ver a un checo vendado de los ojos siendo guiado por Charles.

— Vamos checo unos pasos más y llegaremos a tu sorpresa. - Dijo el monegasco.

—Charles por favor, dime a dónde me llevas, que me asegura que no me trataras de llevar otra vez a un stripper club. - dijo el mexicano en forma de broma.

Charles lo llevo hasta que estuvo enfrente de la sorpresa que tenía preparada Max, Charles se acercó un poco a Max y le susurró Suerte dejando a la pareja sola en el lugar.

— Vamos Charles, no estoy para tus bromas hoy, quiero volver a casa para recibir a Max.

El neerlandés sin perder tiempo le quito las vendas al mexicano quien al verlo quedó sorprendido, una media sonrisa escapó de Max.

— Hola, mi amor.

El mexicano aún seguía en estado de shock, el lugar era precioso, estaba lleno de narcisos, orquídeas, girasoles, lilas y tulipanes. La mesa en el centro del lugar tenía unas copas, un par de velas y la cena, había un pequeño camino para llegar a la mesa compuesto por las flores y velas, el cielo nocturno le daba ese toque romántico que Sergio sentía no merecía, Max estaba vestido elegante y tenía un ramo de flores en sus manos, narcisos y girasoles.

— Se que tú te mereces mucho más que esto mi amor, pero es algo especial como tú.

Sergio sentía que lloraría en cualquier momento, nadie se había esforzado en darle algo así, siempre era lo mismo en sus relaciones, hasta que llegó Max y le demostró lo contrario. Max le tendió la mano a Sergio indicándole que lo siguiera por el camino, por lo que él aceptó con gusto caminando hasta la mesa, sentándose cada quien en una silla disponiéndose a cenar.

— Mi amor antes de empezar a cenar tengo que decirte algo.

El mexicano se acomoda en su asiento, tenía un mal presentimiento de que algo malo pasaría, y eso sería normal porque todos lo abandonaban al final.

— Sergio yo te amo mucho, desde aquel día en que te conocí en donde me encontraba nervioso con tan solo verte, no sabes lo difícil que fue para mí entablar una conversación contigo, verte todos los días lo sentía un privilegio por lo hermoso que eres, me encanta verte todos los días, ver tus hermosas pecas y como tienes esa bella sonrisa que hace a cualquiera alegrarse, me encanta la forma en la que hablas y en la que ayudas a los demás, sé que muchas personas te lastimaron y... yo te he demostrado lo mucho que te amo, lo he estado pensando desde hace un tiempo, eh visto qué te has vuelto un poco distante conmigo desde hace unos días, pero eso no ha impedido qué quiera amarte más.

El pecoso sentía una opresión en su pecho, pensaba que Max lo estaba terminando, al menos el sí fue lindo, pensó él.

— Por lo que el día de hoy solo quiero decirte una sola cosa. - Continuo el rubio. - Sergio Michel Pérez Mendoza. -Decía mientras se paraba de su silla y se arrodillada ante el castaño, sacando una cajita de terciopelo de su pantalón. - ¿Te gustaría casarte conmigo? - Dijo mostrando el contenido de la cajita, un hermoso y bello anillo de compromiso, el mismo que Max le había dicho que era de su familia.

El mexicano abrió los ojos en exageración, esperaba que terminarán con él, no qué le pidieran matrimonio, no sabía en qué momento, pero empezó a llorar, no sabía si era de alegría o de miedo, sentía un manojo de nervios y que le daría un ataque de pánico. ¿Seré suficiente para estar con él?, pensó, todas sus parejas lo hacían sentir que él no merecía estar con ellos, que solo servía para las cámaras, las fotos, la publicidad, pero Max... Max era diferente, lo hacía sentir lindo, que podían salir juntos, tener intimidad, sentirse suficiente, la voz del neerlandés le saco de sus pensamientos.

— Si no estas listo para darme una respuesta está bien, se te esperar y esperare el tiempo que necesites, te...

Sin dejar que el contrario terminara Sergio se lanzó a sus brazos y sollozo en su hombro.

— Claro que acepto, si, si, si y mil veces sí.

Sin pensarlo el mexicano atrapa al menor en un abrazo mientras lágrimas caían en sus mejillas, tal vez era por la emoción, pero se sintió mejor al hacerlo, amaba tanto al hombre que tenía en sus brazos, no quería soltarlo y saber que todo esto era un sueño, una ilusión.

Mientras que el neerlandés regresaba el abrazo estaba contento, feliz de saber que ahora compartiría el resto de su vida con el amor de su vida, el dueño de sus suspiros, miradas, besos y sus te amo. Sergio era su mundo, su todo, no necesitaba de nada más que su compañía, quien diría que esa reunión los uniría.

Sin pensar que con un simple saludo ambos se enamorarían, Max no era ese tipo de chico romántico qué uno imaginaba hasta que llego su chico de estrellas a cambiarlo todo, porque Max al ver las pecas que Sergio tenía dijo que su chico era la noche más luminosa qué jamás había visto.




[...]




El tiempo había paso demasiado rápido, las hojas caían de los árboles, el aire de otoño se hacía notar cada vez más, era un día perfecto. Sergio estaba nervioso, era el día especial para él, era su boda. No sabía si era el pequeño almuerzo qué tuvo o los nervios, pero sentía que en cualquier comento vomitaría. Carlos estaba viendo detalles de su traje, Fernando estaba hablando con alguien por teléfono y Pato estaba emocionado, tener a la gente más cercana para él daba un poco de paz. Tenía que estar tranquilo para que nada saliese mal.

Se veía una última vez en el espejo, para ver si no le faltaba algo; el traje blanco lo hacía lucir más joven, le quedaba bien. El miedo le estaba ganando poco a poco ¿Qué tal si Max lo dejaba plantado? ¿Y si se arrepentía? ¿Y si aparecía un amante de Max y se iban juntos? Esas y otras preguntas rondaban en su cabeza. Carlos, por otra parte, veía como la cara de preocupación se notaba más en su amigo, así que trato de relajarlo.

— Relájate hermano, todo saldrá bien. - decía el español poniéndole una mano en su hombro. - Max te ama demasiado, sería un estúpido al dejarte en el altar, pero ambos sabemos que él no haría eso, por todo lo que tuvo que hacer para estar a tu lado lo dudo mucho.

Con esas palabras el mexicano tomo un poco más de confianza. Debía estar tranquilo en este día, su día especial. Viendo como Carlos le daba una sonrisa para tranquilizarlo, los nervios se disiparon un poco y soltó un suspiro de alivio.

— Gracias cabrón. - Dijo devolviéndole la sonrisa.

Estaba feliz, debía pensar en positivo, ante todo. Un encargado de la organización entró a la habitación anunciando qué la limusina ya había llegado, Fernando corto la llamada y camino hasta la salida, detrás de Sergio, como buenos padrinos qué son debía proteger al novio. Mientras que, en otro lado del lugar, estaba cierto neerlandés muerto de nervios, de alguna forma había soñado qué su Sergio lo abandonaba en el altar, que llegaba alguien para declararle su amor y este se iba sin dudarlo.

Lando trataba de calmar a su amigo, estaba cansándolo con su paranoia de que Sergio se iría en medio de la boda. Charles estaba hablando con Max, diciéndole que Sergio no se iría y que Carlos le había mandado un mensaje para avisarle que ya iban para la iglesia. El neerlandés no podía sacarse esa idea de la cabeza, lo estaba volviendo loco. Unas miradas se cruzaron entre Lando y Charles, quienes tomaron a Max de los hombros y lo arrastraron fuera de la habitación, era demasiado tarde para la misa.

Durante el camino ambos iban muertos de miedo, Sergio había llegado primero, sentía que el corazón se le salía, Max aún no llegaba y eso lo estaba matando. Carlos lo trataba de calmar como podía, le explicaba que ya estaban en camino, que no lo dejaría, pero eso no lo clamaba. Un fuerte golpe sorprendió a todos los presentes, Fernando solo dijo que ya había llegado Max y que era momento de entrar. No tuvo tiempo de reaccionar, cuando ya se encontraba caminando por el pasillo de la iglesia.

Todas las miradas estaban puestas sobre el mexicano, su caminar era nervioso, Max estaba al final del pasillo, todas las personas importantes para ellos estaban ahí, viéndolo. Trago su propia saliva cuando llegó a lado de Max, quien estaba hermoso, el traje negro resaltaba su cabello castaño casi rubio, sus ojos azules y su bella sonrisa.

— Que hermoso te ves. - dijo el neerlandés admirando al qué próximamente sería su esposo.

— Tu no te quedas atrás Maxie.

El menor soltó una risa algo baja, solo ellos la pudieron escuchar. La misa empezó, el padre hablaba de lo bello que era el matrimonio y que era el pacto de amor más importante que se podía hacer, que no se debía tomar a la ligera. Los votos de la pareja fueron dichos ante todos los presentes, se juraron un amor tan puro qué se podía ver en sus miradas, cualquiera que estuviese en la iglesia se los podría confirmar. Se amaban, vaya que lo hacían. Al escuchar las palabras los declaró esposos un beso sello todo.

Todo era perfecto, Horner paso junto a su esposo Wolf para felicitarlos, sus amigos de igual manera, nada podía salir mal para ellos, esto era el inicio de una nueva vida para ellos, para Sergio qué siempre vivía en las sombras de todos sus ex’s, porque ahora no era la sombra de nadie.