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Jake sentía que se volvería loco.
Y es que desde que conoció a Sunghoon había fantaseado de sobremanera con el, visualizandose en situaciones bastante sugerentes con su amigo y compañero, pero es que era inevitable. Sunghoon tenía un cuerpo divino, además de tener un rostro angelical pero que podría ser sexy si se lo proponía.
Sentía que estaba presenciando a un ángel cada que lo veía, pero no podía evitar imaginarse corrompiendo a ese ángel.
Infinidad de veces Jake tuvo que —casi— escapar de Sunghoon porque a penas lo veía comenzaba a fantasear y eso hacía que se formarán erecciones dentro de sus pantalones que tenía que solucionar de alguna u otra manera.
En algún punto, pensar en Sunghoon mientras se masturbaba ya no era suficiente, necesitaba algo más. Fue entonces que decidió comenzar a tomar la ropa interior de su amigo sin que se diera cuenta y la usaba para satisfacerse.
Podría ser bastante enfermizo, pero genuinamente creía que desde que empezó a hacer eso sus orgasmos eran muchísimo más satisfactorios que cuando tenía que conformarse con su imaginación. Utilizar la ropa interior de Sunghoon se sentía más cercano a el.
Pensar que las bonitas bragas en tonos pastel hacían contacto con el lindo coñito de su mejor amigo le excitaba demasiado y le hacía correrse de formas que no pensó que sería capaz y se había conformado bastante con eso, pero comenzaba a sentir la ropa interior como algo insuficiente, necesitaba algo más.
Robarle más de una prenda y masturbarse con eso se sentía bien, se sentía cercano, pero no era suficiente para el, aunque tampoco se atrevía a hacerle una invitación directa ya que sentía que sería rechazado o visto como un maldito enfermo, -más de lo que probablemente ya parecía-.
No sabía que debería hacer. Sacar a su mejor amigo de su mente y de sus pensamientos mórbidos era bastante complicado y hasta cierto punto no quería hacerlo. Disfrutaba pensar en Sunghoon incluso si solo pensaba en algo sexual, disfrutaba la idea de hacerlo suyo, de follarlo hasta destrozarlo completamente y hacerle saber que era su dueño.
A veces se preguntaba porque todo tenía que ser tan complicado, ¿tan difícil era poder cumplir sus más grandes fantasías al menos una maldita vez?, era tan frustrante y hasta cierto punto agotador, era agotador querer a su amigo, era agotador no poder pensar en el sin terminar masturbándose con su ropa, era agotador fantasear miles de cosas solo con verlo incluso en fotografías.
Desear a Sunghoon era agotador, pero no sé rendiría, así deba vivir de fantasías durante lo que le reste de vida entonces podría hacerlo, o al menos eso esperaba. Pensándolo mejor, comenzaba a desear que pronto sus fantasías dejen de ser solo eso y se conviertan en una realidad.
Y quizás, solo quizás... Su deseo había sido escuchado.
Jake estaba recargado contra las puertas del armario de Sunghoon, utilizando una de sus adorables bragas para masturbarse mientras pensaba en su amigo. Había decidido que tal vez al estar en la habitación de Sunghoon podría experimentar más cercanía ya que estaba rodeado de las cosas del chico, y hasta cierto punto podía sentirlo así, pero seguía sin ser suficiente para el.
No estaba prestando atención a nada más que a mover su mano sobre su pene mientras frotaba la ropa de su mejor amigo en busca del orgasmo, el resto de chicos habían salido y tenía entendido que tardarían un buen tiempo, suponía que estaba completamente solo así que decidió aprovechar esa oportunidad para llevar a cabo su plan.
Ya había utilizado tres bragas y se había corrido varias veces, pero no era suficiente todavía, seguía deseando más y era notorio al ver cómo aún con todos esos orgasmos seguía estando bastante erecto. Gemía y gruñía, fantaseando nuevamente con su mejor amigo, imaginando como se vería en esa situación. Imaginaba como sonarían sus gemidos y se sentía más animado a seguir con lo que hacía.
Finalmente pudo correrse una vez más y entonces se permitió descansar un rato. Aún sujetaba la prenda sobre su miembro, al igual que recargaba su frente contra las puertas del armario, intentando recuperar el aliento. Estuvo así tan solo unos segundos antes de quedarse paralizado al escuchar un murmuró a su lado.
— Eh... ¿Jake? — escuchó e inmediatamente reconoció la voz. No lo miró y no hizo o dijo absolutamente nada, solo procesarlo — Jake, ¿que estás haciendo?, no deberías estar aquí... Es mi habitación y eso... Es mi ropa.
Jake sintió perder la cordura, la voz de Sunghoon taladraba sus oídos a un punto en el que le daba igual si le estaba cuestionando su presencia y acciones. Dejó caer la prenda con la que rodeaba su miembro y se giro hasta quedar frente a frente con su amigo. No dijo nada, solo se lanzó sobre el, besándolo con intensidad y metiendo su mano debajo de los shorts de pijama que tenía.
Sunghoon se sorprendió e intento alejarse algunas veces pero le fue imposible ya que Jake lo atraía hacia el nuevamente. Sentía sus labios siendo atrapados por los de Jake en un beso desesperado y desastroso, al mismo tiempo que sentía la mano ajena tocarlo por encima de su ropa interior, sacándole suspiros y algunas quejas.
Jake lo condujo hasta su cama y finalmente detuvo el terrible beso para tumbarlo sobre esta misma. Sunghoon sintió como su short era removido velozmente y volvió a sentir el tacto en su vagina. Era extraño como a pesar de la cierta brusquedad y rapidez con la que Jake movía sus dedos sobre la tela de la ropa interior el era capaz de disfrutarlo, hasta cierto punto.
— Jake, b-basta — tartamudeó, sintiéndose increíblemente tímido y abrumado en esos momentos — Detente, no está bien...
Jake lo ignoró completamente y continuó con lo que hacía por unos momentos más. Sentía la humedad en la ropa de Sunghoon y eso lo excitaba aún más de lo que ya estaba.
Se posicionó levemente encima de Sunghoon, alzandole la camisa y dirigiendo su lengua a uno de los pezones de su amigo, jugueteando con el. Lamía, mordía y succionaba con desespero el rosado botoncito mientras que estimulaba el otro con sus dedos. Sunghoon estaba abrumado entre tantas sensaciones, no le disgustaba pero no comprendía si estaba bien o si debían detenerse.
— Jake... ¡Mgh!~ — balbuceó — Jake, detente...
Nuevamente fue ignorado. Sintió su ropa interior ser retirada y entonces los dedos de su amigo hicieron contacto directo con su vagina. Estaba siendo masturbado de forma rápida y ciertamente agresiva, no se sentía mal pero se sentía extraño al haber empezado de esa forma, pues cuando el se masturbaba era más delicado para hacer la experiencia más duradera.
Sunghoon no se dió cuenta cuando Jake bajó y detuvo su rostro justo frente a su coño, pudo notarlo solo hasta que sintió su lengua lamer toda la zona para que después comenzará a succionar el clítoris con sus labios y penetrarlo con los dedos. Sunghoon sintió su cuerpo querer contraerse, sus piernas se cerraban involuntariamente pero Jake volvía a separarlas para continuar con su trabajo.
Podía escuchar a Sunghoon gimiendo y suspirando, definitivamente estaba superando todas las fantasías que había tenido. Escuchar al verdadero Sunghoon gemir era un espectáculo, uno que adoraba completamente.
Continuó lamiendo, succionando y penetrando a Sunghoon, repartiendo el trabajo entre su lengua y sus dedos, haciendo que su amigo se retorciera en su lugar y se humedeciera incluso más. Las manos del menor sujetaron los costados de la cabeza del contrario, sin saber si quería alejarlo o acercarlo aún más para que continuara.
Las cosas dejaron de sentirse incorrectas pero Sunghoon aún dudaba de si debería seguir con eso, tenía a su mejor amigo entre sus piernas chupándole la vagina como un animal hambriento. No iba a mentir, se sentía muy bien, pero pensar en que era su mejor amigo le hacía dudar, ¿cómo afectaría eso a su relación?, ¿siquiera los afectaría?
Sunghoon comenzó a sentir espasmos y fue entonces que intento alejar a Jake mientras gemía y chillaba, pero fue en vano, pues cada que conseguía alejar su rostro terminaba safandose y volviendo a la misma tarea. Los espasmos continuaron un buen rato hasta que finalmente sintió su orgasmo.
Jake en ningún momento se separó, recibió todos los jugos de su mejor amigo en su boca y de igual forma siguió chupando y succionando. Sus dedos tampoco detuvieron sus movimientos.
Sunghoon se sentía derrotado solo con eso, el aire ya le hacía falta y estaba realmente agitado, y sentir como Jake continuaba con lo que hacía no le daba la más mínima oportunidad de tranquilizarse. Sintió pequeños chorros salir y después de ellos fue que Jake finalmente alejó su rostro y sacó sus dedos.
El australiano se incorporó y miró hacia abajo, notando lo húmedo que estaba su mejor amigo y parte de sus líquidos empapando el suelo, la cama y su ropa. Observó el rostro de Sunghoon y sonrió, sus expresiones faciales eran mejores de lo que había imaginado. Sus ojos llorosos, sus mejillas sonrojadas, sus labios hinchados... Era tan angelical y tan ardiente al mismo tiempo.
Rió y entonces comenzó a desvestirse por completo y retirarle la última prenda a Sunghoon, siendo esta misma su camisa.
— No hemos terminado, príncipe — sonrió, besando sus labios por un corto periodo de tiempo.
— Jake, fue suficiente...
— No, no lo fue. Prepárate, viene lo mejor ahora.