Segundas oportunidades.

Sinopsis

Un mundo donde el amor no correspondido podía llevarte hasta la muerte. Una enfermedad mejor conocida como: Hanahaki disease, una enfermedad donde las flores mas hermosas solían llenarse de sangre. Y desde que Katsuki Bakugo inicio con los síntomas, sus días con vida estaban más que contados.

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
K-Dian-LL2
Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

El único error que podrías cometer por esa enfermedad, era enamorarte; el peor error de Katsuki, fue haberse enamorado de su maestro y tutor escolar, y peor aún, haber creído tontamente que su amor sería muy bien correspondido sin importar las diferencias de edad.

Debió darse cuenta al instante, debió saber que aquel hombre azabache de mayor que él no era alguien de quién fiarse, mucho menos cuando ocultaba una relación de sentimiento mutuo con otro de sus profesores.

¿Cómo lo descubrió? Porque una tarde fue a verlo. Para hablar sobre su declaración, esperando tener una respuesta positiva en ese momento, pero lo único que se llevó, fue un mal que ahora desgarra sus entrañas hasta la garganta.

Era cansado estar así, era cansado tener que esforzarse y actuar como si nada hubiera pasado mientras sufría en silencio. Despertando a media noche con esa horrible imagen de su primer amor siendo penetrado por otro hombre sobre su escritorio. Era una tortura completa vomitar aquellos pétalos ensangrentados; y es que la única cura de esa enfermedad, era extirpar el mal de raíz, extraer esos feroces sentimientos y extinguirlos para siempre, pero, ¿quién en esa situación se arriesgaría a matar tal amor? Es decir, sería para siempre, nunca más podrías tener la oportunidad de volver a enamorarte, de volver a sentir esa cálida sensación que solo esa persona puede llegar a causar en tu sistema, pero también, su situación no dejaba otra alternativa.

.

.

.

Esa mañana se levantó al igual que el día anterior, con unas náuseas ahogándolo con lo que venía en conjunto, terminando por regurgitar esas flores mejor formadas que al principio.

Iba evolucionando, sus sentimientos iban de mal en peor y sus ganas de soportar ya no le dejaban muchas opciones que digamos.

Debía deshacerse de esos sentimientos, debía matarlos, y enfocarse en su carrera como héroe.

—¿Otra vez?

Escuchó al momento de salir del baño privado de su habitación, encontrándose con ese semblante preocupado de su mejor amigo, el único que sabe sobre su enfermedad: hanahaki, la peor enfermedad de todas. Amor.

—Es algo que no se quitará, ¿qué esperabas? — respondió cansado, gruñendo por la mala sensación que se quedaba en su garganta.

—Bro, sabes muy bien que hay una solución. ¿Por qué no lo haces de una vez por todas?

—¿Amas a Mina, no es así?

—Como un loco.

—Entonces no me vengas con estupideces.

Kirishima frunció el entrecejo, desaprobando la terrible comparación que su amigo acababa de hacer. Sí, ambos estaban enamorados, pero no había parentesco alguno: él amaba a Mina, y su amor era muy bien correspondido, pero él, él iba de camino a la muerte.

Ignorándose el uno al otro, dedicándose a sus propios asuntos de las mañanas antes de iniciar su primera clase.

Katsuki, suspiro cansado y con el llanto amenazando salir en el momento en que el joven pelirrojo se fue de su habitación. Entendía a qué se refería, entendía que ya no había de otra que hacerlo, pero algo muy dentro de él seguía en negación. No quería matar un amor como ese.

Durante sus clases trataba de actuar lo más normal y tranquilo posible, mucho más cuando se trataba de las clases del profesor Aizawa, sintiendo su corazón latir con fuerza en el momento en que sus miradas se cruzaban; sintiéndose cohibido por la manera en que solo esos ojos oscuros lo podían derretir con tan poco. Estaba perdido, siempre estaría perdido cuando se trataba de ese hombre.

En las clases de entrenamiento el asunto no era para mejor, pues el sobre esfuerzo lo agitaban y cansaban más de lo usual. Era realmente fastidioso para él tener que pausar para descansar más que el resto, sintiéndose un completo inútil cuando prometió darlo todo para ser el héroe número uno.

Al término del día, estaba más que agotado, estresado y con sus sentimientos cada vez más a flor de piel. Metiéndose a la cama con miles de preguntas y pocas respuestas, pidiendo que al día siguiente fuera menos doloroso que el anterior.

(...)

Al día siguiente fue prácticamente lo mismo: despertar por náuseas, regurgitar cada una de las flores que crecían en su interior, y sentir su corazón doler al recordar su rechazo.

Ese día, Kirishima comenzó a platicar con el resto mientras comían su desayuno, murmurando solo meros rumores de los que él era ajeno y no se veía interesado en lo más mínimo, teniendo que ayudar a Shoto en la cocina pues como siempre era un completo desastre, preparando su propio desayuno de paso.

Cuando todos salieron listos para sus clases, Katsuki camino lentamente tras el resto, tratando de disimular la dolencia estomacal que tenía en ese momento y que recién comenzaba a molestarlo.

Cuando llegaron al salón de clases, todos comenzaron a preocuparse por la tardanza de Aizawa, en especial él, pues, aunque sea para su propio martirio, le gustaba verlo entrar por aquella puerta.

Minutos más tarde el héroe azabache llegó, con sus grandes ojeras que lo caracterizaban, colocando un par de libros y documentos sobre su pequeño espacio para mirar a cada uno de los jóvenes que se encontraban en el aula, suspirando en el momento en que sus ojos se cruzaron con los rojos del joven rubio.

—Disculpen la demora— comenzó a hablar—. Pero surgió algo de repente, tendremos un alumno nuevo a petición de autoridades mayores— todos al escucharlo comenzaron a susurrar entre ellos. Aizawa por su parte, miró con dirección a la puerta—. Puedes pasar.

Al dar la orden, la puerta corrediza se deslizó a un costado, dejando ver a un atractivo joven de cabello verdoso y esponjoso ante los pocos rizos que se le formaban, alto, cuerpo un tanto robusto y pecas adornando su rostro: —Preséntate por favor— pidió el mayor.

Con una gran sonrisa y mirando a cada uno de los nuevos rostros para él, habló: —Mi nombre es Midoriya Izuku, es un placer conocerlos.

Con eso dicho, los chillidos de algunas féminas no se hicieron esperar, un acto que molestó un poco a Kirishima al ver a su novia demasiado emocionada por el nuevo.

El resto, solo aplaudió en señal de una calurosa bienvenida al chico nuevo.

—Puedes sentarte detrás de Bakugo— sugirió el azabache, señalando el asiento tras cierto rubio cenizo.

El joven peliverde, miró con dirección hacia él, haciéndolo sentir incómodo por lo penetrante que podían llegar a ser sus grandes esmeraldas. Removiéndose sobre su asiento un poco incómodo cuando este pasó a su lado; chasqueando sus labios con fastidio en algunas ocasiones por la mirada que tuvo sobre de él, el resto del día.

Maldiciendo y odiando tan rápido al que podría ser la mejor solución de su vida.