JiCheol ♡ My little kitten.

Sinopsis

La vida de SeungCheol es un verdadero desastre pero su mala suerte cambiará cuando al abrir la puerta de su casa se encuentre con una caja y un pequeño gatito en su interior.

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
GaabyKookie
Estado:
Completado
Capítulos:
30
Rating
5.0 2 reseñas
Clasificación por edades:
18+

01; Sorpresa.

—¿Sólo esto por la sesión de fotos? —Preguntó SeungCheol sin poder creerlo, mirando con tristeza el poco dinero en el sobre que tenía en sus manos.

—Es un pago justo —Habló el señor ordenando los papeles en su escritorio —Incluso hay un extra porque fuiste responsable y siempre llegaste a la hora.

—Sí pero fueron sesiones todos los días —Intentó explicar —Durante tres semanas, ahí tiene para la promoción de todo un año.

—¿Acaso mi ropa se va a vender más rápido porque salga tu linda carita? —Elevó la voz asustando a SeungCheol —No eres un modelo conocido, ni de pasarelas, no tienes nada de especial, ese es tu pago y punto.

—Es un robo —Musitó SeungCheol pensando en todo lo que debía pagar en el mes.

No era sólo la renta de la casa, sino la deuda con su auto, debía dinero en una tienda y a su mejor amigo, tenía el agua hasta el cuello y su profesión como modelo no avanzaba.

Nadie lo reconocía, ni reconocía su trabajo.

—El día que seas alguien en la vida, un modelo famoso y salgas en revistas de modas pide que tu sueldo sea más alto —Habló el señor con voz grave —Mientras tanto, con eso te alcanza para comer.

SeungCheol salió derrotado del edificio, las calles estaban vacías y se preguntó cómo demonios esperaba que le pagaran bien en ese lugar, estaba a punto de caerse.

Miró el sándwich en su mano, se lo había dado el fotógrafo cuando estuvo a punto de desmayarse en medio de la sesión, su estómago rugió y él lo acarició.

—No podrás comerlo hasta llegar a casa —Dijo haciendo una mueca —Quizás no tengas que comer en la noche... O mañana en la mañana, hay que guardar cómo las hormigas pero ya mejorará todo.

Inspiró profundamente y con un pensamiento positivo comenzó a caminar de vuelta a casa pero bastaron cinco pasos para que esa mínima felicidad se esfumara, un automóvil a alta velocidad pasó por encima de un charco de agua ensuciándolo de pies a cabeza.

—Esto no puede ir peor —Miró el sándwich en su mano, empapado con agua. Suspiró y lo tiró en un bote de basura.

SeungCheol siempre fue una persona que intentaba verle el lado positivo a todo aunque una nube negra se detuviera arriba de su cabeza.

Muy pocas veces pedía ayuda o contaba sus problemas, no querían que sintieran lástima por él, no la necesitaba.

Su vida podía ser una basura pero siempre había algo que lo hacía sonreír.

Hace cuatro meses conoció a un chico en una de las sesiones fotográficas, DoYoon se encargaba de ayudar en los cambios de vestuario.

Comenzaron una relación donde SeungCheol hacía de todo para complacerlo y verlo feliz.

No era mucho de salir, por lo mismo las posibilidades de encontrar a otro chico eran bajas, no quería arruinarlo con él, le gustaba muchísimo y por primera vez sentía que podía tener una relación duradera con alguien.

A sus veintitrés años sólo había salido con dos chicos, el primero terminó con él por ser un tacaño pero SeungCheol no podía gastar el dinero que no tenía.

Cuando conoció al segundo, intentó corregirse, mimándolo con regalos pero el día que lo llevó a su casa todo cambió, lo terminaron en una llamada telefónica por no tener ambiciones en la vida.

Y realmente no era así, claro que aspiraba a tener una casa más grande y bonita, un auto que no se detuviera en medio de la carretera, ayudar a su familia, poder comprar cosas sin tener que pedirlas a cuotas y que al final terminaran llevándoselas de su casa por no pago.

Pero la suerte no estaba de su parte por más que golpeara puertas.

Su móvil sonó recordándole una fecha especial, cuatro meses junto a DoYoon.

Llegó al centro de la ciudad, ya no podía pasar a cambiarse a casa y el trabajo de su novio quedaba cerca, sacó el dinero del sobre y lo gastó en un ramo de rosas.

—Busco a Kim DoYoon —Dijo con una sonrisa, afirmando el ramo con las dos manos.

La secretaria se bajó los anteojos, mirando las marcas de barro que SeungCheol había dejado en la cerámica de la entrada, aquel chico era un desastre pero de todas formas se veía dulce con las rosas rojas.

—Está en el segundo piso a mano derecha —Dijo la señora acomodando sus anteojos —Entra sin hacer ruido por favor, al Director Kyu no le gusta que interrumpan las sesiones.

—Muchas gracias —Se dirigió a las escaleras y acomodó su cabello antes de abrir la puerta.

Sin duda DoYoon había conseguido un buen trabajo en esa revista que estaba subiendo rápidamente en ventas.

Su rostro se quedó sin expresión cuando vio a su novio encima de una mesa con las piernas abiertas, un hombre mayor y de traje estaba penetrándolo con fuerza.

Soltó el ramo de rosas y DoYoon se percató de su presencia, intentó moverse pero el hombre gruñó apretando sus caderas.

—No dejes de gemir —Ordenó el hombre de espalda a SeungCheol —Y de pedirme esto que tanto te gusta.

DoYoon tragó saliva con dificultad, la relación con SeungCheol no iba para ninguna parte, era un chico lindo y atento pero no tenía lo que necesitaba.

Dinero.

—Papi, dame más duro por favor —Cerró los ojos dejándose llevar, ignorando a SeungCheol y dando por terminada la relación que tenían.

SeungCheol cerró la puerta con el corazón paralizado, tocó una de sus mejillas dándose cuenta que estaba llorando.

Y salió lo más rápido de ahí.

—Te lo dije —Hansol negó con la cabeza tomando el vaso de cerveza.

—Te lo dijimos —Corrigió SeungKwan —Sólo estaba contigo porque te gastabas el sueldo completo en comprarle regalos, incluso con dinero que no tenías.

—Sé que te debo mil dólares —SeungCheol miró al mitad americano —Y te los pagaré apenas encuentre otro trabajo.

—No te preocupes por pagarme —Contestó Hansol —Hazlo cuando puedas, no necesito el dinero con urgencia.

SeungCheol asintió bajando las manos a su regazo, miró a su alrededor en el bar, todos parecían tan felices, mientras que él siempre podía estar peor.

—Ve a casa, báñate y descansa —Sugirió SeungKwan —Muchas emociones en un solo día.

—No tengo dinero para pagar la cerveza —Dijo apenado.

—Está vez va por mi cuenta —Hansol le regaló una sonrisa de ánimo —¿Necesitas que te llevemos?

—Tengo el auto afuera —Se colocó de pie mirando a sus amigos —Gracias.

Agradecía que Hansol le llevara ropa, se colocó la chaqueta y caminó unas pocas calles para llegar a su auto, se subió en él y lo echó a andar pensando en el agua caliente corriendo por su cuerpo, relajando sus músculos y su cama esperándolo para descansar.

Pero el motor se apagó.

—Siempre se puede estar peor —Dejando caer su frente al manubrio tocó la bocina.

Intentó arreglar el auto, terminando lleno de grasa y aceite pero desistió cuando el sol comenzó a ocultarse.

Mañana iría por su auto, ahora caminaría, al menos le serviría para pensar.

Su casa no estaba en los mejores barrios pero era tranquilo, pequeño, muy pequeño.

Le gustaba llamarlo acogedor.

Dobló una esquina para llegar finalmente a su casa, encontrándose con una caja en la puerta y lo primero qué pasó por su mente fue que DoYoon le había devuelto alguno de los regalos que le hizo.

Él no había pedido nada en línea y estaba seguro que no cumplía años como para que sus padres le enviaran un obsequio por correo.

Tomó la caja acomodándola bajo su brazo y abrió la puerta, tiró las llaves en la mesa y se quitó la ropa para darse un baño, se cambió de ropa y al salir de la habitación casi se cae por patear la caja.

La dejó en la mesa de la cocina y buscó comida en la nevera.

Un ruido lo hizo girarse rápidamente, afirmándose en la encimera mirando a todos lados, movió su mano tomando un cuchillo y dio un paso hacia adelante.

La caja se movió sobresaltando al pelinegro.

—¿Qué es esto? —Lentamente abrió la caja pensando que se encontraría con ratones.

Si había sido DoYoon era una mala forma de terminar con él.

Pero para su sorpresa un pequeño gatito saltó hacia él para luego subirse a los muebles de la cocina, arrancando y botando todo a su paso.

—¡Oye, romperás todo! —Lo persiguió hasta la sala, escuchando cómo las figuras de vidrio se quebraban en el suelo.

Tomó la escoba y trató de hacerlo bajar, el pequeño felino era bastante rápido, lo dejaba atrás y seguía desordenando todo.

SeungCheol se tropezó con el saco de ropa sucia terminando en el suelo.

La casa quedó en silencio, levantó la cabeza buscando al gatito, se colocó de pie para pillarlo desprevenido y lo encontró frente a un cartel de publicidad que había hecho hace un par de meses atrás, salía él sosteniendo un vaso de leche.

El gatito estaba sentado frente a la publicidad, SeungCheol miró su carita y levantó las cejas.

—¿Tienes hambre? —Preguntó mirando al felino, obteniendo su atención —Creo que tengo una caja de leche, ¿Puedo tomarte en brazos?

Se acercó estirando sus brazos y el gatito lo ayudó parándose en sus patas traseras.

SeungCheol lo alejó para mirarlo detenidamente, su pelaje era de un amarillo suave con tonos blancos, estaba limpio, no parecía un gato callejero.

Sus ojos estaban fijos con él, su nariz pequeña y rosada, agitó sus patas intentando bajarse y movió la cola haciéndolo reír.

—Mi nombre es SeungCheol —Echó la leche en un recipiente de plástico y el gatito comenzó a tomarla —¿Cuál es el tuyo?

—Miau.

—¿Miau? —SeungCheol asintió —Interesante nombre.

Después de cinco minutos SeungCheol comenzó a ordenar el desastre que había hecho “Miau” lavó los platos de la semana pasada que seguían en el fregadero y ordenó la cocina, desechando los vasos de fideos instantáneos, estaba extrañamente feliz, se sentía acompañado con el pequeño felino.

—Está casa es genial aunque no lo parezca —Dijo SeungCheol volteándose para ver al gatito sentado sobre la mesa —Debes buscarle su atractivo, tendrás leche y un techo donde dormir.

—Miau.

—Está bien, es una casa promedio, no es muy bonita —Admitió acomodando una manta en el suelo para que el gato durmiera en la noche.

—Miau.

—¿Sabes? —Colocó las manos en la cintura mirando la cocina y la sala —Yo aún sigo buscándole el atractivo a esta casa.

El gatito lo miró y SeungCheol le sonrió enseñando sus hoyuelos.

—Seguramente has vivido en una casa mejor, ¿No es así? No pareces un gato de calle, te ves cuidado y hasta traes collar —Lo apuntó con su dedo índice, no lo había notado.

—Miau —Siguió a SeungCheol cuando éste se fue a la sala.

—Está casa es un desastre pero es mi desastre —Continuó el mayor haciendo una mueca al mirar el desorden en la sala.

Tomó al gatito sentándolo en el sofá.

—Está bien, esta casa da pena, ya lo he escuchado antes y seguramente lo estás pensando ahora —Acusó SeungCheol cerrando las cortinas ya que la noche había caído sobre ellos.

—Tú casa es una vergüenza.

SeungCheol dejó quieto sus brazos y abrió los ojos desmesuradamente al escuchar esa voz suave y melodiosa, le daba pánico voltearse pero lo hizo de todas formas.

Un chico rubio estaba sentado en el sofá, con sus delgadas y blanquecinas piernas cruzadas y completamente desnudo, sólo su cuello estaba adornando por un collar rosa, de cascabel.

Parecía que habían hecho su cuerpo a mano, por los mismísimos Dioses griegos, su silueta era fina y delicada, cada rasgo de él era perfecto.

Una combinación de rasgos humanos y felinos, sus ojos eran preciosos y la forma de sus labios lo dejó sin palabras.

Vio cómo movió sus orejitas, luego la cola y su corazón estuvo a punto de salirse del pecho.

—¿Hay más leche? —Preguntó JiHoon con tranquilidad —Humano tacaño.