𝙎𝙤𝙘𝙞𝙤𝙥𝙖𝙩𝙝 [𝙒𝙞𝙡𝙡𝙝𝙚𝙣] por ★☆Blue stars ★☆ en Inkitt
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𝙎𝙤𝙘𝙞𝙤𝙥𝙖𝙩𝙝 [𝙒𝙞𝙡𝙡𝙝𝙚𝙣]

Sinopsis

Por amor se pueden hacer muchas cosas pero... Incluso este debería tener límites.

Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

ᴜɴ ᴛʀᴀ́ɢɪᴄᴏ ғᴇsᴛᴇᴊᴏ

Hay cosas que los niños olvidan, eventos traumáticos que su mente los hace pasar por trágicos sueños y pesadillas de las cuales pueden despertar, la mente de los pequeños es fascinante porque encontrarán la forma de protegerse sin importar que…




O eso es lo que dicen.


Los niños son como esponjas, absorben y aprenden todo lo que pueden, desde palabras hasta gestos y no hay nada que se pueda hacer para detenerlos, por ello los traumas quedan impregnados en su psique, atormentándolos hasta la muerte; una caótica historia que empieza con un cumpleaños, dos hermanos y cinco niños desaparecidos.























Capítulo 1


Un día más en Freddy's, niños corriendo y jugando, fiestas celebrándose y padres preguntándose si realmente esas baratijas que daban como premios valían el dinero que estaban pagando.


Aquel 17 de Mayo del año 1999 se estaban celebrando los felices nueves años de Ryden Henderson quien pidió por lo que se sintieron siglos una fiesta en aquel lugar, emocionado había invitado a sus mejores amigos, Mónica y Vincent Bishop quienes se encontraban en una de las tantas estructuras de metal con espuma de mala calidad jugando a algo que solo ellos dos entendían, ignorantes de todo lo que pasaba a su alrededor, claro, hasta que la voz de su amada madre llamó la atención de ambos.



—¡Niños!



Rápidamente ambos bajaron del juego, claro, Vincent un poco más rápido que Mónica, tener cinco años y una estatura menor le daba ventaja, al contrario de su hermana quien se atoró en un hueco y por accidente cayó de la estructura, dándose de cara contra el suelo que si bien no fue blando, al menos absorbió un poco del impacto inicial.



—¡Dios mío!



Apurada la mujer se acercó a su hija quien se levantó del suelo tratando de fingir que no le dolía nada después del golpe, esperando no preocupar a su madre o provocar que se fueran antes de lo planeado, llevaban demasiado tiempo aquí esperando el pastel y no se iría sin antes conseguir un poco de eso.



—No te preocupes mami, ni me dolió



—Debes tener más cuidado querida.



Las amables manos de aquella adulta revisaron con cuidado y cariño su rostro, dando tiempo para que su otro hijo llegara con ellas.



—Bien, niños, tengo que volver a casa por cosas del trabajo-



Un sonido de decepción salió de ambos, tristes y apunto de ir a buscar sus zapatos la voz de ay madre los detuvo a ambos.


—Hey, no se pongan tristes, hable con los padres de Ryden y Christian, me dijeron que cuidaran de ambos mientras no estoy, así que pueden quedarse un rato más.


—¡Si!


—Pero ya conocen las reglas.


—Si mami.


—Vincent no te separes de tu hermana, jamás estén solos y en un lugar donde no puedan verlos, si algo pasa vayan con los padres de sus amigos ¿Bien?




—¡Entendido!



—Esos son mis chicos.




Ambos recibieron un beso en la frente.



—No tardaré mucho, aún así, su padre y yo vendremos por ustedes en dos horas, se supone que el pastel ya no debe tardar tanto.



—Okay.



—Los amo.



Y con esto, la mujer se alejó llamando a alguien por teléfono y diciéndoles que era muy grosero interrumpirla en su día libre, mientras el tipo al otro lado del teléfono pedía perdón y explicaba que era por una emergencia.



En cuanto la mujer se fue de su vista, ambos volvieron a trepar a los juegos, riéndose y peleando entre sí por quien era más rápido, minutos después sus dos amigos se unieron a ellos, planeando juegos descartaron rápidamente las escondidas, por lo llamativo que era el cabello de Vincent sería fácil encontrarlo entre las grises paredes del lugar, un morado brillante no era lo ideal para esconderse en este lugar, también tiraron por la borda el juego de las atrapadas, solo eran cuatro y había muchos niños aquí, se terminarían confundiendo y tampoco querían incluir a más personas en este momento.



—¿Y si contamos historias de terror?



—No, demasiado aburrido.



—¿A la casita?



—Me niego a ser la mamá.



—¿Y charadas?




Todos vieron fijamente a Christian quien dio la idea.



—¿Qué? Solo doy opciones.



—Juguemos a los piratas



La voz de otra niña los hizo voltear, frente a ellos se encontraba una rubia de ojos amarillos quien llevaba un paliacate y un garfio en la mano, junto a otros tres amigos quienes iban vestidos casi igual, alentándolos a que se unieran a ellos, cosa que terminó pasando, en cuestión de minutos y con las reglas explicadas los cuatro niños se unieron al juego, las peleas amistosas empezaron y acordaron que el botín era la pizza sobrante de las mesas que cuidaban cada uno, había risas y diversión, hasta que su juego se vio interrumpido por las madres de Ryden y Christian quienes se veían emocionadas, probablemente la hora del pastel estaba cerca, cuando su número se vio reducido el juego de detuvo, tomaron un descanso comiendo las pizzas algo frías y las sodas sin gas que habían dejado en sus lugares de las mesas durante la comida y ahora estaban sentados viendo el show de Foxy quien contaba increíbles historias de sus aventuras en altamar, haciendo tiempo para la hora del pastel, mientras todos prestaban atención al show, el pequeño niño de cabello morado vio como otro chico con máscara de Foxy se emocionaba durante el acto del pirata, un gran fan por lo que podía apreciar.






….





Finalizando la presentación del zorro robot el padre del cumpleañero salió a dar un anuncio que animó a todos los pequeños del lugar.



—¡ES HORA DEL PASTEL!



Los pequeños fueron corriendo a la mesa mientras se arremolinaban para estar al frente, claramente los tres mejores amigos de Ryden estaban al frente, emocionados por lo que venía, hablaban de cómo sería el pastel y lo increíble que esta fiesta era, pero, algo parecía estar mal, los segundos se volvieron minutos y tanto el cumpleañero como el pastel no aparecían, en un punto incluso el hombre fue a ver lo que ocurría.



—¿Qué pasa?


—¡Están tardando mucho!


—Que aburrido


—Ya me quiero ir



Fueron cosas que los pequeños decían, desesperados por comer algo más que la salada comida del lugar, llevándose una decepción poco después.


Una mujer de cabello rubio palido salió a hablar, mientras los padres del cumpleañero junto a este habían salido a buscar otro pastel, completamente molestos ante la ineptitud de los trabajadores del lugar y que no podían encontrar un simple pastel.



—Ah, niños, el pastel tardará un poco más de lo planeado.



Suspiros de decepción y molestia fueron lo único que se escuchó, algunos padres decidieron que ya era hora de irse así que los niños se fueron gritados del lugar, el ambiente se había puesto triste hasta que en medio de toda la calma, un grito resonó en el lugar.




—¡Guerra de comida!


Y empezó, las rebanadas de pizza y lo poco de algodón de azúcar y palomitas que quedaban volaban por los aires, aterrizando en los rostros de niños, en las paredes y suelos que los empleados tendrían que limpiar después, los tres niños habían alzando a esconderse abajo de una mesa, hasta que un susurro los hizo voltear otra vez.


—¡Por acá!


Los niños de hace rato les estaban hablando desde los juegos, invitándolos a subir con ellos y huir de todos ese caos que solo molestaba a los trabajadores pero no podían quejarse, su contrato lo prohibía.



A rastras, los tres llegaron a la estructura de metal y plástico, trepando las escaleras y llegando a la parte más alta para sentarse a hablar tranquilamente, durante esos minutos una pequeña plática entre todos inicio, reían sobre las tontas bromas que hacían y charlaban sobre quien tuvo la grandiosa idea de empezar una pelea de comida con las sobras de todos, aprovechando que los adultos dejaron esas cajas de pizza sin supervisión, claramente les pedían a gritos que empezaran un enfrentamiento con aquellos alimentos; en cuanto las cosas afuera parecían calmarse más por falta de comida que de voluntad y los niños empezaron a dispersarse por el show de los tres animatronicos principales que estaba a punto de comenzar decidieron bajar de su lugar seguro, cruzaron los montones de comida desperdiciada que ahora descansaba en el suelo y llegaron al lugar más cómodo para estar, sentados en el borde de la alberca de pelotas esperando a que los padres de su amigo vinieran mientras escuchaban a los robots cantando alegremente, apostando quién tocaría el fondo primero o si lo que sus pies sentían era una rebanada rancia de pizza, la discusión de si había más comida o pelotas en aquel juego continuó, hasta que el más pequeño de todos los presentes sintió algo raro, al inicio culpo a sus nervios y lo poco acostumbrado que estaba de no poder ir corriendo con su mamá convencido de que faltaba poco para que ella regresara y los llevara a casa… La sensación jamás se fue, por instinto giró la cabeza a donde sentía que lo miraban, encontrándose con un conejo que los veía a todos fijamente, únicamente veía su silueta la cual no era algo agradable para nadie, sin contarse que era extrañamente alto y los observa desde las sombras con una extraña sonrisa y una mirada vacía que no le daba nada de confianza al pequeño, parecía que nadie más lo notaba y esto comenzaba a estresarlo de algún modo, preguntándose si era su imaginación, si era real o simplemente la decoración del lugar.


Todo cambió cuando comenzó a acercarse, revelando lentamente el color amarillo del traje el cual se veía descuidado y algo roto, con esto la mente del niño le gritaba que definitivamente algo no andaba bien, algo no le dio buena espina y casi como un acto instintivo que garantizara su existencia sostuvo el suéter de su hermana buscando seguridades y atención logrando llamar la atención de su hermana.



—¿Pasa algo Vinny?



Con esto todos miraron al tipo que los acechaba desde hace un buen rato sin que ellos supieran, los hermanos inmediatamente se incomodaron y tomaron su distancia mientras que los demás se veían divertidos por la presencia de esa botarga extraña.



—¡Springbonnie!



Una niña saltó en dirección al traje dorado en cuanto lo vio, seguida de los otros tres pequeños quienes le preguntaban sobre dulces y juegos, premios especiales y cosas materiales que antes se les habían regalado de manera espontánea bajo la excusa de ser clientes frecuentes de Freddy's, no era raro ver cosas así, aunque este tipo no era el conejo de siempre que traía sorpresas a los infantes, pero a ellos les era imposible saberlo porque estamos hablando de niños y una horrible botarga ¿Cómo sabrían la diferencia?




—Oh no, no estoy aquí para eso, como ya saben el día de hoy es un día muy muy especial.




—¿Por el cumpleaños de Ryden?



—Así es y estoy buscando a alguien muy especial.




Movió sus ojos, como si buscara a alguien, hasta que la encontró, la chica castaña quien sostenía fuertemente a su pequeño hermano, para aquel hombre su nuevo objetivo se acababa de presentar , con el dedo de espuma y metal señalo a Mónica, quien, con una mirada de desconfianza, declaró que este tipo no le daba buena espina.




—Vengo aquí para saber si Mónica se encontraba en este lugar, la madre del cumpleañero tiene una gran sorpresa y quiere que la mejor amiga del cumpleañero participe esta vez.



—¿Habla de ella?




Una mano la señaló, incapaz de huir o esconderse y sintiendo a su hermano tomar su brazo fuertemente, por pura inercia se alejó un poco de aquella cosa, su voz estaba distorsionada por el traje y eso alimentaba aun más su miedo por aquel conejo y el tipo dentro de él, sobre todo con el tono inocente y estupido que usaba para hablarles como si no entendieran lo les estaba diciendo.





—¿¡Podemos ir!?




Pregunto uno de los niños con emoción, buscando una señal de aprobación de aquel hombre para unirse a la sorpresa que le darían al cumpleañero.




—¡Pero claro que pueden! Entre más amigos se unan, más especial será.




Un angustiado Vincent tomaba la mano de su hermana mayor, esperando que entendiera la señal de que no quería ir y mucho menos que su hermana fuera sola.



—No gracias, esperare aquí, o a que la mamá de Ryden venga por mi.



Fue su sentencia final, comenzando a caminar hacia los juegos en busca de un lugar con más gente, faltaba poco para que llegara mamá y no quería preocuparla, esperarían sentados cerca del escenario, al menos ese era su plan hasta que una mano ajena la detuvo



—¡Oh vamos Monica es un buen tipo!



Uno de los chicos trató de convencerla para unirse a ellos.



—¡Además eres la mejor amiga de Ryden!



La otra niña del grupo habló.



—¡No irás sola! ¡Somos seis contando a tu hermano!



Quería golpear a ese idiota, si accedía a ir dejaría a su hermano aquí, con un adulto, con alguien que lo cuidara, no lo llevaría con esos tarados y el tipo disfrazado de extraña personalidad porque eso sería estúpido, aunque aquel tipo notó su rostro lleno de inseguridad, se acercó un poco más y se arrodilló frente a la niña



—¿Me tienes miedo?




Si.




—No.




Fue lo único que salió de su boca, necesitaba parecer confiada, segura y sobre todo tranquila, no quería llenar de miedo al pequeño que se aferraba a ella.



—¿Y qué hay de ese niño que se esconde atrás tuyo?



En cuanto escucho la voz, su hermano solo se acercó más a ella en un intento desesperado de esconderse de esa cosa.




—No quiere ir-.



—Bien, se lo pierden entonces, tu amigo estará muy triste por no tenerte ahí.




La voz del niño más grande del lugar se alejaba mientras se acercaba más al conejo, parecía altanero y engreído como si estar él en lugar de ella fuera a ganar algo más y eso la hizo dudar por un segundo.


Quería estar con su mejor amigo pero si su hermano no quería ir, entonces no lo obligaría a nada; sus pensamientos empezaban a mezclarse y la idea de decirles que iría pero dejaría a su hermano con alguien más se vio interrumpida cuando sintió como su hermano dejó de aferrarse a ella, el calor extra la abandonó y solo un pequeño tirón en su suéter que intento con toda su desesperación evitar que lo levantaran le indicó a la niña que no tenía opción , sus ojos nerviosos se movieron para ver cómo aquella cosa cargaba a su pequeño hermano quien estaba quieto como una roca y tratando de no temblar del miedo que sentía, Monica no podía verlo directamente por la máscara, pero los ojos de ese tipo eran aterradores, aún más para un pequeño de cinco años que lo tenía de frente.



—¿Por qué estas tan nervioso? No voy a hacer nada.




—...



—¿Estás seguro que no quiere venir? Tu mejor amigo se pondrá realmente feliz de verte ahí.





Sin poder decir nada, el niño únicamente movió la cabeza en forma de aceptación y se aferró fuerteme al adulto en cuanto lo acomodó para cargarlo mejor, su hermana solo vio cómo empezaba a avanzar llevándose al pequeño en brazos y los demás niños los siguieron, tardando solo segundos en ponerse sus zapatos y correr tras su hermano con los pequeños tenis que habían quedado atrás, llegó junto a los otros niños que divertidos hablaban de lo genial que era este tipo, pero a ella le daba miedo y una angustia llenaba su corazón, no quería que esa cosa tocará a su hermano, tal vez debió gritar, amenazar con llamar a un adulto o simplemente pelear y armar un escándalo, pero en sus prioridades estaba quedarse con su hermano y eso haría, como la buena niña que era, y como se lo había prometido a su mamá.






Caminaron por un rato, pasando puerta tras puerta, sintiéndose desorientada y perdida en ese enorme lugar, además que todo era igual, hace tiempo había dejado de escuchar a los demás niños y las secciones se ponían cada vez más oscuras, antes de llegar a la cocina la pequeña se armó de valor para hablar con esa cosa



—Disculpe-



Llamó la atención del mayor.



—¿Si?


—¿Podría bajar a mi hermano?


—...



Miro al niño que llevaba en brazos quien por puro instinto se aferró fuertemente a la estructura del traje, buscando con todas sus fuerza que no lo dejara caer, fue tanta su convicción que se quedó completamente quieto en un intento desesperado por ser olvidado o incluso como una forma de asegurar que por ser tan buen niño no le pasaría nada, para aquel tipo que lo llevaba en brazos era divertido, aquel pequeño buscaba protección y seguridad en este completo loco que con suerte no lo dejaría caer de la nada al suelo, aunque hubiera sido divertido en realidad.



—Oh, lo había olvidado, tu hermano es muy silencioso ¿No es así?


—Si, lo es.



Contestó con frialdad mientras esperaba a que bajaran a su hermano para ponerle los zapatos que había dejado atrás, una vez el pequeño regresó con Mónica y sus zapatos con brillo estaban en sus pies se tomaron firmemente de la mano y siguieron al conejo quien abrió la puerta de la cocina, dejando pasar a todos y cerrando la puerta.


Aunque el niño más grande del grupo se dio cuenta que no había otra salida, algo extraño pues debía haber una puerta que diera al área principal donde estaban jugando por lo que sus padre le habían contado, rápidamente fue distraído por una enorme mesa, su atención regresó al resto de cuarto una vez notó como aquel hombre llegaba con una enorme charola.


Algo de la ansiedad de los hermanos se calmó cuando vieron que frente a ellos había un pastel bastante grande, tenía dibujos de dinosaurios en el borde y el nombre de su amigo escrito con betún lo cual les hizo pensar que no habían cometido un error, tal vez solo eran los nervios que su madre les había metido mientras crecían. Ya saben, no hablar con extraños, siempre estar a la vista, quedarse con un adulto de confianza, pero tal vez hoy no pasaría nada, simplemente regresarían con su amigo y esperarían a mamá.




—¿No quieres verlo?




Le pregunto a una de las niñas más pequeñas del lugar que estaba dando saltitos, tratando inútilmente de conseguir una buena vista del pastel pues su altura no le ayudaba en nada.




—Sí, si quiero.




Tal vez algo de la inseguridad y ansiedad de Mónica se pegó en los demás niños, tal vez solo era una confusión o una simple exageración pero, uno de ellos vio que aquel conejo había tomado un cuchillo y la desconfianza por primera vez se instaló en todos los pequeños del lugar




—¡Qué lindo!




Aún con lo incómodo del ambiente los otros tres niños veían todo con inocencia también.



—¡Ya quier- ugh



La voz de la niña se quedó en el aire gracias a que ahora un cuchillo había atravesado su garganta...





Monica solo pudo pensar rápidamente y esconderse en algún rincón de la cocina llevándose a su hermano consigo y siendo seguidos por el mayor quien asustado solo vio a los demás y abandonó a sus amigos que se quedaron totalmente quietos ahí, llegaron atrás de una estufa, aquel chico trataba de encontrar una salida, señalando algo que Mónica alcanzó a ver por el rabillo del ojo, un conducto de ventilación que se encontraba casi abierto, la chica entendió lo que estaba planeando su compañero, dejó atrás cualquier duda y sujetando fuertemente a su hermano corrió hacia esta junto al chico, aprovechando en cuanto vieron cómo esa cosa se abalanzaba contra uno de los niños que estaba congelado de miedo.

















Gateo lo más rápido que pudo diciéndole a su hermano que no quedara atrás y el chico apurándolos para salir,, era una niña de nueve años a cargo de su hermano menor y solo en compañía de un desconocido un año mayor que ella, no podía simplemente dejarlos atrás porque en este momento eran todo lo que tenían ¿Qué le diría a mamá? ¿Qué pasaba si los atrapaban


Llegaron al final de la ventila, encontrándose con un largo pasillo oscuro.



—¿Dónde estamos?


—No lo sé-



La puerta de la cocina se abrió, dejándolos con solo segundos para tomar una decisión.



—Y no tenemos el tiempo de averiguarlo.




Empezaron a correr por el extenso pasillo, la mayor maldecía al cielo que sus zapatos tengan luces, con cada paso que daban dejaban saber su ubicación, por otro lado el niño de diez años que solo llevaba calcetines había desaparecido hace un tiempo, dejándolos solos, esta era una terrible situación, en un momento de estrés sin saber que hacer y sin otra salida la niña le dijo a su hermano que se quitara los zapatos y los lanzaron lejos, lo suficiente para distraer a alguien cercano, lo único que escuchaba eran sus calcetas contra el suelo y la respiración del otro, desatando únicamente la compañía de Vincent con el brazalete neón que les daban al entrar al recinto, su objetivo era claro, llegar a la piscina de pelotas y decir todo lo que habían visto, completamente ignorantes de que este pasillo solo los haría correr en círculos.




Después de cinco minutos de completa oscuridad algo brillando en el suelo llamó la atención de ambos, por un momento pensaron que eran sus zapatos, pero no fue así...


—Brilla.



Era una de las pulseras que te daban a elegir para poder identificarte como invitado del cumpleañero, en el piso había tres de estas, una azul, una amarilla y una café, también había algo...



Las calcetas de ambos de repente se sintieron calientes y húmedas, tardaron en darse cuenta que estaban frente a la cocina.


—... ¿Qué es eso?



De repente las luces se prendieron y un grito salió de ambos, la cabeza de unos de sus amigos rodaba por el piso pero poco les importó ya que esa cosa amarilla salió de su escondite en cuanto los escucho gritar.


—¡Corre!


Monica trato de alejarse mientras sostenía a su hermano pero la sangre que cubría las calcetas de ambos la hizo resbalar y soltar a Vincent quien fue cargado en cuestión de segundos por aquella cosa, con una horrible sonrisa y mala actitud veía a la niña con burla.



—¡Suéltame!




El pequeño pataleaba y gritaba, atrayendo aún más la atención de alguien fuera de este problema.



—¡Vincent!



Ah ~


Esto era la diversión de atacar a niños... héroes en miniatura.



La niña se acercó y empezó a pegar inútilmente en las piernas del hombre, quien en unos segundos la pateó lejos, se pegó contra la pared y tardó unos momentos en recuperar la noción, sintiendo algo entre sus ropas que había olvidado llevaba con ella todo este tiempo.



—Eres realmente valiente pequeña, mira, te propongo algo, tú te vas y olvidas todo lo que viste, te dejaré vivir y salir de esta, pero me quedo con él.



Esto la hizo enojar aun más ¿Por quién la tomaba? ¿Una cobarde?



—¡Déjalo!


—Hmmm, si tanto lo quieres no te alejare de él, pero debes esperar tu turno.



Con poco esfuerzo volvió a lanzarla contra la pared, sin prestarle atención real a la niña aturdida en el suelo , su atención volvió al pequeño que tenía entre brazos, su mirada llena de pánico y miedo hacia al hombre realmente feliz, si esta vez era suficiente, sus experimentos tendrían éxito al fin, aunque era una lástima el desperdicio de esos lindos ojos... bueno, tal vez a uno de sus experimentos se le verían bien.



—¿Sabes algo? Tienes unos lindos ojos.



Ignorando el ruido de fondo movió uno de los mechones morados que cubrían la mirada dorada del infante. Estaba tan sumido en sus pensamientos que ignoró por completo a la pequeña, quien sin siquiera pensarlo atacó.



—Es una lástima que- ¡Carajo!



Lo dejo caer diractamente contra el frío suelo, el niño solo alcanzó a ver cómo su hermana le clavaba la pequeña navaja suiza que le había robado a papá hace unos días, diciéndole que les sería útil en algún momento y que llevarla aquel día no sería un error, demasiado escondida en su overol habían olvidado que estaba ahí.



—¡VINCENT CORRE!


—¡Maldita zorra!




El pequeño salió disparado del lugar, abriendo puertas y deseando que sus piernas fueran más rápidas que las de ese tipo, sus ojos estaban empezando a verse inundados por lágrimas, estaba abandonando a su hermana pero necesitaban ayuda de un adulto, sin embargo su huida se detuvo, en cuestión de poco tiempo fue levantado en los aires otra vez, el hombre lo había atrapado, el miedo volvió a él una vez se dio cuenta de que este tipo había arrastrado el cuerpo de su hermana por todo el pasillo mientras tenía clavado un cuchillo en al espalda y lloraba fuertemente por el dolor que causaba aquel objeto dentro se ella.



—... Tu hermana ha sido una niña muy mala.



Dejó caer fuertemente a la niña haciendo que el arma blanca se enterrara aún más, un fuerte grito salió de su boca solo para recibir una patada más en la cabeza, la pequeña se había quedado callada, tal vez muerta, lo único que sabía es que dejo de llorar, aunque Vincent había comenzado a temblar, ahora estaba solo, con un hombre mucho más grande que él, sin su hermana, sin sus amigos, sin nadie, iba a morir, iba morir, estaba tan malditamente muerto.



—Por favor, no me lastime.



Los ojos llorosos del niño chocaron fuertemente con los morados del adulto quien lo observaba con un sentimiento inexplicable, no había compasión, culpa o si quiera alegría, simplemente lo veía como fuera nada, como si su existencia fuera reducida a lo que él quisiera, con esos ojos fríos miraba fijamente al pequeño quien trataba de huir del agarre del contrario, moviéndose lo más rápido que podía, como si hacer esto cambiara algo de lo pasaría.



—Por favor.



Vincent no pudo contener más sus lágrimas, estaba aterrado ¿Qué sería de él? No quería morir, no quería estar aquí, solo acompañaba a su hermana y amigos en algo que se suponía debía ser un recuerdo feliz, ahora solo quería volver a casa, con mamá y ver películas toda la tarde mientras esperaban a papá, o acompañar a su hermana a las clases de fútbol que tenía entre semana, tal vez ir a casa de Ryden o Christian a jugar toda la tarde, estar en cualquier lugar, cualquiera, menos aquí.


El hombre lo acercó incómodamente a él, viéndolo fijamente mientras las lágrimas corrían por sus mejillas, una imagen bastante triste si se lo preguntas a alguien más.



—... Tienes suerte de tener unos ojos tan lindos




De nuevo quito los mechones de cabello que cubrían su rostro para admirar esos orbes dorados, un brillo imperceptible para el pequeño lleno la mirada del mayor, un plan macabro o una pizca de misericordia acababa de llegar a él y esto no podía ser bueno de ninguna forma, solo pudo escuchar cuando aquel hombre volvió a hablar.




—No te preocupes, si tienes suerte ninguno de los dos recordará este día.




Y antes de que pudiera reaccionar, su cabeza fue impactada contra la fría pared, dejándolo caer directamente al suelo, lo último que supo fue de un terrible dolor que sintió por todo el cuerpo y la oscuridad fue lo poco que vio ese día.











Por otro lado…


Ryden estaba alterado por lo que acababa de escuchar de aquel niño, Liam había conseguido llegar a la zona de fiestas completamente aterrado y angustiado, cuando el cumpleañero lo vio solo, sin rastro de sus dos mejores amigos o los otros niños que eran sus amigos supuso que algo iba mal, jamás esperó escuchar aquello que le acababa de decir aquel castaño.


Dudo por unos segundos sobre lo que hablaba ¿Muertos? Que locura, pero dejó de cuestionar en cuanto vio las manos cubierta de sangre de aquel chico, el grito que pegó llamando a su madre se escuchó por todo el lugar, alertando no solo a los niños si no a todos los padres que había ahí, entre ellos la señora Bishop.



—¡MAMÁ!



Con horror escucharon al niño quien dijo que lo último que vio fue a ese conejo amarillo llevándose a Vincent y a Mónica a otro lugar, la madre de ambos pequeños perdió la cabeza, el chico los llevó a donde los vio por última vez, encontrándose con los cuerpos de tres niños, uno de ellos con la cabeza perdida, los otros dos en terribles condiciones, pero sin rastro de los hermanos, la madre salió del lugar junto a dos de los trabajadores del establecimiento, desesperada corría por el pasillo en busca de sus niños, rezando a todo lo que conocía, la madre de Ryden la siguió de cerca, cruzaban puerta tras puerta, encontrándose con la nada, hasta que unos pares de zapatos bastante conocidos llamaron su atención, siguió su camino, abriendo una puerta más, cuando vio a sus pequeños niños en el piso sintió que el mundo se había acabado.



—¡MÓNICA!



Con horror vio el charco de sangre que la rodeaba y se dejó caer violentamente al piso, sin saber cómo ayudarla, si estaba viva o no, sus ojos vieron a todos lados, encontrando a unos centímetros el cuerpo de su hijo menor.



—Vinny...



Ninguno de los dos respondía a su voz... la mujer solo podía llorar mientras sus hijos estaban ahí, temerosa, logrando controlarse para no moverlos y causarles más daño del que ya tenían se sentó y esperó a la policía mientras la madre de Ryden trataba de consolarla, fue un terrible día para todos.






No tardaron mucho en llamar a la policía, tampoco las ambulancias tardaron en llegar y los padres de todos los niños involucrados en esta fiesta empezaron a evacuar el lugar dejando únicamente a las familias afectadas, todo esto era un terrible festejo que nadie sabía cómo arreglar.


























Vincent despertó en un hospital, con su madre llorando a un lado y policías del otro, justo al lado de su cama se encontraba su padre, no había rastros de su hermana ni amigos, su ojo derecho estaba cubierto por una venda, estaba confundido, se sentía... fuera de sí, miraba el techo y a sus padres, a los oficiales y enfermeros, miraba sus manos mientras las acerba a su rostro y trataba de rascarse abajo de la venda sin éxito alguno, todos estaban en silencio, nadie sabía exactamente qué decir, por ello, cuando la amable mujer tomó con fuerza la pequeña mano de su hijo y este la vio fijamente, solo pudo llorar de alivio al saber que esto era real y no un delirio de su mente moribunda en el suelo de una pizzería.







Después del shock inicial la policía comenzó a preguntar, los padres no estaban de acuerdo pero entendían que era trabajo.



—¿Recuerdas algo? ¿Caras? ¿Nombres? ¿Algo?



Movió su cabeza de forma negativa.



—¿Sabes que le pasó a tu hermana?



Esta vez fue una respuesta afirmativa.



—¿Viste quien lo hizo?



De nuevo fue una respuesta positiva.




—¿Le viste la cara?


—... un conejo-


—¿Que?


—Un conejo dorado.




Los policías tomaron nota, un conejo dorado, era la respuesta más común en los crímenes de aquella pizzería.




—Él me dijo- me dijo que si tenía suerte yo no iba a recordar nada de esto, además- tenía- tenía ojos morados.


—Entiendo ¿Lograste ver algo más?


—... No.





Lágrimas caían recordando lo sucedido solo dios sabe lo que vivió ahí, el miedo y la ansiedad, el no saber cómo estaba su hermana, todo, era demasiado, no mencionó nada más, cuando le preguntaro de la voz o algo más específico, les dijo que no podía entenderle por la máscara que usaba, tampoco dijo nada sobre cómo hablaba de sus ojos o como lo cargaba, casi como si tuviera experiencia, lo último que recordaba eran esos ojos morados que le daban miedo, aquellos que le seguirán en sus peores pesadillas de ahí hasta que muriera.





La pizzería evadió por completo el tema, alegaba que no había ningún hombre con traje de conejo trabajando en fines de semana, además de que ese día la botarga se encontraba en otra locación, las quejas y demandas de las familias fueron evitadas y solucionadas, pues en el contrato que firmaban y las responsivas de cada fiesta se aclaraba no se harían cargo de ningún accidente en el lugar incluida la muerte, a pesar de todo, por críticas y más ese viejo negocio cerró, las familias apenas y consiguieron una pequeña indemnización, casi una burla ante lo que acababan de vivir, como si las vidas y salud de sus hijos valieran 120 dólares.





Los sobrevivientes de ese día se hicieron demasiado cercanos, Liam prácticamente se volvió el mejor amigo de ambos, Mónica quedó atada a una silla de ruedas de por vida pero todos agradecían que siguiera con vida, y Vincent... bueno, dentro de todo estaba bien, pasó mucho tiempo antes de que volviera a interactuar con alguien fuera de su familia, Ryden, Liam o Christian, tenía miedo de salir de casa, pasó mucho tiempo para que su mente suprimiera los recuerdos y a día de hoy puede decir que no se han ido completamente...
































—¡Vincent!



Monica le grito a su hermano quien regresó a la realidad, había disociado hace casi una hora mientras veía su taza de café y computadora fijamente, no es que realmente estuviera pensando en algo, simplemente no pensaba en nada, esta era su vida ahora, un simple universitario que estudiaba medicina y funcionaba con 3 horas de sueño, médico café y dos galletas oreo, observaba con cansancio y decepción en la vida su horario escolar, era un reverendo asco, una porquería, una mentada de madre, una mierda, la cosa más nefasta del mundo, le iría mejor muerto que en ese puto lugar, un bodrio, un-



—¿Estas bien?



La amable voz Mónica lo saco de sus pensamientos, miro a la chica quien con una amable sonrisa tomaba su mano, la chica llevaba rato tratando de hacerlo reaccionar, se le hacía tarde para ir a la escuela.



—Si yo... solo estaba pensando sobre la entrevista de hoy.



No era una mentira realmente, había conseguido un trabajo nocturno en una pizzería local llamada Freddy's Fazbear pizza, si bien la paga era una miseria, podía usarlo para sus gastos personales, empezar a ahorrar para estudiar una carrera universitaria que le gustara y no estancarse en medicina, siendo algo que estudiaba solo para no perder el apoyo económico que le dan tanto a él como a su hermana quien esta confinada a una silla de ruedas desde hace quince años, mierda, la culpa lo invadía nuevamente.



—Vincent, me preocupas, te eh visto mal estos días, demasiado cansado y distraído, como si-



El sonido de su computadora siendo apagada y sus cosas siendo metidas en la mochila con poco cuidado y cariño interrumpieron el sermón que su hermana estaba a punto de darle, estaba listo para irse y dejar esta conversación en el aire para jamás retomarla, era su problema si estudiaba una carrera que odiaba, si llevaba harto de existir desde hace casi quince años, si se odiaba más de lo que cualquier persona podía odiarlo, no, su hermana no necesitaba saber eso, ya le había echo mucho daño a su hermana...



—Proyectos y pasantías, sabes que no es sencillo, no pienses de más, estoy bien.



El rostro de su hermana le dejó saber que no le creía pero ciertamente no era un apuro en estos momentos, la chica empezó a mover su propia silla de ruedas y se dirigió a la salida tomando su mochila, seguida de su hermano quien iba atrás para ayudar por si lo necesitaba, caminaron hasta el pequeño auto que tenían, ayudó a su hermana a subir de copiloto y guardó la silla en la cajuela, aventó ambas mochilas atrás y vio como su hermana se ajustaba el cinturón mientras una cámara profesional descansaba en sus piernas, subió al auto, se ajustó su propio cinturón y arrancó el auto, en el radio sonaba una de las bandas favorita de ambos, al ritmo de "Vegas lights" cantada por Brendon Urie se dirigieron a su primer día de clases.




—Te dejaré en tu escuela y de ahí iré a la bienvenida de mi universidad, si no llego a tiempo puedes marcarle a Kevin, te recogeré en su departamento.



—Si, lo se.




Un incómodo silencio inundaba el carro, donde la ansiedad de su hermana llenaba el ambiente, una preocupación silenciosa que solo dos hermanos podían entender.
















Llegaron al estacionamiento de la universidad, repitiendo el mismo ritual que para subir, bajo la silla y sentó a su hermana en esta, mientras ella se acomodaba, su hermano le pasó su mochila y le ayudo a ponerla en la espalda de la silla, diseño gráfico es lo que había elegido hace unos años, de todos modos no tenía muchas opciones, en gran parte de las carreras no podía hacer mucho estando lisiada.



—Nos vemos después Vincent.


—Adiós.



El chico estaba a punto de irse hasta que sintió un suave jalón en su suéter, era su hermana quien le miraba preocupada, esto lo hizo sentir mal, no quería preocupar a su hermana, no quería preocupar a nadie.



—Cuídate.



Vincent se arrodilló frente a la silla, sin siquiera pensar mucho en lo que pasaría hoy, pero buscando aliviar aunque fuera un poco la angustia de su hermana, darle algo de paz, una seguridad de que sin importar que volverían a verse al final del día.




—Mónica tranquila, nada malo va a pasarme ¿Esta bien? Solo es un empleo temporal, y quedan únicamente cuatro semestres de mi carrera, en cuanto sea libre nos iremos de aquí ¿Bien?


—... Bien, pero, no te vayas sin despedirte de mi ¿Si?



Un corto abrazo y un pequeño murmullo dieron por finalizado el tema, mientras Vincent iba a un nuevo semestre y una terrible rutina que acabaría con lo poco que quedaba de su salud mental, ignoro a un apurado castaño quien llegaba tarde a la clase de fotografía, esquivando alumnos y maestros para llegar a tiempo, solo para darse cuenta que, en efecto, se había equivocado de salón.
































—¿Está todo bien?



Mientras tanto en Freddy's pasaba algo bastante extraño si le preguntabas a Henry Emily quien veía curioso a su esposo, leyendo una y otra vez las solicitudes de empleo que había en su escritorio.



—Si, lo está.



Leía una y otra vez "Vincent Bishop" en el papel que sostenía, el nombre de le hacía conocido y la foto le traía un extraño recuerdo, un vago momento en el pasado, mientras jugaba con una navaja suiza bastante vieja que tenía tallado un MB en el costado.


Todo le traía ese fugaz pensamiento en aquella fiesta infantil donde todo salió mal, pero podía estar equivocado, ah visto a demasiados niños que podría ser cualquiera en realidad, además de que lo único que supo de esa familia es que se había mudado de estado, había muy pocas posibilidades de que fuera el niño de esa vez; dejó a un lado la solicitud y fue a ver la otra "Jeremy Fitzgerald", bien... al menos tenía a dos personas más para cubrir a los desaparecidos guardias, quienes en realidad se encontraban en la bodega en aquellos trajes viejos, pero hoy no tenía ánimos de limpiar nada.


Al final, si todos tienen suerte, nadie recordará ese horrible día donde encontraron sus cuerpos destrozados en partes y servicios.










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Después de un colapso emocional y mental regrese con todo al fandom de fnaf asi Que esperen actualización de esta historia y el regreso del violentometro Willhen.



Por cierto. Si ven cosas cuestionables de parte de William, no es su imaginación si lo hice bastante dañado mental, las alusiones a qué disfruta lastimar de todas las maneras posibles a un niño, se refiere a TODAS las maneras posibles de hacerlo, así que desde aquí dejaré en claro que si, MI William Afton es un niñofobico que disfruta demasiado lastimar a los niños.



Se que puede ser raro que los primeros capítulos sean desde la perspectiva y vida de Vincent y Jeremy y no de William pero esto si es willhen entonces después de dar el contexto general de toda la historia ( lo cual se traduce a que después del tercer capítulo las narraciones ya vendrán de la pareja principal.) empezaremos con todo lo que es la historia de estos dos.



Pequeñas aclaraciones:


Vincent y William no son el mismo personaje, William es canon y Vincent es una creación de Rebornica.



Al mismo tiempo Mike Schmidt y Michael Afton aquí no son los mismos así que no los confundan, Michael Afton es el personaje canon, el diseño usado para Mike Schmidt es el personaje creado por rebornica



Para finalizar, esto NO tiene Aftoncest.


También esperen capítulos largos (quiero acabar esta historia entre los 14 y 17 capítulos)



Esta historia se aleja muchísimo del canon, siendo que aquí solo tomó como canónico del juego uno a Sister location, lo demás aquí no pasara.



Por último, hay gran uso de OC y al ser un au de FNAF alterare y metere cosas por el bien de la trama











Espero que les guste ❤️

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