Corrupt - Kookmin.

Sinopsis

Corrupt esta basado en un mundo cruel y hostil en donde el dinero habla primero que las personas. En este mundo habita Park Jimin un modelo pretencioso, mimado, abiertamente gay y despreciable quien es hijo del ministro de relaciones exteriores de Corea del Sur, el cual tiene como trabajo prioritario el tráfico de drogas y armas. La vida de Jimin es un completo desastre no solo por tener a un narcotraficante como padre y a una efebofilica de madre, sino por que decide llenar el vacío que lo acongoja con drog4s fuertes, fiestas y excesos en general. En el otro lado de Corrupt se encuentra Jeon Jungkook, un fotógrafo pedante, mujeriego y obstinado quien está casado con la dueña de la agencia de modelaje Fantasy, en donde convenientemente Jimin fue aceptado como modelo para trabajar. ¿Que tienen de diferente Park Jimin y Jeon Jungkook? En realidad NADA, siendo esta la principal razón por la que un romance entre ellos no era algo que funcionará o quizás ¿si?. ⚠️Advertencia: Esta historia es del genero fic homosexual. Contiene temas adultos. Escenas sexuales explicitas. Mención y uso de armas. Violencia, lenguaje vulgar, homicidios, mención y uso de drog4s fuertes y abuso de muchas formas. No se busca justificar las acciones de ninguno de los personajes, solo se quiere contar una historia. 🌆 Jk: Top. 🌆 Jm: Bottom.

Genero:
Drama/Erotica
Autor/a:
Ambity16
Estado:
En proceso
Capítulos:
30
Rating
5.0 3 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Capitulo 1:


Apariencia de Jimin en esta historia

Park Jimin - 23 años de edad.


El brillante sol despertaba una vez más a todos los habitantes de Seúl. Era lunes inicio de una semana tormentosa de trabajo. Cada persona con salario mínimo y ni siquiera un auto propio que pasa al lado de la mansión de los Park poseía envidia.

"Esos malditos afortunados" era lo que pensaban.

Quien encabezaba a la familia era Park Juwon hijo de un ex-presidente de Corea, quien ahora gozaba del lujo de ser el ministro de relaciones exteriores. La persona a su lado era la madre de familia, Park Iseul. Hija de una reina de belleza casada con uno de los mejores jueces de todo el continente. Ella impartía la vocación de médico cirujano en el hospital Kangbuk Samsung, siendo una cirujana consagrada.

La familia Park era odiada no solamente por su riqueza sino también por sus conexiones. De no ser por esto varios escándalos hubiesen salido a la luz. Como que el señor Park había sido capturado una vez por la policía al ser culpable de lavado de dinero, o que la señora Park disfrutaba de la compañía de chicos jóvenes teniendo así muchos amantes quienes ocultaba de su marido.

Sea lo que fuese que hicieran nada llegaba a juicio y todo quedaba siempre como suposiciones de malas lenguas. Aunque a decir verdad todos eran secretos a voces, la sociedad de Corea no era tan estúpida como ellos pensaban que lo eran, más sin embargo, no podían hacer nada. La familia Park estaba arriba y ellos abajo...

Sino fuera por la amada gimnasta olímpica que tenían como hija, las personas creerían que todos los Park son solo demonios, y esto era debido a que el hijo menor era aún más odiado que sus padres.

Park Jimin, un niño rico que nació en cuna de oro, quien había tenido todo desde el primer segundo en que nació. A diferencia de su hermana él no había buscado ser alguien en la vida. Probó con el canto, la actuación, el arte, pero nada le satisfacía todo lo dejaba a medias. Aun así no poseía ni el más vago arrepentimiento cuando derrochaba dinero. Cada una de sus vestimentas era de marca, manejaba diez distintos autos y se iba de viaje a los más ostentosos lugares del mundo.

No tenía vergüenza en decir que hacía de todo sin ganar nada, ya que era algo que presumía con descaro en sus redes sociales; en donde típicos descerebrados como él lo vanagloriaban y le creaban más fama y más ego.

Pero había algo que si le apasionaba (gracias al cielo) y esto era el modelaje. Había modelado para varias marcas desde que era muy pequeño, debido a que para su fortuna y desgracia de otros no solo le bastaba con ser millonario sino que poseía también uno de los rostros más hermosos de toda Corea. Era un bastado si, pero un bastado muy atractivo y él claramente sabiendo esto se aprovechaba. Lo cual le había dado la facilidad para tener múltiples parejas. Parejas las cuales ni una sola había sido mujer porque (¡oh sorpresa!) el bastardo también era gay, y no es como si hubiese algún problema con esto, en lo absoluto; pero al señor Park no le agradaba la idea de que la gente supiera que su hijo era homosexual, por lo que cada tanto contrataba a una chica nueva para que fingiera ser la novia de su hijo ante los medios. Pero como lo anterior dicho: la sociedad de Corea no era estúpida.

Al señor Park no le molestaba ser un corrupto y un traficante, tampoco le importaba qué su esposa abusara a menores o que su hijo fuese un fanfarrón mantenido sin modales, solo le molestaba que su hijo fuese homosexual, solo eso.

Pero nada de eso importaba en la cabeza de Jimin. Era lunes temprano por la mañana y no se veía con intenciones de despertar, a pesar de que tuviese hoy una cita con una agencia de modelaje. Tanto alcohol en su sistema lo había dejado noqueado y no deseaba despertar tan temprano.

Pero sus planes estaban a punto de estropearse, pues su nana Youngmi estaba apuntó de despertarlo.

La señora regordeta ingreso a la espaciosa habitación del joven dejándola bandeja con el té en uno de los muebles. Tomó así el control qué accionaba las cortinas y pulso el botón que elevaba las mismas, dándole así espacio a la luz del día.

— Señor Jimin — sacudió su brazo — señor Jimin — susurro con cuidado para no asustarlo.

— ¿Que? — mascullo el joven en un hilo de voz.

— Ya es de día, tiene una entrevista con la agencia Fantasy. He dejado el atuendo que quiere usar en el escaparate principal — susurro apartándose un poco de él. (a Jimin no le gustaba tener a gente pobre tan cerca)

— Vaca ly — la llamo por el apodo que él mismo le hubo dado.

— ¿Si señor?

— ¿Cuál es tu afán en decirme lo que ya se? — refunfuño sentándose sobre la cama.

— Lo lamento señor — se disculpo haciendo una reverencia.

— Si, si ahora largo — la mujer se fue cerrando la puerta, odiándose por dentro por no poder abofetear a ese mal educado que había criado como a su propio hijo.

Jimin se levantó al fin y tomo de su té para luego asear su cuerpo y dientes. Una vez aseado fue hasta su closet el cual era toda una habitación entera, tan inmensa que hasta cuadros y sillones cabían en esta. Camino entonces hacia aquel escaparate donde yacía aquel atuendo que él había escogido para usar hoy.

Pantalón negro de vestir, junto a una camisa manga larga que terminaba en el cuello con encaje, zapatos negros y bien lustrados junto a un saco con patrones de mándalas plateados. Luego de vestirse solo le quedo esperar a que su estilista llegará a su hogar mientras él tomaba el desayuno.

— ¿No te emociona Jimin? — pregunto exultante su madre, quien yacía sentada en la parte de atrás del auto junto a él.

— No. No se porque diablos tengo que hacer una entrevista — bufo con su vista a la ventana.

— Es solo algo que pidió la dueña de la agencia para no levantar alborotos. Algo así como para demostrar que todos tienen oportunidades — dijo su madre haciendo comillas con sus dedos.

— Bah — chisto con su lengua — Park Jimin trabajará para su agencia ¿Qué más alboroto que ese?

— Tienes razón querido — respondió su madre palmeando su rodilla.

— Hemos llegado a la agencia Fantasy señor Park — aviso el chófer.

— Ve amor, te ves increíble — dijo ella acariciando su rostro.

— Es evidente — fue lo último dicho por Jimin antes de salir del auto.

Avanzó entonces con aires de superioridad hasta la puerta de la agencia. El portero lo recibió abriendo la pesada puerta de cristal y Jimin camino así hacia la recepcionista.

— Vengo por la... — mordió su labio torciendo los ojos (odiaba decir esa palabra) — la entrevista — dijo por encima de su hombro.

— Necesito ver su curriculum vitae y su invitación de...

— ¡¿Qué?! — grito furioso haciendo que la distraída secretaria lo mirase por fin a los ojos.

— Oh discúlpeme señor Park — dijo apartando la mirada del monitor — acompáñeme — se coloco de pie y avanzó.

— Ya era hora — hablo de mala gana.

Jimin camino de esta manera detrás de la secretaria descubriendo lo enorme y lujoso que era todo el lugar. Rio con malicia cuando caminaron al lado de una larga fila de jóvenes, quienes lo más seguro es que estuviese desde temprano guardando su lugar para la entrevista. Pues que lastima para ellos, porque Jimin había aceptado en la agencia desde antes de ingresar en esta.

La joven se detuvo al final del pasillo en donde se encontraba una gran puerta de roble.

— Señora Jeon Hyori el señor Park Jimin ha llegado para su entrevista — aviso la joven.

— Si déjalo entrar — se oyó detrás de la puerta.

Jimin dio unos pasos dentro de la oficina percibiendo lo espaciosa qué está era. Las paredes eran cristalinas y poseían una hermosa vista a la ciudad, desde este sitio se podía aprecia el Río Ham en su más clara magnificencia.

— Oh querido Jimin — la mujer de avanzada edad se abalanzó a los brazos del contrario dejando además un beso en cada una de sus mejillas, acción qué lo asqueo de sobremanera — estas tan grande ¿Cuántos años tienes ya? Siéntate por favor — señaló el asiento frente a su escritorio.

— Veintitrés — contesto sentándose con sus piernas cruzadas.

— Todo un hombre ya — dijo la mujer sonriendo mientras tomaba un lapicero.

— Más que eso — se enalteció.

— Vaya nunca cambias — sonrió con picardía la mujer — bueno te he citado no porque deseé entrevistarte para saber si entraras, porque es obvio que el puesto es tuyo. — Jimin resoplo sin verse sorprendido — Te he citado para saber cuales son tus exigencias o que no estarías dispuesto a hacer ¿te parece si empezamos?

— Si, antes de que me haga viejo — respondió.

— Bueno ¿eres alérgico a algún producto de maquillaje o pintura?

— No.

— ¿Tienes alguna preferencia con el estilo de ropa que deseas modelar?

— Mientras no sea algo aburrido o de baja categoría, no — contesto.

— ¿Tienes algún problema con posar desnudo o con poca ropa?.

— Por supuesto que no. Siempre he pensando que lo mejor para modelar es la desnudez — dijo distraído con los lapiceros del escritorio.

— Excelente. Una pregunta más ¿tienes pareja? — esa última pregunta había enfadado a Jimin.

— ¿Que? ¿Disculpe?

— Lo pregunto porque tengo una sobrina de tu edad. Trabaja en esta compañía es muy hermosa y me agradaría que ella estuviese con un buen chico como tu — explico con una de las sonrisas más falsas que el pelinegro hubo visto alguna vez. ¿Buen chico? ¿En que universo?

— Pensé que las preguntas solo eran de trabajo — cuestionó con mal genio.

— Lo lamento, fui descortés al preguntar — se disculpo dejando su libro a un lado.

— Para su información si tengo novia... — le repugnaba mentir sobre su sexualidad, pero no le quedaba de otra, por los momentos.

— Comprendo, ven te enseñaré la agencia — la mujer se levantó de su asiento y camino junto a Jimin a la entrada — Min — llamó a su asistente quien se notaba distraída al hablar con otro joven — Min...¡Min!

— Ah s-si, s-si señora Jeon — la pobre chica había saltado en su sitio viendo a la mujer de avanzada edad con terror.

— ¡Por Dios Min! ¿En donde tienes la cabeza? — discutió la señora Jeon a toda voz.

— Lo lamento, no sabía que me llamaba a mi — expreso la chica con la cabeza baja.

— ¡¿Y a quien más voy a estar llamando?!

— Es que mi nombre en Sunhee señora Jeon — explicó.

— Bueno Sunhee o como te llames, este joven apuesto de aquí es Park Jimin nuestra nueva estrella modelo — dijo señalando al pelinegro.

— Oh mucho gusto — Sunhee saludó con una reverencia la cual Jimin por supuesto no correspondió.

— Enséñale la agencia y sus horarios, hazlo sentir como en casa — termino de decir junto a una sonrisa plástica y regreso a su oficina.

— Señor Park acompáñeme por favor.

Jimin siguió a Sunhee hacia el ascensor y subieron un par de pisos hasta llegar a los estudios fotográficos.

— Aquí es donde estarás casi todos los días — ingresaron a una gran sala en donde se podían contemplar escenarios resplandecientes y pulcros, junto a jóvenes muy delgados posando con ropa o casi sin esta — empezarás a las nueve de la mañana y terminaras a las tres de la tarde. Si necesitas irte antes con gusto puedes avisarnos. Esta es la sala de maquillaje — dijo al abrir otra puerta. Este lugar era mucho más enorme que el anterior. Las pareces eran negras al igual que el suelo, pero estaba muy bien iluminado con candelabros gigantescos y cristalinos que colgaban del techo, de igual manera que los tocadores siendo iluminados por bombillas. Jimin se dio a la tarea de odiar de inmediato este lugar, pues todo olía a pintura, esmalte y cabellos quemados; llego a pensar que en este lugar tal vez no tenían clase. Tendría que contratar a su propio estilista o estos brutos sin cuidado dañarían su flamante cabellera (eso pensó). — ¿bajamos?

Subieron una vez más al ascensor y esta vez descendieron tres pisos.

— Este es el comedor — dijo Sunhee acercando más la tableta a su pecho. La actitud indiferente del pelinegro la tenía sin cuidado.

Las puertas se abrieron y Jimin observó demasiados puestos como para contarlos. El comedor era espacioso con estilo estético y moderno. Plantas con flores frescas se hacían notar en cualquier esquina y los menús poseían todo tipo de comidas costosas, siendo todo esto gratis y pagado por la compañía. Cualquier persona estaría deslumbrada con el lugar, pero no Park Jimin. Él ya había visto demasiados sitios como este.

— Puedes pedir cualquier comida que desees o que se acople a tu dieta, sino tienes un nutricionista la agencia puede conseguirte uno. Te encantará la comida tenemos hasta un menú vegano — expreso de manera amena hasta que percibió la mirada sin gracia de Jimin, ahorrándose entonces su sonrisa — y bueno por aquí esta el gimnasio...

— Creo que es todo para mi -hablo por primera vez Jimin, acción que dejo aturdida a Sunhee.

— Eh ¿disculpe?

— Ya me quiero ir, hoy no trabajaré así que no pienses que voy a estar siguiéndote por toda la agencia. No tengo tiempo para tales banalidades — Jimin odiaba visitar lugares que él no había pedido visitar desde un inicio.

— Ah si claro. Lo esperamos mañana señor Park — justo cuando Sunhee termino de hacer su reverencia el irrespetuoso de Jimin decidió por darle la espalda.

Solo pensaba en volver a su hogar y jugar videojuegos mientras consumía una cuantas sustancias ilegales. Tal vez por la tarde invitaría a un "amigo" para que complaciera sus necesidades y luego avisaría a sus fanáticos de su nuevo trabajo.

Sabia que no importara lo que hiciera en esta vida, él nunca pagaría por sus acciones o eso pensó hasta el día en que conoció a cierto sujeto.




Nueva historia sobre nuestro hermoso Kookmin 🤗 espero que les agrade.

⚠️Advierto que los personajes de esta historia van a ser un poco detestables, pero es parte de la trama. Todos los personajes involucrados en estos acontecimientos son ficticios y no se pretende ofender a las personas de las cuales están inspirados.

Muchas gracias por leer ❤️❤️.