Buena Relación
A veces la vida no es justa ni tampoco buena.
A veces suele ser muy injusta con ciertas personas, dándole igual la edad que estos puedan tener.
Algunas personas suelen decir que la vida misma nos pone pruebas para fortalecernos más y seguir adelante, otros dicen que es Dios, dándole sus peores batallas a sus mejores guerreros.
Al final míralo como tu creas que es más bonito, no cambia nada en realidad, solo tu visión a la hora de ver las cosas o acontecimientos que ocurren en tu vida.
Ochako Uraraka, una mujer joven que acababa de salir del colegio para ir a la universidad, con el fin de poder estudiar la materia que más me gustaba, la medicina... o al menos eso quería creer ella. Realmente no era que me gustara la carrera, tampoco le disgustaba, simplemente la agarro con un propósito, ganar dinero.
Si, puedes decir que tener ese pensamiento puede ser malo, sobre todo si estás estudiando algo que no te gusta, si bien estás en lo correcto, que es malo estudiar algo que no te gusta, a su vez, sería muy soñador creer que esa carrera que te gusta, te dará el suficiente dinero para existir. Uraraka escogió la carrera de medicina no por que le gustara, sino por su situación económica.
Sus padres no podían decir que tenían grandes trabajos y tampoco que vivían en una casa grande; ellos vivían en una casa mediana y alquilada, la cual pertenecía a un viejo amigo de la madre de Uraraka, este se las ofreció debido a que necesitaba que alguien la alquilara, siendo casi una bendición para la familia de la chica, pues habían sido expulsados de su antiguo departamento debido a que alguien más los había comprado para modelarlos, quedando sin un lugar para vivir hasta que el amigo de su madre apareció.
El problema era que los salarios de sus padres eran demasiado justos, es decir, ganan lo suficiente para poder comprar comida sencilla y el alquiler, pero a veces tenían que hacer sacrificios para poder pagar los servicios básicos de la casa, por lo que eran pagar eso o pagar la comida, lo que causaba que a veces no pudieran comer por días, si bien esto no era un problema para ellos, Uraraka podía ver el dolor y la tristeza en los ojos de sus padres al decirle que no podrían comer por un tiempo, ellos realmente no querían que ella viviera una situación como esta, pero no podían cambiarla por mucho que quisieran hacerlo, incluso no buscaban otros puestos de trabajo temiendo que perdieran la única fuente de ingresos que tenían.
Uraraka no soportaba ver eso, le dolía en el corazón ver cómo sus padres vivían estresados constantemente para poder seguir viviendo en esa casa, incluso cuando le compraron un celular, sintió un profundo dolor, por que sabía el esfuerzo titánico que debieron haber hecho sus padres para comprarlo, prometiéndoles qué estudiaría una carrera donde pagarán mucho y así los ayudaría, estos solo rieron y le comentaron que no se preocupara por eso, que pronto está situación cambiaría y todo mejoraría.
Pero el problema es que le habían estado diciendo eso desde que se mudaron a esta nueva casa.
Al salir del colegio fue hacer un examen en la universidad para ver cuántos puntos lograba sacar, había estudiado bastante en la biblioteca del colegio para este día y cuando empezó el examen, toda su concentración estaba enfocada en el puño de hojas que tenía enfrente, revisando de múltiples formas las preguntas y respuestas que marcaba, quería sacar los puntos suficientes para poder estudiar medicina, ya que había visto que era una de las carreras que mejor pagaban y como no muchos estudiaban para ella, entonces vio una oportunidad, aunque le costaría adaptarse al principio, pues no le gustaba mucho la idea de tener que ver sangre o ver a gente sin partes del cuerpo, pero le dio igual, tarde o temprano se tendría que acostumbrar al ver esas cosas, todo lo estaba haciendo por su familia, estos se esforzaron día y noche para poder sacarla adelante, era momento de devolverles el favor.
Cuando terminó el examen volvió a atrás para revisarlo todo, esperando no haber cometido ningún error muy evidente, después de revisarlo tres veces y sintiéndose segura de sí misma, lo entrego junto a otros chicos que habían terminado, espero por unos días el resultado y cuando por fin le llegaron los resultados, grito de la alegría asustando a sus padres, había los puntos suficientes para poder estudiar la carrera de medicina, sacándole una sonrisa a sus padres y la felicitaron por eso, querían comprarle algo por haber logrado obtener ese logro, pero Uraraka los detuvo, diciendo que no necesita nada de eso, con verlos a ellos igual de felices que ella era suficiente.
La universidad a la que iría tenía unos dormitorios para que no tuviera que hacer largos viajes a la universidad, sus padres les dolió tener que dejar a su hija sola, pero en algún momento esto tenía que ocurrir y mantuvieron la cabeza en alto, deseándole lo mejor y que recordará qué si necesitaba algo, siempre podía llamarlos y le ofrecerían ayuda, se despidieron con un abrazo grupal y Uraraka se embarcó en una nueva etapa de su vida, lista para enfrentar lo que la vida le tiraría encima.
Al momento de llegar a la universidad, habían otros estudiantes que parecían nuevos al igual que ella, estos se veían nerviosos, emocionados y algunos asustados, Uraraka se mantuvo firme, tomó un profundo respiro y tuvo la cabeza en alto, de pronto llego un adulto que parecía ser un maestro o el director, no estaba segura, quien les dio la bienvenida y les dijo que ahora vivirán hay mientras fueran estudiantes, aunque realmente no estaban obligados a quedarse si se sentían incómodos, más que todo esto era para los que vivían lejos de la universidad, los que vivían cerca tenían la opción de quedarse o volver a casa.
A Uraraka le costaba escuchar lo que decía el señor ya que no muy lejos de donde estaba ella estaban dos chicos, uno castaño y otro peliverde hablando entre sí muy emocionados, terminando el señor llamándoles la atención dos veces, provocando leves risas entre los demás, incluida Uraraka, después el señor les dio un recorrido por toda la universidad hasta llegar a los dormitorios, comentó que hoy en la tarde estarían colocando las listas de las personas que utilizarán los dormitorios para que estuvieran atentos y no estuvieran preguntándole donde tenía que ir, ya que en años anteriores le había pasado y era un dolor de cabeza, siguió mostrándoles las instalaciones de la universidad, explicando cada área de esta sin mucho problema, parece que lo debió hacer por muchos años para poder decirlo sin la necesidad de ver por las ventanas.
Una vez el recorrido terminó todos los estudiantes de primer grado se dispersaron por la universidad para poder explorar por su cuenta mientras esperaban que llegara la tarde para ver en que dormitorio se quedarían, Uraraka se la paso caminando sin rumbo fijo, mirando los alrededores para poder memorizarlos y saber a qué lugares llevaba cada pasillo, la universidad era Grande, con varios pisos y salones, aún le costaba meterse en la cabeza que ahora estaría viviendo en ese lugar, lejos de sus padres y hogar, estaba nerviosa y temblorosa.
Por fin llegó la tarde y las listas estaban en la entrada principal de la universidad, Uraraka estuvo un buen rato buscando su nombre, no solo por que su nombre tenía una letra que no estaba al principio del alfabeto, sino también por que habían muchos estudiantes amontonados y evitando que pudiera ver bien, resignada y algo agotada, se sentó en una banca y se quedo esperando que la mayoría se fuera para poder ve mejor y no equivocarse de dormitorio, no quería pasar un momento vergonzoso en su primer día, después de unos treinta minutos ya la marea de gente había empezado a bajar, haciendo que Uraraka se levantará y fuera a ver las listas más tranquila, estuvo un buen rato buscando su nombre de forma lenta y segura, hasta que por fin lo encontró, viendo que su dormitorio era el trecientos cuarenta, vio que había otro nombre al lado del suyo que decía "Hyoudou Issei".
Pensó que tal vez seguía por hay caminando o no tenía ganas de ir al dormitorio de una a diferencia de ella, miró la litera qué había en el dormitorio, de color negro con colchones blancos y almohadas del mismo color, un escritorio al final del pasillo con una amplia ventana encima de este, y otra puerta a su lado derecho, posiblemente era el baño, el escritorio tenía una pequeña lámpara de noche, unos tres cajones a los lados y una silla de escritorio, de esas que usan los oficinistas.
Pensó que tal vez seguía por hay caminando o no tenía ganas de ir al dormitorio de una a diferencia de ella, miró la litera qué había en el dormitorio, de color negro con colchones blancos y almohadas del mismo color, un escritorio al final del pasillo con una amplia ventana encima de este, y otra puerta a su lado derecho, posiblemente era el baño, el escritorio tenía una pequeña lámpara de noche, unos tres cajones a los lados y una silla de escritorio, de esas que usan los oficinistas.
Tomo un respiro profundo y luego lo soltó, no sabía cómo le iría en esta nueva etapa, pero se asegurará de que todo salga bien, por sus padres, dejó sus cosas en la cama de abajo y empezó a desempacar las pocas cosas que tenía a su disposición, empezando a ordenar todo lo que usaría y lo que no, en los cajones del escritorio guardo sus utensilios escolares junto a unos cuantos libros de medicina y sobre la anatomía humana, fue al baño y al momento de abrirlo vio que era algo grande, la bañera tenía esas puertas de cristal borroso, en la pared derecha había una plancha de ropa colgando junto a unas toallas bien dobladas.
Al momento del baño se escucha como la puerta principal se abría de golpe mientras alguien decía en voz alta "¡Ya llegue!" sacándole un susto a la joven, quien casi se cae por el repentino grito, movió su cabeza para ver quién había entrado, viendo a un joven de cabello castaño claro en la entrada principal, su ropa era casual y tenía una gran sonrisa en el rostro, junto a una mirada divertida.
- ¿Así que tu eres mi compañera de habitación? -expreso el joven sin dejar de sonreír- Es un placer estar contigo pero... ¿Por qué estás como si hubieras visto un fantasma?
- "Por tu culpa" -pensó mientras trataba de recuperar la compostura- N-No es nada, casi me caigo, es rodó
- ¿Okey? -dijo alzando una ceja algo confuso y miró la litera- ¡Genial! ¡Siempre quise dormir en una! ¿Puedo quedarme con la parte de arriba?
Uraraka le hizo un ademan indicándole qué si podía, parece que ese chico debía de ser Issei, su nuevo compañero, a diferencia de lo que esperaba o había pensando, se veía como alguien muy animado y alegre, casi como si fuera un niño pequeño aun, no sabía si eso debía molestarla o no, solo suspiro mientras iba a su cama, quito su maleta y se acostó boca abajo, agotada por todo el día, Issei se asomo un poco para verla hay acostada.
- ¿Cansada?
- Si... -respondió sin mirarlo-
- Oh, no te preocupes, eso nos pasa a todos, de hecho esperaba ser compañero de mi amigo
- Lamento no ser tu amigo
- No te disculpes por eso -expreso con un tono de voz más serio- Son cosas que pasan, mi nombre es Hyoudou Issei. ¿Y el tuyo?
- ¿No viste la lista?
- Solo vi el número del dormitorio, me disculpo por eso -soltó una risita nerviosa-
Uraraka se dio la vuelta para verlo, como estaba atardeciendo podía ver como el brillo de color naranja entraba por la ventana, haciendo que de alguna manera, el cabello de Issei brillará un poco y pareciera anaranjado, iluminando sus facciones y haciendo que sus ojos fueran más brillantes, Uraraka se le quedó viendo por unos segundos, nunca antes había tenido novio o algún amigo varón, pues siempre se mantenía centrada en sus estudios y en como ayudar a su familia, por lo que era la primera vez que veía a un hombre como el, así de pacífico y casi infantil, Issei al notar como se le quedaba viendo empezó a incomodarse y se rasco la cara.
- ¿Tengo algo en la cara acaso? -comentó algo incómodo por la mirada fija de la chica-
- ¿Eh? -exclamó Uraraka dándose cuenta de lo que estaba haciendo, se sonrojo un poco y miro a otro lado- N-No es nada... Soy Ochako Uraraka.
Issei bajo de la litera con una ropa en la mano derecha, estaba claro que iba a bañarse y Uraraka solo volvió a darse vuelta en la cama para dormir un poco, esperando que su vida no fuera complicada ahora, al menos no tanto como antes, en los días siguientes descubrió que Issei era más que un compañero de dormitorio, era un compañero de clase ya que este también había elegido estudiar medicina, por lo que durante las clases se fueron ayudando en los temas que no entendían y se fueron conociendo más, durante los recesos Issei le presento a su amigo, llamado Izuku Midoriya, un joven peliverde bastante tímido pero muy agradable, siendo sus primeros amigos en la universidad, caminaban por los pasillos hablando de cualquier cosa, descubriendo que Izuku era un gran fanático de los cómics y mangas relacionados con los héroes, incluso tenía algunas figuras de acción y de colección, Issei era casi igual pero con los mangas e historias mediables, teniendo unas figuras de algunos personajes del señor de los anillos y otras de caballeros comunes y dragones.
Uraraka solo podía sentir algo de envidia por ellos, hablar de las cosas que tenían con tanto orgullo, ella también quería se parte de eso, pero no tenía nada, su situación economía le imposibilitaba tener algo como una figura de acción o comprar cosas de anime deprimiéndose un poco, cosa que fue notada por ambos chicos, quienes dejaron de hablar e Izuku le preguntó si estaba bien, al oírlo Uraraka solo sacudió la cabeza y embozo una sonrisa falsa mientras les decía que no pasaba nada, solo pensando en cosas de la universidad, nada importante.
Esto no se lo creyó ninguno de los dos, pero decidieron no decir nada para no poner más incomoda la situación, y como si Dios los estuviera viendo y quisiera ayudarlos, la campaña sonó, finalizando el receso, los tres se despidieron y se fueron a sus respectivas clases, mientras caminaban Issei veía como Uraraka estaba algo tensa y tocó su hombro, haciendo que ambos se detuvieran y ganara la mirada de la chica.
- ¿Pasa algo Issei? -preguntó Uraraka dándole una leve sonrisa-
-Solo... quería saber si estas bien... ya sabes... hace unos momentos... actuaste extraño
- Oh... -Uraraka bajo la cabeza mientras quitaba la mano de su hombro- No es nada, no te preocupes por eso
Issei sabía que algo estaba pasando, pero no quería presionarla para que hablara, por lo que solo suspiro y decidió creerle, al caer la noche Issei estaba en la cama superior oyendo música con unos audífonos de diadema mientras Uraraka estaba en el baño, hasta que escucho un fuerte estruendo que logró escuchar incluso con los audífonos puestos, miró como Uraraka salía del baño con una expresión abatida, como si hubiera recibido una mala noticia, Issei se quito los audífonos y bajo para ver si estaba bien o si había pasado algo, siendo atrapado por los brazos de Uraraka en un fuerte abrazo, Issei se sonrojo por esta acción y preguntó si pasaba algo, pero el sonrojo desapareció cuando logró escuchar a la joven sollozar, por lo que correspondió el abrazo y acarició su cabeza para calmarla, preguntó que había pasado para que estuviera llorando.
A lo que Uraraka respondió que sus papás habían sido despedidos de su trabajo y que ahora no tenían con que pagar el alquiler de su casa y mucho menos pagar alimento, Issei quedo atónito al oír eso, nunca se imaginó que los padres de Uraraka llegaran a vivir algo así, antes de que pudiera decir algo más, la chica apretó su ropa mientras empezaba a llorar un poco más fuerte, soltando sin querer todo sobre su vida hasta ahora, desde que era pequeña, tuvo que pensar en formas de conseguir dinero para su familia, como sus padres tenían salarios limitados y donde habían días donde no podían comer por tener que pagar otras cosas más importantes, Uraraka no sabía por que estaba contándole todo eso a Issei, pero de igual forma lo hizo, necesitaba soltar todo ese dolor reprimido, sentía que si no lo hacía podía explotar, quería creer que Issei sería un hombro donde podría soltar sus frustraciones por primera vez, y así fue.
Issei se quedo hay escuchando como Uraraka se desahogaba en su pecho, sintiendo como su ropa se volvía húmeda pero le daba igual, le daba suaves caricias en la parte trasera de la cabeza mientras podía sentir como el agarre de Uraraka se iba aflojando poco a poco, ahora entendía por que siempre se ponía algo incomoda o rara cuando el o Izuku hablaban de las cosas que tenían, para ellos dos eso no era la gran cosa, pero para ella, eso eran tesoros que solo podía soñar con tener, se sintió muy mal por ella, después de un rato se separaron y aunque Uraraka había llorado bastante, seguía viéndose mal, por lo que Issei pensó en cómo podía ayudarla, en eso recordó algo y fue a buscar su celular.
Subió a la cama de arriba, tomó su celular y se metió al baño con la excusa de que iba hacer una llamada rápida, Uraraka asintió mientras se iba a su cama para tratar de relajarse un poco, cuando se acostó se durmió al instante y después de veinte minutos Issei salió del baño finalizando la llamada, suspiro mientras veía a Uraraka y fue donde está para darle unas suaves caricias en la cabeza, haciendo una leve mueca de tristeza.
- Espero poder ayudarte, no me gustaría saber que tú y tu familia la están pasando mal
Subo a su cama y se durmió con algo de dificultad, el día de mañana Issei le contó a Uraraka que había hablado con su padre, el cual tenía una empresa que manejaba varias tiendas donde vendían mangas y libros, diciéndole que había logrado convencerlo de aceptar a sus padres para el trabajo, pero debían de hacer primero una entrevista, Uraraka hizo una mueca y le dijo que no tenía que hacer eso, ya encontrarían la forma de salir adelante por sí mismos, pero Issei meneo la cabeza en negación y le dijo que no rechazara la ayuda que le estaba dando, después de todo, no quería sonar grosero, pero nada le aseguraba de que sus padres lograrán encontrar otro trabajo a corto plazo y más en estos momentos.
Uraraka no sabía muy bien que decir o que pensar, no conocía del todo a Issei, pero se veía como un buen amigo y le estaba dando una mano, este le dio unas palmadas en el hombro y le dijo que le comunicará a sus padres sobre la oferta, le había costado mucho convencer a su padre, diciéndole dónde tenían que ir y como sería más o menos la entrevista para evitar que perdieran esa oportunidad, Uraraka quería llorar en esos momentos de nuevo, pero no de tristeza sino de alivio, no podía creer que tuviera a alguien como el a su lado, era como si Dios le hubiera mandando un ángel.
Tal vez fuera bastante exagerado y simplemente tuvo suerte o fuera una coincidencia, pero aun así era un alivio para ella poder tener a alguien como Issei a su lado, esta llamo a sus padres quienes no tardaron en responder y les contó todo lo que Issei les dijo, si bien sus padres no estaban seguros del todo, terminaron aceptando por la insistencia de su hija y por que no querían que se preocupara, por suerte tenían suficiente dinero aún para pagar un taxi para que los llevara al lugar donde se haría la entrevista, pero Uraraka terminó olvidando algo importante, sus clases.
Se terminó ausentando dos clases de medicina y esto la hizo estresarse demasiado cuando se entero, Issei le dijo que no se preocupara tanto por eso debido a que no hicieron la gran cosa, le dijo que le pasaría la materia que vieron para que no estuviera atrasada y fueron a buscar a Izuku para pasar tiempo juntos, la mañana siguiente recibió una llamada de sus padres diciéndole que habían logrado pasar la entrevista y que empezarían a trabajar en una tienda no muy lejos por donde vivían, esto hizo que Uraraka se alegrará e Issei le preguntó por que estaba tan feliz, esta sin dudar lo abrazo con fuerza mientras lloraba de felicidad, diciendo que sus padres habían logrado la entrevista y que fueron contratados, esto puso una sonrisa en el rostro de Issei, alegrándose de haber podido ayudar a sus padres, Uraraka por la emoción terminó besando la mejilla derecha de Issei, causando que este se sonrojara y se quedara estático, sacándole una risa a la castaña.
Como sus padres ya tenían trabajo pudo dedicarse solamente a los estudios sin problemas, a veces recibía llamadas de ellos para contarle como les iba en su nuevo trabajo y que ganaban un poco más para poder darás el lujo de comprar más comida echándose unas risas entre sí, pero eso no fue lo único que cambio, su relación con Issei también, ahora ella pasaba más tiempo a su lado y por momentos este jugaba con su cabello o la abrazaba por la espalda, gestos bastante bonitos por parte de él, y a Uraraka no le molestaba que lo hiciera, es más, se sentía muy bien cuando lo hacía.
Izuku al notar como se llevaban sus dos amigos de géneros opuestos siempre se burlaba de ellos diciendo que parecían una pareja, causando que los dos se separaran de golpe bastante rojos, pero luego de un rato volvían a abrazarse o algunas veces Issei se acostaba en el regazo de Uraraka y esta jugaba con su cabello, Izuku dejó las bromas al ver que era bastante obvio que se querían, pero ninguno de los dos tenía el valor para confesarse primero.
Issei y Uraraka durante sus clases eran muy buenos compañeros, aunque a veces no entendían nada de la información que veían o escuchaban, teniendo que pedirle ayuda a otros compañeros o decirle al profesor que repitiera el tema otra vez, fuera de los salones siempre caminaban juntos con Izuku hablando de como les iba en clases, y cuando se quedaban quietos en algún pasillo o en el patio de la universidad mientras Issei abrazaba por la espalda a Uraraka y esta acariciaba sus manos con suavidad, incluso hubo momentos donde Uraraka era quien abrazaba a Issei por la espalda y le daba suaves besos en el cuello, sacándole escalofríos qué causaban qué Uraraka soltara una risita.
Izuku qué veía todo eso, terminó confirmando que esos dos se amaban, pero debían ser unos completos ciegos para no verlo o se negaban a creer que el otro lo amara, cuando los dos tenían la palabra "enamorados" pegado en la frente y ojos, soltó un suspiro mientras rascaba su frente, el no sería quien los obligará a dar el siguiente paso, no era su trabajo.
Una noche cualquiera, Issei se encontraba sentado en la cama de abajo abrazando a Uraraka por la espalda, parecía estar contándole una historia de su pasado, en eso se dio la vuelta llamando la atención del castaño, se miraron a los ojos por unos segundos y le preguntó si estaba bien o si ya se había aburrido de su historia, Uraraka no respondió y levanto sus manos para acariciar las mejillas de Issei, éste se sonrojo por tal acción y la boca le comenzó a temblar, no entendía que estaba pasando y se estaba poniendo más nervioso, nervios que solo empeoraron al ver como Uraraka se acerco a éste y le dio un suave beso en la boca.
Sus labios eran suaves, tan suaves qué quería más, tenían un sabor ligero a vainilla o eso notaba él, cerró sus ojos mientras rodeaba la cintura de Uraraka con sus manos y esta hacia lo mismo pero con su cuello, en ese simple beso se estaban diciendo todo lo que sentían por el otro, una acción que valía más que mil palabras, cuando se separaron por la falta de oxígeno Issei no espero que Uraraka volviera a besarlo, esta vez con más pasión haciendo que cayeran en la cama e Issei veía como Uraraka le daba varios besos a sus mejillas y luego a sus labios, hasta que bajo y beso su cuello sacándole un escalofrío a Issei, haciendo que la castaña sonriera.
- Eso... emm... -Issei estaba rojo y no sabía que decir, su respiración estaba agitada y veía como Uraraka seguía besándolo-
- No hables -lo callo con un beso, seguido de otros más- Quiero disfrutar este momento
Issei sonrió un poco y siguió besando a Uraraka, haciendo que de esta forma se volvieran pareja aún si haberlo pedido de la forma tradicional, pero les dio igual y lo único que querían era sentir los besos del otro, Uraraka podía sentir como Issei acariciaba sus caderas y espalda mientras está jugaba con su cabello y se acomodaba encima de este.
Esta iba hacer una noche larga para ambos, pero en el buen sentido.









Gran capitulo como siempre.
Podemos tener un capitulo con Kaguya Otsutsuki es que jamas vi nada de Ella con Issei.
Podria ser algo tipo en vez de que Naruto y compañia la sellaran la mandaron a un mundo donde hubiera alguien capaz de someterla por cualquier Medio necesario ( ͡° ͜ʖ ͡°).