Between you and me a predestined LOVE

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Sinopsis

Ahora Leila se dedica al trabajo, y es que dejó a un lado la diversión. A pesar de tener tiempo libre prefiere seguir de ermitaña según Gael. Ezequiel no se da por vencido pero cada vez mete más la pata. Luego están ellas, Sagrario y Maika, ellas le ofrecen a la editora la oportunidad de salir de su zona de confort. ¿Que ocurrirá si se atreve a vivir la experiencia? Que encontrará el amor.

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
carmennb
Estado:
Completado
Capítulos:
33
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Chapter 1

Cádiz, año 2023










El amor de los jóvenes no está en su corazón sino en sus ojos



De William Shakespeare














LEILA








Lo dije, no entiendo de moda.Da la casualidad que me dejaron  una novela  cuya protagonista era una mujer que viste como la mismísima Naomi.  Iba retrasada con todo,  pero mi prioridad era verme con mi mejor amiga. Míriam me esperaba en nuestro lugar favorito. 

Me fijé en un letrero  que estaba enfrente de mí, parecía algo anticuado incluso su fondo  de luz parpadea. Tengo que admitir que esa tarde estaba cansada por el trabajo.  Graciela me dejó un mensaje por WhatsApp que aún no leí.  Observaba el ambiente una vez pisé el suelo de dicho bar y vi algunos jóvenes que están más pendientes de su móvil que de intercambiar impresiones entre ellos. Ni por asomo se me ocurrirá debatirles lo importante que es la amistad. Y ahí está ella, más hermosa que nunca porque en sus ojos está la huella de la felicidad.





—Leila, no vas a cambiar, ¿verdad?








—¿Por qué lo dices?, ¿acaso no te gusta lo que llevo puesto?








—No es tu traje de camisa y pantalón sino esas bailarinas, compruebo que sigues llevándolas. ¿Cuándo vas a tener la valentía de utilizar otro tipo de calzado?, sobre todo siendo una editora en una empresa conocida por todos.


—No me molestes con esa tontería,  te pareces a Leti. Que te quede claro  seguiré vistiendo como me Parezca y no voy a incluir un calzado que me cause heridas o alguna lesión.




—OK, pero algún día vas a necesitar que te aconsejen como vestir porque es un requisito indispensable para acudir a eventos.




—Si se presentara un evento, que lo dudo, iría como siempre. No deseo destacar entre gente desconocida.




—Si sigues pensando así será en tu perjuicio  es decir perderás puntos contra tus competidores. Fíjate en Graciela, ella es guapa y viste a la moda.




—Somos diferentes.




—Sí pero no es excusa, Leila hazme caso y sácate partido.




Que me saque partido, dice. Al final no nos dio tiempo ni de hablar de nada más. Me hubiera gustado preguntarle cómo le iba con Sebastián, si tenía pensado regresar a los estudios cuando el niño crezca. Ese tipo de cosas que consideraba de importancia, no que el dichoso tema fuera como visto. Hace una semana que estaba triste por los recuerdos del pasado. Y me repetí a mi misma que debía avanzar. Pensé en escribir en mi cuaderno pero de qué, no tenía nada interesante que contar, ojalá a Gael le vaya mejor que a mí.
















EZEQUIEL








Caminaba erguido como era mi costumbre y no perdía de vista  a las mujeres de esta ciudad. Pasaba por una calle que estaba cerca de donde resido actualmente, aún sigo de alquiler. Ellas me parecieron  majas porque  al pasar cerca de mí me sonreían o recibía algún guiño, me gustaba no serles indiferentes.

A pesar que era viernes no entraba en mis planes salir por ahí y ligar. Lo pasaría en casa.


Llevaba días con un dolor en el hombro que no me dejaba dormir, y encima tuve alguna llamada inesperada de la rubia. Para ser sincero, Teresa me gustó en un primer momento pero todo cambió tras  salir ese sábado y.... No esperé que ella no me leyera entre líneas, y siendo un caballero supe dejar claro  lo único que quería con la gaditana. Quizás se ilusionó conmigo, mal hecho.


Lo primero que hice después de entrar al piso es  ir a por cervezas, estaba seguro que quedaba más de una en la nevera. Me eché en el sofá después de dejar dos latas y un snack ahí mismo, sobre la mesa. Abrí la primera y me la llevé a mi boca. Era preferible  el agua para saciar mi sed pero  una cerveza y unos nachos fueron mi elección.


No tenía intención de conectarme a Internet toda la tarde y sé que mi hermana me dejará algún correo. Piensa que me volví egoísta, quizás tenga razón. No sé cuanto tiempo me quedaré en Cádiz, pero no podía irme a Madrid sin resolver lo de Leila.
























GAEL








De lejos la observaba,  no pude evitarlo aunque quisiera. Ella  poseía una belleza única, y  sus ojos eran de un color azul violáceo, fue en lo primero que me fijé, luego en lo demás. Recordaba que en  la primera semana estuvo  ejercitando su cuerpo con diferentes estilos de baile. Pili la ayudó al ser una experta dando clases de zumba etc. Luego pasó a  subirse a una bicicleta estática que trajeron nueva. No se  despegó de ella durante horas. Pareciera que era de su propiedad o sí lo era.  Ella causó revuelo desde que llegó y aún sigue aquí, dando de qué hablar. Porque ella era noticia en las redes, en la televisión y en la radio. Ella me trataba a mí como a cualquier otro u otra pero eso no quitaba para estar ahí, a su disposición. Ojalá tuviera la ocasión porque hasta ahora soporté de todo aquí. Por ejemplo: ayer me tocó soportar las exigencias de un hombre cincuentón que no daba pie con bola, sin embargo no podía quejarme.

De repente me viene a la mente esa tarde que conocí a la novia de mi amigo. Sí, Ismael no está libre porque conoció a Cristina. Sé que les gusta el anime pero no se conocieron en un evento de esos, eso sería lo lógico. Los dos coincidieron en clase y un lunes por la mañana, no recuerdo la hora. Al parecer les va  el arte.


Nunca me imaginé que una chica como ella pudiera encandilar a mi amigo, que es poco.Tenía que resignarme a aceptar que está con una friki, porque ella era la única que se disfraza. En fin...








—Gael, necesito mi botella de agua ahora mismo.








Estoy escuchando bien o me lo estoy imaginando. Que alguien me pellizque mi brazo.




—Gael espabila —dijo Raúl






—Enseguida.








Raúl es uno más de aquí y  acostumbra a meterse conmigo. Localicé su botella de agua, que por casualidad no estaba lejos. La misma  sobresalía de su mochila marca Adidas. Siempre la traía consigo, a pesar que pudiera tener más de una.  También se hallaba  una sudadera del mismo color que su camiseta, la que tenía puesta. Aquí la mayoría saben como va vestida  y sus colores preferidos.


Se la entregué a Sagrario. Ya sabéis.


Ella sólo me miró de reojo y a continuación procedió a hidratarse.


Tu es tout pour moi.  No me atrevía a decir.  Quizás se lo tomaría como un cumplido o no, quién sabe.


¿Algún día podré vencer mi timidez con ella? Me sentía ridículo.




—Gael necesito que vayas a atender a Ramón.




Otra vez él. Este hombre nunca falta a no ser que sufra una lesión.




















EZEQUIEL








Una semana antes tenía turno de tarde y mi destino era diferente para seguir llevando envíos de botellas, aún me dolía el hombro pero tenía que pasarme por ese chalet y listo. Antes de llegar me quedé sin gasolina y me dirigí a una gasolinera. Estacione cerca de otro vehículo, me bajé de la furgoneta de la empresa y caminé hasta donde se encontraba la tienda. Situado frente al dependiente, le especifique el tipo: diésel. Luego le pagué y salí de allí. Regresé al vehículo, pero antes de repostar  reconocí a un joven, lo vi en esa fiesta.






—Tú, el de la moto.




Creo que me escuchó porque dejó lo que estaba haciendo, y por último dejo el casco sobre la moto.




—Te conozco de algo —dijo observando todo y a mí en particular.






—No nos presentaron pero coincidimos en una fiesta.




— ¡Ah!




Recordó por fin.




—Ezequiel Olimpo.




—Gael Espindola.




—Un placer tío.




—Veo que trabajas en aquaservice, no lo sabía.




—Sí pero es temporal, en noviembre estoy en paro.




—Entiendo, ¿y dónde te diriges?




—A cierta urbanización, y espero no perderme.




Ríe, estoy seguro que sabe de mí.




—¿Cómo está tu amiga?




—Bien, creo que en el trabajo la ayuda de algún modo, es decir como si fuera un salvavidas.




Sé de lo que habla.




—Intenté convencerla de que saliera un sábado y nada. Prefiere seguir siendo una mojigata.


Río, está claro que ambos mantienen una relación especial entre ellos.






—Tío tengo que marcharme al gimnasio, si llego tarde Raúl se lo dirá al jef




No sé quién es ese Raúl pero me interesa no perder el contacto




—OK, toma.


—¿Y esto?




—Es por si quieres nuestro servicio o si necesitas quedar algún día.




—Vale.




Al menos Gael es más amigable. Quizás él me cuente más de ella, y quizás me ayude a preparar ese terreno para tener un acercamiento a Leila sin que me mande a la porra, es un decir.




















LEILA








No veía, porque mis ojos permanecían cerrados. No podía contrarrestar una fuerza que me empujaba hacía abajo, no pude más que sentir miedo por primera vez. Entonces grité pero no funcionó porque resultó el hecho en sí como un grito ahogado. No quería perder la esperanza ¿y si alguna persona fuera a oírme? Pensé que alguien podría tener telepatía. De pronto escuché mi nombre ¿de quien es esa voz? ¿Viene a mi rescate?


No obtenía respuesta, tampoco volvió a pronunciarse.


—Leila Acosta.




«Es inútil».




[Crag]


Se rompió algo y abrí mis ojos por inercia. Al principio vi borroso, estaba intentando recomponerme. Luego reconocí mi agenda, entonces empecé a recordar que estaba escribiendo en la misma pero...¿Cómo pude quedarme dormida en el trabajo?




—Lo siento —dijo Diego.




—Eres un torpe —añadió Graciela.




Allí habían trozos de vidrio, y desperdigados por el suelo de color blanco. Enseguida pestañeo, no entendía nada.


Al mirar hacia mi izquierda estaba Graciela en su puesto mientras que Diego se encontraba de pie con cara de espanto.








—Creí que no despertarías, vaya con la bella durmiente.


Reí pero me sentía avergonzada.




—Perdona.




—Tranquila.




—Joder—dijo el becario—, no hay ninguna escoba cuando se la necesita.


Reímos.




—Llama a Teresa.




—¿A la rubia?




—Si.




—Y tú.




«Me da miedo».




—Explica cómo haces para tener a ese hombre rendido a tus pies.




—No es lo que parece.




—Estás segura porque todos lo ven. Incluso Teresa está extraña.








Tenía que terminar un informe así que le indiqué que quería cerrar ese asunto, y Graciela me respondió:  no me quedo conforme.


Debía presentar por Internet el mismo informe,  pero antes lo tendría que reescribir  en un documento de Word.


Las prisas nunca fueron buenas pero en este caso me urgía llevarlo a cabo si no el jefe estaría descontento. Fui leyendo cada renglón y luego  pude escribir más sobre el tema. —Ok Leila lo terminarás a tiempo.




















C'est la Vie





SAGRARIO








Estaba apretando mi bolso. Lo intentaba dejar reducido a pesar de su valor monetario.


En mí crecía la ira, y no podía dejar que me manipulen.




—Reflexiona, tienes que hacer ese viaje por tú bien —dijo mi padre.




—No quiero ir a Madrid, él se enojara.




«Hablando del mencionado, apareció».




—No lo haré —dijo Hugo.




—Mientes, empezarás a echarme en cara que salgo demasiado, que flirteó con algún modelo, que estoy más pendiente de mis followers.




—Confío en ti, mi amor.








Hugo y yo somos lo máximo.


A pesar de que oí de todo de mi novio, y por personas de mi círculo siempre le creí a él. En este caos de mi vida lo que me sostenía era tenerle a él.


Mi padre era otra historia porque hay diferentes formas de amar.




—Ok —dije inconforme.




Papá sonrió porque le convenía tenerme ocupada. Piensa que Hugo trata de inmiscuirse, que me perjudica. Y él es lo primero.




—Iré a Madrid pero necesito un mes más.




—Otro mes de ocio, perdiendo el tiempo aquí.




—No lo pierdo, estoy ejercitándome en el gimnasio y tengo un proyecto en mente.




—Hija luces delgada, no entiendo ese gasto.




—Está en forma, papá —agregó Hugo molestándole.




—Deja de llamarme así.




Se echó a reír.


—Está bien, tienes ese mes.




Por fin accedió. A continuación se marchó de la habitación porque no soportaba a Hugo.

«Me importaba un rábano».


Hugo se acercó a besar mis labios y no me hice de rogar. Luego dejé el bolso tirado en el suelo.




—Te quiero.


«Creo que oí un susurro, venía de él.




—Yo te quiero más.








Siempre terminamos rivalizando. Al final él perdía o me dejaba ganar.


En la tarde Hugo no estaba porque tenía que acompañar a un amigo al aeropuerto. Aún no lo conocía y no es porque no insistió en presentarme a Gustavo, lo que ocurría es que no tenía tiempo. Ahora que se marcha a un municipio del norte por algo relacionado con trabajo. «Mejor para mí, tendré a mi novio sólo para mí»


Enseguida cogí mi mochila. En la misma


llevo de todo, incluso maquillaje.


«Vamos al Gym».