1-La unión forzada
...
La sala esta en completo silencio, lo único que se logra escuchar son los leves lamentos de mi madre.
Suspiro cansado, últimamente todo se a puesto en mi contra, todo se me ha venido enzima;la muerte de mi padre, los problemas de mi hermano y la empresa que esta hecha un lío.
No puedo permitirme sentir o lamentarme, el dolor es gigante, pero mi familia me necesita y tengo que ver por su bienestar y dejar de lado mis sentimientos, no puedo poner en riesgo su legado por mis emociones, seria como desperdiciar años de trabajo.
Como mi padre decía "los sentimientos nos hacen entrar en un laberinto al que pocos le han encontrado salida".
Nunca entendí su forma de actuar, en mi adolescencia me enfurecia que nunca nos diera un poco de su tiempo y cariño.
Desde pequeño tuve que ser una persona fría y reservada, creyendo que asi no me dolería su falta de atención.
Mi hermano tomo otro camino, siendo una persona rebelde desde pequeño, ahora es alguien sin preocupaciones por su futuro, disfrutando de la vida de forma desinteresada.
Mi madre, siempre siendo una mujer de las antiguas, ella piensa que una mujer al estar casada tiene que complacer en todo a su esposo.
Ahora eѕтaмoѕ los tres en esta sala junto al abogado, quien leerá el testamento de mi padre, nos hemos tomado un tiempo desde que papá murió, mi madre no estaba preparada para escuchar lo que él decidió para nuestro futuro en sus últimos días de vida.
-Al estar todos los solicitados presentes empezaré con la lectura del testamento del difunto Ronald Black...-empieza a hablar el abogado y toda nuestra atención recae en él -...yo, Ronald Black, en pleno uso de mis facultades mentales le heredó el 70 % de mis empresas a mi primogénito Andrew Alexander Black, el cual se hará cargo de todas mis bienes los cuales pasarán a su nombre al cumplir el contrato firmado con el señor Min Byung-Lee...
Escuchamos lo que dice con tranquilidad hasta que llegó a la última parte, donde miro a Edgar,mi hermano, alzando una ceja, cuestionandonos de que tratara el contrato.
-El otro 30 % de mis empresas a mi hijo menor Edgar Black...
Mi hermano detiene al abogado y todos volteamos a verlo.
-Perdón,nos podría decir de que trata el contrato que Alex tendrá que cumplir?- pregunta viendo al abogado con interés.
-Por favor deje que termine de leer el testamento, hay una carta que les resolverá sus dudas. -responde el abogado Richard, siempre tan serio y con una expresión indescifrables.
-Lamento la interrupción de mi hermano.-me disculpo con él, sabiendo que si Edgar contesta todo terminará mal-Por favor, prosiga. -pido y él asiente serio.
-Las empresas serán manejadas únicamente por Andrew, el cual será el presidente de toda la sede de edificios, dejando a Edgar como vicepresidente, si es que quiere tomar el puesto. -sigue hablando el abogado, mencionando cosas que ya todos sabíamos.
Volteo donde mi hermano para ver si algo de lo que nuestro padre dejó estipulado en el testamento le desagrada, pero parece estar de acuerdo con todo, es bueno que este de acuerdo, él ha sido el mas afectado con las decisiones de mi padre hasta ahora, porqué aunque parezca que es υn chico sin destino previo y sin futuro, es una persona que solo busca atención, no le importa de que forma, solo quiere ser tomado en cuenta.
Regreso mi vista al abogado y me doy cuenta que ha terminado de leer el testamento.
-Esta en la carta que su padre a dejado para usted. -me la extiende el abogado y mi hermano se la arrebata.
Lo veo levantando una ceja y el solo se alza de hombros.
-Quiero saber que dice. -responde abriendola se la quite de la mano con suavidad y me ve enojado.
Lo veo serio y resopla, guardo la carta en la bolsa de mi saco, me levanto de mi asiento y mi madre e hermano me siguen.
-Gracias por todo abogado. -agradezco y nos retiramos del despacho.
***
Bajamos del coche y entramos a casa, me sigo preguntando que es lo que contiene la carta, pero la leeremos en unos minutos asi que pronto saldre de duda. Mi hermano quiere saber lo que dice cuanto antes, se que con tal de que el contrato que nuestro padre firmó no lo afecte a él ni a su vida de rebeldía, todo esta bien. Estoy casi seguro que esta alegre con que todas las responsabilidades me hayan quedado a mi, él no piensa sentar cabeza y hacerse cargo de su futuro, dice que es mejor vivir el momento.
A veces parece imposible que seamos mellizos.
Entramos a la sala y mi madre le pide a la chica de servicio una taza de té, se ve muy decaída, ella vivía por y para mi padre, aunque él no le diera la atención necesaria, es triste que gracias a él haya dejado sus sueños de lado y ahora que no esta no le encuentre sentido a vivir.
-Tomen asiento.-murmuro desabrochando mi saco, lo retiro de mi cuerpo y se lo entrego a la chica de servicio que momentos antes le entrego la taza de café a mi madre-Leeré la carta...
La veo sin abrirla, suspiro y tomo el valor de ver lo que contiene, empiezo a leer en mi mente, me quedo boquiabierto, si esperaba algo fuerte, pero esto es demasiado.
-¿qué dice, Alex?-pregunta mi hermano al verme perder el color- ¿es algo malo?- interroga y en mi mente solo se repite la palabra: "matrimonio".
-Presta.. -me qυιтa la carta de las manos y empieza a leerla en voz alta.
-Alexander...
para obtener mi empresa tendras que contraer matrimonio con la hija de Min Byung-Lee, en ese contrato dice específicamente que tienes que casarte con su hija, tener un hijo, después de cumplir la primera parte del contrato puedes hacerte cargo de la compañía, cuando esté realizada la segunda parte del contrato, inmediatamente la compañía y todo pasará de inmediato a tu nombre, en caso de que no firmes el contrato todo pasará a nombre de Byung-Lee. Esperó que puedas hacerte cargo de todo y no te acobardes como tu hermano que prefiere desparramar dinero que trabajar en su futuro. Se que Harás lo correcto.
Firma: Ronald Black
Termina de leer Edgar y me ve con la cabeza baja, le dolió lo que papá dijo, siempre le ha dolido su opinión solo que cuando él estaba vivo fingía que no, pero yo siempre he sabido como es en verdad.
Volteo a donde esta mamá y la veo callada sin decir ni objetar nada, eso solo significa que ella ya estaba enterada.
-¿Tú lo sabias? -pregunto con la voz baja-Sabias que él comprometió mi futuro y aun así no me dijiste nada.-reclamo molesto.
La veo levantarse y acercarse a mi, me alejo enojado.
-Yo no podía objetar hijo, tu padre siempre hizo lo mejor para nosotros y esta vez solo actuó pensando en nuestro futuro.-aparto la vista y la fijo en mi hermano, se que esta enojado, pero se ha mantenido callado.
-Esta bien, madre, tu no podías hacer nada.- respondo y la abrazo-Me iré a cambiar, pensaré un poco en todo esto.
Me alejo de ella y le sonrió triste.
-Voy contigo. -dice mi hermano levantándose del sofá y siguiéndome.
-Bien. -respondo mientras comienzo a subir las escaleras.
Desearía gritar y reclamar, pero no tengo a quien, la persona que hizo esto, esta muerta, solo pensó en su legado, ni siquiera pensó en mi felicidad, no se porqué me sorprende, nunca lo hizo, siempre puso delante la empresa y su imperio.
-¿Qué harás?-pregunta Edgar sentándose en el sillón de mi recamara-¿Te casaras con la hija del señor Min?
Lo veo y asiento levemente, suspiro triste, veo hacia la ventana, me llegan recuerdos de mi adolescencia y lo único bueno es ella, Daniela, era mi esperanza, gracias a ella quería ir al colegio, quería verla todo el tiempo, ha sido la única chica de la que me he enamorado y me entristece el echo de que no sera ella la madre de mis hijos, que no será ella la que camine asia mi en el altar.
Me llena de frustración no poder hacer nada, si no acepto, mi familia se quedará sin nada, yo puedo empezar de nuevo, pero mi hermano solo quiere disfrutar lo que le queda de juventud, mi madre jamás a pasado por una sola necesidad, no seré yo él que la exponga a eso.
-Si, lo haré, no nos queda de otra.- respondo sintiendo la tristeza inundar mi interior.
Veo a mi hermano y este está serio, se que también se siente mal, siempre hemos sido unidos, somos muy diferentes, eso hace que nuestro vínculo de hermanos sea muy fuerte.
-¿Crees qué la chica quiera casarse?- pregunta y de la nada esa pregunta es la que empieza a repetirse en mi cabeza.- Digo, eres atractivo, por algo eres idéntico a mi.-río por sus ocurrencias y niego.
-No lo se, mañana iré a la empresa del señor Min para ponernos de acuerdo en lo que tenemos que hacer y...-parpadeo para alejar las lágrimas de frustración-.. y para saber cuando será la boda.
Veo a mi hermano asentir y levantarse del sofá.
-Relájate, al final es una chica, por lo que he escuchado y leído en internet eѕ muy hermosa. -lo veo y niego.
-No se trata de eso, es solo que...-me interrumpe y empieza a tocar el tema que he querido ignorar, o al menos lograr que ellos crean que ya no me importa .
-¿Te seguirás lamentando por Daniela?- pregunta serio.
-No,Edgar, ya entendí que...-suspiro triste -ella y yo no, nuestros sueños y prosperidades a futuro son diferentes.
-Exacto, ella es mas como yo, quiere vivir su juventud y no preocuparse por un futuro incierto.- veo y asiento.
Tiene razón, yo tengo que pensar en una familia y ella busca ser libre, eso me dijo la última vez que nos vimos.
"Tu buscas una familia, yo solo quiero disfrutar de mi belleza y juventud, no amargarme y vivir rodeada de niños jugueteando por todos lados"
Recuerdo muy bien el tono de voz y la cara de desagrado que hizo al mencionar a los bebés. Yo quiero tener hijos, es una de las cosas que mas deseo, pero por ella era capaz de dejar ese sueño de lado. Ahora solo estaba esperando a que pensara bien lo que quiere, pero ya no se podrá dar nada entre nosotros, ya lo tengo claro, aunque me duela mucho que no sea ella, me тengo que tragar el dolor y hacerme cargo de mi familia.
-Ya lo entendí,Ed, nosotros no solo somos diferentes, también tenemos pensamientos opuestos y no podríamos llegar a algo más que lo que ya tuvimos.-murmuro con un nudo en mi garganta.
-Respira, hermano posiblemente te enamores de la linda asiática, en internet dice que tiene un cuerpo que uff, obra de arte. -dice y niego sonriendo leve.
-Mañana hablamos,¿ѕι? -lo veo y asiente.
Camina a mi y me da un abrazo, trato de verme lo mas fuerte posible, él no tiene que saber que esto me está consumiendo.
-¿Quieres que te acompañe?-lo veo y niego.
-No, tú vuelo sale en la tarde, es mejor que descanses,¿ѕι? -sonrió leve.
Asiente y sale de mi cuarto, cierro la puerta y me tiro en la cama sin fuerzas, se que posiblemente no sea para tanto, pero, ¡joder¡, el que alguien mas haya decidido por mi futuro y no me haya dado la opción de decir sí o no, y solo firmara ese contrato sin importarle nada más, hace que sienta una horrible impotencia, no quisiera que esto fuera así, quiero casarme por amor, no por un contrato.
Después de tanto darle vueltas al asunto he decidido que conoceré a la chica y llegaré a un acuerdo con ella para que el matrimonio no sea para siempre.
Cierro los ojos intentando dormir un poco, mañana será un largo día.