Hora de volar
Corrí a donde ese perro, era muy lindo con su collar rojo, pero alguien me tomó de mi brazo y frente a mí pasó un auto negro que pasó sobre un charco que manchó mis botas de agua sucia. Miré hacia arriba y ví su ceño fruncido
—¡¿Cuántas veces te dije que mires a ambos lados antes de cruzar?!
Su voz hizo un eco en la calle y di un pequeño brinco en mi lugar, quería pedirle perdón, pero solo salían sonidos “molestos”, papá solo me enojará más. ¡Por favor habla! Mis lágrimas empezaron a salir y no podía parar.
—¡Silencio! ¿Quieres que tus amigos te vean así?
No me grites papá, yo también quiero dejar de llorar, pero no puedo; no te enojes conmigo.
Papá empezó a irse sin mí, limpié mis lágrimas y mi moco con la manga de mi ropa para ir corriendo a su dirección. Tropecé en la acera y ahora mis piernas arden, grito mientras el agua de la lluvia se mezcla con mis lágrimas, no me dejes papá, ayúdame.
El sonido de la lluvia en el paraguas es como cuando mi papá hace palomitas de maíz en la cocina. Hace 'tap, tap, tap” y ví su cara otra vez.
—Ymir, date prisa y levántate. Si vuelves a llorar me iré sin tí y no miraré atrás está vez.
Papá es raro, pero creo que solo está cansado, ayer llegó muy tarde, pero ahora mis piernas estaban débiles y me levanté poco a poco, ardía, pero ya no tanto.
Llegué a mi escuela con mi ropa mojada, pero papá convenció a un señor más grande para que me dejara entrar. El agua en mi botas hace un ruido divertido cuando doy un paso.
Mi día fué divertido, me reí con mis amigos y los profesores estaban orgullosos, está todo bien. Las manzanas son deliciosas, ¡seguro a papá le gustará probar también!
Hablo con mis amigos en nuestras sillas de colores, mis alas se estaban moviendo y su sonido es parecido al de un ventilador más o menos y segui haciendo mi tarea.
No pude seguir pintando la letra “A” porque el profesor me levantó de mi lugar y me golpeó en mis alas con su regla. Solo hablé un poco con mis amigos, ¡no hice nada malo!. Cuando me golpeó, sentí un dolor como cuando te pellizcan, pero en mis alas era horrible. Es como si muchas agujas me estuvieran pinchando en mi espalda. ¡No me gusta!
Solo estaba temblando, solo escuché al profesor gritarme, pero no sé qué estaba diciendo, quiero irme. Todos me están viendo y puedo escuchar las risas de mis amigos a mis espaldas, no quiero ver como quedaron. Papá ven por mí, por favor, no quiero estar aquí.
—¡El insecto quiere llorar! —gritó un niño, pero su cara era borrosa.
—¿Puedo irme? —balbuceé a la final, pero solo quería ocultarme, ya no quería hablar.
—No, siéntate en la esquina y piensa sobre lo que hiciste.
Agarré una silla amarilla, era bonita y podría hacer una cara de un sapo en ella, sería divertido.
—¡Rápido, Ymir! Tengo que enseñar y estás ahí sin hacer nada
—Lo siento.
No me gusta el silencio y solo me senté en la esquina, pronto me iré, papá me llevará al parque como lo prometió, iremos a los columpios y podré ver a los sapos de ayer, será increíble, pero quisiera que esto pasará rápido.
Veía a mis compañeros haciendo otras cosas, pero yo solo los podría ver un poco antes que el profesor lo notará, las letras de la pared son lo único que puedo ver, pero mi atención está en la letra “s” por el sapo a su lado. ¡Quisiera verlo más cerca!.
Cuando terminó la escuela, el profesor dijo que llamaría a mi padre y conversaría con él sobre el ruido que hice en medio de la clase, se fué con su regla gris, el perejil en sus dientes se ve mal ¿No se cepilla los dientes? Papá dice que no lavarse los dientes es de gente sucia e irresponsable, no sé qué quiere decir con “irresponsable” pero creo que es algo malo.
—Buenas tardes, Señor Kazki. Quería hablarle sobre Ymir. En clase, he notado que es muy activo y hace mucho ruido, lo que a veces interfiere con el aprendizaje de los demás. Me gustaría colaborar con usted para encontrar formas de ayudarle a canalizar su energía y a concentrarse mejor. ¿Han notado algo similar en casa? Juntos podemos trabajar en estrategias para apoyarlo. ¿Qué opina?
Mi profesor solo vió a mi papá, yo solo quería que terminarán de hablar para poder jugar con mi avión en el parque, jugué con mis dedos mientras ellos discutían.
—Por supuesto, profesor Fara, para mí es difícil manejar esto y espero que lo pueda comprender. Mi hijo es algo “especial”. Quisiera escuchar que propone para que ya no pasé por esto. Le ofrezco mis sinceras disculpas por la actitud de mi hijo, no ocurrirá otra vez.
—Para este tipo de situación señor Kazki, yo le recomiendo tener una actitud firme con el niño. Ymir necesita que alguien lo guíe y con perseverancia estoy seguro que podremos llegar a un resultado que nos hará felices a todos. Por ahora solo esté atento a él y ya no le dejé jugar, eso son solo distracciones que potencian su actitud de rebeldía ¿Me entiende, verdad?.
Papá solo asintió y me miró con esa mirada que cuando hago algo que le molesta, me agarró de mi mano y se despidió del profesor cuando nos íbamos del cuarto con dibujos en sus paredes.
—¡¿Por qué no puedes estar quieto?! ¿Tengo que pegarte para que aprendas?!
Se arrodilló y me agarró de mis hombros para seguir gritándome y agitándome, solo cerré los ojos, pero seguía sintiendo su saliva en mi cara. Soy solo un bebé llorón ¿Por qué no puedo ser perfecto y ya?
Todo después de eso, es incómodo. No quiero decirle sobre el parque, papá está molesto por mi culpa.
Mientras caminaba noté un cuerpo echado en el suelo cerca de un edificio gris, padre puso sus manos alrededor de mis ojos
—No mires eso.
—¿Por qué?
—Solo no lo veas y sigue caminando.
Seguí caminando hasta llegar a nuestro cuarto dentro del edificio, papá saco pinzas y un frasco con un líquido que huele como a un montón de medicinas mezcladas, y no me gusta porque es muy fuerte.
Papá mira y sujeta mis alas con las pinzas, quisiera que no les haya pasado nada, solo tapó mis oidos con mis manos y cierro los ojos para no escuchar un regaño.
Siento los dedos fríos que me hacen cosquillas y mis alas se mueven rápido.
—Deja de reír Ymir, tengo que ir a la construcción después de esto, no tengo tiempo para juegos
—Lo siento, papá
Miré al piso y solo respire más despacio para que mis alas dejarán de hacer ese zumbido
—¿Vas a contarme lo que pasó en tu escuela?
—Todo fué mi culpa y el profesor me golpeó en mi alas con su regla
No quiero volver a hablar, quiero estar solo, papá ya se enojó mucho y no creo que cambie nada si…
—Papá, ¿Me odias?
Con algodón empezó a mojar mis alas con ese líquido que hace que me pique la nariz por ese olor tan fuerte, me espante un poco al estar en contacto con eso.
—No te odio, solo quiero lo mejor para tí, me entenderás cuando crezcas.
Solo asiento y bajo la mirada, cuando su voz es más baja; es cuando más me duele el estómago, no sé qué es lo que siento, pero quiero vomitar. Es mejor verlo enojado que esto.
—Las personas se sienten bien cuando tienen el control de otro o cuando saben que esa persona hará lo que ellos quieran. A ti te pasan cosas malas porque eres débil. Tienes que aprender a defenderte Ymir, algún día yo ya no estaré aquí.
—No quiero que te vayas papá —lo veo un poco, pero mi boca tiembla, quiero que esté siempre conmigo, no importa si se enoja conmigo, mejoraré y papá estará orgulloso de mí.
Se arregló su cabello para quitárselo de la frente y suspiro; puedo ver ese humo saliendo de su boca por el frío.
—Tranquilo, ahora ve a cambiarte; ya corté tu ropa.
Él sonrió, mi corazón ahora ya no late tan rápido, que alivio. Quisiera que fuera así siempre, pero tú me miraras de lado ¿Verdad?
—Está bien papá, pero quería decirte que hoy la profesora Darla me felicitó —le sonreí y di unos saltos, quería que se alegre por mí o que olvidé lo que pasó hoy por un segundo.
—Hijo, no puedes sentirte bien por eso; tienes que ser mejor, tú tienes que ser el mejor de tu escuela, incluso de todo este país. No me olvido que hoy te llamó la atención tu profesor —se arrodilló y puso su mano en mi hombro y con su voz firme empezó a sujetarme el hombro con más fuerza, me molestaba, pero no me queje—. tienes que ser parte de los pocos que pueden resaltar en este mundo y prométeme que serás que ellos.
Lo prometí, pero miré a la telaraña en la esquina de nuestro cuarto gris.
Me cambié y me puse mi suéter verde porque tiene una rana en el centro; me hace ver lindo, pero las señoras dicen que se ve feo por los hilos sueltos.
Solo me senté en el colchón viejo que tenemos y empecé a hacer mi tarea y luego sentí que unos brazos rodeaban mi cuerpo para terminar en un cálido abrazo, por la cercanía, escuché los latidos de su corazón
—Las cosas van a mejorar hijo, solo tenme paciencia ¿Está bien? Dejaremos este lugar y seremos más felices
Me gusta ver feliz a papá, aunque su tono de voz suene igual que aquel día que murió mamá. A veces no puedo dormir con la idea de que papá no abra sus ojos y me dejé ¿Por qué no pueden vivir para siempre?
Agarró más fuerte su chaqueta negra temblando por esa idea, solo quiero que papá descanse y esté feliz conmigo, pero él se alejó y volvió a alistarse para irse.
—Tengo que irme, se me hace tarde. Haz tu tarea y la comida está dentro en el tupper, no lo comas antes de la noche o te dará hambre —dijo buscando sus llaves para antes de cerrar la puerta—. Tampoco abras el balcón; eso solo hará que el cuarto sea más frío. Llámame si hay una emergencia; yo les avisaré a los vecinos y si es que puedo. Volveré yo mismo para ayudarte ¿Entendiste?
Asentí muy rápido y él se fué cerrando la puerta del cuarto. Ojalá pudiera jugar conmigo todos los días, pero hoy fué un día muy largo. ¡Mejor le dibujo algo para disculparme!
Miro a mi alrededor y además de el dinero que seguro olvidó papá; también está ese tablero en la pared donde están todos los insectos que papá tiene, no lo entiendo, pero siempre le gusta verlos; uno de ellos se parece a mi, pero a diferencia de ese escarabajo; yo no tengo la admiración de papá.
Quisiera estar en ese tablero, no haría nada y mi padre no tendría que cargar conmigo, quisiera tocar ese escarabajo.
Las ramas del árbol chocan un poco con el vidrio de las puertas que dan a la terraza, estoy seguro que puedo trepar ese árbol. ¡Soy un niño muy fuerte!
La mejor forma de disculparme es haciendo una hoja grande con un dibujo de los insectos que tiene papá, eso seguro le alegrará el día ¡Será tan genial! No puedo esperar a que papá lo vea, pero primero hay que dibujar y luego saldré al balcón.
Mis dibujos quedaron bien, pero me faltaron más colores, le pediré a papá si me puede comprar más. Esto le va a encantar, quizás se enoje, pero lo estoy haciendo para que sonría un poco.
Me pongo mi gorro y abro la puerta de la terraza, el viento golpea mi cara y por querer taparme la cara para no sentir tanto frío, la puerta se cierra detrás de mí. Intento abrirla, pero no lo logro.
Al menos tengo mi hoja y también puedo bajar el árbol, me abrazo para sentir un poco de calor, pero mi hoja se va volando; intento agarrarla, pero escapa de mis manos y se queda atorada en una de las ramas que están cerca del tronco del árbol.
Doy unos pasos atrás, la barandilla no está tan altoy puedo subirla. Si logro bajar del árbol con éxito y recupero mi hoja podré hablar con uno de los vecinos. Si, sin duda es un buen plan, soy un genio.
—eh.. está muy alto —mire abajo y solo se hizo más alto. Mi cuerpo no deja de temblar y el viento no ayuda—. Quizás deba pensarlo mejor y esperar a papá.
Pero papá vuelve en la noche y muy tarde, nadie se dará cuenta que estoy aquí si no hago nada. Está empezando a nevar y solo habrá más con el tiempo.
—¡Ayuda! ¡Por favor, alguien ayúdeme! —no ví a nadie, no hay otra sonido más que el viento contra la puerta de vidrio. Voy a morir aquí; no quiero morir, tengo que trepar esas ramas y bajar por el tronco es mi única salvación.
Con ayuda de la barandilla puse mi pie para elevarme y agarra la rama. Cuando todo mi cuerpo estaba agarrado como un koala a esa rama, grité por la fuerza del viento que hacía temblar la rama debajo de mí.
—¡Vamos, avanza rápido!
Me di ánimos, para poder avanzar y lo hice, pero una ventisca pasó y solo escuché el sonido de la rama cerca del tronco rompiéndose lentamente.
—Por favor no te rompas, estoy a punto de lograrlo ¡no te rompas, no te rompas!
Mi voz es temblorosa y mis lágrimas son lo único cálido que puedo sentir antes de que mi cuerpo descendiera hacia abajo; el nudo de mi garganta se va para volver a gritar, papá sálvame por favor. Seré obediente, seré lo que tú quieras, pero agárrame y abrázame; dime que todo estará bien. Intenté mover mis alas, pero es inútil y solo cierro los ojos
Tenías razón papá, soy un niño malo.
Mi cuerpo choca contra la tierra con la nieve, esto es peor que el golpe que me dió el profesor. Respirar duele y lo único que sale de mí son mis quejidos y balbuceos. Quiero estar en casa ¿Dónde está papá? Mis ojos se sienten pesados y empiezo a cerrarlos.
Escucho algo a lo lejos antes de que ya no pueda ver ni escuchar nada
—Todo estará bien hijo, todos verán tu verdadero valor; es una promesa.
…
40 años después
—Bienvenidos al museo, estudiantes. En esta sala, tenemos una de las más destacadas colecciones de arte en taxidermia. A la izquierda, pueden ver una pieza muy especial del señor Kazki, que desde sus veinte años empezó a esculpir está pieza en piedra. A su lado están los restos de las alas de un escarabajo muy raro que aún no hemos logrado identificar. ¿No es increíble?
Uno de los estudiantes levanta la mano y pregunta:
—¿Por qué la escultura tiene la forma de un niño pequeño y por qué las alas de escarabajo?
—Esa es una excelente pregunta. La escultura está en honor al hijo del autor, quien lamentablemente falleció a sus cinco años. Las alas de escarabajo representan un aspecto muy personal del niño; al niño le encantaban los insectos y desde ahí el creador se inspiró para hacer esta obra.
El guía tosió un poco para relajar el ambiente y añadió:
—Ahora, solo les recuerdo que no deben tocar el vidrio de las vitrinas. ¡Eso es todo lo que les puedo decir por ahora! Si tienen más preguntas, no duden en hacerlas al final de la visita.
Los estudiantes, aún asombrados, miran la escultura de piedra, que era similar a esos tableros usados en la taxidermia para los insectos; la mayoría de los estudiantes estaban sorprendidos por la historia y un poco asqueados por la forma infantil que tenía esa roca.
Fin








