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Jimin
Estoy solo, no es un sentimiento, es una realidad. La mujer que me trajo al mundo y dedicó gran parte de su vida a mi, se fue. Había escuchado hablar del duelo, pero jamás pensé que se sintiera como estar en el vacío, en la nada. Cuando estás cosas pasan te preguntas si fuiste un buen hijo, tal vez no lo fui siempre...
Esta mañana recibí una llamada inesperada diciendo que mi madre había sufrido un accidente. Esta muerta.
—Señor Park, necesitamos que nos acompañe para firmar los papeles que hacen valido los gastos funerarios de su madre.—me interrumpió una mujer. Yo solo la seguí como un zombie y firmé todo lo que me pidió, no estaba entendiendo nada, quizá solo era una pesadilla.
—Aún nos faltan algunos documentos para proceder con los trámites del seguro que dejó a su nombre.—Trataba de ponerle atención a esta mujer cuando de repente llegó Yuna, la única amiga que tenía mi madre y que pude llamar.
—Yo me encargo—le dijo Yuna a la mujer del seguro y tomándome del brazo me giró hacia la salida.—Jimin, ve a cambiarte y a comer algo cariño.—Yo asentí y salí a la calle.
¿Hacia donde tengo que ir?
Sentí la vibración de mi teléfono
Es Tae
—¿Jimin? ¿Estás ahí?
—S-Si.—Mi voz se cortaba, hacía demasiado frío y yo solo pude salir corriendo con lo que traía puesto cuando me llamaron.
—¿Cómo está tu mamá? Estamos preocupados, te fuiste de prisa y no contestabas—preguntó y estallé a en llanto, después de haber pasado horas en ese hospital, no había podido desahogarme.
—Está muerta.—Le dije hipando.
Después de unos meses, pensé que el dolor permanecería con la misma intensidad pero cuando pasan los días es aún peor, el vacío en tu casa. Todo es silencio y todas las mañana deseaba volver a verla.
La casa en donde crecí está en un barrio de clase media, mi madre ni siquiera pudo terminar de pagar la hipoteca, con lo que obtuvo de ella pagó mis estudios y ni con todo el dinero del seguro me alcanza para cubrir el costo, pero es la casa en donde mi madre me crió y que obtuvo con tanto trabajo. No pienso renunciar a ella.
De un día para otro mi vida cambió, soy un huérfano y estoy en quiebra...
Crecí rodeado de un círculo de gente rica, la mayoría son desagradables.Había conocido gente que si no traes ropa de diseñador o el último modelo de auto, no te dirige la palabra, idiotas les llaman.
No todos son así, mis mejores amigos Tae y Jin por ejemplo, pertenecen a una clase acomodada y me aceptaron tal y como era. Cuando salíamos de fiesta Tae y Jin, me prestaban ropa cara, pasaban por mi en sus autos de lujo y nos divertíamos. Nunca me sentí diferente a su lado, hicimos la universidad juntos y éramos inseparables. Habíamos planeado hacer un viaje después de la universidad pero lo habíamos pospuesto porque yo aún no ahorraba lo suficiente y había estado metido tratando de obtener mi título para obtener un buen empleo. Lo había logrado apenas, todo iba perfecto hasta que recibí esa llamada y todos mis planes tuvieron que cambiar.
Ahora tengo 24 años, estoy quebrado y tengo que encargarme de salvar la casa de mi madre, mi casa.
Obviamente busque un empleo. Mi madre me pagó la mejor universidad de la ciudad y ahora tengo un título de administración.
¡Welcome to the jungle Jimin!
Antes de que muriera mi madre ,me dedicaba a estudiar y divertirme en lugares caros con mis amigos, es una ventaja que tiene estar rodeado de amistades con mucho dinero, también conocí alfas ricos pero estaba consciente de que jamás encajaría con alguno de ellos. Por lo regular los tipos ricos, solo salen con gente como yo para divertirse.
Los ricos no se casan con gente como nosotros, me dijo mi madre cuando me enamoré de Tony, un tipo que solo me llamaba para tener sexo cuando se aburría. Mi inocencia me hizo creer que se enamoraría de mi y tendríamos un lindo futuro juntos, pero no fue así.
Mi madre era la encargada de traerme a la realidad y así lo hizo cuando me encontró llorando con el corazón roto por Tony, después de que el idiota me gritara que no quería verme más enfrente de sus idiotas amigos.
Eso me hizo entender que no había muchas posibilidades de tener una relación estable con tipos de esos círculos. Es mejor concentrarme en salir adelante a base de trabajo duro, no sin dejar de divertirme cuando tengo oportunidad.
Un mes después de la muerte de mi madre, conseguí un puesto en uno de los hoteles de negocios más grandes de la ciudad, el Diamond Four Seasons.
En el Diamond, conocí a Jeon Jungkook, un nuevo rico que se hospedaba en el hotel. Básicamente era un tipo introvertido, demasiado serio y un poco arrogante a primera vista. Siempre estaba ocupado en el trabajo y solo se le veía por ahí para desayunar o cenar al final del día. Era exigente y también atractivo, muy atractivo. Alto, de piel blanca, con una nariz recta y unos ojos negros como su cabello. Tenía un aura enigmática y vestía siempre impecable.
No estaba en mis planes coquetear con él, no lo hacía con ningún huésped, es parte de la ética profesional. Además, no parecía interesado en divertirse y eso lo colocaba en la sección de "no es mi tipo" pero no me preocupaba porque podía conocer a un tipo con dinero para divertirme. No soy ambicioso, solo soy joven y puedo divertirme, aprovecho mi belleza lo mejor que puedo. Tengo ojos grandes color miel, una linda cabellera castaña, unos labios carnosos y por supuesto un cuerpo delgado y torneado gracias a la dieta y ejercicio.
No es mi sueño pescar a un hombre rico y que me haga su esposo, no hay oportunidad y estoy consciente de ello. Es más probable que yo monte un negocio de pastelería y haga mí propio dinero. Si, de pastelería, amo hacer postres y ese es mi sueño, tener una hermosa pastelería pintada de rosa y menta. Era algo que mi madre y yo planeábamos cuando hacíamos postres para vender en el vecindario, se convirtió en una entrada extra de dinero que nos permitía salir de vacaciones o darnos algún gusto.
Pero por ahora debo trabajar y pagar la casa de mi madre. Mi sueño de montar una pastelería puede esperar...
El destino insistió en que Jeon Jungkook y yo nos acercáramos, digamos que de formas curiosas...
En un día de esos asfixiantes en el hotel, llegó la hora de mi descanso así que necesitaba un café, el que dan en este hotel no es tan bueno y accesible como el que puedes comprar a dos cuadras de aquí, además de que era un buen pretexto para salir y respirar un poco la libertad.
Inhalaba disfrutando el aroma de mi café mientras me dirigía de regreso al hotel chequeando mis redes sociales para darme un respiro, cuando estaba a punto de girar hacia la calle del hotel, un hombre que iba deprisa me tropieza el hombro y hace que mi teléfono caiga.
—¡Mierda! Eres un imbécil.—alcanzó a decir entre dientes, mientras me aseguro de que el café derramado no toque mi uniforme y lo arruine.
Puedo notar como la mano de un hombre recoge mi teléfono y me lo ofrece.
Era Jeon Jungkook.
Me tape la boca porque sé que escuchó las palabrotas salir de mí profesional persona.
—Lo siento.— murmuró avergonzado y el sonrió divertido de haber escuchado todas esas maldiciones pero es la primera vez que lo veo sonreír, el gesto lo hace ver tierno de alguna forma, mostrándome uno hermosos dientes que me recuerdan a un lindo conejito.
—Afortunadamente no está roto.—me dice entregándomelo—¿Estás bien? No deberías de ir revisando el teléfono mientras caminas, se ha vuelto una gran estadística de accidentes.
—Gracias.—Le respondo apenado.
—¿Dónde compraste ese café? Huele muy bien.—me dice lanzando una mirada que va de mi café a mi rostro.
—A-a dos cuadras de aquí.—balbuceó y pienso que sus ojos son hermosos, creo que no los había visto de cerca tampoco—Siento que me haya escuchado decir esas palabrotas Sr Jeon.
—Está bien, todos las decimos. Desconfío de la gente que no maldice.
Me río aliviado de escuchar eso—Tengo que irme, mi descanso terminó.—Me despido y él asiente.
Esa fue la primera vez que pude interactuar con Jeon Jungkook fuera del hotel. En el hotel, tiene fama de arrogante y algunos dicen, hasta despiadado. No habla mucho y solo disfruta de hacer dinero, es el típico alfa que adora el poder del dinero, supongo.








