Capitulo 1
La madre de Checo solía decirle que un día su rostro lo metería en problemas. Parecía que hoy era el día.
Manteniendo sus ojos hacia abajo Checo siguió al guardia a su celda, sintiendose incomodo y extrañado en su mameluco nuevo. Como un criminal, Checo casi se rio de sí mismo. Él era un criminal ahora, después de haber sido condenado a un año en prisión por haber conducido bajo influencia y herido a una persona. Había sido un accidente pero a nadie le importo. Bueno, a él si, y a Carola, su novia también lo hizo, y su madre lloro mucho cuando la sentencia fue leida. Checo trago, recordando la expresión impactada de su mamá. Ella se veía tan pequeña y vieja de repente, y fue su culpa.
Ella siempre se preocupo demasiado por él.
Empujó el pensamiento lejos, tratando de ignorar a los otros prisioneros golpeando contra las barras y mirando de reojo mientras él pasaba. Ellos gritaban obscenidades que hicieron a su estómago girar en nudos y a la bilis subir a su garganta.
Esperaba que no fuera obvio lo asustado que estaba. Él no era exactamente delgado y bajo - tenía una estatura promedio, y tenía algunos músculos decentes - pero no era ni modo tan grande como algunos de esos chicos. Fueron construidos como tanques. La verdad sea dicha, Sergio estaba completamente aterrorizado, y una vez más, quería patearse a sí mismo por emborracharse y terminar en este lío. Cuando saliera de aquí, él nunca, nunca, se emborracharía otra vez - si es que saldría de aquí en absoluto. Él estaría compartiendo su celda con alguien que muy probablemente era más fuerte, más duro y más malo que él - como un criminal real.
El guardia lo empujó dentro de la celda. La puerta se cerró y trabó detrás de él, con un alto y de algún modo indiferente “click”.
Checo se humedeció los labios, mirando a su compañero de celda.
El chico estaba tumbado en la litera inferior, sus ojos cerrados, por lo que Checo tuvo la oportunidad de estudiarlo. Era alto y bien construido. Pelo rubio, nariz torcida, cejas gruesas, piel naturalmente clara. Él estaría probablemente alrededor de los veintisiete, tal vez treinta, como máximo.
—¿Has terminado de mirar? —El tipo dijo, sin abrir sus ojos.
Checo se estremeció.
—Um, sí. Lo siento.
—La litera de arriba es mía.
Checo quería preguntar por qué él estaba acostado en su litera entonces, pero tuvo que morderse la lengua. Ser un culo-ingenioso no era probablemente una buena idea.
—Soy Checo.
El chico abrió los ojos. Eran azules y extrañamente intensos. Su mirada recorrió a Check antes de lamerse los labios.
—Encantado de conocerte, Checo. ¿Qué tan bien chupas la polla?
Checo se sonrojó, dando un paso atrás.
—Soy heterosexual.
El hombre levantó las cejas, mirando vagamente divertido.
—Todo el mundo es heterosexual aquí, Ojos marrones.
—¡Tengo una novia!
El tipo no parecía impresionado.
—La mayoría de nosotros tenemos esposas y novias de regreso a casa.
Él salió de la litera. Un depredador. Parecía un depredador.
Con su corazón en la garganta, Checo dio un paso atrás.
Pero en lugar de abusar de él, el hombre extendió su mano para un apretón de manos.
—Soy Max.
Desconcertado, Sergio estrechó la mano con cautela.
—Probablemente ha sido un largo día para ti —dijo Max.—Ve a dormir. Nadie deambula durante la noche.
—Sí, está bien —dijo, inmensamente aliviado. El tipo había estado probablemente sólo bromeando cuando dijo eso de chuparle la polla. Por supuesto que estaba bromeando.
—Yo no voy a joderte esta noche —dijo Max.—Buenas noches.
Checo parpadeó.
—Pero, qué? ¡No me estarás jodiendo, amigo!
Max sonrió. Fue una sorprendentemente bonita sonrisa, sus dientes blancos y parejos. Se acercó más a él hasta que no estaban siquiera a una pulgada de distancia. Checo tragó, muy consciente de que el hombre era más alto que él y mucho más amplio de hombros.
—Vamos a cortar por lo sano —dijo Max suavemente, mirándolo a los ojos.—Voy a joderte. Va a pasar y es mejor que tú te acostumbres a la idea. Tienes suerte de que estás conmigo. Yo no te voy a lastimar, no te obligaré a tomarme, y te protegeré de los demás si chupas mi polla bien. Créeme, otros chicos no serían tan agradables como yo.
—Si no me vas a obligar, no pasará—dijo Checo, tratando de mantener su voz firme.—Lo siento, pero realmente soy heterosexual. Tengo una novia que amo.
Por alguna razón, eso hizo que Max riera.
—Tienes suerte de que aquí es aburrido como el infierno y me gusta un buen desafío.
Antes de que Check pudiera decir nada, Max se subió a la litera de arriba y al ratito estaba dormido.
Checo se quedó inmóvil, mirando a la nada por un largo tiempo.
Apenas durmió esa noche.








