Nada Bueno

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Una vida atormentada por la rutina, por el poco sentir, por el olvido y por la poca emoción del día a día de repente es azotada por la emoción de una experiencia distinta. Una experiencia que llevaba años buscando y evitando al mismo tiempo. Que termina de la forma que se esperaba, aunque darle vueltas no traerá nada bueno.

Genero:
Drama/Romance
Autor/a:
Xansmi
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo 1



Pov’Prota.


A veces me pregunto cómo es que llegué a este punto. Me pregunto e intento recordar cómo era antes, cómo veía el mundo por aquel entonces. Quisiera poder responder todo esto pero, cuanto más lo intento, más siento que me alejo.

Quizás no debería pensarlo tanto, después de todo alguien como yo no aportará nada a la sociedad. Un empleado de 26 años con un trabajo de oficina que no quiere, que vive en un departamento viejo y desordenado. No aporto nada, entonces, ¿Qué es lo que hago aquí? Parado frente a una máquina expendedora y cuestionando hasta la existencia misma.

Alzo la mirada y me veo en el reflejo del vidrio de la máquina y, honestamente, me siento peor ahora. Miro la hora en reloj y marca la 13:40pm, de repente se me cae el reloj y me agacho a recogerlo, en el proceso me golpee la cabeza con la máquina.

Podría decir que odio todo esto, mi estilo de vida, mi trabajo, mi poco poder económico y social, podría decir que odio ser uno más del montón, pero no es así. Ni siquiera puedo sentir odio ante una vida tan lamentable, no siento tristeza, furia, alegría, nada. No puedo sentir nada.

Elijo rápido lo que voy a tomar y me dirijo hacia el ventanal del piso en el que estoy, el 3ro. Veo a lo lejos personas aparentemente felices, acompañados por sus seres queridos. Creo que la gente suele sentir envidia en casos como este pero yo no soy así, no siento nada de eso.

A veces pienso que algo está mal conmigo, antes no era así. Aunque honestamente no recuerdo demasiado, lo poco que logro recordar es desagradable, golpes, lágrimas o emociones que solía sentir, las cuales en la mayoría de casos preferiría no recordar.

- Ey, Leo - Escucho la voz de Miira Tara. Una compañera dos años mayor que yo. Llevo dos años aquí y ella es la única persona con la que creo que me entiendo, a veces. Es algo... ¿Excéntrica? No sabría decirlo, aunque creo que no soy el más indicado para decirlo.

- Miira, ¿Qué sucede?

- Nos llama el jefe, ven - Ella me sonríe y me arrastra hacia la Oficina.

- ¿Me arrastras a otro de tus problemas?

- Es un problema de ambos - Ella me golpea suavemente y comienza a reír un poco.

Al llegar Miira toca la puerta y pasamos. Luego de entrar pudimos ver al jefe bastante enojado, nos fulminó con la mirada cuando nos vio.

- Miira Tara... Leo Thorne...

El jefe comenzó a gritar de repente, a decir cosas qué no hemos hecho o trabajos que no hicimos bien. No entiendo por qué nos grita, así es como los empleados se cansan y se van. Tomaría mejor que nos lo diga hablando normalmente.

- ¡Leo! ¡¿Estás escuchando?!

- Sí... - Respondí a su pregunta pero, por alguna razón, se enojó aún más y ahora está gritando aún más fuerte.

Al cabo de un rato de que salimos de su Oficina nos dirigimos a nuestros lugares de trabajo, ella se está riendo de la cara del jefe y yo siento algo extraño mientras más la miro.

De mi boca escapó un sonido extraño, con un quejido o algo así.

Ella abrió los ojos como platos y los dirigió hacia mí.

- Leo... ¿Acabas de reírte?

- No lo sé - Yo sigo caminando sin darle mucha importancia. Quizás me reí, quizás no.

- Eres extraño, Leo - Ella vuelve a reír.

- Tú también eres extraña, Miira.

- ¿Por qué?

- Estás caminando y hablando conmigo animadamente, eso es extraño. La gente suele evitarme.

- Así que es eso, ¿eh? Tú me agradas, Leo. Creo que eso es suficiente.

- Ya veo.

- Y la gente no te evita, tú los espantas con esa mirada de tipo malo.

- ¿Tienen algo mis ojos?

- Parecen estar muertos, es todo.

- ¿Qué hay de ti? ¿Te espanto con mi cara?

- Claro que no, eres bastante lindo - Ella ríe un poco - Aunque debo admitir que al principio me parecías algo intimidante.

- ¿Lindo? - Me agarré el pecho, siento que mi corazón está latiendo. Es extraño.

- ¿Estás bien? - Miira me observa intrigada.

- Eso creo - Me siento raro hoy.

- ¿Es por lo que dije? - En su cara puedo ver una expresión burlona.

- No lo sé. Sentí mi corazón latiendo, hace años que no lo sentía - Trago saliva y luego respiro hondo - Hoy me siento extraño.

- Tranquilo - Miira revuelve mi cabello y se va a su puesto - Ánimo.

Ya ha pasado una hora y poco más desde aquello pero aún puedo escuchar su voz en mi cabeza.

¿Qué será? Nunca me sentí así. Quizás deba hablar con Shiro Ota, él es bastante extraño, dice que somos amigos pero yo no sé cómo son los amigos.

- Ey, Ota - Le toco el hombro para llamar su atención.

- ¿Hm? Oh, Leo. ¿Qué sucede?

- ¿Podemos hablar?

- Claro, estoy en mi descanso - Él se acomoda en su asiento y me mira - Y bien, ¿De qué trata?

- Hoy me siento extraño, Ota.

- Ajá. ¿Y yo tengo algo que ver en eso?

- No, tú no, pero Miira sí.

- ¿Eh? ¿Miira? - Ota se inclinó hacia adelante y se puso serio - Cuéntame más.

- Pues...

Le conté todo lo sucedido a Ota y cada vez que entraba en detalles él cambiaba sus expresiones. ¿Cómo puede ser tan expresivo? No lo entiendo.

- Ya veo... Leo, tú... ¡Estás enamor...

- No, no lo estoy. Y no grites, por favor.

- Sí, sí. Lo vas a negar pero no deberías hacerlo.

- Ota, yo nunca me interesé en una persona, no es eso.

- Si nunca lo hiciste, ¿Cómo puedes decir que no tan seguro?

- No lo sé. Pero no quiero cambios en mi vida, no necesito emoción o sentimientos. Llevo mucho tiempo sin ellos y no creo necesitarlos ahora.

- Dijiste “mucho tiempo” no “siempre” deberías aceptarlo, Leo. Lo que me contaste te delata.

- Pero, ¿y si realmente no es eso?

- Leo, ¿Tienes miedo de sentir?

- Ya te lo dije, no lo sé.

- ¿Cómo eres tan insensible?

- A mí también me gustaría saberlo.

- Bien, deja que dé una mano - Ota se paró y me arrastró hacia los pasillos.

- ¿Qué haces?

- Vamos a buscar a Miira.

- ¿Eh? - Mi cuerpo se frenó de golpe. Siento un calor intenso.

- Estás rojo, Leo. Esto es otra prueba.

- Pero...

- ¿Has escuchado alguna vez “Las 12 etapas del viaje del héroe”?

- Sí, pero yo no soy un héroe o el protagonista de una historia, Ota.

- Quizás no, pero ahora tienes tu “Prueba Decisiva”

- Ya te lo dije, no soy un héroe en un viaje, sólo soy un oficinista.

- Sí, Sí, lo que tú digas. ¡Oh! Mira allá, Leo - Ota señala el final de pasillo y veo a Miira pasando.

- ¡Miira! - Ota le grita y me arrastra hacia ella. Esto es malo, me vuelvo a sentir extraño. Estoy nervioso y también siento que quiero golpear a Ota.

- ¿Qué sucede, Ota, Leo?

- Conmigo nada, es él quien tiene algo que decir, ¿no? - Me envuelve con el brazo y me sonríe.

- ¿Por qué haces esto? - Pregunté nervioso.

- Pareces nervioso, tranquilo. Solo di lo que hay aquí - Me toca el pecho - Por muy poco que sea.

- No debí decirte nada.

- Es tarde. De todas formas siempre pareces distinto cuando la miras a ella.

- Oigan, tengo que volver al trabajo. ¿Qué tanto cuchichean ahí?

- Bien, me voy - Ota saludó con su mano en su frente como un militar y salió corriendo rápidamente de aquí. Dejándome solo con Miira. Creo que mi pecho explotará.

- ¿Leo?

- Eh... Miira, yo-yo no...

- ¿Qué te sucede? Estás muy extraño.

Quizás, solo quizás, Ota tenía razón. Ella siempre me hizo sentir diferente a los demás, a su lado siento que estoy vivo. A su lado quiero experimentar qué se siente tener emociones, tal vez necesitaba ese empujón. Aunque aún no sé qué decir, quiero dar la vuelta e irme, pero a la vez quiero decirle esto.

- Si no es nada volveré a mi puesto. Nos vemos, Leo.

- M- Miira, no te vayas. Yo- yo tengo algo que decir.

- ¿Qué es?

- Tal vez no sea de tu agrado oír esto pero yo quiero decirlo. Sabes, a tu lado yo... Quiero sentirme vivo, no, ¡me siento vivo a tu lado, Tara!

- Taku...

- Hace tiempo que evito pensar en ello por miedo, miedo a que todo se venga abajo, miedo a sentirme vivo nuevamente, ya que olvidé cómo era. Así que, Tara, ¿Puedo sentirme con vida a tu lado?

- Leo, yo... No soy la chica más femenina del mundo, soy una gruñona. Y soy mayor que tú, siempre te mostré como soy, mi peor cara. Pero... Aún así... - Ella se tapó la boca con ambas manos - ¿Aún así tú dices que te gusto?

- Yo no soy alguien que pueda expresarse fácil, me siento encerrado emocionalmente. Pero aún así tú me haces sentir esas emociones que creí apagadas, Tara.

- Supongo que ante unas palabras tan lindas debo corresponder, ¿no es así? - Tara me da un suave beso en la mejilla y se da la vuelta rápidamente - A mí tampoco se me dan bien estas cosas pero haré mi mejor esfuerzo.

Ella se fue rápidamente por donde vino, con un extraño tono de voz tembloroso.

Yo por mi parte me siento renovado, creo que estos dos años todo eso estuvo ahí pero por miedo al compromiso no pude sacarlo, quisiera poder estar con ella en este momento pero, por ahora, me conformaré con esto.

Me toco la mejilla y camino directo a mi lugar de trabajo, al llegar y sentarme siento que me agarran de los hombros.

- ¿Cómo te fue, Leo? - Es Ota.

- Pues... - Volteo a mirarlo y él se sorprende.

- Tú... Pareces estar vivo, por primera en estos dos años que te conozco, pareces feliz - Ota sonríe y luego se dirige a su lugar.

- Suerte, muchacho.

- Gracias, Ota. Estaba al borde y tú empujón me ayudó a saltar.

Creo que por fin podré salir adelante y finalmente levantar la cabeza, podré ser alguien normal, ¿verdad?

De repente estoy viendo todo borroso y me estoy mareando, me debilito de a poco hasta que mi rodilla toca el suelo.

Al levantar la cabeza asustado veo mi reflejo en la máquina expendedora, el reloj en el piso y mi cabeza pegada a la máquina. Al mirar las agujas del reloj marca las 13:41pm

Me pongo de pie rápidamente e intento analizar todo lo “ocurrido”

- Ey, Leo - Escucho la voz de Saijo detrás de mí. Esto no puede ser.

- Vamos, Tara - Yo me volteo rápidamente y me dirijo a la Oficina.

- ¿Eh? ¿Adonde? Y, ¿me llamaste por mi nombre?

- El jefe nos llama, ¿verdad?

- Sí, ¿Cómo lo supiste?

- No es nada, vamos - Le señalo el camino.

- Sí, vamos - Ella sonríe y me sigue hasta allí.

Ese golpe fue lo mejor y lo peor que me pasó en la vida. Tal vez era pedir demasiado que todo saliera tan bien. Mejor dejo de pensar tanto, nada bueno saldrá de ello.


FIN.





Artes conceptuales de los personajes:

Leo Thorne.



Miiya Tara.


Shiro Ota.