Embajadora -Boypussy-

Sinopsis

Kookmin Jimin fem +18

Genero:
Erotica/Romance
Autor/a:
Ambar
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Único

Reclinada sobre el escritorio, las piernas abiertas, el ajustado vestido estaba enrollado en su cintura, las bragas adornaban sus tobillos, mientras que una experta boca exploraba su centro.


Trataba de suprimir sus gemidos de placer, pequeñas lágrimas amenazaban con arruinar su perfecto maquillaje. Tuvo que hacer hasta lo imposible para callar el grito de gloria cuando llegó al clímax, su cuerpo cayo sobre el escritorio en busca de soporte.


Aun cuando le costaba respirar, una sonrisa de placer adornaba su rostro. Una perfecto O se formo en sus labios al sentir el escozor en su glúteo.


Unos constantes golpes en la puerta la obligaron a salir de su éxtasis, con ayuda de su amante arreglo su vestido. En busca de que nadie supiera lo que acababa de ocurrir en esas cuatro paredes.


- Embajadora-, Se escuchó la suave voz de su asistente. - La prensa ya llegó, ¿sabe dónde se encuentra el presidente?-


- Salgo en un momento, deberías buscar al señor presidente en su oficina. Siempre está ahí-, Luchaba contra los brazos del hombre en compañía, y sus besos. - Yo lo buscaré, deberías irte-


- De acuerdo, la veo en un momento-, Seguido de eso se escucharon los golpeteos del tacón contra el suelo alejarse.


- Vamos, lo estan esperando señor presidente, su esposa debe estar impaciente-


- Claro, nos vemos está noche-, Dejó un último beso en los labios ajenos, dejando a la castaña en una nube de felicidad.


Su sonrisa resplandeciente permaneció durante su trayecto al lugar donde se daría la rueda de prensa. La elegancia parecía estar hecha para ella, desde sus tacones, peinado, maquillaje, joyas, hasta su vestido te demostraban lo elegante que era.


La melena castaña se movia con sutileza ante sus pasos firmes, en el salón se encontró con una pareja, todo indicaba que estaban teniendo una discusión. Aquello la hizo sonreír por sus adentros, por lo cuál apresuró sus pasos.


Justo cuando las puertas estaban siendo abiertas entrelazó su brazo con el del hombre. Regalandole una sonrisa en el transcurso.


De inmediato los flash se hicieron presente, junto a las preguntas de los reporteros.


- Señor presidente, ¿es verdad que firmara un tratado con Japón?-


- En efecto, esto nos traerá beneficios a ambos países. Se que estan muy alterados por la ola de delincuencia, pero pueden estar tranquilos, la embajadora y yo estamos trabajando para atrapar a esos delincuentes-


- ¿Piensa llegar a un acuerdo con ellos?-


- Desde luego que no, el único acuerdo que se hará es el de llevarlos a prisión. Les pedimos que no desesperen, ésto se acabará muy pronto, la embajadora es una mujer inteligente, estamos trabajando en conjunto,  les prometo que tendrán nuevamente paz-, Su rostro serio mostraba la determinación de sus palabras, era un hombre que siempre conseguía lo que quería, y no se rendía, era persistente.


- Confíen en su presidente-, Por primera vez se atrevía a hablar. - Él jamas permitiría que ustedes sufran, todo nuestro equipo está trabajando-, En algún momento las miradas de ambos amantes se conectaron, enviando una corriente eléctrica por todo el cuerpo de la castaña. - Damos por terminada la rueda de prensa, se les pide que se retiren en orden, cualquier información nueva se les hará saber-


Con su brazo entrelazado con el del presidente se retiraron del salón. Las puertas fueron cerradas dejando la habitación en completo silencio.


- Ya puedes soltar a mi esposo-, Su voz salió filosa y llena de celos. - No deberías tomarte esas libertades, solo eres la embajadora-


<< Yo sería la primera dama de no ser por tu astucia>> Eso era lo que deseaba decir con toda su alma.


- Disculpe, primera dama- Había burla en sus palabras. - Usted debe entender que la relación entre el presidente va mas alla del trabajo-, Sabía que estaba jugando con fuego al ser sarcástica, pero le daba igual. - Ya sabe, somos amigos desde niños, no solo somos embajadora y presidente-, Sus largas pestañas se batían dando un toque de inocencia.


- Que insolente-


- Basta Soo-mi, la insolente eres tú. Vete a casa, yo debo ver algunos asuntos con ella-


- Pero, Jungkook-, Trató de reprochar.


- Vete. Tanto hablas de ser la primera dama-, Su filosa mirada cayó sobre Soo-mi. - Entonces comportate como tal, y deja de ser una histérica-, Antes de escuchar alguna queja de su esposa se giró en dirección a la castaña. - Es hora de trabajar, Jimin-


Con una sensual mirada deslizó su brazo con el de Jungkook, acariciando más de lo debido, le dedico una mirada llena de burla a Soo-mi. Era una forma de hacerle saber que ella no la dejaría ser feliz en su matrimonio.


No después de que ella se lo arrebatara cruelmente. Se sentía tan plena al ir del brazo de Jungkook, ese era su lugar, ella debía ser la primera dama, la señora Jeon.


Pero que más podía hacer, ante toda debían estar sus sueños. Talvez ese fue su error, porque cuando regrese Jungkook se estaba casando. La familia de ambos estaban metidas hasta el cuello en la política.


El papá de Jungkook había sido el presidente anterior, así que lo preparó para que él también lo fuera. Fue un arduo trabajo llevarlo hasta la presidencia, esa fue la manera que usó Jimin para que él se sintiera en deuda.


Ella había llegado al puesto de embajadora por méritos propios , pero no negará que hubo cierto influencia de sus padres.


El viaje en auto fue muy silencioso, la verdad era que se encontraba exhausta. Habían sido días llenos de trabajo, tenía unas horas de haber bajado de un avión.


Solo quería llegar a su casa y descansar, lastima que su acompañante no tenía esas intenciones, y lo descubrió cuando al entrar a su casa fue puesta contra la puerta.


Siendo su vestido la primera prenda retirada, después le siguió el sostén. Dejando solo las finas bragas negras, y los tacones, la llevo hasta  la sala, la inclino sobre la mesa de centro.


Acarició los firmes glúteos, apretó a su gusto, y finalmente los azotó. Arrancándole un gemido de sorpresa a la castaña, sus bragas fueron retiradas, a los segundos sintió un par de dedos acariciando sus labios vaginales.


Ese pequeño tacto la estremeció, sintió placer cuando adentro los dedos en su vagina, cosa que le duró unos minutos, porque después fue azotada hasta que sollozo. El lubricante natural escurría por sus piernas hasta perderse en sus tacones.


Después su entrada fue abusada por los dedos de Jungkook, quien no descansó hasta tenerla rogando porque se detuviera, cosa que ignoro, y siguió con su trabajo hasta que Jimin tuvo un squirt, y seguido de ese otro por ser sobre-estimulada.


La convirtió en una pequeña manojo de sollozos y gemidos.


- Eres un pequeño desastre-, Sujetando la cintura de Jimin le dió vuelta para poder recostarla sobre el centro de mesa. - Mi pequeño desastre-, Concluyó con una sonrisa llena de orgullo.


- ¿Sólo me verás? yo veo que quieres algo más-, Uno de sus pies fue directo hasta la erección aún vestida. - Quiero sentirte, que me llenes y me hagas rogarte ahh~-


- Lo hicimos en el avión-, Empezó a desvestirse bajo la atenta mirada de Jimin. - En el carro, y después en la oficina, ¿aún estás necesitada?-, Una de sus manos fue directo a ahuecar el desastre que Jimin tenía entre sus piernas.


- Si, si, siempre te necesito-, Jadeó al sentir un azote en su vagina. - Entra ya, hazme lo que quieras, soy completamente tuya-, Un gemido silencio fue formulado al sentir como Jungkook entraba en ella de una sola estocada.


No tuvo tiempo de recuperarse de la bruma cuando él ya estaba dando embestidas rápidas y certeras, se impregno a sus senos como un bebé recién nacido.


- ¡Ohh Jungkook! Mmmm... ¡n-o pares, sigue así amor~- Sus uñas dejaban macas en la espalda de Jeon, y por momentos jalaban las ebras oscuras.


Sentía tan profundo el miembro, en cada movimiento tocaba su punto g. Las piernas le temblaban, y una ola de calor se instalo en su vientre, sabía lo que eso significaba, estaba a nada de correrse.


- ¿Te gusta?-, Mordió el pezón erecto. - Estás a punto de correrte, hazlo. Correte para mi-, Llevo uno de los pies a su hombro, aprovecho esa nuevo posición para llegar más profundo.


No fue necesario que la estimularan más, así que sin más Jimin tuvo su orgasmo. No pudo evitar dejar una pequeña mordida en el cuello ajeno, disfrutando al sentir como Jungkook también se corría.


- Es-so fue-, Su voz salía entrecortada. - Maravilloso. Quédate está noche-


- Porsupuesto. Falta poco para que dejé de ser el presidente, te prometo que cuando eso pase, voy a convertirte en mi esposa-, Beso con fervor los labios ajenos, dándose la oportunidad de disfrutar su sabor.


- Te amo-, Murmuró al separarse del beso. - A mi solo me importa que estemos juntos, no hace falta una boda-


- Te mereces lo mejor Jimin, así que es una promesa, en un año serás finalmente la señora Jeon. Mi hermosa embajadora-


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