La gata ladrona y el joven millonario
Quiero hacer mención a lord Ryu por la idea, esta es más una historia por año nuevo que literalmente hice mientras me tocaba, para algunos será bizarro, para los de discord motivo de morbo. Ahora disfruten.
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Era una noche de luna menguante, hoy era especialmente oscuro y la escasa iluminación que los faroles en las calles no iluminaban todos los rincones. En uno de los callejones, se encontraba una gata tipo planta, vestida con un top ligero de color celeste, un short rojizo, una chaqueta de cuero y una gran bolsa atada a su espalda; la acompañaba una Leafeon, su amiga.
— ¿Tienes la ubicación correcta? —inquirió la Meowscarada.
— ¿Enserio crees que pueda ser otro lugar? Desde aquí se ve lo lujoso del lugar.
Iban a robar a una mansión lujosa, según la información recaudada por Leafeon la seguridad había decaído desde la muerte de los dueños, solo quedando el primogénito como sucesor.
— Cuando el reloj marque la media noche empezaré.
— ¿Llevas todo contigo?
— Solo necesito las ganzúas en caso de que las ventanas no estén abiertas; el resto lo cubriré con mis habilidades.
— Siempre diré que tu habilidad para ocultarte como un Inteleon es como hacer trampa. Si tan solo yo pudiera hacer lo mismo, podría unirme en tus aventuras de ladrona —comentó la Leafeon, ser la mente en las operaciones de robo no era exactamente un papel particularmente emocionante.
— Es lo que la vida da, hay que sacarle provecho.
El enorme reloj en el centro de la ciudad dio su anuncio, eran las 12 de la noche, el momento en que el plan daría inicio.
— Rómpete una pierna —le dijo la Leafeon.
— Que sean dos —respondió la Meowscarada con confianza en su rostro; se saco la mascara y la puso en su short, para ella era más cómodo ir sin ella, aunque no le gustara que la miraran mucho.
No sería la primera vez que cometía un robo, y estaba segura de que no sería la última; nunca fue atrapada, siempre escapándose con éxito, y ahora se disponía a enfrentar desafío mucho más grande, un tipo millonario que, tras la muerte de sus padres, dueños de las empresas, no ha vuelto a salir por ya varias semanas. Aprovechándose de esa situación, Meowscarada robaría todo lo que podría, tenía conocimiento de antemano que dentro habían cuadros de arte que se vendían muy bien, así como varias reliquias de oro que los antiguos dueños disfrutaban coleccionar.
Todo eso sería suyo.
— “¡Esto me va a llevar a la cima!” —pensó Meowscarada en alegría.
Si el robo resultaba exitoso, no tendría que preocuparse por el dinero por mucho tiempo, solo le quedaba confiar en su amiga Leafeon, quien le había indicado dónde se encontraban los objetos más valiosos. Tener una Gardevoir en el equipo era, sin duda, un gran beneficio; hipnotizar humanos le resultaba sencillo, y con la información recabada y la inteligencia de Leafeon, podían elaborar mapas muy precisos.
La gata saltó de techo a techo, con pasos sigilosos que ya había dominado, y pronto alcanzó las rejas de la mansión que atravesó con facilidad; se adentró en las zonas más oscuras del patio, utilizando su habilidad de camuflaje al máximo, avanzando con cautela y paciencia, tratando de no alertar a nadie. Por suerte, el lugar estaba desierto, sin guardias ni con el heredero a la vista.
Ya libre, Meowscarada usó sus garras y trepó hacia una de las ventanas en el segundo piso; con algo de fuerza la abrió. Como dijo su amiga Leafeon, las ventanas del segundo piso no tenían seguro. Siguió su camino; era capaz de ver los cuadros valorados en cientos de miles, por los que los envidiosos ricachones pagarían muchísimo. Más adelante encontró decorados de oro en algunos muebles e incluso una carta de Pikachu illustrator, valorada en millones de pokedólares.
Había dado al premio gordo. Sofía empezaba a excitarse de ver tanto dinero junto, pero no podía apresurarse, debería asegurarse que no tendría ningún inconveniente en llevarse todo lo posible por lo que luego de asegurarse de que no hubiera ningún guarda busco uno por una las habitaciones hasta encontrar al heredero.
No lo mataría, obviamente, pero sí necesitaba que, incluso si cometía algún error trasladando los objetos, él no se despertara por el ruido, así que, usando esporas de sueño, lo pondría en un sueño más profundo.
La gata entró a la habitación y, luego de asegurarse de que estuviera solo, se adentró más, con cuidado y paso ligero.
— … —Meowscarada rápidamente se dio cuenta de algo.
— “Eso es… ¿Ese es su pene?” —Un bulto exageradamente grande era visible a lo lejos.
La tipo planta se acercó; la cara del heredero se veía llorosa, aparentemente había derramado lágrimas hace poco tiempo, pero lo más impactante para ella era ver el tamaño del miembro del chico.
— ”Una pequeña chequeada no lo despertará” —pensó. Y ella puso a un lado las sábanas ligeras y su pijama; casi es golpeada en la cara al dejar libre su miembro.
— “G-gigante” —pensó.
Era igual de grande que el antebrazo de la pokémon; el solo pensar que entrara en ella era algo…
— “...”
Ella en realidad veía una oportunidad.
— “No se dará cuenta, esta podría ser mi oportunidad para graduarme de mi virginidad, ya no tendría nada que envidiar a Garde, encima no sería con esos viejos pito corto que solo tienen dinero”.
El chico en la cama era joven, de cara linda y de un cuerpo equilibrado, nada sobresaliente pero tampoco en mal estado; sobre todo su miembro resaltaba, con un tamaño monstruoso que la gata consideraba emocionante.
— “Será rápido, luego me llevaré todo, pan comido… ¡Sí!”
Meowscarada se sacó su short, solo dejando su top y chaqueta de cuero; ahora estaba desnuda de la cadera para abajo y, aunque era virgen, ya tenía experiencia masturbándose con dildos bastante grandes (fetiche suyo), nada comparado a lo que tenía ahora de frente, pero similar.
— “De a poquitos, de a poquito… Uuhh… Esto es bueno” —Meowscarada empezó metiendo la punta y el placer era fácil de diferenciar, ni una pizca de dolor, solo la sensación de su interior aceptando el miembro de un humano.
— “Garde tenía razón, los penes humanos son tan buenos~”.
Poco a poco lo metía hasta que, por un descuido suyo, lo metió todo de golpe, soltando un fuerte gemido cuando sintió su útero siendo aplastado.
— “¡Me corrí!”
Meowscarada se sentía tan bien que no se dio cuenta de que el chico se había despertado.
— “¡Las esporas, las olvidé!” —La tipo planta se alertó al ver al chico despierto.
La pokémon y el humano se miraron.
— ¿Esto es un sueño? —dijo rascándose los ojos; el joven aún estaba con sueño.
— “LO TENGO” —Meowscarada tenía un plan, sabía que podría salir de esta—. S-sí, es un sueño, un sueño húmedo con tu pokémon favorita.
Era todo o nada; no sabía si su especie era realmente su favorito, pero si le atinaba, su coartada tendría mayor sentido.
— Un sueño… Se siente muy real —el chico tocó el pecho de la Meowscarada aún cubierto; y apreciaba su rostro que carecía de una máscara, haciéndola ver como una Florgato.
— “Un hombre me está tocando… No está mal, nada mal” —Meowscarada disfrutaba los toques torpes del chico; esta pronto empezó a moverse, provocando que el chico cesara sus tocamientos y en cambio tomara las caderas de la gata para ayudarla a saltar.
El chico, el heredero de los antes millonarios empresarios, estaba demasiado adormilado para entender del todo la situación, pero lo suficiente para experimentar el placer de estar dentro de una tipo planta; su interior era suave, mucho más que sus anteriores experiencias, además de que su buen olor hacía mucho más cómoda la placentera situación, haciéndolo sentir como si realmente estuviera en un sueño.
No tomó tiempo antes de que el chico terminara dentro. Meowscarada se lo esperó cuando se hizo más grande de repente y aunque en un principio pensó sacarlo, la curiosidad de que tan bien se sentiría le ganó, permitiendo que terminaran dentro suyo.
Fue un orgasmo largo. Meowscarada no pudo pensar en nada más que el sentimiento de ser llenada con algo espeso y cálido, tanto que no pudo evitar agarrar con sus garras el abdomen del chico, lastimándolo, incluso estaba babeando al gemir tanto, dejando su boca abierta sin darse cuenta, todo por el orgasmo intenso.
El chico pronto volvió a dormirse mientras que la gata, dejando un charco con un olor a flores, intentó separarse del gran miembro con dificultad, teniendo algunos pequeños orgasmos en el proceso y soltando algo de semen desde su coño. Cuando por fin pudo ponerse de pie, casi se cae; su cadera estaba entumecida. Aun así, tomó su ropa y con el semen dentro de ella se lo puso encima; ya no necesitaba las esporas, pero estaba tan cansada que no podría llevarse muchas cosas antes de quedar exhausta.
Con sus últimas fuerzas tomó todo lo que se le ocurrió y se fue rápidamente.
…
El sol posaba, dándole luz al cuarto del joven. Era ya un adulto, pero nunca tuvo tiempo de conocer el mundo realmente. Hundido en lujos y poca atención de sus padres, ahora que tenía tanto dinero se daba cuenta que estaba incluso más solo que antes, ni siquiera su prometida, que se suponía era su mayor amor, lo acompaño en esos momentos, pues solo buscaba beneficio de sus ahora difuntos padres. La tristeza de la soledad y el no saber que hacer lo habían sumido en una depresión que apenas se mantenía por el lujo de no tener que preocuparse por la comida o el hogar.
— Hmmm.
Hoy se sentía especialmente feliz; el “sueño” que tuvo lo había puesto de humor, nunca se había sentido tan bien.
El chico miró a su alrededor; literalmente todo estaba destrozado. Los antes cajones llenos de joyas y espejos con oro incrustado ya no estaban.
— Papá me mataría si aún estuviera aquí… Qué más da, espero que vuelva.
Los hombres pueden enamorarse luego de una noche de pasión fácilmente, mucho más cuando es de una Pokémon considerada de por sí sexy; aunque fuera un tabú, todos sabían que el coño de un Pokémon era mejor que el de cualquier mujer humana.
Ahora el joven lo había confirmado con creces.
*Suspiro*
— Eso fue muy bueno.
…
— ¡SOMOS RICAS! —celebraban Leafeon y Garde, las dos amigas de Meowscarada.
— … —Garde estaba contando los objetos de valor que traía; en su mayoría eran joyas pequeñas— con esto es suficiente para vivir muy bien por algunos años, pero…
— ¿Pero? —preguntó la gata echada en el sofá; sus piernas temblaban al estar de pie y no quería que la vieran así.
— ¿Y la tarjeta del Pikachu ilustrador? Eso es como 5 veces más de lo que trajiste y también era lo más fácil de traer, literalmente lo pegaron en una pared sin más.
— … Mierda.
— Con esto podríamos vivir bien, pero con la carta podríamos vivir 5 veces mejor y 5 veces más tiempo —comentó la Leafeon.
— No creo que tus matemáticas estén correctas, pero de que sería mejor, lo sería —dijo Garde.
Meowscarada recordó la noche anterior, ese orgasmo tan placentero como ningún otro, encima de un pene humano más grande que el de cualquier pokémon. Ella empezaba a excitarse de nuevo y su olor característico a flores la delataba.
— ¡Volveré por la carta! —gritó mientras se preparaba para salir.
— Oye, pero aún son las 4 am…
Ya se había ido.
— Es lindo ver cómo se esfuerza tanto —dijo Leafeon.
— Deberíamos prepararle un postre cuando vuelva —sugirió Garde.
— ¿Estará bien? Robar dos veces el mismo lugar no es de las mejores ideas —Leafeon estaba algo preocupada.
— Es una profesional, sabe lo que hace, arriesga el culo por nosotras —respondió Garde, yendo a la cocina de su base debajo de un puente.
…
Esa noche Meowscarada volvería; solo iría a robar la carta. Ya no necesitaba saborear el placer del sexo otra vez; ya se había graduado de su virginidad y ella pensaba que solo quería eso. La realidad es que era incapaz de dejar de pensar en volverlo a repetir.
Cuando tenía la carta en sus manos, fue al cuarto del joven. Estaba dormido, esta vez se veía más cómodo que la noche anterior, ella pensó un momento pero intento dejar ir esas ideas de repetir lo de la noche anterior, no podría confiarse, menos de un humano, ella sabía que eran envidiosos, traicioneros, que se aprovechan de todo lo que se mueve buscando su propio beneficio.
— “Esa fue la última vez” —pensó la gata.
Pero ella no podía salir de la ventana en el cuarto, aún no podía dar el último paso, tampoco quería voltear la mirada. Antes de que pudiera decidirse sintió que alguien la abrazo por detrás.
— Otra vez el mismo sueño. Realmente me relajaste la noche anterior, mi favorita~ —dijo el joven oliendo su cabeza.
Las palabras dulces encendieron un interruptor en la Meowscarada, quien siempre careció de palabras lindas dirigidas a ella; más encima, el miembro del chico tocaba todo su culo, llegando hasta arriba en su espalda.
El chico bajó el short de Meowscarada y, sin pensarlo, metió su miembro. La gata soltó un sonido agudo; la felicidad y el placer la invadieron. Ser abrazada la hacía sentir querida y tener un miembro machacando su útero la hacía sentir un placer inmenso; en conjunto le provocaba una sensación como si su cerebro se derritiera. Unas cuantas embestidas más hicieron que fuera incapaz de formar palabras y solo gimiera su nombre como un pokémon salvaje, dejándose llevar.
Al soltar la primera carga, Meowscarada ya había mojado el piso. El joven que aún la tenía en sus brazos la llevó a la cama. Aprovechando que la gata había tomado algo de conciencia y aún quería sentirse bien, se puso cara a cara con él, mientras se posiciona encima suyo, moviendo las caderas como si tuvieran vida propia; ya no le interesaba nada más que sentirse bien.
…
Fueron tantas horas que pasaron juntos que Meowscarada se desmayó en algún momento entre todas las veces que el joven terminó dentro suyo. Por suerte, aún era de noche. Con el semen aún goteando, volvió a ponerse su ropa y se fue, aunque se cayó varias veces de los techos por sus temblorosas piernas.
— …
— …
Era temprano por la mañana y ambas amigas estaban listas para felicitar a Meowscarada; sin embargo, algo pasó.
— ¿Te olvidaste de la carta? —preguntaron las dos pokémon mirándose unas a otras; Garde tenía un pastel de bayas en su mano.
— Oopsie —dijo la tipo planta; tirada en el sofá, estaba tan exhausta que ni siquiera tenía ganas de comer—, las cosas se pusieron… complicadas.
— Supongo que ya no podemos volver, pero no pasa nada, ¡tenemos suficiente! —Leafeon se mantenía animada.
— ¡NO!
— ¿Qué pasa? —preguntó Garde ante el repentino grito de Meowscarada.
— Y-yo, volveré, tengo que hacerlo por nosotras, chicas.
— Meowscarada… —Leafeon estaba conmovida, no tardó en abrazarla—. ¡Eres nuestro mayor tesoro!
— *Suspiro*, solo ten cuidado si vas a volver.
Meowscarada volvería esa noche.
…
— Uhmm, ¿se te cayó mientras lo tomabas y no te diste cuenta?
— S-sí
Las piernas de Meowscarada temblaban demasiado como para pasar desapercibidas, sus amigas pensaron que se había lastimado.
— Está bien, descansa; vamos a prepararte algo para el dolor muscular. —dijo Leafeon preocupada por su amiga.
— G-gracias.
Leafeon salió a comprar bayas. La gata se tiró en el sofá de nuevo.
— Ahora sí, no tienes que volver, no queremos que te lastimes.
— ¡No! Y-yo puedo, no dejaré que mi récord de robos exitosos termine así, hehe—Meowscarada mintió.
La realidad es que había tenido otra noche intensa con el joven.
— Está bien, pero que sea la última —dijo Garde.
— Claro…
…
Ahora Meowscarada volvía; su pelaje estaba desordenado y le costaba hablar. Tenía la boca adormecida de una sesión de besos intensa con el joven; se suponía que era algo del calor del momento, pero a los dos les gustó demasiado como para dejarlo y, durante todo el tiempo que tuvieron sexo, no dejaron de besarse.
—¿Lo trajiste…?
— Ehmmm, bueno, pasaron… cositas —Meowscara temblaba ya, ni con intenciones de esconderlo.
La Gardevoir y la Leafeon se miraron.
…
Era ya la sexta vez; cada día Meowscarada se veía más desordenada. Esta vez su ropa estaba medianamente rota y tenía algunas manchas blancas en su pelaje, incluso su boca tenía pequeños pelos negros, imposibles de tener naturalmente para su especie.
— …
— Oopsie, me olvidé de la carta, qué tonta soy… —dijo Meowscarada buscando algo de agua en unos contenedores de lluvia que tenían.
Garde ya tenía sus dudas.
…
Una vez más…
…
Dos veces más…
…
Tres…
…
En algún punto ya ni siquiera iba de noche, y ya hacía tiempo que la excusa del sueño fue tirada a un lado, ahora disfrutaban del cuerpo de otro todo el día. Las chicas ni siquiera se preocupaban, sabían que Meowscarada tenía todo bajo control, o eso creían, además de que tenían suficiente dinero para no preocuparse de nada más.
Hoy era una noche especial, se cumplía un mes; hasta entonces ninguno decía nada realmente. Cuando se veían, sabían por qué era; disfrutarían del cuerpo del otro con besos y orgasmos indiscriminadamente.
— Eres única —dijo de repente el joven, entre besos.
— ¡Uh! —Para Meowscarada era difícil hablar, incluso cuando el joven se detenía; aún sentía su interior siendo aplastado.
El joven que tenía un cabello semiplateado, de una cara gentil y ojos cansados, era atractivo, no el más atractivo, pero lo suficiente para llamar la atención de una gata tipo planta, más aún después de estar tanto tiempo compartiendo cama con él. Meowscarada empezaba a verlo con otros ojos, aunque aún no se daba cuenta.
— Dejaste todo un desastre la primera vez, pensé que no volverías y ahora estás aquí. Sé que es cursi decir esto en esta situación…
El joven estaba encima de Meowscarada, quien estaba boca arriba en la cama; sostenía las manos de él tal como amantes.
— Realmente me gustas, tal vez ya me volví loco, pero me gustaría decírtelo, por si algún día te vas verdaderamente. No me importan tus razones al principio; creo que con todo lo que tengo podría ser suficiente para cubrir cualquier intención que hayas tenido.
El joven hablaba con cariño, sin dejar ir las manos de la gata; ella entendía qué decía, pero no sabía qué decir. Hasta entonces, solo había vuelto por lo mal que había caído ante el placer que su cuerpo le generaba; sin embargo, no podía negar que pensar en vivir sin él era algo que ya no podía imaginar. Estaba obsesionada, ya sea por su cuerpo o por cualquier otra cosa, lo estaba.
La gata no quería comerse la cabeza con dudas así, por lo que agarró al joven y lo obligó a besarla para que siguiera con sus embestidas. El joven entendió el mensaje y siguió hasta la siguiente mañana, donde Meowscarada se preparó para volver otra vez.
El sentimiento de ser abrazada, de ser besada, de provocar excitación en el sexo contrario. Todo lo que nunca había experimentado por vivir como una huérfana en las calles, solo viviendo con sus amigas y en la precariedad, teniendo que robar, pasando por muchas mafias y estafas de por medio, fue tanto dolor que compartir con Garde y Leafeon. Ahora probaba el placer, una felicidad que nunca había tomado en cuenta.
No sabía qué hacer. ¿Qué podría hacer alguien como ella? Una pokémon huérfana, ladrona con experiencia y sin nada de valor en ella.
Ella no confiaba en que podría amarla, no lo creía, pensaba que había algo más detrás que un simple enamoramiento por la compatibilidad de sus cuerpos.
— ¿Meowscarada?
La gata salió de su trance; estaban en una estación de barco, se irían a Alola, armarían algún negocio pequeño y mantendrían su vida en tranquilidad con el dinero que tenían, sin tener que escapar de la ley, sin más cuentas que saldar.
— Ya va a partir debemos ir —dijo Garde.
— … No puedo.
Pensar en que otro chico podría abrazarla, no lo veía posible; incluso si le costaba caro, quería intentarlo, aunque fuera sola.
Sus amigas exclamaron al unísono.
— ¡¿Qué?! ¡Los boletos nos costaron un sexto de todo lo que teníamos!
— ¡Vayan sin mí! —Meowscarada soltó su boleto y empezó a correr—. Tengo que arreglar unas cosas.
Ella corrió, saltando entre techos; era noche, por lo que nadie la notaba, y pronto era imposible verla incluso para sus amigas.
— ¿Será que está amenazada? —dijo Leafeon con miedo.
— Está enamorada, tonta —dijo Garde.
— ¿E-enamorada?
— Sí, la pregunta es de quien. —Garde rompió su boleto— Hay que esperarla, vamos.
El joven estaba en su mansión; últimamente había contratado personal de día para que dejaran todo arreglado. La Meowscarada solía hacer un gran desorden al venir y no quería que se quedara así todos los días.
*Paso*
Escucho un paso; era Meowscarada en su ventana. Ella lo veía con extrañeza, ya no con la emoción de siempre.
— Tú… ¿Lo decías en verdad? ¿Te gustó estar conmigo?
— Bueno, es esperable, después de todo lo que hicimos; cuando me haces sentir así de bien es imposible no enamorarse —respondió el joven. Su sonrisa era la más cálida que Meowscarada había visto.
— … ¿Sabes que te quise robar, verdad?
— Lo sé, de todos modos no le tengo aprecio a todas esas pinturas y joyas extravagantes; mis padres eran los únicos que lo apreciaban.
— Incluso sabiendo que he sido así toda mi vida, tú seguirías diciendo lo mismo —Meowscarada bajo de la ventana acercándose un poco al joven.
— No juzgaré sin antes conocer tu vida al completo; todos hacemos cosas que no queremos.
— ¿Aun cuando estar con un Pokémon es uno de los mayores tabúes?
— ¿En serio lo dices ahora? Ni siquiera tengo a alguien que me vaya a juzgar; es lo que menos me importa.
— … Si te dijera que quiero quedarme aquí. ¿Qué harías?
— Te daría un cómodo hogar y, por supuesto, te conocería mejor. Realmente fuiste un ángel, justo cuando mi vida se veía tan solitaria y sin razón apareciste una noche, como un placer que me dijo que había muchas más cosas que probar que comidas caras y vinos viejos de los cuales ya estaba tan cansado; de verdad pensé que era un sueño, estaba exhausto ese día —el joven terminó con unas pequeñas risas por lo raro de la situación al principio.
— Está bien, te creere, toma… —Meowscarada se acercó, sacando una pokebola de la parte de atrás de su cinturón; era una pokebola común, de rojo y blanco con una textura no muy futurista—. La idea de no ser capaz de experimentar lo nuestro es tenebrosa, confiaré en ti, tirando todo por la borda, por ti. Así que espero que me cuides bien y lo siento, por lo que te hice en un principio y por no ser capaz de devolverlo ahora, prometo devolvértelo de alguna manera.
El chico tomó la pokébola y la dejó a un lado.
— Eso puede esperar.
Tomo a la gata en un cálido abrazo, un símbolo de un verdadero comienzo, uno mucho más que placeres nocturnos.
Aunque Meowscarada tenía miedo de ser ingenua, como ya había pasado tantas veces, quería arriesgarse esta vez. Era ser feliz o sufrir más, sea lo que sea estaba preparada, incluso si su vida se tornaba una tortura no se arrepentiria, porque fue lo que eligió.
— Para conmemorar el momento, ¿puedo llamarte de ahora en adelante Áurea? ¿O ya tienes un nombre?
La tipo planta nunca había tenido un nombre; ni siquiera se había molestado en eso.
— No tengo… Me gusta. —Áurea empezó a llorar, agarrando con fuerza la camisa del chico que le abrazaba.
Sea lo que fuera, ella abrazaría ese futuro.
…
…
…
— … —Leafeon tenía los ojos húmedos.
— Que onda —dijo Garde al chico de pelo plateado.
Leafeon y Garde estaban en la puerta de la mansión.
— ¿Quiénes son ustedes? —preguntó el chico.
Una gata apareció a su costado.
— Que pasa amo… No jodas, ¡¿qué hacen aquí?! ¿No fueron a Alola? —Áurea estaba sorprendida.
Áurea había agarrado la costumbre de llamar al joven, amo, aunque eran algo mucho más cercano desde hace mucho, algo más que solo una pareja para las noches frías.
— Te estuvimos buscando 4 putos meses, pensábamos que te había llevado la Mafia de Inteleon, ese que viste un traje de tren, pero resultaba que estabas aquí, disfrutando una buena vida mientras nosotros gastamos todo el dinero que nos quedaba buscándote en las ciudades cercanas… *Sniff* —Leafeon estaba apunto de estallar en lágrimas hasta que Garde le dio un lapo.
Cabe recalcar que no sabían gastar el dinero con conciencia, comiendo en los lugares más caros y durmiendo en hoteles de 5 estrellas.
— No seas dramática. Lo que paso es que no te encontrábamos en ningún lugar, fuimos a buscar a todos lados porque pensamos que era algo más serio, en un comienzo pensé que había conseguido un noviecito pero no pensé que sería con el tipo al que le robaste, lo digo enserio, ¿sabes cuantas veces lo pensé y lo descarte por lo tonto que sonaba? Ahora seré directa —Garde tosió—, ¿podemos vivir contigo? —dijo Garde con ojos de cachorrito, apuntando directamente al joven.
— ¿Son tus amigas? —preguntó el joven.
— Mi familia —respondió Áurea
— Como si fuera a decir que no —el joven hizo una mueca divertida—, son más que bienvenidas.
— ¡Gracias por vender el culo por nosotras Meowscarada! —gritó Garde.
— ¡Gracias! *Sniff* —continuo la Leafeon.
Fin.
Historia hecha en tiempo récord como dinámica en mi server, como siempre dejaré mi usuario si quieren agregarme para entrar.
Disc: deniseraoneforme
Nada mal, ¿verdad?
Feliz año nuevo, los quiero a todos.