El corazón del guardaespaldas -❤️Stolitz💙

Sinopsis

Paimon no puede controlar las acciones arrebatadas de su hijo, se le ha salido de las manos por completo y es que el príncipe Stolas se ha vuelto tan malcriado y caprichoso que todos a su alrededor tienen que hacer lo que el quiera sin que nadie le cuestione nada en lo absoluto, pero esto cambiará, pues una idea brillante surgió en el rey y esa fue contratar como guardaespaldas personal de su hijo a aquel pequeño Imp que el príncipe conoció en la infancia. --Solo ese Imp podrá detener los arrebatos de mi hijo...

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
AlissGrey
Estado:
En proceso
Capítulos:
5
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

El inicio


STOLAS

Otra vez aquí, frente al que se dice llamar mi padre, escuchando sus ridículos sermones, todo es muy aburrido, ya me se sus estúpidos diálogos y oraciones de memoria, estoy harto, harto de que siempre me moleste, de que no me deje ser feliz, es mi vida, mía y de alguna u otra manera tengo que vivirla al máximo antes de casarme con esa horrible mujer.

--¿Escuchaste lo que te dije? --me preguntó sacándome de mis pensamientos.

--No, a decir verdad no --respondí con una enorme sonrisa. Me encantaba hacerlo enfadar, llevarle la contra, era divertido, pues de alguna u otra manera el ser rebelde con el alegraba un poco mi ser.

--Solo quiero que te comportes, no puedes seguir con esa forma tuya de ser

--¿Y por qué no? --le cuestione sin dejar de mirarlo.

--Eres un príncipe y tú estatus y reputación deben de ser los mejores, así que esas fiestas y eventos a los que usualmente te escapas deben de terminar --confeso con autoridad sorprendiéndome por completo.

--No, no voy a hacerlo, no voy a dejar que nuevamente oprimas mi vida

--¡Esto es serio! ¡Necesitas madurar!

--¡Te di el gusto de aceptar ese estúpido compromiso cuando ni siquiera tenía la edad suficiente para asimilarlo, entonces por qué no me puedes dejar hacer lo que yo quiera!

--¡Por que ese compromiso estaba estipulado desde que cumpliste 9 años y también por qué es tu deber como parte de la familia Goetia tener descendencia!

--¿Pero por qué con ella? --le cuestione a mi padre sin dejar de mirarlo--. ¿De todas las Goetia que hay de mi edad por qué con una chica tan desagradable como Stella?

--Ella no es mala, estás exagerando todo como siempre --dijo mientras rodaba los ojos con molestia.

Padre no la conocía tan bien como yo, era mala, cruel en todo el sentido de la palabra, desde que éramos niños siempre me atormento con sus terribles tratos.

Gozaba enormemente el hacerme llorar y bajarme la autoestima, siempre fue así desde que me la presentaron como mi prometida, pero todo eso cambió un poco cuando cumplí 16 años y Vassagø me llevo a esa fiesta, desde esa momento una parte de mi despertó, una que ni en mis más terribles pesadillas se hubiera atrevido a retar la autoridad de mi padre.

--No, no estoy exagerando, yo la conozco mejor que tú y se perfectamente de lo que te estoy hablando --conteste sin dejar de apretar mi libro entre mi pecho.

--Solo... Limitante a obedecerme

--No, no lo haré

--Por amor a Lucifer, solo hazlo, haz por una vez lo que te digo.

--...

--¿Dónde quedó ese hijo mío que era educado y obediente?

--Primero que nada... ¿Sabes cómo me llamo? ¿Acaso recuerdas mi nombre? --lo cuestione siendo tan evidente en su rostro el pánico y el miedo de equivocarse al pronunciar un nombre que no fuera el mío

--Emmm... Yo

--¿Vez? Ni siquiera sabes quién soy yo, y esto no solo sucede conmigo, también se lo haces a mis hermanos.

--No voy a permitir que me hables así.

--¡No papá, yo no te voy a permitir más humillaciones! --declare aguantándome las ganas de llorar--. Esa antigua versión de mi quedó en el pasado, lo guarde en un armario secreto en mi corazón, un lugar donde jamás volverá a salir --exprese sin alejarme ni un solo segundo de mi grimorio--. Ese viejo Stolas que era tonto e ingenuo nunca se hubiera revelado ante ti, habría seguido fielmente tus mandatos, pero ya no padre, ya no soy un niño, tengo 19 años y no voy a dejar de ser lo que soy ahora, por qué yo soy Stolas de Ars Goetia y nunca dejare de serlo... --finalice retirándome de la cámara principal del palacio, me había cabreado bastante la actitud de mi padre y todo por las malditas quejas de Stella.




PAIMON

La actitud de mi hijo cada día iba empeorando, era muy rebelde, arisco y caprichoso, en parte todo era mi culpa, pues para que dejara de lloriquear como una perra por su compromiso designado le di a manos llenas todo lo que quería.

--Mierda... --susurre pasándome las manos por la cara, ese compromiso no puede romperse, es por el bien de nuestra familia y de alguna u otra manera hallare la forma de controlarlo nuevamente.

--Señor... --dijo uno de mis mayordomos personales sin dejar de mirarme.

--¿Qué puedo hacer para controlarlo un poco? --le pregunté con un toque de molestia, pues toda esta situación me tenia abrumado--. No tengo nada en mente y eso que soy sabio y perfecto --declare enalteciendo mi persona.

Yo era un padre ejemplar, siempre fui un buen papito desde que ese hijo mío era chiquillo y aunque el número de hijos a veces me impedía recordar sus nombres con claridad siempre trataba de informarme y estar al tanto de ellos.

--Tengo que pensar en algo para que... Emmm... --pensé en un intento de recordar su nombre.

--Stolas su alteza --me recordó mi mayordomo logrando dar con su nombre.

--Si, eso --dije sin dejar de meditar la situación--. Cada día está peor, se va a fiestas, siempre se cumplen sus caprichos, no se que más desea, el lo tiene todo y ve como me paga, a mi que he sido un padre digno y ejemplar para el --me queje cruzando los brazos con molestia.

--Tal vez un guardaespaldas sea una buena opción

--Un que... --titube enfocando toda mi atención en el.

--Un guardaespaldas señor, sería bueno para que vigile al príncipe Stolas en cualquier momento --manifestó mi mayordomo.

Era una excelente idea, tenía sentido y es que si yo no podía vigilarlo todo el tiempo para impedir sus estupideces juveniles alguien más haciendo por mi sonaba bastante bien.

--Esa es una buena idea, ¿Cómo carajos no se me ocurrió? --exprese con euforia.

--Entonces... ¿Va a contratar un guardaespaldas para el príncipe?

--Si, eso hare solo de esa manera podre mantenerlo al margen --reafirme con autoridad sin dejar de sonreír.

Mi hijo estaba jugando muy sucio, ya lo había dejado hacer y deshacer a su antojo por todos estos años, era momento de regresarlo a su realidad y si no había a entender por las buenas, me encargaría de jugar el mismo juego que el.

--Es hora de tomar el mando en el...


Continuará...