Capítulo 1
’Desde que sin querer provoque el fin del mundo todo ha sido más difícil.
No me malinterpretes querido lector, no lo hice queriendo, de hecho, todo fue un accidente, en el cual mis compañeros perdieron sus vidas, ellos fueron los primeros, los BATAS BLANCAS.
Ahora en los caminos puedes escuchar los susurros ocasionales de los viajeros que cruzan caminos “si te encuentras un bata blanca rézale a dios si crees en él, puesto que una vez que ponga sus ojos en ti, eres hombre muerto”.
¿Cómo salí de ahí? No lo sé, pero tengo en claro una cosa, para quien me esté leyendo porque haya encontrado este diario, os voy a ir dando pistas de cómo se produjo y como creo hipotéticamente que se arregla, en caso de que encuentres este diario en un laboratorio sabrás que he fallado, busca la forma de arreglarlo, querido extraño.
Todo empezó un día cualquiera, nos trajeron un virus para terminar de completarle una vacuna en caso de que se saliese de control, nosotros como aprendices que éramos simplemente estábamos observando, el que lo manejaba todo era nuestro tutor, alguien que tenía conocimiento.
Y aquí es la parte en la que te preguntas “¿cómo exactamente es tu culpa?“, verás, hay ... o, mejor dicho, había una droga que a la gente le hacía caníbal y agresiva, aquí es donde te das cuenta de que parte de los efectos coinciden con las cosas que moran lo que una vez llamamos nuestra Tierra.
Pues yo llevaba una muestra de esa droga, y estarás pensando ¿cómo te dejaron entrar con eso en el laboratorio?, pues bien, no me miraron si tenía nada, increíble que solo miren por metales...ese fue su error.
Se me ocurrió que sería buena idea juntarlos, no pensaba que ese virus se fuera a fusionar con esa droga, y menos aún que iba a mutar para afectar a los humanos, pero así fue...′
El chico de los ojos café escuchó movimiento, lo que produjo que cerrarse el cuaderno que acababa de conseguir en la tienda de golpe.
La sombra de la criatura se acercaba acercando, el chico agudizó el oído y se dio cuenta que la criatura no le había detectado, se quedó muy quieto en su sitio
y la criatura lentamente se fue.
No se fiaba de que se hubiera ido del todo, así que espero unos minutos, metió el cuaderno en la bolsa junto a unas bolsas de semillas, una botella de agua y unos cuantos bienes más, si quería sobrevivir más tiempo debería conseguir más recursos, que pena que gran parte ya se la hubieran llevado antes, deberá aumentar su radio de búsqueda.
Miró por encima a lo que quedaba de la tienda, los pasillos a oscuras por la luz que se fue hace tiempo, los estantes donde se almacenaba la comida totalmente vacíos, aún algunas botellas, algunas herramientas, etc.
Girándose sobre sus talones el chico de ojos café se volvió sobre sus pasos hacia su refugio.
— Huele a lluvia –. El chico dijo en apenas un susurro.
Se puso en marcha con cuidado hacia su refugió, presintiendo que algún cambio estaba por ocurrir.