Serenity y su chico embarazado.

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Summary

Es el año 3200.Serenity tiene una misión. Sin proponérselo termina embarazando a un guapo ojiverde. Ella es una de los últimos Novis,una raza de extraterrestres que llegó 100 años atrás. Los Novis, viviendo de manera clandestina se están extinguiendo. La misión de Serenity es acercarse al Doctor Ylönen, un especialista en reproducción y científico. Ella no contaba con que tendría que entrar a un experimento único y donar uno de sus óvulos, donde estaría involucrado el Doctor... -¡No me dijiste que yo te embarazaria!-dijo Serenity alarmada. -¿Es que te molesta que yo esté gordo?- dijo Lauri a punto de llorar- ¿No soy atractivo para ti? -¡No es éso!- dijo ella alarmada- ¡Soy una princesa alienígena!

Status
Complete
Chapters
70
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4.0 1 review
Age Rating
18+

1. Serenity

Caminaba  nerviosa por las calles de Ciudad Celeste, una de las ciudades más transitadas de los humanos.

Estaba inquieta por mi misión.

Todo me ponía nerviosa.

Me separé de mi escolta, una Novis llamada Zia.

Ella debía protegerme por ordenes de mi padre, pero debimos separarnos porqué sería muy sospechoso andar con ella, Zia era muy celosa de mi protección.

Evité lo más qué pude a todos los humanos que pasaban a mí lado, era una manía mía al no convivir mucho con ellos.

Me sentía muy incómoda a su lado.

Y era algo que definitivamente debía solucionar con prontitud.

Tenía una misión, y no podía arriesgarme a delatar mi origen.

Así qué debía disimular,tratar de mezclarme con los humanos, aun cuando yo fuera, definitivamente diferente.

Somos una raza de alienígenas llamada Novis (extraño en Latín) por los terrestres, llegamos compartiendo nuestra tecnología y en paz, pero pronto los intereses de unos cuántos marcaron el destino de nuestra especie.

El grupo llamado "los rojos" nos cazó y persiguió diez años después de nuestra llegada con el pretexto de haber asesinado.

Mi abuela sobrevivió al exterminio y los pocos que quedaron se ocultaron de los humanos con la tecnología.

Varias colonias de Novis se ocultaron lejos de las ciudades, tratando de sobrevivir.

Mi misión es salvar a los pocos Novis qué quedan, y a una Colonia cerca de la ciudad que está siendo exterminada por un extraño virus.

El sonido de mí intercomunicador me sacó de mis pensamientos.

Zia me llamaba.

-Ya casí llego- contesté con aburrimiento.

-¿Usaste la ropa qué te dejé?- dijo Zia.

- Sí, no te preocupes, todo saldrá bien. Soy una chica común y corriente- dije con ironía.

-Tienes que acercarte al Doctor Ylönen, es el único qué puede ayudarnos.

-No me lo recuerdes- dije cansada.

-Comunícate cuándo termines tu entrevista.

-No te preocupes, te llamaré para darte mi ubicación.

Me detuve unos momentos para ver mi apariencia en los cristales del edificio.

Mi cabello era rojo como el fuego, decidí opacarlo un poco para no llamar la atención y quedar como una pelirroja normal.

Aunque seguía llamando la atención.

Cambié mis ojos rojos a unos verdes.

Antes de salir de casa mi padre me dijo que ocultará mis marcas de nacimiento, lo qué nos distingue de los terrestres, algo que ellos llamaban tatuajes azules, pero qué eran la marca de mí linaje.

Me veía bien, usaba la ropa de Zia, una camisa negra, una chamarra de cuero y un pantalón negro a mi medida.

Suspiré y me preparé para entrar.

Una señorita atendía la recepción.

Me acerqué con la mayor confianza posible.

-Hola, buenas tardes- le dije a la señorita- vengo a ver al Doctor Ylönen.

-Supongo qué es su cita- dijo la señorita.

Asentí con temor.

Sí, tenía una cita.

Zia había llamado para que el me diera una cita.

Estaba algo incómoda.

Me indicó que subiera al segundo piso, qué me esperaban hacia la derecha. Comencé a notar que aquel lugar era un... Hospital.

Zia no mencionó nada.

Pero era natural que un hombre con esa inteligencia estuviera trabajando para salvaguardar a la humanidad. Era el experto qué estaba buscando para ayudar a mi gente, mi raza, mi familia.

Llegué al segundo piso algo nerviosa.

El me esperaba,así me lo indicó su secretaria, una señora algo mayor.

Miré con nervios todo el lugar, muy pulcro.

Entré de inmediato, estaba sentado en un escritorio mientras me dejaban pasar. Tenía el cabello castaño y usaba una bata blanca.

¿De qué era Doctor?

No lo recordaba.

Mí memoria me comenzó a fallar un poco, ademas de qué sentía la necesidad de salir corriendo, los nervios trataban de apoderarse de mi.

-Señorita Sparks- dijo el Doctor con una voz varonil qué me enchinó la piel.

Aquel hombre me estaba poniendo muy nerviosa.

Me había preparado para ése encuentro, pero nada me prepararía para lo que sigue. Nosotros casí no conocíamos a los humanos,adoptamos algunas de sus costumbres, estudiamos su cultura pero... Era una persona fascinante, me dejó sin aliento por unos segundos.

El Doctor Ylönen era guapo, su cabello castaño y sus ojos verdes le daban un aire misterioso y a la vez muy atrayente...

No entendía qué me causaba tanta fascinación.

Al menos para mí.

Mi corazón latió con rapidez.

- Si, soy yo- dije nerviosa.

-No se preocupe, es un procedimiento completamente normal- dijo el Doctor.

-Oh, es qué yo...

-¿Es la primera vez en Ciudad Celeste?- me preguntó mientras giraba su silla.

Era un hombre joven, de ojos verdes que me sonreía de manera cálida.

¡Cálmate Serenity!

-Pasemos al laboratorio - dijo mientras me sonreía.

Entonces tomé conciencia de lo que me estaba diciendo.

Me pedía ir al laboratorio, donde se suponía que sólo era una cita para hablar con él.

-¿Cómo? - dije con evidentes nervios.

-Descuida, yo te ayudaré con el proceso- dijo el Doctor.

El se levantó y abrió la puerta.

¿En dónde me había metido Zia para empezar?

El hombre no dejaba de hablarme sobre su procedimiento,decía que yo era la candidata ideal por las pruebas qué hice.

¿Cuáles pruebas?

¿Qué demonios estaba pasando?

No entendía nada.

Traté de tranquilizarme, si no lo hacía mis marcas podrían salir a la luz.

Respiré profundo.

¡Juro qué sí me tocaba de alguna manera indebida lo mató!

Estaba lista para atacar y defenderme a la menor provocación.

Caminamos hacía una habitación a tres puertas de donde estábamos.

Ylönen era de la misma altura que yo, el decía unas cosas y yo no le prestaba atención, me sentía como sí fueran a ejecutarme en unos minutos.

Entramos a un lugar pequeño donde vi una camilla.

- Recuéstate, te pondré una inyección y esperaremos unos minutos- me dijo sonriendo.

-¿Qué piensa hacerme? - pregunté a la defensiva.

-La inyección es para acelerar tu sistema- me dijo mientras me clavaba una aguja.

Hicé una mueca de desagrado, era una práctica barbárica que no existía en mi pueblo,

-Lo siento, creo qué no te gustan las agujas.

-¿Es un procedimiento nuevo?

- Sí, no te preocupes, es seguro.

-Doctor Ylönen...

-Dime Lauri- dijo el Doctor- será rápido en cuánto revisé tú sangre.

Maldición, me descubrirá. Nosotros tenemos un metabolismo diferente.

-Te recomiendo qué mires hacia otro lado que no sea la aguja- dijo el Doctor.

-Eres muy joven para ser Doctor-dije sin dejar de mirar sus ojos verdes.

-Mi vida es mi trabajo- dijo él con tristeza.

Mientras el estaba analizando mi sangre yo decidí observar el lugar.

Una mesa en el fondo tenía unos instrumentos extraños.

-Muy bien, usaré una máquina que me permitirá recolectar- comenzó a explicar - Tú sangre indica que es momento de hacerlo.

-¿Recolectar qué?

-Tus óvulos- dijo él mientras se acercaba a una máquina que no había notado.

Aquella máquina tenía un escaner y no muy lejos ví una espantosa aguja.

-Necesito que te desabroches el pantalón y descubras tu vientre -me dijo.

-Oh...Yo...No... Estoy lista para eso- dije nerviosa.

Estaba a punto de levantarme cuando él me miró extrañado.

-Creí que estabas de acuerdo con donar tus óvulos para el experimento- me dijo decepcionado- eres la mejor candidata.

-Ah... Es que estoy muy nerviosa.

Hicé lo que me pidió muerta de los nervios y la vergüenza.

Cerré los ojos mientras el escáner revisaba mis órganos.

No tenía nervios de que me descubriera, nuestros cuerpos eran casi idénticos a los humanos,excepto en el metabolismo y el cerebro. Pero un paso en falso y yo misma me delataría.

Lo escuché ponerse unos guantes de látex, y después la aguja entró en mi vientre. ¡Como haría pagar a Zia por la humillación!

-Esto es maravilloso, la máquina ha recolectado dos óvulos- dijo el emocionado.

Me desmayé al ver que la aguja no había salido.

-¡Serenity!- dijo una voz a mi lado.

Recobre el conocimiento unos segundos después.

El doctor me pasó un algodón con alcohol por la nariz.

-No... No ahora- dije asustada.

Me incorporé lentamente recordando dónde estaba.

La misión.

-¿Estás bien?- me preguntó el Doctor.

-¿Qué clase de experimento es?- le pregunté.

-Es confidencial, necesitaba que tu fueras voluntaria.

-Creo qué debo ir a casa- dije seria.

-Te compensaré,te lo prometo- dijo Lauri apenado por cómo me sentía.

Era vergüenza, molestia y ... Sobre todo porque él era un completo extraño, demasiado cerca de mí.

Me aguanté las ganas de darle un buen puñetazo.

-¿Amigo ya terminaste?- dijo la voz alguien al entrar.

-¡Doctor Aki!- dijo Lauri- Le presento a mi paciente Serenity.

El Doctor Aki era apuesto, usaba lentes y me miraba con curiosidad.

-Señorita, es un gusto- dijo el mientras me daba la mano- espero qué no estuvieras haciendo otra cosa Lauri.

No comprendí de qué hablaba hasta qué noté qué mi camisa estaba mostrando mi vientre y tenía desabrochado mi pantalón.

-Era un procedimiento privado, se supone que esperarías- dijo Lauri a su colega.

- Sí, se nota qué era muy privado- dijo el Doctor Aki con algo de ironía en su tono de voz - con la puerta abierta.

-Con su permiso, tengo que irme- dije mientras arreglaba mi ropa.

-Yo te invito la cena- dijo Lauri dándome su tarjeta- llámame cuándo tengas tiempo.

Salí algo confundida.

Era malo, ahora tenía qué destruir todas las pruebas qué me vinculaban.

Mientras tanto, ambos doctores comenzaban con el experimento.

-¿Ella era la donadora?- preguntó Aki cuándo la chica salió.

- Sí. Ella donó los óvulos-dijo Lauri mientras revisaba los contenedores.

-¿Óvulos?- dijo Aki extrañado.

-Ella es especial- dijo Lauri pensativo- en el procedimiento obtuve dos óvulos.

El doctor Ylönen miraba con ensoñación hacía la nada.

-¿Qué te está pasando?- dijo Aki- ¿Es qué ustedes hicieron algo?

-¡No, no lo hicimos! Es la primera vez qué la veo, pero... Ella es diferente, lo siento.

-¿Tienes la muestra?- dijo Aki cambiando el tema al ver a su amigo y colega tan soñador.

-Ah... Este yo... Creo qué no- dijo Lauri- estaba por hacerlo cuándo ella llegó.

-Apúrate y trae las muestras, te veo dónde siempre.

-Asegúrate de qué nos quedemos solos - comentó con mucha seriedad- es un experimento clasificado.

-Te juro qué me voy a arrepentir- dijo Aki antes de salir.

Lauri suspiró, sin dejar de pensar en la chica, la madre de su futuro hijo.

Aki lo mataría sí le dijera la locura qué cometería, se suponía qué era un experimento por dos meses...

No hasta qué llegará a término...

Ella le había dado el mejor regalo de todos, la posibilidad de concebir un hijo, demostrar qué los hombres también podían ser creadores de vida.

Y su primer encuentro con aquella extraña le sacudió todos sus pensamientos.

Diez minutos después salió con las muestras, se encaminó por el silencioso edificio.

Su secretaría se había ido en cuánto llegó Serenity, sólo Aki le acompañaría.

-Usaremos uno de los óvulos- dijo Aki- ¿Estás seguro de ésto?

-Tanto cómo que le debo una disculpa a la chica- dijo Lauri- empecemos.

Aki analizó uno de los óvulos mientras el otro lo almacenó. Lauri preparó su material genético para fecundar el óvulo.

-Me imaginó que pensabas en su hermosa cabellera pelirroja- dijo Aki a Lauri.

-¡Ah, cállate!- dijo Lauri enojado.

El doctor Ylönen estaba colorado, así qué evitó mirar a su colega.

Mentiría sí no lo admitiera, incluso se imaginó desnudandola.

-¡Eres un pervertido!- dijo Aki riendo al ver su cara.

-Empecemos- dijo tratando de cambiar el tema.

-¿Es el óvulo de la chica?- preguntó Aki.

-¿Qué tiene?

-Es qué... No... Es mí imaginación.

Observaron por el microscopio cómo los espermas de Lauri fecundaban el óvulo.

-Esto es muy cansado- dijo Aki quejándose mientras no sucedía nada.

-Es extraño, se supone qué ya debería haberse fecundado- dijo Lauri mirando por el microscopio por decimoquinta vez.

-A lo mejor ustedes son incompatibles- dijo Aki- ¿Qué te parece sí yo invito la cena?

-Me agrada tu idea.

El teléfono de Lauri comenzó a sonar.

-¿Hola?- contestó Lauri.

-Doctor Ylönen, soy Serenity- dijo la voz del otro lado.

-¡Hola Serenity!- dijo Lauri emocionado acomodándose junto al microscopio- ¿Aceptarás mi invitación?

-Tenemos qué hablar- dijo ella preocupada- tengo un... Sí, te aceptaré la invitación.

-¿Qué te parece si vamos a comer?

-¿Y sí es una cena?- dijo ella- Tengo unas cosas qué hacer mañana y...

-¡Claro una cena!- dijo Lauri- Puedo pasar a ...

-No, te veré afuera de tu edificio- dijo ella nerviosa- a las seis.

-Muy bien- dijo él.

Ella colgó.

Lauri respiró profundamente, como sí estuviera aguantando la respiración.

¿Estaba emocionado de escucharla?

Se acercó distraídamente al microscopio.

El óvulo había sido fecundado.

Un poco más y empezaría el experimento.

Media hora después, luego de qué Aki invitara la cena empezaron el experimento.

-Acomódate- dijo Aki- empezaremos con tu grandiosa idea.

Lauri se sentó en una camilla. Aki le pasó una ampolleta.

- Está es la droga, sí funciona lograremos un gran cambio- dijo Aki- debes tomarla dos veces al día.

-Empecemos, es de noche, lo qué significa qué debo tomarla en la mañana- dijo Lauri.

-Ahora, debemos buscar el lugar ideal para hacer la implantación...

Lauri se recostó, con su pecho al descubierto.

Aki comenzó a hacer las notas de la bitácora.

El sujeto del experimento, un masculino de 25 años, fuerte y sin enfermedades recibía el óvulo fecundado.

-Oye... ¿Cuánto tiempo pasó desde qué viste la fecundación?- dijo Aki con curiosidad.

-No más de una hora- dijo Lauri.

-Olvídalo- dijo Aki mientras miraba el escáner- esté lugar es perfecto.

Aki implantó el óvulo fecundado mientras maniobraba el escáner.

-Muy bien, ahora debemos esperar a que tu cuerpo no lo rechacé.

-Creo qué deberíamos irnos a casa- dijo Lauri.

-Haremos la prueba mañana- dijo Aki.

-¿Mañana?

- Sí, me desocupo a las tres de mis pacientes- dijo Aki.

-No tardes- dijo Lauri.

-Y tu debes comer sano, deja esos vicios que llamas botanas.

-No te preocupes, estaré bien. Ahora debo preocuparme por la vida qué tengo dentro de mí.

-Te acompaño a casa- dijo Aki- me queda de camino.

Era el inicio de una gran aventura.