Erizo lindo (Sonadow +18)

Sinopsis

Shadow the Hedgehog es conocido por ser frío, serio y extremadamente profesional. En G.U.N., su reputación es intachable: cumple con cada misión sin errores, sin emociones innecesarias, sin distracciones. Para él, la eficiencia es lo único que importa. Pero todo cambia cuando Sonic the Hedgehog es asignado a trabajar con él en una serie de misiones especiales. Sonic es su polo opuesto: relajado, bromista y siempre con una sonrisa confiada en el rostro. Donde Shadow es calculador, Sonic se deja llevar por la intuición. Donde Shadow prefiere el silencio, Sonic llena cada espacio con su energía inagotable. Al principio, trabajar juntos es un desastre. Sonic no sigue protocolos, improvisa demasiado y, para colmo, se burla del carácter rígido de Shadow. Pero con el tiempo, Shadow empieza a notar cosas que lo desconciertan. Sonic, a pesar de su actitud despreocupada, siempre cubre su espalda en las misiones. Siempre sabe cuándo necesita espacio y cuándo necesita compañía. Y aunque lo irrita con su insistencia en “relajarse un poco”, Shadow se da cuenta de que, en el fondo, le gusta tenerlo cerca....muy cerca. El momento decisivo llega cuando una misión los deja atrapados en una base enemiga en medio de la noche. Mientras esperan su oportunidad para escapar, Sonic, con su típica despreocupación, empieza a hablarle de cosas simples: el cielo, la libertad, lo

Genero:
Romance/Erotica
Autor/a:
Meichigu
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

{Compañeros }

El sonido de los golpes resonaba en la sala de entrenamiento de G.U.N. Shadow se movía con precisión, golpeando los objetivos con una fuerza calculada. Sus puños impactaban con una brutalidad metódica, sus patadas cortaban el aire con una rapidez letal. Su cuerpo estaba en perfecta sincronía con su mente: fría, calculadora, enfocada solo en la mejora constante. No había espacio para distracciones, no había espacio para sentimientos.

La vida siempre había sido una mierda. Desde el principio, desde que abrió los ojos por primera vez en aquel laboratorio maldito, todo había sido una cadena interminable de pérdidas, traiciones y guerra. María… Gerald… la promesa de un futuro mejor se había desvanecido junto con ellos, dejando solo un vacío imposible de llenar.

Ahora, solo existía la misión. Solo existía la eficiencia.

Respiró hondo y volvió a lanzar un puñetazo. El saco de arena se balanceó con violencia, pero él ni siquiera pestañeó. El dolor en los nudillos era un recordatorio de que aún estaba aquí, de que aún tenía algo por lo que pelear. Aunque a veces se preguntaba… ¿para qué? ¿Para quién?

Para la humanidad que no merecía su sacrificio. Para G.U.N., que solo veía en él un arma. Para una causa que nunca había elegido.

Chasqueó la lengua y se giró hacia la consola de la sala. Programó el siguiente nivel de entrenamiento: enemigos virtuales, velocidad máxima, daño realista. Si había algo que podía hacer bien en este mundo podrido, era pelear.

Las figuras holográficas aparecieron a su alrededor y él no perdió tiempo. Se lanzó al combate, esquivando ataques con una agilidad inhumana y contraatacando con golpes certeros. Sus movimientos eran impecables, sin una pizca de duda, sin un solo error.

Pero entonces, mientras derribaba al último enemigo con una patada giratoria, una voz invadió la sala, rompiendo su concentración.

— Oye, Oso de Peluche, ¿siempre entrenas con esta cara de funeral o es un día especial?

Shadow se detuvo en seco, el ceño fruncido con furia. Se giró lentamente, ya sabiendo quién era el dueño de ese tono burlón.

Sonic the Hedgehog estaba apoyado contra la puerta con los brazos cruzados, su característica sonrisa confiada en el rostro. Su actitud relajada era la antítesis del ambiente sombrío de la sala.

— No tienes nada mejor que hacer, erizo molesto —murmuró Shadow, desactivando el programa de entrenamiento con un movimiento brusco.

— Nah, me aburro fácilmente. Además, me dijeron que trabajaremos juntos en una serie de misiones, así que pensé en pasar a saludar a mi nuevo compañero de aventuras —dijo Sonic, caminando hacia él sin ninguna prisa—. Pero parece que tienes el humor por los suelos… bueno, más de lo normal.

Shadow sintió una punzada de irritación. ¿Por qué tenía que ser él? De todos los agentes disponibles, ¿por qué demonios G.U.N. lo había emparejado con Sonic?

— No necesito compañía. Ni en misiones ni en ninguna parte.

— Vaya, qué corazón tan cálido el tuyo —respondió Sonic con una risa ligera—. Pero lo siento, amigo, no tienes opción.

Shadow apretó los puños. Aquello iba a ser un infierno.

Antes de que Shadow pudiera responderle a Sonic con algo más que una mirada asesina, la puerta de la sala de entrenamiento se abrió de golpe. Ambos erizos se giraron al unísono cuando el sonido de pasos firmes resonó en la habitación.

Era el comandante Abraham Tower, líder de G.U.N. Un hombre de porte imponente, cabello canoso y una expresión que raramente mostraba algo más que seriedad. Su uniforme impecable y la forma en que miraba a Shadow con ojos fríos dejaban claro que no estaba aquí para una charla amistosa.

Shadow enderezó la postura, cruzando los brazos con gesto impaciente. Sonic, en cambio, permaneció relajado, aunque con una ceja levantada, como si esperara algo divertido.

— Shadow, necesito hablar contigo —dijo Tower con su voz firme y autoritaria.

Shadow asintió, esperando instrucciones sobre una nueva misión. Pero lo que escuchó a continuación hizo que todo su autocontrol se tambaleara.

— A partir de ahora, Sonic será tu compañero en las misiones especiales.

Silencio.

Por un momento, Shadow pensó que había escuchado mal. Pero la mirada seria del comandante no dejaba lugar a dudas.

— … ¿Qué? —La incredulidad se filtró en su tono antes de poder evitarlo.

— Lo que has oído —repitió Tower, sin inmutarse—. G.U.N. ha tomado la decisión de asignarte a Sonic como compañero. Nuestras misiones requieren un equipo balanceado, y Sonic tiene habilidades que complementan las tuyas.

Shadow sintió un escalofrío de pura frustración recorriéndole la espalda. ¿Él, trabajando con Sonic? ¿Con el erizo más caótico, imprudente e irritante del planeta?

— No necesito un compañero —respondió con voz cortante—. Trabajo mejor solo.

— No es una sugerencia, Shadow. Es una orden —Tower lo miró con severidad—. Tus habilidades son inigualables, pero hemos evaluado tu desempeño en equipo, y hay margen de mejora. Sonic es un agente externo con un historial impecable en el campo. No hay margen para objeciones.

Shadow abrió la boca para responder, pero se contuvo, apretando la mandíbula con furia contenida. Discutir con el comandante era inútil.

Mientras tanto, Sonic observaba la escena con una sonrisa burlona y los brazos cruzados detrás de la cabeza.

— Vaya, vaya, esto sí que es una sorpresa —dijo, fingiendo sorpresa—. ¿Quién diría que terminaríamos siendo compañeros, eh, Oso de Peluche?

Shadow sintió que la sangre le hervía.

Tower ignoró la provocación de Sonic y continuó:

— Su primera misión juntos comienza mañana. Recibirán los detalles más tarde. Espero profesionalismo de ambos. No quiero problemas.

Dicho esto, el comandante se giró para irse, pero antes de salir, le lanzó una última mirada de advertencia a Shadow.

— No me hagas reconsiderar mi decisión de mantenerte en G.U.N., Shadow.

Y con eso, se fue, dejando tras de sí una bomba de tiempo a punto de explotar.

Shadow permaneció en silencio, mirando la puerta cerrarse con un nudo de rabia en el pecho. Esto no podía estar pasando.

Y para empeorar las cosas, Sonic se acercó, dándole un par de palmadas en el hombro.

— ¡Va a ser divertido, compañero! —dijo con una risa traviesa—. ¡Nos llevaremos de maravilla!

Shadow sintió que, por primera vez en mucho tiempo, deseaba con todas sus fuerzas romper algo.

Shadow se encontraba en una de las salas de descanso de G.U.N., apartado de todos, bebiendo agua en silencio. La botella de plástico crujió ligeramente entre sus dedos mientras daba un sorbo, intentando procesar lo que había ocurrido horas atrás.

Sonic. Su “nuevo compañero”.

Apretó la mandíbula al recordar la sonrisa confiada del erizo azul, esa actitud despreocupada que chocaba con todo lo que él representaba. ¿Cómo se suponía que debía trabajar con alguien así? Sonic no seguía órdenes, improvisaba demasiado y hablaba sin parar. Shadow ya podía imaginar lo desastrosas que serían sus misiones juntos.

Exhaló con pesadez y se apoyó en la pared, cerrando los ojos por un momento. Pero su breve intento de paz se vio interrumpido por unos pasos ligeros y familiares.

— Vaya, vaya, si no es el erizo más malhumorado de toda la base —dijo una voz femenina con un tono juguetón.

Shadow abrió un ojo y vio a Rouge parada frente a él con los brazos cruzados y una sonrisa divertida en los labios. La murciélaga lo observaba con esa mirada astuta que siempre usaba cuando estaba a punto de molestarlo.

— ¿Qué quieres, Rouge? —preguntó sin rodeos, tomando otro sorbo de agua.

— Oh, nada en especial —respondió ella, encogiéndose de hombros—. Solo pasaba por aquí y no pude evitarte erizo mala cara... Déjame adivinar… ¿Tiene algo que ver con tu nuevo “compañero”?

Shadow gruñó levemente y apartó la mirada.

Rouge sonrió con satisfacción.

— Lo sabía —se inclinó un poco hacia él, apoyando un brazo en la pared—. ¿Qué te molesta más? ¿Que tengas que trabajar con él o que Sonic se lo esté tomando como un juego?

Shadow apretó los labios en una línea tensa.

— No necesito a nadie —dijo finalmente—. Y mucho menos a él.

— Pero ya lo tienes, así que mejor acostúmbrate —respondió Rouge con una sonrisa burlona—. Vamos, Shadow, sé que te encanta actuar como el solitario misterioso, pero todos sabemos que, en el fondo, disfrutas tener compañía… aunque nunca lo admitirías.

Shadow bufó, apartándose de la pared y cruzando los brazos con irritación.

— No digas tonterías.

Rouge soltó una risa ligera, claramente divirtiéndose con su reacción.

— Está bien, está bien, no te molestaré más… por ahora —le guiñó un ojo antes de girarse para marcharse—. Pero te daré un consejo: relájate un poco. Quién sabe, tal vez hasta termines divirtiéndote.

Shadow la observó alejarse sin responder.

¿Divertirse?

Imposible.

Horas más tarde, Shadow y Sonic estaban de pie en la sala de estrategia de G.U.N., esperando instrucciones sobre su primera misión juntos. El ambiente era tenso, al menos para Shadow. Sonic, en cambio, se veía demasiado animado para su gusto.

El erizo azul estaba con los brazos cruzados detrás de la cabeza, balanceándose sobre sus talones con una expresión relajada y una sonrisa confiada. Parecía emocionado, como si esto fuera solo un nuevo juego para él.

Shadow, por otro lado, tenía los brazos cruzados y el ceño fruncido. Seguía sin aceptar del todo la absurda decisión de emparejarlo con Sonic, pero no tenía opción. G.U.N. había sido claro: debía trabajar con él, le gustara o no.

Frente a ellos, un hombre de mediana edad con uniforme militar revisaba una tableta. Su rostro serio contrastaba con la actitud despreocupada de Sonic.

— Agentes Shadow y Sonic —comenzó el hombre, con voz firme—, su misión es infiltrarse en una base enemiga situada en las montañas al norte. Según nuestros informes, un grupo desconocido ha estado transportando tecnología robada de G.U.N. y la está utilizando para construir armamento avanzado.

Shadow asintió, prestando atención a cada detalle. Sonic, por su parte, silbó suavemente.

— ¿Montañas? Vaya, pensé que nos mandarían a algún lugar más emocionante.

Shadow le dirigió una mirada de advertencia, pero el agente continuó sin hacer caso a la interrupción.

— Su tarea es localizar la fuente de energía que están utilizando y desactivarla antes de que puedan completar sus armas. Ingresarán en la base sin ser detectados, reunirán información y eliminarán cualquier amenaza si es necesario.

Shadow asintió con determinación. Este era el tipo de trabajo que estaba acostumbrado a hacer: rápido, preciso, sin margen de error.

Sonic, en cambio, parecía aún más emocionado.

— ¡Sigilo, infiltración y explosiones potenciales! Esto suena mejor de lo que esperaba.

Shadow rodó los ojos.

— No estamos aquí para divertirnos.

Sonic le dio un codazo ligero en el brazo.

— Vamos, relájate un poco, Oso de Peluche. Esto será pan comido.

Shadow sintió que su paciencia estaba llegando al límite, pero decidió ignorarlo. No tenía sentido discutir con Sonic ahora.

El agente frente a ellos suspiró.

— Recuerden, esta misión requiere precisión. No podemos permitirnos errores.

Shadow miró de reojo a Sonic. Si alguien iba a cometer errores, sin duda sería él.

El agente les entregó un dispositivo de comunicación.

— Partirán en una hora. Prepárense.

Shadow tomó el dispositivo sin decir nada y se dio la vuelta, listo para marcharse. Sonic lo siguió, con una gran sonrisa en el rostro.

— ¡Esto será divertido!

Shadow exhaló con pesadez. Esto iba a ser una pesadilla.

El sol apenas comenzaba a despuntar en el horizonte, tiñendo el cielo con tonos suaves de naranja y rosa, mientras dos motos rugían a través del desierto de asfalto. Shadow y Sonic avanzaban a gran velocidad, rumbo a la base enemiga oculta entre las montañas al norte. La brisa fría de la mañana golpeaba sus rostros, y el sonido de los motores llenaba el aire, pero la diferencia entre los dos era clara.

Shadow, completamente enfocado en el camino, mantenía la postura recta sobre su moto, como siempre calculador y serio. Cada uno de sus movimientos estaba lleno de precisión. No había espacio para distracciones. Miraba al frente con una mirada fija, como si nada pudiera desviarlo de la misión. La moto de alta gama, equipada con tecnología avanzada, rugía bajo él mientras avanzaba rápidamente, deslizándose entre las curvas del terreno sin esfuerzo.

Sonic, por otro lado, iba a su lado, haciendo lo que mejor sabía hacer: disfrutar el momento. Su moto era igualmente avanzada, pero no tenía la misma seriedad que la de Shadow. Sonic parecía más bien estar en un paseo, más que en una misión de alta peligrosidad. Su sonrisa seguía intacta mientras adelantaba a Shadow en cada curva, desafiando las leyes de la física con su energía inagotable.

— ¡Vamos, Oso de Peluche! —gritó Sonic, adelantándose ligeramente y mirando hacia atrás—. ¿Qué pasa? ¿No puedes mantener el ritmo?

Shadow lo miró de reojo, frunciendo el ceño. La molestia que sentía por la actitud despreocupada de Sonic era palpable, pero no iba a dejar que eso lo distrajera.

— Concéntrate, Sonic —dijo con voz fría—. No estamos aquí para competir.

Sonic rió y aceleró un poco más, disfrutando de la adrenalina.

— No te pongas tan serio. ¡Es solo un paseo hasta la base! Además, ¿acaso no te gusta la velocidad?

Shadow apretó los dientes, intentando no caer en la provocación. En lugar de seguir el juego de Sonic, aumentó la velocidad, manteniendo su ritmo constante y preciso.

Las montañas aparecieron a lo lejos, sus picos cubiertos de nieve, contrastando con el cielo despejado. El terreno se volvía más rocoso y difícil de atravesar, pero para Shadow y Sonic, no representaba un desafío. Ambos eran expertos en maniobras rápidas y evasivas, y sus motos estaban hechas para soportar cualquier terreno.

Con cada kilómetro, el aire se volvía más frío y la sensación de estar cerca de su objetivo se intensificaba. La base enemiga estaba cerca, lo sabían. Unos pocos giros más y estarían dentro del área de alcance.

— Ya casi llegamos —dijo Shadow sin desviar la vista del camino.

Sonic, sin embargo, no podía evitar la emoción.

— ¡Esto va a ser épico! —respondió con entusiasmo—. No puedo esperar a ver qué más nos espera.

Aunque Shadow no lo admitiera, había algo en la actitud de Sonic que lo desconcertaba. Sonic parecía capaz de ver el peligro y la emoción de la misión como si fuera una simple aventura. Shadow, en cambio, no veía nada de divertido en el asunto. Cada misión era una obligación, una tarea que debía completarse sin fallos. Pero al ver cómo Sonic disfrutaba del desafío, no pudo evitar sentirse… incómodo.

Las motos se adentraron más en el terreno montañoso, cada vez más cerca de la base enemiga.

La misión uno estaba por empezar.

(HOLAAAA gracias por leer mi historia y espero que la disfrutes! Hasta el próximo capitulo🐱♥️)