El tiempo que nos desgarró

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Sinopsis

Antes que nada, cabe aclarar que esta es una historia breve :) Cuando la amistad se mezcla con sentimientos inciertos, el corazón se convierte en un campo de batalla. Kai siempre estuvo ahí, con su sonrisa desafiante y sus bromas juguetonas, mientras que Hiroshi, con su inteligencia y calma, intentaba mantenerlo a raya. Pero tras las vacaciones, algo cambió. Una distancia imposible de ignorar, una herida silenciosa y un amor nunca confesado. ¿Qué los separó realmente? ¿Y podrán volver a encontrarse en el mismo punto donde todo comenzó?

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
Nabí
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

El Tiempo Que Nos Desgarró

Desde que comenzó el nuevo ciclo escolar, Hiroshi y Kai parecían ser dos almas separadas por un abismo, pero que se complementaban de una forma peculiar. Mientras que Hiroshi se dedicaba a estudiar con una disciplina impresionante, siempre con la cabeza en los libros y un nivel de seriedad admirable, Kai era todo lo contrario. Rebelde, bromista, y siempre buscando una excusa para saltarse clases o meterse en algún lío. Sin embargo, algo unía a esos dos polos opuestos. Ambos tenían una conexión que parecía inquebrantable, aunque nadie hubiera podido adivinarlo al principio.

Hiroshi, aunque serio y responsable, no podía evitar reírse con Kai. A veces, Kai lo llamaba “papi” de broma, y aunque al principio Hiroshi le respondía con una sonrisa nerviosa, algo en esas palabras comenzó a calar más hondo de lo que esperaba. Lo decía en tono de chiste, pero para Hiroshi, esas bromas empezaron a sentirse como algo más, algo que no podía seguir ignorando. La broma se volvía más personal con cada vez que Kai la repetía, y Hiroshi, aunque no lo admitiera, se sintió más cerca de él en esos momentos.

No fue solo el hecho de ser amigos lo que los mantenía tan unidos, era la forma en la que se comprendían sin palabras. Cuando Kai hacía una broma en medio de la clase, Hiroshi era el primero en soltar una sonrisa, aunque rápidamente la escondiera tras una mirada desaprobatoria. Y cuando Hiroshi, con su seriedad, le enseñaba a Kai algún te, Kai escuchaba atento, con una chispa en sus ojos que dejaba claro cuánto valoraba esos momentos. Era algo inquebrantable, algo que parecía ser parte de ellos.

Pero todo cambió después de las vacaciones de invierno.

Cuando regresaron a clases, Hiroshi y Kai ya no eran los mismos. La distancia entre ellos se hizo palpable, aunque nadie más lo notara. Kai fue quien primero se dio cuenta del cambio. Notó que Hiroshi ya no lo miraba de la misma forma. Las bromas se volvieron más escasas, las conversaciones más frías. Kai intentó ignorarlo, haciendo como si nada estuviera pasando, pero por dentro algo comenzó a desgarrarse. Aquella distancia que él había sentido entre ellos lo estaba matando poco a poco.

Hiroshi, por su parte, ya no era el mismo. Se sumergió aún más en sus estudios, y aunque trató de mantenerse distante de Kai, algo en su pecho no lo dejaba tranquilo. Intentaba convencerse a sí mismo de que estaba bien, de que las cosas solo estaban cambiando, pero la verdad era que lo extrañaba. Sabía que algo había cambiado, pero no se atrevía a enfrentar lo que realmente sentía. Kai había sido una parte importante de su vida, y sin él, todo parecía desmoronarse poco a poco.

Kai, sintiendo que ya no podía seguir fingiendo, intentó acercarse a Hiroshi más de una vez, pero este parecía más distante que nunca. La relación entre ellos parecía haberse roto, y aunque intentó de todo, Kai no sabía cómo reparar lo que se había perdido.

Fue entonces cuand Kai, buscando distraerse de sus propios sentimientos, comenzó a salir con Yara, una chica simpática que conoció en la escuela. Aunque al principio parecía que todo iba bien, pronto se dio cuenta de que no era lo que realmente necesitaba. Yara terminó saliendo con otro chico, y aunque Kai lo tomó de manera relajada, algo dentro de él se rompió. El hecho de que Yara estuviera interesada en alguien más lo hizo sentirse aún más vacío.

Un día, después de semanas de silencios y distanciamientos, Kai no pudo más. Se acercó a Hiroshi, decidido a hablar con él, aunque su corazón latiera acelerado en su pecho.

“Hiroshi…” Kai comenzó, sin saber muy bien cómo seguir. “Sé que las cosas han cambiado, pero… me duele verte alejarte. No quiero que esto termine así.”

Hiroshi levantó la mirada, y por un momento, todo se detuvo. No podía negar lo que sentía, aunque temía decirlo en voz alta. Aquel nudo en su garganta le dificultaba la respiración, pero no quería dejar pasar más tiempo sin hablarlo.

“Yo también te extraño, Kai…” murmuró, con voz quebrada. “Pero no sé cómo manejarnos, no sé cómo seguir…”

Kai, mirando a los ojos de Hiroshi, sintió el dolor que ambos compartían. Y, aunque no lo dijeran en voz alta, ambos sabían que había algo más entre ellos que no podían seguir ignorando. Algo que iba más allá de la amistad. Algo que, aunque les aterraba, les había unido desde el principio.

“Lo que tuvimos, Hiroshi…” Kai no podía dejar de mirarlo, con la mirada llena de una ternura que solo él entendía. “No quiero perderlo. No quiero perderte.”

Hiroshi, con el corazón a punto de estallar, finalmente cedió a sus sentimientos. “Yo tampoco quiero perderte, Kai…” y por fin, sin más barreras, se dejó llevar por la emoción que había estado guardando tanto tiempo.

Sin embargo, aunque ambos sentían lo mismo, la realidad era más complicada de lo que pensaban. Hiroshi no sabía cómo lidiar con sus propios miedos, sus inseguridades. El dolor de lo que había pasado entre ellos y la distancia emocional que se había creado no desaparecieron con unas palabras. Ambos sabían que las circunstancias los habían cambiado, que las promesas de antes no podían ser recuperadas tan fácilmente.

Y aunque la tristeza de la separación ya estaba grabada en sus corazones, el hecho de no poder estar juntos lo hacía aún más doloroso. La conexión, tan fuerte y pura al principio, ahora parecía un suspiro lejano, algo que se esfumaba con cada paso que daban por separado.

Finalmente, Kai, con los ojos llenos de lágrimas contenidas, susurró: “Tal vez lo mejor es dejarlo ir, ¿no? Quizás estamos destinados a ir por caminos diferentes…”

Horoshi no pudo responder. Las palabras se quedaron atrapadas en su garganta. En su pecho, sentía el vacío, ese hueco que había dejado Kai. El dolor era insoportable, pero no podía hacer nada al respecto.

“No sé si lo nuestro sea posible, Kai…” murmuró Hiroshi, su voz quebrada por el dolor. “Tal vez sea lo mejor…”

Con una última mirada, cargada de promesas no cumplidas y corazones rotos, ambos se separaron. Kai se dio la vuelta, sin atreverse a mirar atrás, y Hiroshi, con el corazón destrozado, se quedó allí, mirando al vacío. Sabía que algo dentro de él se había roto, y aunque quería correr hacia Kai, algo lo detenía. Algo los separaba.

Y mientras el mundo seguía girando a su alrededor, ambos entendieron que algunas cosas, aunque fuertes, no están destinadas a perdurar. El amor que compartieron, aunque verdadero y lleno de promesas, nunca pudo superar las barreras que la vida les puso. Y con ese dolor en sus corazones, siguieron caminando por separado, cada uno guardando el recuerdo de lo que pudo haber sido, pero que nunca sería.




Historia original

Aut@r: Nabí