Capítulo 1
Episodio 1- De regreso a Pringston
—“¿Jules, ya vienes de vuelta?” —la voz sonó en el altavoz de un celular con una funda de Picasso. Jules estaba parada en el barandal del barco donde apenas y se veían personas. Sentía como la ligera brisa marina golpeaba su cara mientras que a los lejos se asomaba una isla.
Al lado de ella estaban dos chicas de su misma edad, unos 20, que la miraban de reojo por llevar por a invernal con el solazo que hacia, Jules prefirió cambiar de ubicación.
—estoy en camino —le respondió a su amiga al teléfono, Ruth, una chica de pelo afro y piel acaramelada.
Ambas chicas estudiaban en Pringston desde hace 1 año y ya se dirigían a la isla Pringston, donde las esperaba su segundo año en la prestigiosa institución.
Desde tiempos memorables la educación en el arte ha sido tabú, miles de pintores, escritores o cantantes no completaron sus estudios sobre el arte, y mucho menos tenían el éxito asegurado. Solo 1 de cada 100 artistas de cualquier arte se vuelven exitosos.
Jules estaba abordando el barco que la llevaría de regreso a su salvación de su catástrofe familiar que la mantenía en una ansiedad constante.
Aún no se acostumbraba a viajar la larga hora de regreso, todo su estomago estaba revuelto por la marea en movimiento. Pero ya no sabía si era por pensar en su familia o por el barco.
Una hora después, había llegado de sus vacaciones a Pringston, la isla de los genios, aunque ella misma no se consideraba un genio, si no, una mujer con mucha suerte de su lado.
El gran edificio que parecía un castillo del siglo XX y la gente amontonándose con la maletas en la entrada ya no la ponía tan nerviosa como el semestre pasado.
Su llegada como siempre fue silenciosa, era extremadamente asocial y nerviosa, no le gustaba desenvolverse con muchas personas y no envidiaba aquellas que podían hacerlo como si hubieran nacido para ello.
<bien por ellos> pensaba, muy apenas la pelinegra tenía amigos.
Se había vuelto amiga de Ruth porque el semestre pasado ella estaba en el departamento de pintura.
Pero si no fuera por eso, tal vez ahora mismo estaría en su vida universitaria sin un solo amigo, aunque es lo que menos le preocupaba a esta chica.
Iba de camino a los dormitorios y se acerco con nerviosismo a un guardia que estaba entregando llaves.
—habitación?—pregunto tomando nota—la 16... en el piso 6.
—eres Jules Whitehouse? tu separaste la habitación para ti sola. —jule sintió la mirada curiosa de la guardia.
Asintió rápido, tomando la llave y dejando con la palabra a la mujer antes de que preguntara mas.
Era el desprecio de Jules a socializar que a pesar del alto costo, rento una habitación de dos para ella sola <no pregunten de donde saco el dinero, lo hizo>, la felicidad de aventarse en la cama la invadió por completo.
<esto si es paz> pensó de manera apresurada.
La habitación estaba en blanco, un closet de puerta corrediza, un escritorio y una cama individual que veía directo a una ventana.
Claro que desde que Ruth es su amiga, la paz no había sido una opción, tal la frase “un lobo vestido de oveja”.
—JUJU! ¡FINALMENTE, LLEGASTE! —Ruth interrumpió como un huracán, azotando la puerta. <ruth tenia llave extra>, antes de poder reaccionar ya estaba lanzándose encima de Jules.
—te he dicho que no me digas “juju”—gruño, intentando quitarla.
—pero me gusta el apodo —replicó, sonriendo con descaro mientras la apretujaba.
A este punto ya se había rendido, dio un largo suspiro intentando aguantar el cuerpo de su amiga sobre ella, como si eso pudiera considerarse un abrazo.
Finalmente la soltó y empezaron a hablar de como les había ido en las vacaciones largas, Ruth fue a visitar a su familia a Estados Unidos, más exacto, en California, pero había regresado antes de lo planeado. Y eso que Jules vivía a una hora de barco de la universidad.
—te extrañé esta semana, no puedes ni imaginarlo. —de nuevo, se lanzó a un abrazo, que esta vez sí logro esquivar.
—tienes tantas amigas que dudo que me extrañes.
—pero tu eres mi mejor amiga. —se tiro desanimada sobre las piernas de Jules, ella sabia lo fría que era Jules y a pesar de todo, sentía que poco a poco iba logrando quitar cada barrera.
Pero muy poco a poco.
—como me colgaste al subir al barco no te pude contar, me cambiaron de compañera de cuarto, resulta que estaré con una chica en su tercer año.
Los primeros años en Pringston eran estudios y proyectos, cuando te ven preparado, que es alrededor del cuarto año, empiezan a impulsar tu carrera, por ejemplo, un cantante empezaba por sacar un demo, entrar a una disquera asegurada, luego mientras sigue con estudios menores, empieza a generar ingreso, pasan a realizar conciertos y finalmente, salir de la carrera con el éxito ya ganado.
En pocas palabras, la universidad de Pringston no te suelta a menos de que seas exitoso, aunque claro que han tenido sus fallas y no dudan en él emitirá a lo que ellos llaman “defectos”.
—tus papás como están? —Jules tomo uno de los rizos de la cabeza de Ruth y empezo a jugar con ellos—bien, aun quieren que vayas a conocerlos, sabes que son muy animados.
—por lo que me has contado.
—igual en las siguientes vacaciones en vez de ir a, bueno, ya sabes donde, vienes conmigo. —Jules se rio por la gran broma que salió de su boca—parece que no me quieres ver el siguiente semestre.
—sabes que no es por eso... oh, espera, me tengo que ir, Sonia quiere que la ayude con algo. —se levanto de golpe.
—quien es? —la ceja de Jules se arqueo curiosa.
—mi roomie, ya te dije! La conocerás mañana —se fue dejando atónita a la pelinegra, sus nervios la pusieron alerta por las ultimas palabras que dijo.
“mañana”
“Conocerla mañana”. La frase le revolvía el estómago más que el viaje en barco.
Otra persona, otra relación que no sabía si quería o podía soportar.
