Sentencia de placer (comisión pagada)

Sinopsis

Bakudeku Cuando la vida se encarga de poner a cada uno en su lugar

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
Asahi Arata
Estado:
Completado
Capítulos:
10
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1:primera vista

Todo comenzó en las vísperas de año nuevo, la última pelea estaba programada, los anuncios en la televisión, en la radio y en todo el Internet ya estaban en su totalidad.

Su rival Inasa Yoarashi era brutal, un enorme semental que seguía invicto sin perder su cinturón. Y el novato en ascenso Bakugo Katsuki en su primera oportunidad, su mánager lo posicionó para la pelea del siglo.

Los entrenamientos Inasa los hacía con normalidad, no le temía enfrentarse con su oponente, mientras que Katsuki mejoraba cada aspecto que podía para derrotar al campeón.

— Katsuki. — su mánager y su mejor amigo Kirishima le entregaban algunos expedientes. — necesitas tener algún doctor que esté en las instalaciones para tus necesidades en lugar de salir a perder el tiempo. — bufó cansado.

Katsuki suspiró alterado. — Con una mierda, Eijiro, después de Denki no quiero a nadie más, convivir con alguien hace que se hagan ideas erróneas en su cabeza.

— Si tu verga no hablará por ti, otra cosa estaríamos hablando, pero prefieres cogerte a cualquiera que sea de tu gusto… Bueno, regresando al tema principal, ¿seguirás yendo al hospital? Denki sigue ahí… —Se sentó enfrente de Katsuki para vendar su mano y ponerle los guantes de entrenamiento.

— Él ya no me atiende, aparte dijeron que traerán a un especialista mucho mejor que ese parásito…

Kirishima alzó la ceja. — Tienes razón él Doc. Midoriya llegará a la ciudad, no han querido revelar de qué provincia viene y espero que sea tan bueno como lo mencionan.

El cenizo no dijo nada más, golpeó sus puños en señal que estaba listo para el entrenamiento, comenzó haciendo sombra y saltando la cuerda, los muchachos en el gimnasio corrían para seguir entrenando junto a él.

En su gimnasio era el único peso pesado que estaba ahí, la brutalidad con la que trataba a cada oponente lo habían convertido en una bestia. El gran Dynamight un demonio que el averno mando a la tierra para derrotar a cualquiera que tenga el valor de enfrentarse a él.

En los sparrings los destruía a todos a pesar de que solo jugaba con ellos.

La cita programada con el nuevo doctor sería esa misma tarde, algo que simplemente le daba igual. Estaba tan acostumbrado a tener lo que deseaba que no notaba al resto del mundo, solo acostarse con quien fuera, nadie le había dicho que no desde los 16.

Era un adonis, con un cuerpo y un rostro envidiable, aunque su personalidad dura e indiferente no le permitía hacer amigos. Kirishima era la excepción, él mismo se había autonombrado como su mejor amigo.

Aunque eso le facilitó estar en el mundo de las peleas, un lugar que amaba estar, moler a golpes a sus enemigos era una buena satisfacción.

Después del entrenamiento, simplemente subió a la camioneta y lo llevaron a su cita. Las enfermeras se alineaban para verlo, tal cual fuera una pasarela de dos hombres musculosos y super guapos.

— Pasen por aquí. — indicó una de las enfermeras. — El doctor ya los espera.

Denki pasó por el pasillo. — ¿Vienes conmigo guapo? — se colgó prácticamente de su cuello.

— ¡No! — dijo tajantemente y le arrebató las manos de su cuello. — Quítate maldito estorbo antes de que te humilles más… — el rubio miró hacia atrás y algunas de las enfermeras se empezaron a burlarse de él.

Se levantó del piso y se fue a encerrar a su consultorio, los chicos siguieron su camino, entraron a uno de los cubículos que estaban al final.

El escritorio estaba lleno de cajas y solo la bata y el estetoscopio estaban en su lugar. La puerta fue abierta mientras ellos estaban tomando asiento en las sillas.

— Lo siento mucho. — Su cabellera fue lo primero en asomarse, Katsuki lo miró con una ceja levantada y un extraño mohín. — Disculpe el desorden, pero esta mañana llegué a instalarme y, según yo, los tenía agendados para la siguiente semana.

Su forma de hablarle al campeón era una burla para él, todos le tenían respeto y bajaban la mirada al chocar con sus ojos, pero Izuku no.

Él lo miró como a cualquiera, sin intimidarse de su gran tamaño. — No quiero que me atienda este doctor de pacotilla. — respiró profundamente y el aroma del peli verde le llegó a sus fosas nasales. — Es un Doncel y traerá más problemas de los esperados.

Su sonrisa sarcástica la entendió por completo Kirishima, miró al doctor de la misma forma que su amigo mientras caminaba hasta encarar a Katsuki.

Esa silueta delgada, anchas caderas, unas piernas de encanto y un rostro bellísimo, es totalmente el tipo de cualquier hombre con una excelente visión. No había cosa fea que alterará a ese hombre perfecto.

Izuku con su metro sesenta y ocho de estatura, no le bajó la vista, agarró el brazo del cenizo y empezó a hacer presión en algunas zonas.

— Me doy cuenta de que tienes bastante tensión en tus antebrazos y en la altura de tu hombro, ¿eres un peleador? — dijo como si nada mientras Katsuki se sentaba de nueva cuenta en la silla.

— ¡¿Qué?! — ese tono de voz entre agresivo y decepcionado le habían dado justo en el ego cuando Izuku hizo su pregunta.

Kirishima carraspeó la garganta y tímidamente dijo antes de que Katsuki hiciera un caos, por lo que se acaba de decir. — Él es el novato en ascenso, en todos los noticieros de Deportes siempre es mencionado o en las redes puede verlo, sus peleas son las más vistas en este momento.

Izuku levantó la ceja, sin saber absolutamente nada del sujeto que tenía enfrente de él. — Me disculparán, pero yo solo me he dedicado a mi trabajo, por eso me gané mi lugar aquí y el tiempo que estoy en casa no lo ocupó para hacer cosas innecesarias. Perdonen si ofendió mi pregunta, pero realmente solo lo que sé del señor Katsuki es por su expediente y nada más.

El peli verde siguió haciendo presión en los músculos de su brazo y hombro, ayudando a quitar tanto la pesadez como la rigidez que tenía; solamente el medicamento lo ayudaba a calmarlo por unas cuantas horas.

Y esas manos delgadas hacían un perfecto trabajo, paso hacia el otro brazo y Katsuki estaba embobado en el rostro perfecto de Izuku, como ayuda para sostener el brazo lo recargo en su cintura y Dios se sentía tan deliciosa.

Ese rumor de caer en los encantos de un Doncel eran completamente cierto, ese aroma que solo ellos podrían desprender era tan delicioso, su garganta de Katsuki se empezaba a secar, pero los labios color de cereza lo invitaban a probarlos.

La tentación era palpable, ese hombre fue lo que siempre busco Katsuki, sus fantasías se volvían realidad, el sudor se escurría en su frente y un leve sonrojo teñía sus pómulos.

— ¿Estás bien? — la ofensa de hace un momento ya no era nada cuando Izuku acercó su rostro para tocar con su frente la frente de Bakugo, sus pequitas eran mucho más encantadoras de cerca, sus labios eran la manzana prohibida para él en ese momento.

Pasó la saliva con dificultad. — Sí, estoy bien. — Ese tono de voz jamás la había escuchado Kirishima, incluso dio un pequeño brinco en su silla.

Era tan tranquilo y su voz tan profunda para llamar la atención del doctor, Izuku se empezó a sonrojar al verlo tan cerca, obvio que también se había dado cuenta de lo guapo que era su paciencia, pero no era nada ético de su parte fijarse o verlo de otra forma, solo era algo profesional y lo mantendría así.

— Bu-bueno, entonces, si no les importa, puedo hacer algunos estudios de rutina para a completar mi propio diagnóstico hacia él. Me gustaría hacer algunas pruebas en su gimnasio, algo de resistencia para tener los valores necesarios para poder atenderlo. — En cuanto lo soltó se sintió más liviano, mucho más que los analgésicos que le daban. —Estudié un poco de físico terapeuta, por eso te pusieron a mi cargo con las cosas que sé, puedo serte de ayuda.

Katsuki asintió sin decir nada más y eso fue demasiado extraño, su comportamiento era inusual, Kirishima se sorprendió. — Kats… — el cenizo lo volteo a ver.

— Vete, tienes cosas que hacer, yo estoy en las mejores manos, nos vemos más tarde… — Kirishima asintió y se acercó a su oído mientras Izuku estaba al teléfono pidiendo algunos estudios que le realizaría.

— No la cagues. — dijo bajito.

— Lárgate de una vez…

Kirishima volteó a ver por última vez a Izuku y rápidamente recibió un golpe por parte de Katsuki. — Es mío… — aseguró el cenizo.

Continuará...