Prefacio
Las obras aquí constatadas no dejan de ser cuentos. Cuentos cortos que, sin embargo, tampoco dejan de estar conectados entre sí. Esta antología se deja leer de forma lineal, pues el lector, intrépido lector, entenderá las causas y aquello que llevó al muerto a comportarse cómo se comportó. Sin embargo, y como sugerencia, insto al lector para que comience la lectura desde el capítulo número dos: «juntos otra vez». Y que, por supuesto, su último capítulo sea el primer capítulo aquí constatado: «Doña Colombia Gonzáles». Además, si así lo prefiere, y es la que yo recomiendo, puede comenzar a leer desde el capítulo «¿de quién es la culpa». De cualquier modo, el texto se dejará entender por sí solo, y desde el momento en el que usted, querido lector, comience a leerlo, este escrito ya no pertenecerá a mí.
Sin más, he de empezar.








