Prólogo
Si me preguntaras, te diría que las horas pasan más lento desde que te fuiste, que a veces siento que me ahogo con mi propia respiración y que, a menudo, lucho contra la corriente en lo profundo de un mar del que no puedo escapar…
Incluso ahora, las lágrimas llenan mis ojos. “Perdí el control de mi vida”.
Todos me dicen que pasará, que con el tiempo el dolor se convierte en simple nostalgia, que lograré comenzar de nuevo.
Pero…
”¿Cómo empezar una nueva vida?”
Debería haber un manual realista sobre cómo hacerlo, y no esas tonterías de “Perdonar dejando atrás el pasado” esforzándome inútilmente por algo que claramente no puedo hacer sola…
¡Yo no quiero una nueva vida!, ¡Quiero la mía de vuelta!
Soy consciente de que, sin importar lo que haga, no puedo volver atrás. ¡Lo sé!
Pero, por todo el amor que te tuve, he de intentarlo… una última vez.
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Después de horas empacando mi patética vida en una maleta que pesaba casi el doble que yo, no sé bien si fue entre las medias agujeradas o las copas que rompí al cerrarla, pero lloré una vez más. No podía creer que lloraba por dejar este basurero. Una habitación y lo que la arrendadora juraba que era un baño completo.
—¡Puff! —suspiré, agarrándome la cara, intentando no desmoronarme. No podía arrepentirme, ya había aceptado el trabajo.
“Se busca niñera en el extranjero”
Busco niñera para mi hijo de nueve años. Trabajo fuera del país por largas jornadas, por lo que necesito a alguien que esté con él, cubra sus necesidades y lo proteja en mi ausencia. Vivimos en una hermosa casa cerca de un pueblo al sur de Francia, con grandes jardines, piscina techada y un estanque rodeado de flores. Contamos con todos los servicios para vivir adecuadamente. La casa se encuentra a unos 10 minutos del pueblo, donde hay muchas actividades recreativas, incluido un cine.
€2,000 a la semana, con todos los gastos pagos.
“El niño es algo especial”.
Espero tu llamada. Es urgente.
Dr. Ardon Copper. #•••••••••••
Honestamente, al leer el anuncio, lo único que vi fue “€2,000 a la semana”. Sonaba como el empleo perfecto, justo lo que necesitaba. Un milagro.
Cuidar de un mocoso de nueve años que, seguramente, pasaba el día jugando o viendo televisión, vivir de lujo alejada de la gran ciudad… ¡y que encima me pagaran por eso! Era verdaderamente un sueño.
¿Cómo era posible que nadie hubiera solicitado el trabajo? No podía parar de reírme al pensarlo mientras esperaba en aquel solitario aeropuerto.
“Pasajeros del vuelo 333, abordar por la puerta 24. ¡Gracias!”
Ese era el llamado de mi nueva vida.
¡A mi perfecta nueva vida!
¿Qué podría salir mal…?









wow! que inicio tan profundo, me identifique de inmediato