Capítulo 1
Cómodo, esa era la mejor forma de describir cómo se sentía Asher. Era como si estuviera envuelto en una cálida manta que se mecía con suavidad, haciéndole olvidar todo lo demás, todas sus preocupaciones, todos sus miedos, era como si estuviera sobre una suave nube.
Si así se sentía la muerte, quería estar así para siempre.
Y quizás lo estuvo, se sentía tan cómodo que sólo se dejó llevar por la sensación y olvidó todo lo demás, incluyendo su sentido del tiempo. De todas formas, ya estaba muerto, ¿Qué importaba que día era?, algunos decían “puedes descansar cuando estés muerto” así que, ¿Por qué no hacerlo?
Ese sentimiento de flotar, seguro, era tan bueno, aunque… No duró para siempre, pues, de un momento a otro, pudo sentir como si ese lugar ya no lo acogiera, sino que sentía incómodo, como si lo estuvieran expulsándolo a la fuerza.
Ante esa incomodidad en su descanso eterno, empezó a pensar que tal vez no iba a continuar su estadía en el cielo.
‹ ¡Déjenme aquí…! ›. Protestó, sin saber cómo aferrarse a este lugar, pero no pudo hacer nada contra esa extraña fuerza mientras comenzaba a escuchar voces a lo lejos, voces que no podía escuchar con claridad.
Y mientras Asher intentaba luchar contra esa fuerza, pudo escuchar una voz masculina hablar fuerte y claro.
— ¡Puja…!
‹ ¿…Ah? ›.
— Uno… dos… tres… Exhala, inhala. Tú puedes.
No sabía qué pasaba, pero no se sentía para nada cómodo. Era una situación muy extraña y extenuante, tanto que en algún punto sintió ganas de llorar, o así fue hasta que, de un momento a otro, pudo sentir como unas manos enormes, cubiertas con guantes, sostenían su cabeza.
Una sensación extraña y aterradora, porque no podía defenderse de esas manos.
‹ ¡Me están tocando! ›. Quiso chillar, sentimiento que le hizo mover su pequeño cuerpo mientras se hallaba sumamente asustado. ‹ ¿Qué está pasando? ›.
No comprendía qué era lo que pasaba, ni siquiera podía ver bien.
— ¡Veo la cabeza!
Entonces se escuchó el grito agudo de un hombre— ¡Ah…! —Sonaba muy adolorido y cansado.
Y, aterrado con ese grito, no pudo seguir calmado, se sentía aprisionado ahora, haciendo que moviera sus pies.
‹Ayuda… Voy a morir de nuevo›.
Haciendo que sintiera que estaba siendo soltado de a poco de esa presión, hasta que llegó un punto que una luz lo deslumbró y esa presión desaparecía. Sólo entonces pudo sentir su cuerpo, un cuerpo que no respondía a sus órdenes mientras que ese mismo par de manos enguantadas lo sostenían a la vez que sentía como si lo limpiarán con una toalla y lo ponían en algo frío unos segundos.
Pudo escuchar a varias personas hablar, no entendía qué decían, eran varias voces y todo era confuso, pero una de ellas destacó entre estas pues era la que más cerca estaba.
— Es un niño omega.
‹ ¿Eh? ›. Abrió los ojos, viendo la luz de cerca.
Era una sala de partos muy bien iluminada, pintada de blanco, y pudo ver que quien lo había dejado en lo que fuera que fuera esa cosa fría, estaba usando lo que parecía ser una mascarilla.
‹ ¿Un doctor? ›. Se preguntó, sin poder enfocar la mirada.
— 45 centímetros, 3.503 gramos. —Pudo escuchar al médico hablar, diciendo sus medidas al nacer.
— Sí… ¿Cómo está el bebé? —Dijo una voz que se escuchaba cansada, pero eso no quitaba el hecho de que era muy suave, aunque estaba un poco ronca por el arduo trabajo que hizo para dar a luz al bebé.
Y al ver que el bebé no lloraba, el equipo le dio más atención a su respiración, pero, al ver que estaba respirando bien, decidieron no hacer nada más. No obstante, el silencio del bebé pareció preocupar a la madre.
— ¿Por qué no llora? ¿Se encuentra bien? —Preguntó entre lágrimas.
Toda su vida Lucas había escuchado que los bebés que no lloran al nacer están enfermos o que había algo malo con ellos, no quería que su bebé esté enfermo.
— Está todo bien. —Aseguró el doctor.
— A, 1. P, 2. —Dictó la enfermera, comenzando a tomar la respuesta del minuto 1.
‹No entiendo nada›.
Y entonces, Asher sintió un pinchazo en su pierna, en su muslo, específicamente.
— ¡¡Whaaa!! —Fueron los primeros llantos del bebé, causados por su primera vacuna.
— G, 2. A, 2. R, 2. —Terminó la enfermera— Puntaje: 9.
— ¡Buaaa! ¡Buaaa! —Resonó por toda la sala el llanto del bebé recién nacido, quien lloró con todas sus fuerzas que le permitieron. Eso dolía y los locos hablaban números. ‹ ¿Qué me están haciendo? ›. Se cuestionó entre llantos, sintiéndose muy indefenso y que este lugar estaba frío.
Por su parte, al escuchar a su bebé llorar, la madre se sintió mejor. Se sentía muy cansado, dar a luz no era nada fácil, era muy agotador y doloroso, tanto que sintió que iba a morir, pero, afortunadamente, su hijo nació sano y salvo.
Y al ver que el bebé estaba bien y no necesitaba RPC o algo, el doctor tomó al niño, al cual ya le habían puesto pañal, y se lo entregó a la madre para inmediatamente después ponerle la cinta de identificación en la muñeca, delante de la madre.
Mientras tanto, Asher a decir verdad estaba muy asustado y, una vez empezó a llorar, no paró. Se suponía que estaba en una alfombra roja cuando, de repente alguien evadió a la seguridad y sólo pudo reaccionar para cuando esta persona lo atacó y luego sólo sintió mucho dolor; no recordaba mucho más, era claro que estaba muerto, pero ahora todo había cambiado.
Tardó un poco en procesarlo, pero pronto comprendió su situación: era un bebé, uno que acaba de nacer. No podía ver bien, ni enfocar y le asustaba que todo se viera en blanco y negro, como en una película antigua. Tenía miedo, pero cuando por fin lo entregaron a su madre pudo volver a sentir aquel cómodo y reconfortante calor familiar que logró relajarlo poco a poco hasta que finalmente dejó de llorar.
— Bebé, soy mamá…—Dijo una voz cálida que se escuchaba un tanto ahogada, como si estuviera a punto de llorar. Era una voz delicada y reconfortante.
‹Mamá…›. Pensó Asher, sintiendo un sentimiento agridulce en su pecho ante esa palabra. No se llevaba muy bien con esa palabra.
Pero, antes que él pudiera pensar en eso, su ¿madre?, ¿padre?, no sabía; era un hombre, pero lo había dado a luz, ¿Era mamá entonces…?, se apartó la bata de hospital y lo acomodó en su pecho para darle de este.
Al estar en esa posición y pegar su boquita al pezón de manera instintiva, Asher se sintió confundido. Todo pasó tan rápido que no le dio tiempo de procesar y, sin embargo, lo que ahora comía era ¿leche?
Era difícil de procesar, pero para su pequeño cuerpo no parecía ser eso el caso, pues sus manos apretaban sus puños, y sus pies se estiraban… Era extraño no tener el control de su propio cuerpo ahora, pero no podía parar, tenía mucha hambre, y mientras se alimentaba no pudo evitar preguntarse qué estaba pasando. Se supone que había muerto, pero… ahora era un bebé ¿Cómo es posible que ahora fuera un bebé recién nacido?
No lo entendía, toda la situación era desconcertante, pero no quería alejarse de su madre, la fuente de aquel calor tan cálido y reconfortante.
— Bebé, gracias por nacer sano y salvo…—Le dio un beso en la cabeza.
Había sido un largo día, madre e hijo se encontraban muy cansados, pero a la vez estaban muy cómodos. Lucas acomodó a su bebé al notar que ya había terminado de comer y se acurrucó con él en la camilla, listo para dormir con él con el corazón lleno de alegría y alivio al ver que todo había salido bien con su pequeño.