𝑪𝒂𝒑𝒊𝒕𝒖𝒍𝒐 𝑰
EL COMIENZO DEL FINAL"
Se encontraba Izuku mirando a los chicos jugar carreras. Denki, Ochako, Mina y Tamaki lo acompañaban. Cada uno apostaba a un chico diferente. Entre los chicos estaban Eijiro, Lida, Sero, Mirio y Shoto. El joven omega de cabellera verdosa le apostaba al alfa Todoroki. Y era el más rápido de todos, quizá Kirishima fuera fuerte o Lida astuto, pero Shoto era rápido, muy rápido. Aunque eso no tenían por qué saberlos los otros.
Era un acuerdo entre Izuku y Todoroki, quienes habían sido amigos desde pequeños. A pesar de que la posición del alfa bicolor no era muy importante, Izuku lo apreciaba como un amigo íntimo.
—¡Vamos, Todoroki-kun! —gritaba Izuku, emocionado. Shoto lo miró y le guiñó un ojo mientras se adelantaba. Como era evidente terminó en primer lugar—. ¡Sí! —gritó haciendo una señal de triunfo con los brazos—. Paguen chicos.
—¡Eso no es justo! —gritaba Tamaki un poco apenado, por haber levantado la voz.
—Lo siento, un trato es un trato —indignados, mientras los restantes pagaban.
Se dispersaron, Ochako fue a darle un golpe cariñoso en la cabeza a Lida, mientras el beta se encogía de hombros. Denki su otro amigo omega besó en la mejilla a Eijiro y engancharon brazos. Tamaki el nuevo amigo del grupo se acercó a su esposo, Mirio, quien lo recibió con los brazos abiertos. Mientras que Sero tomaba a Mina desprevenida y la besaba. Izuku soñaba con llegar a conocer a alguien que lo quisiera tanto como ellos a sus amigos. Todos estaban felizmente marcados por sus parejas, excepto Uraraka y Mina, ellas estaban casadas, en un matrimonio de betas, bueno Sero era alfa, pero al no poder marcar a Mina, se sometió a una extracción de sus glándulas y colmillos, para vivir una vida feliz a lado de su esposa sin la preocupación de sus instintos biológicos, ahora era casi un beta. A eso él le llamaba amor.
Aunque la mayoría estaba entre los 19 y 21. Ya habían decidido que esa persona era el o la indicada. Incluso Uraraka ya tenía una pequeña hija. Por suerte ninguno había cambiado, seguían siendo sus mejores amigos.
—Mi recompensa joven caballero —le susurró Shoto al oído. El omega sonrió y se giró con el rollo de billetes en sus dedos. Sonrió malévolamente y lo escondió entre su pecho.
—Siento decirle, caballero, que no será posible. A menos que se atreva a tocar sin autorización —dijo Izuku fingiendo horror. Todoroki rió y negó con la cabeza.
—Tramposo.
—Se le llama ser hombre de negocios —le sacó la lengua en un gesto infantil.
—No, se le llama ser una estafador. Utilizar la belleza natural que posees es una estafa —Izuku inconscientemente se sonrojó. Su madre le había hecho saber que lo que él poseía físicamente, no era mucho, pero su padre le aseguraba que para conseguir un buen alfa era necesario aprender de los negocios.
Izuku obedeció y estudió con su padre, el cual orgulloso como nadie le enseñó todo lo que le pudo haber dicho a un hijo alfa. Izuku era listo y no sabía cerrar la boca, no se dejaba aplastar por nadie. Esa era probablemente la razón de mayor peso por la que no se había casado aun a los 17 años.
La tarde de diversión terminó cuando las nubes comenzaron a descargarse sobre toda la mansión Midoriya, en Londres, Inglaterra. Su padre era un importante hombre de negocios, sabía cómo manejar dinero e incluso a la gente. Por lo tanto tenían todo lo que necesitaban y más. Izuku fue a cambiarse y su niñera lo ayudó. Por suerte era una de esas noches tranquilas en las que no había celebraciones, fiestas, reuniones o un baile, que era lo que más odiaba. Su coordinación era pésima. Cuando se disponía a dormir llamaron a su puerta.
Abrió y era su madre.
—Izuku, cariño. Te tengo excelentes noticias —el omega suspiró, sabiendo cuáles eran esas "excelentes noticia".
—Pasa madre —se hizo a un lado. Su madre, Inko, era tan testaruda como él. Y se prometió hallarle el alfa perfecto para que nunca pasara por hambre o desgracia. Izuku quería casarse por amor, pero sabía que no era posible, no era dueño de su propio destino. Su rebeldía no servía de nada, a veces se reprimía por respeto a su padre, pero quería gritarle a su madre que dejara de buscar candidatos. Todos salían huyendo al escucharlo hablar, al saber que tenía cerebro "para ser un omega". Sus amigos se habían casado por compromiso, excepto Denki y Eijiro, quienes se habían amado desde el primer momento en que sus miradas se cruzaron, hasta apostaría a que eran destinados, algo que no se ve muy a menudo. Ochako y Lida se habían odiado desde el primer momento y las otras dos parejas fueron simplemente por obligación. Pero ahora, al verlos a todos felices y enamorados, no podía evitar pensar que a él podría pasarle lo mismo.
—Hoy ha venido a visitarnos un joven alfa que está interesado en tu mano.
—No me conoce, ¿Cómo puede alguien interesarse en otra persona si ni siquiera se han visto?
—Solo escucha. Él ha venido desde Torbay en Devon. Siempre dijiste que amabas la playa, no conozco ese lugar pero seguro que es hermoso. Dice que ha escuchado mucho de ti en estos últimos días, tiene curiosidad por conocerte —dijo Inko sonriente—. He investigado su nombre, son unas de las familias más ricas de Inglaterra, corazón. Su nombre es Katsuki Bakugo, quiere saber todo sobre ti, se mostró entusiasta y educado todo el tiempo, solo espera, dale tiempo, puede que gane tu corazón. Vendrá a cenar mañana, incluso tu padre ha dado su consentimiento... vamos cariño, dale una oportunidad.
Izuku no pudo más que asentir al ver la emoción de su madre. Perfecto, mañana en la noche conocería a otro de los candidatos, el cual saldría corriendo en cuanto lo vieran. A pesar de ser fuerte, era un omega y en cada uno hay algo de vanidad, cada vez que uno de los candidatos lo miraban decepcionados, no podía evitar sentirse mal. Pero al final de la velada se sentía orgulloso de sí mismo, ya que si no fuera así, probablemente estaría casado con el patán más grande del mundo.
El día siguiente se pasó rápido entre estudios y prepararse. Siempre que salía con alguien su madre le daba un obligado baño con pétalos de rosas, un peinado que le ocasionaba dolor de cabeza al terminar el día, puesto que su cabello era igual o más rebelde que el mismo y no faltaba el maquillaje, aunque este último fuera sutil apenas se notaba. Debía admitir que no lucía mal, pero siempre que bajaba la mirada a su cuerpo, volvía a la realidad. Los alfas eran regidos por su pequeña cabeza, no por la grande, lo que hacía a los omegas protuberantes y mucho más atractivos y él nunca había sido así. Era de constitución delgada, muy delgada, tenía el pecho plano y escasas curvas, de no ser por el corsé sería peor. Los alfas apreciaban a los omegas o a betas de cabello rubio y ojos azules, mientras que el tenía cabello de un peculiar color verde, su cara portaba innumerables pecas y lo que a el más le gustaba eran sus ojos, puesto que siempre fueron alabados y comparados con la belleza de las esmeraldas.
—Joven Izuku, lo esperan —dijo su nana, la mujer que le ayudaba en todo momento de su vida—. El joven Bakugo ha llegado, si me permite, con todo respeto, debo decir que es realmente apuesto. No se parece en nada a los alfas que ha traído antes su madre.
Izuku le sonrió, no era muy común que su nana expresara su punto de vista. —Muchas gracias nana, bajaré en seguida —la sirvienta asintió y se marchó.
Izuku tomó aire profundamente, estaba comenzando a cansarse de esto. Traía puesto un traje rojo de encaje con el corsé del chaleco tan ajustado que a veces le impedía respirar, bajó cuidadosamente las escaleras, esperando no tropezar, pues su torpeza le venía en cualquier momento.
Llegó al comedor en silencio, había tres personas, sus padres y otro chico. Debía admitir que su nana tenía razón era apuesto, más que eso, probablemente una cabeza más alta que el, cabello rubio, aunque era un poco más claro que el de Denki, estaba bien peinado, ni un solo cabello fuera de lugar. Sus ojos eran de un color rojizo tan intenso que le recordaban a los aretes de rubí que tenía guardados, pero había algo en ellos que no daban confianza. Era una frialdad e indiferencia ante todo.
—Izuku, cariño, me alegro de que llegaras —dijo su madre al observarlo. Su padre y Katsuki se pusieron de pie para esperar que se sentara, lo hizo frente al alfa rubio.
Él lo miró y por un momento el omega se sintió avergonzado, avergonzado de no poder llegarle ni a los talones al bellísimo ser frente a el. Esperaba ver su cara de decepción, pero no fue así, solo frialdad, como si no le afectase en lo absoluto. Eso fue peor que la indiferencia. La cena comenzó y estuvo en silencio hasta que su padre, comenzó a hablar.
—Katsuki, ¿qué opinas sobre la guerra? —estábamos en noviembre, la guerra aun era un tema tocado por toda la gente.
—Me parece innecesaria —dijo sin dejar decomer.
—¿Innecesaria? —dijo Izuku con tono sorprendido. Ninguno de sus pretendientes había dicho eso antes, era justo lo que el pensaba, su madre lo miró amenazadoramente. Bakugo levantó la mirada—. Fue más que eso, fue una estupidez, murió toda esa gente por...
Inko le dio un codazo, logrando que se quedara sin aire. —Lo siento mucho joven Katsuki, Izuku tiende a exagerar.
El omega se quedó callado, más que por la amenaza o la vergüenza, por la falta de aire, debía admitir que Katsuki Bakugo tenía un punto a su favor. Decidió callarse, porque por primera vez en todas las citas anteriores, éste alfa de verdad le interesaba y quería agradarle.
La cena terminó con rapidez e Izuku se disculpó. Pasó a la estancia, donde estaba la entrada principal, por más que intentaba concentrarse en el libro que estaba leyendo, no podía, la mirada rojiza de Katsuki venía a su mente una y otra vez. ¿Por qué tanta frialdad? ¿Será por él? Miró por el ventanal que había al lado de la puerta principal, en ese momento una pareja tomada por el brazo pasó. Se veían tan enamorados.
Izuku creyó que jamás podría ser así para el, sería demasiado bueno para ser verdad.
—¿Le gusta leer señorito Midoriya? —preguntó alguien, sacándolo de sus pensamientos. Se giró y Katsuki estaba ahí, de pie, mirándolo, el omega dejó el libro a un lado y se puso de pie.
—Sí, señor... me gusta mucho ¿Se marcha? —preguntó cuando vio que se acercaba al cuarto donde estaban los abrigos. Se sintió algo decepcionado.
—No, daremos un paseo. Su padre y su madre han accedido —tomó el abrigo del omega y lo extendió para que pudiera ponérselo. Izuku obedeció más por inercia que por sentido común.
Salieron a un nevado Londres, el odiaba el frío, pero no por eso el paisaje de una ciudad tan bella como esa, en pleno invierno con las calles blancas dejaba de ser hermosa. No había mucha gente fuera, ni muchos carros o carruajes, Katsuki le ofreció su brazo y el encantado lo tomó. Ningún alfa ejercía esa fuerza sobre el.
—Me pareció muy interesante los puntos de vista que proporcionó esta noche, Midoriya.
—Puede llamarme Izuku —dijo sin mirarlo—. Qué bueno que le gustaran, la verdad es que mucha gente, en especial los alfas, salen huyendo cuando me escuchan hablar. Estoy acostumbrado.
—Usted es inteligente... Izuku —El omega se arrepintió de haberle dado permiso de decir su nombre, sonaba como a una taza de chocolate caliente en pleno invierno. Sus piernas flaquearon al escuchar su nombre en tan suave y profunda voz—. Y eso me agrada mucho de usted, eso me dice que podría manejar perfectamente un hogar.
—Pues no me parece, no es lo que deseo. Odio pensar que el casarme significará cuidar un hogar, limpiar, cocinar, etc. Mientras que el alfa se va a trabajar, mi vida sería tan aburrida y monótona que moriría de aburrimiento.
—No me refiero a administrarla de esa forma. En mi caso, la mansión Bakugo necesita mucho más que solo limpiar y lavar. Sería necesaria la administración de gastos y por lo que puedo deducir, usted sería muy bueno en los negocios. Sabría que por ejemplo, el comprar un coche en lugar de un carruaje sería solamente un gasto completamente innecesario, igual que como opinó de la guerra. ¿Cómo lo dijo? Ah sí, una estupidez. Opino lo mismo, solo que no lo dije frente a sus padres por educación. También imagino que no ha de gastar mucho dinero en atuendos o accesorios para usted mismo —Izuku tomó eso como un comentario y no como el insulto que realmente era.
—Sí, supone correctamente. No soy de las personas que se dejan llevar por lo que ahora llaman 'moda'.
—Eso es increíble, como le dije, único. Por eso no me andaré con rodeos, me gustaría que se casara conmigo, y entre más pronto mejor. Le he propuesto la idea a su padre y le ha parecido increíble, entonces se lo digo aquí, Izuku, ¿Se casaría conmigo?
Izuku se quedó sin aire, Katsuki se detuvo y lo puso frente a él para esperar una respuesta, pero el omega no podía hablar. ¿De verdad le estaba proponiendo matrimonio? ¿Dónde quedaban todas esas frases románticas y cautivadoras? Izuku sabía que los libros no eran reales, así que solo pudo asentir.
Después de eso todo fue rápido...
Se casaron en una iglesia pequeña. Solo acudieron los padres de Izuku y sus amigos. Él estaba tan nervioso que no miró a nadie más, solo a Katsuki, que parecía tan irreal que creía que desaparecería en cualquier momento. Al terminar la ceremonia hicieron una comida, los padres de Izuku insistieron, era para celebrar que su adorado hijo se casaba y se iba muy lejos.
Denki, Uraraka y Mina lo felicitaron. Kaminari aun no podía creer que se casara con uno de los hombres más ricos de Inglaterra, lo felicitó sinceramente. Katsuki solo permaneció sentado el resto de la noche, con cara de aburrimiento e indiferencia, a Izuku le hubiera encantado que lo invitara a bailar, aun cuando no sabía, lo habría intentado.
—Señorito Bakugo —dijo alguien de pronto. Se giró y vio a Todoroki, el pequeño omega sonrió, mucho. Él era su mejor amigo y siempre lo querría, pero al mirarlo, pudo notar algo en sus ojos. Era tristeza o decepción, Izuku no supo identificarlo.
—Muchas felicidades Zuzu, espero que tengas todo lo que deseaste. Te ves realmente hermoso, como siempre —hablo nombrándolo con el apodo infantil que solía decirle hace unos años.
—Gracias Shoto-kun, no sabes cuánto me alegra que hayas venido —dijo casi comenzando a llorar. Katsuki seguía distraído, mirando a todos lados menos a él, no había comentado nada de su atuendo. Suspiró.
—Zuzu, si no es mucho problema, ¿Me permitirías esta pieza? —Izuku lo miró con tristeza. El alfa bicolor era su único amigo y compañero de todos estos años y ahora él se marchaba muy lejos.
Asintió, sin importarle si su "esposo" tenía algo que decir, aunque la verdad es que no dijo nada. Comenzaron a bailar y por un momento Izuku fue feliz, como todo niño pequeño, soñador, como él se había imaginado su boda, nada como lo que realmente estaba viviendo, esto no se parecía en lo absoluto.
—Izuku, ¿Eres feliz? —preguntó Shoto.
—Por supuesto, es mi boda. Todas las "novias" deben ser felices en sus bodas. ¿No?
—Sí, pero ninguna de las "novias" que he visto tienen una cara de pesar como la tuya. Ni siquiera Lida y Ochako que se odiaban ¿Quién diría que terminarían más enamorados que muchas parejas? —el pecoso no dijo nada, era cierto. Katsuki no veía a Izuku como Lida a Ochako o Eijiro a Denki, no había emoción en esos hermosos ojos. No pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas.
—No llores Izuku, lo siento. No vine aquí a arruinar tu vida. Quería decirte una cosa antes de irme, es muy difícil, pero tengo que hacerlo. Puede que no volvamos a vernos...
—No digas eso Shoto, por favor —le rogó—. No quiero que creas que dejaremos de vernos, quizá no tan seguido, pero debes prometer que me visitarás. Debes escribirme.
—Sería mejor que no, verás Izuku, todos estos años yo... —bajó la mirada y el omega notó el dolor en sus facciones—. Yo te he amado desde que éramos niños, nunca te lo dije porque sé que mi posición no se compara con la de Bakugo, ni con la tuya. Solo quería que fueras feliz, sabía que no correspondías mis sentimientos. Y disculpa si esto te altera, pero tenía que sacarlo de mi pecho, estaba matándome poco a poco. Ahora que te vas y que sé que no te veré hasta dentro de un tiempo, me he armado de valor, pero promete que no pensarás en esto que te he dicho. Solo quería que lo supieras y que sepas que no estás solo... nunca mi niño, siempre estaré ahí cuando me necesites.
Shoto tomó una de sus manos y la besó en forma de despedida. Izuku estaba llorando, mientras que él estaba a punto. Se marchó sin decir más a nadie, dejando al omega desconcertado.
Con esa afirmación, esa confesión, había logrado que se diera cuenta que sentía lo mismo, todo ese tiempo el amor siempre estuvo a su lado. Las despedidas fueron rápidas y sin mucho sentimiento, lo único que le dolió a Izuku fue no volver a ver a Shoto. Pero el alfa bicolor ya se había despedido y había dicho lo que necesitaba.
Empacaron todas sus cosas y el camino a Torbay fue agotador, Katsuki no dijo nada en todo el camino. "Genial, vaya noche de bodas", pensó Izuku.
Aunque si lo consideraba a fondo, estaba mejor. Él no se sentía listo para estar así con un alfa, Katsuki lo guió por la mansión, mostrándole importantes habitaciones. Entre ellas había una que era exclusiva del alfa rubio, jamás debía entrar ahí. Después otra en la que Izuku vio como Katsuki se puso tenso al preguntar por ella. A lo que solo contestó, "Era la habitación de mi madre", Izuku solo asintió y siguieron caminando.
Bakugo no había hablado mucho de su familia. La verdad solo sabía que no tenía madre, que su padre era un hombre de negocios y que él también trabajaba en esa misma empresa, pero la verdad es que no sabía nada. Abrieron la puerta y Katsuki entró, el sirviente dejó las maletas de Izuku en la entrada y se marchó.
—¿Muy bien, qué te parece? —dijo el alfa mirandolo.
—Es... —no sabía que decir. La habitación parecía abandonada, como si nadie durmiera ahí—. Solitaria
—Claro, esta habitación tiene años sin ser utilizada. Mandé a que la limpiaran para ti.
—¿Cómo? ¿No dormiré contigo? —dijo muy sorprendido. Katsuki hizo una mueca burlona y negó con la cabeza.
—Claro que no, esta es solo tu habitación. Te dejaré para que duermas, has tenido un largo viaje —con eso se marchó, dejando a Izuku solo.
El se sentó en la cama y no pudo evitar llorar ¿Dónde quedaban aquellas noches apasionadas de las que leía o le platicaban? Esto debía ser un error, Katsuki no podía ser tan frío. Pero por desgracia sí lo era, los días pasaron y se convirtieron en un mes. El alfa nunca estaba en casa e Izuku tenía que administrar todo. Los sirvientes, lo veían con desprecio, Izuku comenzó a imponer orden sin importarle las malas caras o las muecas.
Una noche en la que Izuku descansaba, se despertó al escuchar ruidos. Se sentó en su cama y miró la puerta, pero no había nada.
Después se giró y ahogó un grito. Había alguien ahí, un hombre y estaba desnudo. Era Katsuki ¿Qué hacía allí, y desnudo? El alfa se giró.
—Quiero un hijo, un heredero —dijo como si le estuviera pidiendo más vino a uno de sus sirvientes. Como una orden...
Se acercó y el omega se paralizó, Izuku no sabía qué hacer. Pero no tuvo que hacer nada, Katsuki lo tomó y lo movió como si fuera una muñeca.
Fue doloroso, no le dio tiempo ni de lubricar adecuadamente, no hubo ternura ni cariños. Izuku evitó llorar, pero no pudo evitar las lágrimas, Katsuki había anudado sin su consentimiento y fue aún más doloroso. Cuando por fin su nudo terminó, se alejó después de cubrirse con una bata que estaba en el sofá y que el omega no había notado.
¿Cuánto tiempo tendría ahí esperando? Izuku se quedó en su lugar, desnudo y dolorido. Comenzó a llorar amargamente, maldiciendo el día en el que Katsuki Bakugo se había presentado en su puerta.
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Srta_ Nirvana_ ✓
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La verdad, debo decirles que van a sufrir un poco con esta historia. Será un poco duro el camino para el pequeño Izuku...