Chapter 1: La primera puerta
“Armalith”, una palabra que inspira miedo y terror en todos los habitantes de la repudiada “Rithmor”. Susurra el viento su nombre entre los callejones, apagando las velas y congelando la sangre en las venas.
Pero Adrian espera el último rayo de luna para abrir una puerta que no se ha abierto en mil años, frente al majestuoso árbol del que hablaban sus ancestros en antiguas leyendas.
Un árbol que brotó de un gran espíritu, donde fue enterrada la historia de “Rithmor” antes de la aniquilación, la historia de una gran ciudad.
El miedo lo envolvía, pero no había vuelta atrás.
La puerta se abrió, y las voces de sus antepasados lo impulsan a entrar.
Era el último descendiente de los habitantes de la olvidada ciudad de “Norhaven”.
Adrian comprendió entonces que su existencia estaba ligada a cumplir la promesa hecha miles de años antes de su nacimiento…
Dio su primer paso hacia un mundo oscuro, aterrador, un mundo donde la maldad jamás había sido vencida.
Su primera misión era abrir la puerta y cruzarla, pero lo que ocurriría después era algo que ni siquiera sus ancestros habían previsto…
La puerta se cerró tras él con un eco hueco, dejando a Adrian en un vacío que devoraba su aliento y su voz.
Todo lo que oía eran gritos estridentes que le perforaban como cuchillas.
Su cuerpo se volvió liviano, como si flotara en un cielo sombrío.
Cerró los ojos para evitar ver la oscuridad absoluta, pero se encontró atrapado en un sueño aún más perturbador:
Su cabeza colgaba en un lugar abandonado, y frente a él había una joven llorando.
Sin piedad, un grupo de espíritus furiosos se abalanzó sobre él, arrancándole el alma y alejándose con ella.
Despertó de la pesadilla solo para descubrir algo aún más horrendo:
Una gran puerta, tan inmensa que apenas podía abarcar con la mirada.
Era de hierro, ubicada en un lugar olvidado o quizás inexistente, donde el tiempo parecía haberse detenido.
Sintió frío, pero no era un frío común, sino uno que traía consigo el olor de la muerte.
Se detuvo a observar la puerta, preguntándose: ¿qué era aquello?
Nunca las leyendas hablaron de una segunda puerta.
¿Qué debía hacer ahora?
¿Debería volver atrás?
¿Acaso su madre tenía razón al decirle que sus antepasados estaban locos y merecían el destierro?
Mientras esas preguntas lo invadían, escuchó pasos detrás de él, pasos que no eran humanos:
Eran como un enjambre de patas metálicas golpeando el suelo con ritmo incesante.
Adrian no pudo moverse.
La última imagen que vio antes de perder el conocimiento fue la de una sombra inmensa que oscureció su visión…








