Me vas a perder

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Sinopsis

Luz sabe que ya llegó el momento de sanar y seguir adelante con su vida, pero… ¿Podrá realmente olvidar a Matteo?

Genero:
Romance
Autor/a:
Salome_Alles
Estado:
Completado
Capítulos:
48
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1:

La alarma de mi maldito celular me despertó como todas las jodidas mañanas de mí vida, no me gustaba llegar tarde al trabajo, pues desgraciadamente había nacido siendo Capricorniana, y ya sabemos lo que dicen de nosotras, somos la responsabilidad y el trabajo duro por excelencia, así que, me levanté de una buena vez, no me gustaba perder mi preciado tiempo en la cama. Además, todos en la empresa me veían de esa manera, así que, no podía arruinar mi reputación solo por quedarme unos segundos más acostada en la cama.

Salí de mi habitación, tratando de no despertar a mis padres, ni a mis hermanos, que seguramente recién irían por su segundo sueño. Si, con 25 años aún vivía con mis padres, y mis hermanos menores, pero bueno, tampoco era como que tuviera muchos logros en la vida, después de un tiempo solo te acostumbras a tu realidad y ya. A pesar de tener un buen empleo, el dinero no alcanzaba en la casa de mis padres, así que, yo me quedaba con ellos, y aportaba en la educación de los gemelos, supongo que así somos todas las hermanas mayores, siempre nos ponemos la familia al hombro, y tratamos de sacarla adelante, bueno, o al menos así era yo. Y si, tenía hermanos gemelos, eran dos pequeños rubios de apenas 12 años, uno más travieso que el otro, pero eran la Luz de mi vida, y los amaba con todas las fuerzas de mi corazón.

Busqué mi bolso, y metí en él las carpetas que mi jefe me había pedido que mirara el día anterior, no podía olvidármelas. Como me gustaba ser tan responsable, y tener en el menor tiempo posible todo bien hecho, apenas había llegado a la casa la noche anterior, había hecho todo el trabajo pendiente. Tal vez era un poco obsesiva si lo pensaba bien.

Tomé un poco de pan de la alacena, un poco de dulce de fresa de la heladera, me senté en el sillón, mirando el televisor apagado, y me comí mi triste y humilde desayuno antes de salir hacia el trabajo.

—Luz. — Mi mamá entró en la sala, aun con su camisón puesto, estaba segura de que a penas yo cruzara la puerta, ella volvería a la cama. — Abrígate bien cariño, hace demasiado frio hoy. — Dijo, llegando a mi lado, para besar mi frente.

—Si ma, no te preocupes demasiado, tomaré mi abrigo antes de salir de casa. — Dije, haciendo una seña, para que tomara asiento a mi lado. — Intentaré llegar al acto escolar de los gemelos hoy. —Informé, esperanzada de poder cumplirlo. — Ya sabes, desde que su novia huyó de aquí, mi jefe no va mucho a la empresa, así que, si él no llega hoy tampoco, voy a poder salir temprano.ꟷ Asentí, dándome ánimos a mi misma. ꟷEspero poder asistir.

— ¿No dijiste que ayer había ido a la empresa? — Preguntó, quitando con su mano un par de pelusas de mi pantalón. —No vayas a meterte en problemas, si no puedes llegar, no pasa nada, tus hermanos lo entenderán, te lo aseguro.

—Sí, pero solo fue un par de minutos, no creo que hoy aparezca, no tenía muy buen aspecto. — Dije, sabiendo todo lo que él estaba pasando los últimos días. — Igual voy a estar avisándote, así que, por favor, revisa tu celular de vez en cuando.ꟷ Pedí, sabiendo que la mayoría del tiempo lo dejaba tirado por cualquier sitio.

—Si cariño, prometo que estaré más atenta esta vez, ya no me regañes más. — Besé a mi madre en su mejilla, y me levanté del asiento. Tomé mi abrigo y mi cartera, para después de unos minutos, salir de la casa, y comenzar ya a dirigirme a la empresa, sabiendo que me esperaba un día largo, y un poco cansador seguramente.

A veces no entendía porque seguía trabajando en ese lugar. Quería mucho a mi jefe, era un gran amigo, y una buena persona, pero, eso no quitaba el hecho de también tenía que estar viendo a mi ex todos los días, y a eso me refería con “día cansador” y “día largo”, porque si, el hermano de mi jefe era mi exnovio.

Matteo. Estúpido y hermoso Matteo. No se cansaba de acosarme todos los días desde que había regresado de Italia, le había dicho de todas las maneras posibles que no iba a regresar con él, pero al parecer, no lo entendía, o fingía no entenderlo, porque eso de fingir a él se le daba muy bien. A Matteo lo había conocido en la empresa, yo había comenzado a trabajar en ese lugar, y él, era el hijo de mi jefe. Me había gustado desde el primer día que lo vi, y al parecer, yo también le había gustado a él, pero, la felicidad me duró poco, porque a los pocos meses, ya se había cansado de mí, y se había ido a otro continente, acompañado de otra mujer.

Quería odiarlo, quería olvidarlo de una vez por todas, pero a veces era muy estúpida y buena, y simplemente, no podía guardarle rencor ¿Cómo iba a odiar algo que me había hecho muy feliz por un momento? Por que sí, nosotros solo habíamos sido un momento.

Subí al mismo autobús de todas las mañanas, y me senté casi al final de este, busqué con la mirada al chico simpático que me sonreía siempre, pero no estaba, lo cual se me hizo raro, pero no le di importancia, aunque iba a extrañar su sonrisa, ya me había acostumbrado a empezar el día viéndole sonreír.