¿Dónde está Shashi?
Parte 1: ¿Dónde está Shashi?
Arnav llamó a Aman.
―¿Ya está listo mi boleto?
―ASR... En realidad, ella ya no está en Singapur ―dijo Aman con dudas.
―¿Quéee? ¿Acaso la información que recibimos estaba mal?
―No, llegó a Singapur ayer por la tarde y se fue hoy mismo.
―¿Por qué diablos no me lo dijiste ayer? ¡Maldita sea!
―ASR, estuvimos en la reunión con los clientes extranjeros hasta la medianoche. Puse mi teléfono en buzón de voz. Acabo de ver el mensaje temprano y te avisé. Ahora me entero de que ya se fue de Singapur.
―¿Por qué nuestro hombre no la siguió?
―No esperaba que se fuera de Singapur el mismo día, ASR.
Arnav colgó la llamada, totalmente frustrado.
Una semana después / Aeropuerto de Dubái
Khushi intentó llamar al número de su padre, pero él no respondió. Ella suspiró. Él siempre era así. Al ser un hombre de negocios muy ocupado, nunca atendía sus llamadas al momento, pero jamás se olvidaba de devolverlas.
Tal como esperaba, él la llamó. Para su sorpresa, inició una videollamada, algo que nunca había hecho antes. Khushi contestó. Al ver a su padre, sonrió de oreja a oreja.
―Khushi, ¿dónde estás ahora? ―preguntó Shashi.
Ella señaló el letrero que tenía detrás. Indicaba que estaba en Dubái.
―¿Estás en Dubái?
―Me voy de aquí en unos minutos. Estoy esperando el último llamado para abordar. Por cierto, ¿por qué te ves tan desanimado? Pareces muy débil...
―¿Cómo quieres que esté bien si me ignoras?
―Papá, yo nunca te he ignorado. Entiéndelo.
―Pero mi deseo...
―Papá, por favor, no empieces otra vez. Si lo haces, voy a colgar ―advirtió ella.
―¿Cuánto tiempo vas a seguir vagando por el mundo para evitar volver a la India?
Khushi se quedó en silencio.
―Dime, Khushi. ¿Acaso no puedo desear verte sentar cabeza de una vez?
―Papá, basta. Sentaré cabeza cuando yo lo decida.
―¿Por qué no piensas que cualquier decisión que tome es solo por tu bien?
―Más allá de mi bienestar, están mis sentimientos. Trata de entender eso y respétalo.
―Khushi...
Interrumpiéndolo, ella dijo:
―Papá, han pasado casi tres meses desde la última vez que hablamos. Sin pensarlo, ya empezaste de nuevo... Por esto no te hablo y no quiero verte. Voy a colgar.
―Khushi, un minuto...
Pero Khushi no escuchó. Cortó la llamada con frustración. Tomó su bolso y se disponía a caminar cuando se detuvo al oír:
―¡Khushiiii!
Miró hacia atrás y le sonrió a Sanjay Malhothra, que estaba con su esposa. Él era amigo de su padre y Khushi había asistido una vez a una fiesta de su familia.
―Hola, tío...
―¿Cómo estás, Khushi? ¿A dónde se han ido ustedes dos?
A Khushi le extrañó que dijera "ustedes". Ciertamente, ella no había estado en la India en los últimos dos años, pero su padre sí. Entonces, ¿a quiénes se refería?
―¿De quién habla, tío?
―De ti y de tu padre, por supuesto.
―¿De mi padre? ―frunció el ceño.
―Sí, su teléfono está apagado y nadie sabe dónde se metió.
―¿A qué se refiere, tío? ¿No está en contacto con usted?
―Para nada... Hace dos años que no lo veo y ni siquiera se ha dignado a hablarme. Estoy muy decepcionado con él ―dijo con desilusión.
Khushi lo miró sin parpadear. ¿Qué quería decir con eso? Acababa de hablar con su padre y se suponía que él le hablaba desde la India. Entonces, ¿por qué Sanjay decía algo tan extraño?
―Tío, ¿está seguro de que mi padre no está en la India?
―Segurísimo. Espera...
Marcó el número de Shashi y estaba apagado.
―En realidad, papá cambió de número ―aclaró Khushi.
―¿Ah, sí? ¿Cuándo?
―Hace mucho.
―Pero no se lo dio a nadie... ¿Acaso lo cambió solo para dártelo a ti? ―preguntó él, y su duda tenía sentido.
Khushi le dio el nuevo número a Sanjay. Él marcó varias veces, pero nadie respondió.
―Ves, no me contesta.
―Creo que debe estar ocupado en una reunión o videollamada.
―¿Tanto tiempo? ¿Por dos años?
Khushi no supo qué responder.
―No me lo tomes a mal, hija. Pero esto huele mal. Tu padre es un empresario ocupado. Su socio, Sudhakar Singh Raizada, no le da una respuesta clara a nadie. Si tu padre estuviera en la India, SSR debería saber de él. Si es así, ¿por qué no responde? ¿O es que no sabe nada? ¿Qué le pasó a tu padre?
―Él acaba de hablar conmigo... Lo vi por videollamada, tío.
―¿De verdad? Mira, yo solo te digo lo que sé y lo que la gente comenta. Si tú confías en lo que viste, no tengo problema. Me tengo que ir, es mi último aviso para el vuelo.
Khushi asintió, forzando una sonrisa. Se sentía inquieta. ¿Estaba su padre realmente bien? Sí, se veía diferente cuando hablaron. Se sentó a pensar en él. No lo había visto en dos años solo para evitar que le hablara de casamiento. Esa era la única razón por la que no volvía a la India. Había recorrido casi todo el mundo en este tiempo para despejarse. Ahora, parecía que no tenía más opción que regresar, algo que nunca quiso hacer. Debía hacerlo por su padre.
Sin pensarlo dos veces, canceló su boleto a Canadá y reservó uno a la India. Lo arregló todo mediante un agente. Pagó el triple, pero no le importó. Abordó el avión ese mismo día.
India
Khushi aterrizó en el Aeropuerto Internacional Indira Gandhi en Delhi. No sabía si debía ir a su casa. Si su padre no estaba allí, ¿quién cuidaba el lugar? Aun así, decidió ir. No quería darle más vueltas al asunto.
Pensando en esto, salió del aeropuerto. Se sobresaltó al escuchar:
―¡Khushiiii!
Miró hacia donde venía el grito y vio a Anjali corriendo hacia ella con alegría. En un instante, la abrazó con entusiasmo. Khushi se quedó de piedra, pues no esperaba ver a Anjali allí.
―Khushi... ¿cómo estás? ¿Dónde has estado todo este tiempo? ¿Sabes cuánto te buscamos? Estoy tan feliz de verte.
―Vine a ver a mi padre.
―¿A tu padre? Pero, ¿dónde está el tío Shashi? ¿Sabes dónde se encuentra?
―Debe estar en Gupta House ―dijo Khushi, observando su reacción.
―Pero él no está ahí, Khushi. Ni siquiera mi papá sabe dónde está.
―¿Qué quieres decir con eso?
―Pensábamos que estaba contigo...
―No... no está conmigo, pero estoy en contacto con él. Hablamos por teléfono...
―¿Ah, sí? Pues nosotros no sabemos nada de él, Khushi. Haz una cosa. Ven a RM a ver a mi padre. Él te lo contará todo.
―¿Yo ir a RM? De ninguna manera... No pienso ir allá.
―Khushi, por favor, no seas terca. Ven a RM y habla con mi padre. Luego decides qué hacer. Solo nosotros podemos ayudarte. Entiéndelo.
Khushi guardó silencio. Anjali la miraba esperando una decisión. Khushi se armó de valor y asintió. Aunque no quería ir a RM, no tenía otra salida. Necesitaba saber de su padre. Solo los Raizada podían ayudarla... especialmente Sudhakar.
―Por favor, Khushi, ven.
Khushi aceptó. Anjali suspiró aliviada. Su HERMANO se pondría feliz al ver a Khushi en RM. Se alegraba de poder darle ese gusto.
Anjali llevó a Khushi a su auto.
―Gracias a Dios que vine a despedir a una amiga. Por eso tuve la suerte de encontrarte. Si no, te habría perdido ―dijo Anjali con felicidad.
Khushi no decía nada. Estaba nerviosa por ir a RM. Ahora tendría que ver al hermano de Anjali. Iba a encontrarse con él después de dos años. No sabía cómo darle la cara. ¿Debería hablarle si él le hablaba? Era una situación muy incómoda. Y todo por culpa de su padre.
RM
Los Raizada estaban reunidos en el comedor para la cena. Anjali llegó con Khushi a la mansión. HP abrió la puerta al oír el timbre.
―Miren quién está aquí ―dijo Anjali, mirando a su hermano DHRUV. Sin embargo, los ojos de Khushi se clavaron en el primo de Anjali, ARNAV, quien se conmovió al verla después de dos largos años.
Continuará...