█▓▒░⡷⠂ᴘʀᴏʟᴏɢᴏ⠐⢾░▒▓█
Dicen que Hogwarts cambia a todos los que cruzan sus puertas. Algunos encuentran poder, otros pierden la inocencia. Algunos se convierten en leyenda... y otros, en advertencia.
Cuando el Ministerio de Londres ofreció una nueva posición en el Departamento de Cooperación Mágica Internacional, Lucien Lapin aceptó sin dudar. Era una oportunidad inmemorable decían. Una promoción, una nueva vida. Así, sin mucho aviso y con apenas catorce años, Amélie llegó a la Escuela Hogwarts de Magia y Hechicería en su cuarto año, justo en el mismo curso en que un grupo de jóvenes traviesos y carismáticos, conocidos como los Merodeadores, ya llenaban los pasillos del castillo con sus bromas, sus risas y sus juegos clandestinos.
Cabellos dorado como el trigo, ojos azules como el cielo de verano. No pedían atención, pero el castillo parecía mirarla desde el primer día. Asignada a Ravenclaw, encajó como una sombra entre plumas, libros y pasillos secretos. Observadora, inteligente, reservada... pero con una sonrisa que, sin querer, atrajo incluso a los más impredecibles.
Lucien, estricto en su trabajo pero cariñoso con su hija, había hecho todo lo posible para que Amélie tuviera una nueva oportunidad en ese mundo desconocido para ella.
James, Sirius, Remus y Peter estaban en ese mismo año, armando travesuras que se contaban en susurros y miradas cómplices por todo Hogwarts.
James la notó por el modo en que no se dejaba impresionar.
Sirius, por la forma en que no ocultaba sus pensamientos.
Remus, por la calma en su silencio.
Y Peter...
Pero Amélie también traía algo más que modales y acento extranjero. Traía un secreto. No uno cualquiera, sino uno escrito en la sangre y sellado con magia antigua.
Y mientras los Merodeadores continuaban con sus bromas, sus planes y sus mapas encantados, no sabían que su historia, esa que parecía tan firmemente trazada, acababa de cambiar para siempre.
Porque algunas personas no llegan por casualidad. Algunas personas son el comienzo del desvío. Y Amélie Lapin... estaba a punto de alterar el destino de todos.