𝓨𝓸𝓾𝓷𝓰 𝓪𝓷𝓭 𝓑𝓮𝓪𝓾𝓽𝓲𝓯𝓾𝓵--𝓑𝓽𝓼

Sinopsis

Nunca le gustaron las puertas cerradas. Tal vez porque las suyas siempre lo estuvieron. El sonido de sus propios pasos resonaba como un eco educado sobre la madera encerada. La mansión olía a lavanda seca, cuero antiguo... y algo más. Algo que no cuadrava en su sintema que nunca en su vida habia sentido algo asi , que le apretaba el pecho. No era miedo exactamente. Era otra cosa. Jimin avanzó despacio, con los dedos apenas rozando el pasamanos del mármol. Su reflejo temblaba en los ventanales, pálido, vestido de blanco. El abrigo largo caía como una cortina de silencio sobre sus caderas, y sus labios -tan rojos como los pétalos que adornaban el florero del vestíbulo- temblaban apenas con el cambio de temperatura. Había aprendido a no hacer preguntas. A ser bonito. A obedecer. Pero ahí, entre los muros de piedra y los relojes que marcaban horas exactas en habitaciones vacías, algo empezaba a desordenarse. Las voces al fondo del pasillo ya no eran desconocidas. Se reían. Discutían. Vivían. Y por primera vez en años, Jimin sintió que el mundo no giraba en su contra... sino que lo estaba esperando. Como si ese fuera su sitio desde el principio. Aunque nadie se lo hubiese dicho jamás. Sus dedos se cerraron con suavidad sobre el picaporte dorado. Detrás de esa puerta, estaban ellos. Sus nombres aún eran solo palabras bonitas. Pero pronto serían otra cosa. Algo peligroso. Y real

Genero:
Romance
Autor/a:
LuliDV
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

𝑪𝒂𝒑𝒊𝒕𝒖𝒍𝒐 𝟏

𝓤𝓷 𝓐𝓬𝓾𝓮𝓻𝓭𝓸

El salón privado del piso 35 olía a poder mal disimulado.

A mármol pulido. A whisky añejo. A miedo.

Namjoon se mantenía de pie, con las manos entrelazadas tras la espalda, observando a través de las enormes cristaleras que daban a la ciudad. Era una noche sin luna, pero las luces artificiales imitaban estrellas con torpeza. El cielo parecía un reflejo de lo que ocurría ahí dentro: brillante, pero frío, como el suceso que estaba apunto de ocurrir.

-Llegaron. -La voz de Yoongi fue apenas un murmullo desde la entrada.

No hizo falta más. Todos se acomodaron con silenciosa coordinación. Seokjin se sentó en el sofá largo de cuero negro, cruzando una pierna sobre la otra, impecable. Hoseok tomó asiento a su lado, con la espalda recta y las manos apoyadas con delicadeza sobre sus rodillas. Taehyung se recostó en el respaldo de una silla individual, jugueteando con una pulsera de oro. Jungkook, algo inquieto, optó por quedarse de pie junto a la mesa, los ojos atentos. Yoongi se mantuvo cerca de Namjoon, como sombra natural.

Los park entraron como si el edificio les perteneciera. Elegantes, herméticos, perfectamente vacíos.

-Señores Kim -saludó la mujer, con una sonrisa que no alcanzaba sus ojos.

-Señores Park -respondió Namjoon con una leve inclinación de cabeza, sin moverse de su lugar.

El ambiente se volvió espeso. No por hostilidad, sino por todo lo que no se decía. Por todo lo que ninguno deseaba decir en voz alta.

-Gracias por recibirnos tan pronto -continuó el padre, ajustándose el puño de su camisa con parsimonia-. Entendemos que son hombres ocupados.

-Y ustedes, padres diligentes. -Seokjin sonrió con cortesía, pero sus ojos eran puro análisis.

Un silencio más. Denso. Largo. Incómodo.

Fue Hoseok quien habló entonces, con su tono suave pero directo:

-Ustedes dijeron tener una propuesta. Que nos interesaría.

La madre asintió. Sacó una carpeta de su bolso, de cuero oscuro, y la deslizó sobre la mesa como si fuera un documento legal. Que lo era.

-Nuestro hijo. Jimin. Imagino que ya saben quién es.

-Modelo. Artista. Último Omega de sangre pura registrado. -Yoongi dijo las palabras con voz neutra, como leyendo un expediente. Sin levantar la mirada,sintiendo asco en su interior por hablar de el como si de una pertenecía se tratara.

-Es un muchacho delicado -añadió el padre, con un dejo de desdén que no pasó desapercibido como si casi no puedira disimular el desprecio hacia su propio hijo.

Jungkook frunció el ceño.

-Demasiado delicado para el mundo -continuó la madre-. Y sin embargo, no es capaz de asumir su destino. Rechaza todas las uniones como si tuviera eleccion. No colabora. No responde a los cortejos. Es... caprichoso.-movió la mano como si de un objeto estuviera hablando.

Taehyung se rió por lo bajo, sin humor.

-¿Caprichoso por no querer ser vendido?

La tensión se disparó como una bala en cámara lenta.

-Creemos que ustedes podrían darle lo que necesita -intervino rápido el padre-. Un entorno donde no tenga elección, pero tampoco dolor. Donde pueda... florecer.

Namjoon se giró al fin. Su figura impuso un silencio más fuerte que cualquier palabra.

-¿Florecer? -repitió-. ¿O adaptarse?

-Ambas cosas -dijo la madre, sin vergüenza-. Está educado. Entrenado. Obediente. Pero aún así... salvaje en sus pensamientos. Es hermoso pero defectuoso.

-Nunca ha tenido contacto físico real -añadió el padre-. Ha sido preparado desde niño para el hogar. Sabe cocinar, bailar, tocar piano, bordar si lo desean. Todo lo que un Omega de alto valor debe ofrecer.

Seokjin cerró los ojos por un instante.

Era como estar frente a una subasta disfrazada de conversación.

Y sin embargo, no era eso lo que lo inquietaba.

Era la forma en que lo decían. Como si Jimin fuera un objeto sin alma.

Como si no importara.

Como si no doliera.

-Y quieren que nosotros lo tomemos -dijo Namjoon, seco-. Que lo mantengamos... ¿como uno de los nuestros?

-Exacto. Pero con una condición:

-Él no debe saberlo -No por que querían protegerlo.

-No debe enterarse del acuerdo -No por que lo amaban.

-No tiene que entender el motivo debe sentir que fue su elección -No por que era su hijo.

La sala enmudeció.

Jungkook se levantó, caminó dos pasos hacia el ventanal, visiblemente tenso.

-Y ustedes ganan... ¿qué? -preguntó Yoongi, cortante.

-Acciones. -El padre sonrió-. Cinco por ciento en la empresa secundaria de tecnología médica. Suficiente para considerarlo una alianza. Pero no tanto como para interferir.

Namjoon caminó lentamente hasta la mesa. Abrió la carpeta. Revisó los términos. En silencio.

Taehyung se apoyó en su hombro.

-¿Por qué él?

La madre parpadeó.

-Porque quien querría un Omega bello pero rotó por dentro.

Silencio.

Entonces, Namjoon cerró la carpeta con calma.

La apoyó sobre la mesa.

Y los miró directo a los ojos.

-Nosotros sí.

....

Mientras los destinos se negociaban sin su conocimiento, un joven de labios suaves y mirada herida giraba en el escenario iluminado por la tenue luz ámbar del teatro.

Park Jimin danzaba con la delicadeza de un cisne herido.

Sus zapatillas rozaban el suelo con precisión, y su cuerpo curvilíneo se arqueaba en cada movimiento, dibujando líneas invisibles de una tristeza inexplicable. La música

sleeping beauty llenaba la sala, dulce y etérea, pero su interpretación era melancólica. Dolía. Su belleza era tan perfecta, tan pulida, que resultaba casi irreal. Como una marioneta de porcelana demasiado preciosa para ser tocada.

Los ojos del público lo devoraban en silencio. Él no los veía. Nunca los veía.

Porque mientras bailaba, Jimin recordaba.

Recordaba la manera en que su madre le había peinado el cabello esa mañana sin mirarlo a los ojos. La ausencia repentina de su padre en el almuerzo. El modo en que las sirvientas no lo abrazaban ya como antes.

Sentía que algo estaba por cambiar. No sabía qué. Pero lo sabía.

El Omega giró una última vez en el centro del escenario.

Cerró los ojos.

Y sonrió.

Una sonrisa triste, como quien se despide de un lugar al que nunca perteneció.

Y mientras el público rompía en aplausos, Jimin se inclinaba en reverencia... sin saber que su vida acababa de ser vendida.

....