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El sal贸n privado del piso 35 ol铆a a poder mal disimulado.
A m谩rmol pulido. A whisky a帽ejo. A miedo.
Namjoon se manten铆a de pie, con las manos entrelazadas tras la espalda, observando a trav茅s de las enormes cristaleras que daban a la ciudad. Era una noche sin luna, pero las luces artificiales imitaban estrellas con torpeza. El cielo parec铆a un reflejo de lo que ocurr铆a ah铆 dentro: brillante, pero fr铆o, como el suceso que estaba apunto de ocurrir.
-Llegaron. -La voz de Yoongi fue apenas un murmullo desde la entrada.
No hizo falta m谩s. Todos se acomodaron con silenciosa coordinaci贸n. Seokjin se sent贸 en el sof谩 largo de cuero negro, cruzando una pierna sobre la otra, impecable. Hoseok tom贸 asiento a su lado, con la espalda recta y las manos apoyadas con delicadeza sobre sus rodillas. Taehyung se recost贸 en el respaldo de una silla individual, jugueteando con una pulsera de oro. Jungkook, algo inquieto, opt贸 por quedarse de pie junto a la mesa, los ojos atentos. Yoongi se mantuvo cerca de Namjoon, como sombra natural.
Los park entraron como si el edificio les perteneciera. Elegantes, herm茅ticos, perfectamente vac铆os.
-Se帽ores Kim -salud贸 la mujer, con una sonrisa que no alcanzaba sus ojos.
-Se帽ores Park -respondi贸 Namjoon con una leve inclinaci贸n de cabeza, sin moverse de su lugar.
El ambiente se volvi贸 espeso. No por hostilidad, sino por todo lo que no se dec铆a. Por todo lo que ninguno deseaba decir en voz alta.
-Gracias por recibirnos tan pronto -continu贸 el padre, ajust谩ndose el pu帽o de su camisa con parsimonia-. Entendemos que son hombres ocupados.
-Y ustedes, padres diligentes. -Seokjin sonri贸 con cortes铆a, pero sus ojos eran puro an谩lisis.
Un silencio m谩s. Denso. Largo. Inc贸modo.
Fue Hoseok quien habl贸 entonces, con su tono suave pero directo:
-Ustedes dijeron tener una propuesta. Que nos interesar铆a.
La madre asinti贸. Sac贸 una carpeta de su bolso, de cuero oscuro, y la desliz贸 sobre la mesa como si fuera un documento legal. Que lo era.
-Nuestro hijo. Jimin. Imagino que ya saben qui茅n es.
-Modelo. Artista. 脷ltimo Omega de sangre pura registrado. -Yoongi dijo las palabras con voz neutra, como leyendo un expediente. Sin levantar la mirada,sintiendo asco en su interior por hablar de el como si de una pertenec铆a se tratara.
-Es un muchacho delicado -a帽adi贸 el padre, con un dejo de desd茅n que no pas贸 desapercibido como si casi no puedira disimular el desprecio hacia su propio hijo.
Jungkook frunci贸 el ce帽o.
-Demasiado delicado para el mundo -continu贸 la madre-. Y sin embargo, no es capaz de asumir su destino. Rechaza todas las uniones como si tuviera eleccion. No colabora. No responde a los cortejos. Es... caprichoso.-movi贸 la mano como si de un objeto estuviera hablando.
Taehyung se ri贸 por lo bajo, sin humor.
-驴Caprichoso por no querer ser vendido?
La tensi贸n se dispar贸 como una bala en c谩mara lenta.
-Creemos que ustedes podr铆an darle lo que necesita -intervino r谩pido el padre-. Un entorno donde no tenga elecci贸n, pero tampoco dolor. Donde pueda... florecer.
Namjoon se gir贸 al fin. Su figura impuso un silencio m谩s fuerte que cualquier palabra.
-驴Florecer? -repiti贸-. 驴O adaptarse?
-Ambas cosas -dijo la madre, sin verg眉enza-. Est谩 educado. Entrenado. Obediente. Pero a煤n as铆... salvaje en sus pensamientos. Es hermoso pero defectuoso.
-Nunca ha tenido contacto f铆sico real -a帽adi贸 el padre-. Ha sido preparado desde ni帽o para el hogar. Sabe cocinar, bailar, tocar piano, bordar si lo desean. Todo lo que un Omega de alto valor debe ofrecer.
Seokjin cerr贸 los ojos por un instante.
Era como estar frente a una subasta disfrazada de conversaci贸n.
Y sin embargo, no era eso lo que lo inquietaba.
Era la forma en que lo dec铆an. Como si Jimin fuera un objeto sin alma.
Como si no importara.
Como si no doliera.
-Y quieren que nosotros lo tomemos -dijo Namjoon, seco-. Que lo mantengamos... 驴como uno de los nuestros?
-Exacto. Pero con una condici贸n:
-脡l no debe saberlo -No por que quer铆an protegerlo.
-No debe enterarse del acuerdo -No por que lo amaban.
-No tiene que entender el motivo debe sentir que fue su elecci贸n -No por que era su hijo.
La sala enmudeci贸.
Jungkook se levant贸, camin贸 dos pasos hacia el ventanal, visiblemente tenso.
-Y ustedes ganan... 驴qu茅? -pregunt贸 Yoongi, cortante.
-Acciones. -El padre sonri贸-. Cinco por ciento en la empresa secundaria de tecnolog铆a m茅dica. Suficiente para considerarlo una alianza. Pero no tanto como para interferir.
Namjoon camin贸 lentamente hasta la mesa. Abri贸 la carpeta. Revis贸 los t茅rminos. En silencio.
Taehyung se apoy贸 en su hombro.
-驴Por qu茅 茅l?
La madre parpade贸.
-Porque quien querr铆a un Omega bello pero rot贸 por dentro.
Silencio.
Entonces, Namjoon cerr贸 la carpeta con calma.
La apoy贸 sobre la mesa.
Y los mir贸 directo a los ojos.
-Nosotros s铆.
....
Mientras los destinos se negociaban sin su conocimiento, un joven de labios suaves y mirada herida giraba en el escenario iluminado por la tenue luz 谩mbar del teatro.
Park Jimin danzaba con la delicadeza de un cisne herido.
Sus zapatillas rozaban el suelo con precisi贸n, y su cuerpo curvil铆neo se arqueaba en cada movimiento, dibujando l铆neas invisibles de una tristeza inexplicable. La m煤sica
sleeping beauty llenaba la sala, dulce y et茅rea, pero su interpretaci贸n era melanc贸lica. Dol铆a. Su belleza era tan perfecta, tan pulida, que resultaba casi irreal. Como una marioneta de porcelana demasiado preciosa para ser tocada.
Los ojos del p煤blico lo devoraban en silencio. 脡l no los ve铆a. Nunca los ve铆a.
Porque mientras bailaba, Jimin recordaba.
Recordaba la manera en que su madre le hab铆a peinado el cabello esa ma帽ana sin mirarlo a los ojos. La ausencia repentina de su padre en el almuerzo. El modo en que las sirvientas no lo abrazaban ya como antes.
Sent铆a que algo estaba por cambiar. No sab铆a qu茅. Pero lo sab铆a.
El Omega gir贸 una 煤ltima vez en el centro del escenario.
Cerr贸 los ojos.
Y sonri贸.
Una sonrisa triste, como quien se despide de un lugar al que nunca perteneci贸.
Y mientras el p煤blico romp铆a en aplausos, Jimin se inclinaba en reverencia... sin saber que su vida acababa de ser vendida.
....








