El cruce de dos mundos
Se煤l brillaba con el resplandor de sus rascacielos. Las luces de ne贸n se mezclaban con el aroma del caf茅 reci茅n hecho que se escapaba de las cafeter铆as en las estrechas calles de Hongdae. Jiwoo, con su delantal a煤n manchado de harina, caminaba r谩pido hacia el metro. Su vida era sencilla, marcada por turnos largos y sue帽os que rara vez se cumpl铆an.
Mientras, en la parte alta de la ciudad, en un penthouse con vista al r铆o Han, Minho firmaba contratos millonarios. Heredero de una de las empresas m谩s influyentes de Corea del Sur, su vida estaba trazada con lujos y decisiones estrat茅gicas, aunque ninguna llenaba el vac铆o que sent铆a en el pecho.
El destino los cruz贸 una tarde lluviosa. Jiwoo, apresurada por cubrirse, tropez贸 en la salida del metro. Su paraguas se rompi贸, y el agua helada la empap贸 por completo. Minho, que acababa de salir de una reuni贸n, detuvo su auto deportivo al verla. Algo en la forma en que ella se proteg铆a con las manos lo conmovi贸. Baj贸 la ventanilla.
鈥擲ube, te llevar茅 鈥攄ijo con voz firme.
Jiwoo dud贸. Su ropa mojada, su timidez y la evidente diferencia social entre ambos la hicieron retroceder. Pero la lluvia arreciaba, y al final acept贸. Dentro del auto, el contraste fue a煤n m谩s evidente: cuero impecable, aroma a lujo, y ella, encogida con verg眉enza.
鈥擭o suelo aceptar favores de desconocidos 鈥攎urmur贸, mirando por la ventana.
鈥擧oy har谩s una excepci贸n 鈥攔espondi贸 茅l, con una leve sonrisa.
Ese cruce fugaz encendi贸 una chispa que ninguno pudo apagar. Jiwoo lo olvid贸 al d铆a siguiente, convencida de que 茅l jam谩s volver铆a a mirarla. Pero Minho, intrigado por la extra帽a sensaci贸n que ella le hab铆a dejado, no pudo sacarla de su mente.
El destino, como si jugara a unir hilos invisibles, volver铆a a ponerlos frente a frente m谩s pronto de lo que ambos pod铆an imaginar.








