CAP 1: EL CHICO DE LA ESQUINA
La tarde caía lenta en el vecindario, con ese aire tibio que traía el final del día. Hari regresaba agotada del trabajo en la cafetería. Su delantal aún colgaba de su bolso y sus pasos eran pesados, pero su mirada seguía firme. No esperaba encontrar nada distinto en esa esquina por la que pasaba cada día. hasta que lo vio.
Un chico estaba recostado contra la pared, con la chaqueta del uniforme del colegio desordenada y un cigarrillo encendido entre los dedos. Su cabello oscuro caía sobre los ojos, y la sonrisa que dibujaba al verla era demasiado confiada para su edad.
Hari frunció el ceño y se detuvo a unos pasos.
-Oye, tú... ¿qué haces fumando aquí? - preguntó con dureza, cruzándose de brazos- ¿No crees que eres demasiado joven para andar con esas cosas?
El chico levantó la vista con calma, sin inmutarse. Una risa corta y burlona escapó de sus labios.
-¿Algún problema? -respondió con voz tranquila, casi divertida.
Hari lo observó con desaprobación. Su uniforme dejaba claro que aún era estudiante, y no podía creer que se
mostrara tan descarado.
-¿Dónde están tus padres? -insistió.
Él arqueó una ceja, como si la pregunta le pareciera absurda. Dio una calada más al cigarro y respondió con ligereza:
-No soy un niño perdido, tranquila. Estoy esperando a un amigo.
Hari chasqueó la lengua y negó con la cabeza.
-Deberías buscarte mejores maneras de pasar el
tiempo - Hari siguió continuar su camino.
Pero en ese instante, una voz familiar rompió el silencio.
-i Taemin! Perdón por hacerte esperar. -Jim, el hermano menor de Hari, se acercaba corriendo con la mochila a medio cerrar.
Hari se detuvo en seco, mirando a su hermano y luego al chico del cigarrillo.
-¿Qué...? ¿Ustedes se conocen? -preguntó
sorprendida.
Jim sonrió, ajeno a la tensión.
-Claro, es mi amigo. Vamos, Taemin, tenemos que irnos.
El chico se levantó despacio, apagando el cigarrillo
contra la pared. Antes de marcharse, se giró hacia Hari con una sonrisa socarrona.
-Encantado de conocerte, señorita. -Hizo una ligera reverencia burlona, disfrutando de la confusión en su rostro.
Hari solo pudo quedarse quieta, sin entender cómo aquel muchacho estaba relacionado con su hermano. Y aunque trató de ignorarlo, no pudo evitar
sentir la intensidad de la mirada que él le lanzó antes de alejarse junto a Jim.
Ella no lo sabía, pero desde ese momento, él ya había decidido que esa mujer sería imposible de olvidar.