00:00
Toda historia tiene un comienzo, pero la mía parecía el inicio del fin.
Nunca imagine que el miedo tuviera cuerpo, voz y respiración propia.
Al principio solo era una sensación extraña, una punzada en el pecho, una idea que no podía quitarme de la cabeza... Pero luego creció, se extendió como una sombra que me seguía a todas partes, incluso cuando cerraba los ojos.
Quise rendirme, no porque no amara la vida,sino porque dolia demasiado sostenerla.
Hoy no puedo decir que estoy bien, pero estoy aquí.
Y a veces, solo eso ya es suficiente.
Porque sí, vivir duele...