ლ ᴅᴀʟᴇᴜɴ ლ

Sinopsis

A Jungkook no le importa ser el amante de un hombre casado, al contrario, lo disfruta demasiado. Legalmente Jimin es de otro, pero su cuerpo y su corazón le pertenecen solo a él. Dejar que su marido lo sepa, y poder burlarse de él, es solo un premio extra. 🔥 One Shot 🔥Kookmin 🔥+18 HISTORIA 100% DE MI AUTORÍA, QUEDA PROHIBIDA SU COPIA, ADAPTACIÓN, ASÍ COMO SU REPRODUCCIÓN EN PDF. DERECHOS DE AUTOR REGISTRADOS EN SAVE CREATIVES, FOLIO: 5338NS015

Genero:
Erotica
Autor/a:
Samm Moss
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

ᴜ́ɴɪᴄᴏ

El penthouse está tenuemente iluminado, dejando que las luces de la ciudad se reflejen a través del enorme ventanal del techo al suelo del salón. Me encuentro sentado frente a este, con un vaso de whisky en la mano, tratando de aplacar mis ansias.

Mi anticipación por su llegada, es solo el preludio a la tormenta que siempre se desata cuando estamos juntos. Este lugar es el testigo mudo de cada uno de nuestros encuentros desde hace seis meses. Todavía puedo recordar la primera vez que estuvo aquí, su mirada nerviosa y cargada de deseo. Y lo mucho que disfruté al follarlo en cada rincón, en la sala, en la encimera de la cocina, sobre él comedor, en el baño…

Los dos nos habíamos estado conteniendo, tratando de luchar contra la atracción que sentimos desde el momento que nos vimos.

Me río ante el recuerdo, el día que nos conocimos, se celebraba una fiesta por su compromiso, él caminaba colgado del brazo del hombre que presumía de ser su dueño, su hermoso rostro reflejaba fastidio, aburrimiento y asco, pero sus ojos ardieron en el momento en que se miraron.

Nadie dijo nada, pero está seguro que todos los presentes pudieron sentir cómo se elevó la temperatura, mientras seguían mirándose. Cuando le habló con esa voz suave y dulce, su polla cobró vida de forma inmediata al imaginar cómo sonaría mientras gemía su nombre al correrse. Y en el momento en que sus manos se tocaron al saludarse, la corriente eléctrica que los estremeció a ambos le dió la certeza de que, sin importar nada o nadie, Jimin sería suyo.

Jimin. Solo pensar en su nombre era suficiente para encender el fuego en mis venas. Un fuego que solo él podía apagar, o mejor dicho, avivar hasta convertirlo en un infierno de placer y lujuria, de pasión y deseo, que se hacía cada vez más fuerte e intenso con cada encuentro.




El sonido de la puerta al abrirse hizo que mis recuerdos se interrumpieran y mi corazón se aceleró al instante. Mi polla se endureció en el momento en que lo ví parado en el umbral, la luz contorneado su perfecta silueta y un suspiro necesitado escapa de mis labios.

Sus preciosos ojos almendrados se encuentran con los míos, y su mirada refleja el mismo deseo y necesidad que yo siento, ese deseo que ninguno de los dos pudo evitar sentir aunque fuera incorrecto, pero que mientras estuviéramos juntos, no importaba. Porque después de todo lo prohibido siempre ha tenido un sabor más dulce.

—Mi amor —susurra, mientras deja su abrigo sobre el respaldo del sofá.

—Bebé —respondo, y veo el pequeño estremecimiento de su cuerpo al escuchar el tono grave y ronco de mi voz a causa del deseo.

Ninguno agrega nada más, entre nosotros no hacían falta las palabras. Nos entendemos en un lenguaje más íntimo, repleto de miradas furtivas y besos robados. Me acercó a él lentamente, saboreando la anticipación de tocarlo, como un depredador cazando a su presa. Jimin no retrocede, se mantiene firme, esperando mi llegada, mientras pasa la punta de su lengua entre sus labios.

Cuando estoy a solo unos centímetros de él, levanto la mano y acarició su mejilla suavemente, su piel como siempre se siente suave y cálida bajo mis dedos.

—Te extrañé.

—Yo también —dice y finalmente lo beso.

Un beso suave al principio, apenas un roce de labios que promete mucho más. Pero pronto la suavidad se convierte en una urgencia desesperada, y el poco control que intentamos tener se esfuma.

Sus gruesos labios saborean los míos con avidez, mi lengua explora cada rincón de su boca, mientras mis manos se deslizan por su espalda, sintiendo la tensión en sus músculos, cuando llegó a la cueva de su trasero, aprieto sus nalgas al mismo tiempo que lo atraigo hacia mí, pegando nuestros cuerpos hasta que no queda ni un centímetro de espacio entre nosotros.

La ropa comienza a desaparecer, arrojada al suelo con impaciencia, cuando finalmente estamos desnudos, me doy el tiempo de adorar la belleza de su cuerpo, en nuestros ojos se refleja el deseo y la necesidad que sentimos. Lo levantó en mis brazos, y él rodea mi cintura con sus piernas, mientras lo llevó hasta el dormitorio, donde lo dejó suavemente sobre la cama.

—Te voy a follar tan duro bebé, te voy a llenar ese delicioso agujero con mi semen, para que no se te olvide a quien perteneces, eres mío Jimin —digo con toda la posesividad que él despertaba en mí.

—Jamás podría olvidarlo mi amor, siempre he sido tuyo y de nadie más, pero me encanta que quieras recordarmelo —responde con una sonrisa traviesa en los labios.

Me abalanzó contra él, para reclamar y marcar su cuerpo. Mis labios lo recorren, saboreando cada centímetro. Beso su cuello, sus hombros, su pecho, deteniéndome en sus pezones, que se endurecen al instante bajo mi lengua.

Él gime suavemente, y su cuerpo tiembla bajo mis caricias, sus manos se aferraban a mi cabello, tirando suavemente mientras se entrega por completo a mi dominio.




Lo amo. Amo su cuerpo, su alma, su esencia. Amo la forma en que me mira, en que me toca, y todo lo que me hace sentir. Por seguir disfrutando de él, no me importa el precio que tenga que pagar, no me importa ser su amante, por qué siga siendo mío, estoy dispuesto a desafiar al mundo entero si es necesario.

—Oh Kook… te necesito… —dice desesperado. Apartó mi boca de su cuerpo para mirarlo y una vez más me fascinó con su aspecto.

—¿Qué necesitas bebé? Dime —preguntó como si no lo supiera, solo porque me encanta oírlo suplicarme.

—A ti, te necesito a tí… dame tu polla, la quiero —responde entre jadeos y sonrió complacido.

Sostengo sus hermosas piernas abiertas sobre mis brazos y sin perder más tiempo empujó mi polla dentro suyo, su grito por la repentina intromisión resuena en la habitación, se que le duele, pero también sé lo mucho que le encanta. Me inclinó sobre él y de inmediato sus manos se sostienen de mis brazos enterrando sus uñas en mi piel. Mis embestidas son rápidas, duras, después de una semana entera sin poder verlo, quiero que cada que camine, me siga sintiendo.

Jimin es un desastre de gemidos y palabras incoherentes, mientras sigo golpeando con fuerza en su interior, su miembro golpea sobre su vientre, manchandolo con él precum que escurre de su rosada cabeza, mientras sus calientes paredes anales me aprietan la polla, apurandome para que me vacíe dentro suyo, cuando su orgasmo se acerca, aumento la velocidad de mis embistes, al mismo tiempo que reclamó su boca con desesperación, bebiendome sus deliciosos gemidos.

El placer que me provoca cuando su cuerpo se arquea debajo mío, combinado con él ligero dolor que me provocan sus uñas arañando mis brazos, cuando finalmente se corre, me lanza directamente al precipicio, y penetrandolo con fuerza un par de veces más, terminó dentro suyo, mientras un gruñido de satisfacción vibra en mi pecho, mientras descargo hasta la última gota de mi semen en su agujero.

Sin salir de él me muevo hacia un costado disfrutando de la conexión de nuestros cuerpos, con su espalda pegada a mi pecho, me permito acariciar su abdomen, y besar su cuello y hombros, extasiado por el aroma de su perfume, mezclado con nuestro sudor.

—Voy a pasar toda la noche enterrado en ti bebé —le digo en un susurró, antes de morder suavemente el lóbulo de su oreja.

—Me encanta escuchar eso, porque yo quiero lo mismo, fueron demasiados días sin tí, me hiciste demasiada falta. Cada día me es más difícil estar lejos de tí —dice mientras frota su trasero contra mi pelvis, urgiendome a moverme.

Mi polla se endurece nuevamente en su interior, y comienzo a moverme lentamente, Jimin levanta su brazo hacia atrás y tira de mi cabello, mientras su rostro se gira hacia mí para besarme, y me delito con el sabor de su boca, mientras mi lengua explora su húmeda cavidad, meto y saco mi polla con suavidad, ahora que la urgencia inicial por sentirlo después de no verlo, se a aplacado.

Sostengo su pierna y la levantó sobre mi cuerpo, para penetrarlo más profundo y su gemido satisfecho es mi recompensa. Sin cambiar el ritmo de las penetraciones, disfruto de besar su cuello, y su hombro, antes de clavar mis dientes sobre su blanca piel, consciente de que se le hará una marca.

—Aah… Jungkook… más fuerte —súplica y lo complazco aumentando gradualmente el ritmo de las penetraciones.

—¿Lo quieres duro bebé? ¿Querés que mi polla te destroce?

—Oh.. sí, sí quiero… ahh…

Sin querer salir de él, lo sostengo de las caderas y me muevo para quedar sobre mi espalda, y él queda encima mío, de espaldas a mi antes de inclinarse al frente mientras se sostiene de mis piernas dándome una vista perfecta de mi polla hundiéndose en su culo, antes de que comience a subir y bajar su caderas montandome.

—Voltéate mi amor, quien besarte —le digo, y de inmediato se mueve liberando mi polla se gira para quedar de frente.

Sin perder tiempo se deja caer sobre mi verga, arrancandonos a ambos un sonoro gemido de placer. Lo sostengo de la cintura para ayudarlo a subir y bajar sobre mi polla con rapidez, y que no pierda el equilibrio.

—Así bebé, me encanta como te mueves, como se siente mi polla dentro de ese culo perfecto que me pertenece.

—Ah, sí… soy tuyo mi amor, solo tuyo —afirma sin dejar de moverse.

No pasa mucho antes de que sus gemidos aumentan su volumen y mi nombre sale de sus labios, mientras se corre por segunda vez está noche, manchando mi abdomen con su néctar. Y se derrumbe sobre mí, hundiendo su rostro en mi cuello, mientras mis caderas comienzan moverse de arriba a abajo, con rapidez buscando mi propia liberación, que no tarda en llegar.

Ya está amaneciendo cuando escuchó un teléfono sonar en el salón, Jimin duerme profundamente, y con cuidado de no despertarlo me levanto y salgo de la habitación, busco el teléfono que suena y al ver que no es el mío, una sonrisa se dibuja en mi rostro, busco entre las bolsas del abrigo de Jimin y ahí lo encuentro. Veo el nombre de quien llama y no dudo en responder.

—¿Dónde mierda estás Jimin? ¿Estás con él verdad? —grita su marido al otro lado de la línea y me río.

—Sí, está conmigo pero ahora está durmiendo, ¿quieres que le dé algún recado? —respondo divertido.

—Eres un maldito desgraciado.

—En algo me tenía que parecer a tí papá, cuando Jimin despierte le digo que te llame —me burló y cuelgo.

Convertirme en el amante del nuevo esposo de mi padre no era parte de mi venganza, pero resultó mucho más placentero, que cualquier otra cosa, que pudiera haber hecho.

FIN.







Espero que les haya gustado esta pequeña historia.

Nos leemos bellezas...

Besitos 😘😘😘