CAPÍTULO 1
Eran ya las dos de la tarde y la elección de la futura esposa del príncipe se llevaba a cabo, entre las candidatas me encontraba yo, Elisa Fredermann, me acompañaban mi madre Sara Fredermann y mi hermana mayor Elena Fredermann. Mi madre era la más orgullosa por haber criado a la futura esposa del príncipe desde que di mis primeros pasos, la seguridad en su porte y en su expresión era impresionante, todos los presentes también tenían la seguridad de que yo sería la elegida, debido a que la reina Katherine fue quien me eligió desde el principio, pero la última palabra la tenía el príncipe Paul. Príncipe alabado por su belleza y virtudes. Y estas eran cosas que yo desconocía, pero en el reino de Sitfertoon eso no tenía importancia. Lo importante era que una candidata a princesa y futura reina cumpliera con todos los requisitos que la corona requería y estos eran la educación, sumisión, elegancia y porte digna de un rey.
Habíamos estado en el castillo principal durante dos días, el príncipe observaría el comportamiento de cada candidata y en base a ello el elegiría a su futura esposa. No estaba nerviosa, ni ansiosa, tampoco tenía miedo, pero tampoco me sentía feliz. Simplemente estaba ahí porque tenía que estarlo, desde pequeña fui como un títere e hice todo lo que me decían, así que, era la elección perfecta. Conocí a algunas de las candidatas y podía asegurar que cada una tenía algo que las hacia brillar, cosa de la que yo siempre carecí.
Mi hermana mayor Elena tenía la misma edad que la del príncipe Paul, ambos eran dos años mayores que yo. A pesar de la edad a veces Elena se comportaba como la menor, era una chica alegre, no le importaba decirte las cosas en la cara, no se guardaba nada de lo que sentía, era una increíble artista pero desaprovechaba ese talento y prefería estar de fiesta con sus amigas a terminar al menos una de sus pinturas, pero, a pesar de todo ello, siempre estaba rodeada de personas, todos la seguían y admiraban porque ella era una de las personas que más brillaba ante mis ojos, la admiraba, porque era ella misma. Mi madre nunca le prohibió nada, se podría considerar que la mimaba, Elena era la definición de libertad para mí, cosa que yo desde que nací nunca poseí.
Todas las candidatas nos reunimos en el salón principal, era la primera vez que veríamos al príncipe, las candidatas a princesas tenían prohibido conocer al príncipe antes de la elección, así que, se podía ver a la mayoría ansiosa por conocer su aspecto, los familiares acompañaban a cada candidata así que, mi madre y Elena también estaban presentes. Podía ver como mi madre le reclamaba a Elena el haber asistido con un vestuario no acorde a la ocasión, o más bien, parecía otra candidata más debido a la extravagancia de su vestir. Yo simplemente pude sonreír. Me agradaba saber que Elena podía ser ella misma en cualquier lugar.
Las campanas anunciaban la entraba del príncipe al salón principal, todos los presentes en el salón nos pusimos de pie e hicimos una reverencia para darle la bienvenida, el príncipe Paul entro con toda la porte característica de un príncipe, y el bullicio de las candidatas se hizo presente al admirar la belleza que el príncipe poseía, para mí, la belleza física en una persona no era de admirar ni de sorprender, después de todo, en casa y la educación que recibí no se me permitió dejarme llevar por algo tan simple. Pero de algo estoy completamente segura, puedo admirar la belleza de la naturaleza cuando la veo, de los cuadros extraños que Elena pinta en ocasiones, la belleza que poseen los animales y de alguna manera eso me da un poco de felicidad.
En este momento todas deseaban ser elegidas, y no negare que yo también, después de todo me prepare toda mi vida para serlo. El príncipe tomo las manos de cada una de nosotras y procedió a darnos el saludo correspondiente con un beso en la mejilla. Cuando se alejó de mi mejilla pude notar una pequeña sonrisilla en sus labios. No sé qué significaba, pero, comencé a sentirme nerviosa.
-Es hora de la elección del príncipe- anunciaba todo el sequito reunido detrás del príncipe Paul. El simplemente tenía que dirigirse a la dama que se casaría con él. Y procedió a dar pequeños pasos hacia las candidatas, la tristeza que reflejaba el rostro de las candidatas que se quedaron atrás del príncipe daba a conocer la frustración y dolor que se sentía en un rechazo. Yo respire profundamente, el príncipe se iba acercando poco a poco al lugar donde me encontraba, había posibilidades de que el pasara de mi como con las otras candidatas y así fue como paso. El príncipe Paul se encontraba delante de Elena tomando su mano y colocándole el anillo en el dedo anular. La expresión de la reina de descontento y la confusión de todos los presentes se daba a conocer de sobremanera. La reina no podía expresar su descontento con palabras y tampoco deshacer la decisión que el príncipe había tomado, esto simplemente haría ver al príncipe y futuro rey de Sitfertoon como alguien incapaz de tomar buenas decisiones, la elección a princesa era una de las más importantes, ya que esta será la elección que el príncipe hará como futuro rey, y, en base a esta elección el reino y su gente le confiara las decisiones que él tome sobre ellos para gobernar.
Por la reputación de mi familia los presentes no tenían ninguna queja a esta elección, ya que, todos me veían a mí, y creían que tanto Elena como yo recibimos la misma educación, pero no podían estar más que equivocados, y no tenía ninguna objeción con respecto a la elección del príncipe es solo que en este momento tenía un sentimiento extraño dentro de mí.
-No se ofenda lady Elisa, pero las pocas veces que la observe en estos dos días usted fue la más aburrida de todas- era la primera vez que escuchaba su voz y puedo asegurar que su tono era de burla.
-Entiendo príncipe Paul, le puedo asegurar que con mi hermana Elena no pasara ni un día aburrido- le sonreí cortésmente, pero había algo en mi interior que no me dejaba hacerlo del todo genuino.
-Precisamente por eso la elegí- le sonreía a mi hermana como si se conocieran de toda la vida, o tal vez, simplemente lo estaba imaginando.
Aun no sabía que significaban los gestos que mi madre me hacía, pero cuando ella veía a Elena su rostro resplandecía como las veces que me repetía constantemente que la reina me había elegido personalmente como su sucesora. De alguna u otro formo logro que nuestra familia terminara siendo parte de la familia real. Después de la elección de la futura princesa los familiares de la novia se quedaban a la celebración, Elena resplandecía como siempre y se podía notar que el príncipe también lo hacía. Ambos reían a carcajadas olvidando o más bien, ignorando el protocolo de comportamiento en este tipo de reuniones. Cuando los veía, ambos parecían dos personas inmaduras que solo querían un poco de diversión, no lo sé, yo aun sigo tratando de darle un significado a lo que estoy sintiendo.
El momento de la despedida dio inicio, todos reflejaban sonrisas en el rostro porque el príncipe Paul estaba listo para convertirse en rey y todos tenían altas expectativas en la forma en que este gobernaría a toda la nación. Ya que, para todas estas personas presentes la familia fredermann era la elección correcta. Mi madre y yo nos acercamos a la familia real para despedirnos de ellos y asimismo de mi hermana y el príncipe Paul. A la par del príncipe estaba a quien se le consideraba su mejor amigo. El duque Ciel de Sitecrewn, según los chismes si querías caerle bien al príncipe tenías que pasar primero por la aprobación de Ciel, así de cercanos eran. Pero asimismo el duque Ciel tenía la reputación de ser un mujeriego desenfrenado que simplemente utilizaba la elección de candidatas para poder llevarlas a la cama y después, desecharlas con la excusa que no son lo suficiente prometedoras para casarse con él. Y al ver el cómo sentía que me desnudaba con la mirada podría confirmar que esos chismes sobre el eran ciertos.
Me acerque a Elena para poder despedirme de ella, como la ocasión lo indicaba, la tome de la mano, bese su muñeca, su frente y su mejilla. Al darle el beso en la mejilla ella coloco sus labios cerca de mi oído
- ¿Qué se siente no ser la que llame la atención en este momento? ¿Qué se siente haber perdido? - su sonrisa, o al menos me parecía que sonreía, ya que no podía verle el rostro en este momento. Hizo que todo mi ser entendiera a que se refería este sentimiento. Elena siempre estuvo para mí, me enseño cosas que sabía que mi madre nunca me enseñaría. Pude sobrevivir a las exigencias de mi madre gracias a las locuras que a Elena se le ocurrían. Siempre la seguí, sentía que si iba detrás de ella podía obtener un poquita de esa libertad que vislumbraba de lejos. Era el sentimiento de pérdida, ella ya no estaría conmigo, las princesas siempre eran confinadas en el palacio real y sus familias dejaban de serlo ya que, ellas pasaban a pertenecer al reino, los familiares simplemente recibían tierras y dinero como recompensa por haber criado a la futura reina y después de ello no se sabía nada más, simplemente las veías de lejos si es que tenías la posibilidad de hacer algo como eso. La única persona a quien definía como felicidad y libertad ya no estaría a mi lado y de alguna manera la tristeza invadió todo mi ser.
Acaricié su mejilla con mi mano derecha y no pude evitar expresar mis emociones, las lágrimas tomaron el control y comenzaron a brotar de mis ojos incesantemente
-Te extrañare Elena- le dije sin titubeos, ya no tenía que fingir estar vacía, podía expresarme libremente en este momento, porque ya no soy más una candidata para convertirme en princesa o futura reina.
-Y a mí me alegra al fin librarme de ti- Elena tomo mi mano con brusquedad y se alejó de mí. No sé qué sentimientos son los que ella tenía por mí, nunca me lo plantee, estaba ocupada complaciendo a mi madre y a la reina, pero para mí, ella siempre será la definición de alegría y libertad.