latidos compartidos / Thor x Peter /

Sinopsis

Thor x Peter Parker (variante hecha por mi) //Peter Enchanted era un bailarín para adultos y actor de cine del mismo tipo cuando conoció a Thor. Ambos se conocieron mientras Peter hacia su trabajo una noche en un bar. Thor quería algo nuevo, algo que en sus años de play boy en Asgard no hubiera visto antes, y que mejor que pedirle a su mejor amigo el ozuna ayuda. El llevó al Rubio a la tierra, al frente del lugar de trabajo del azabache, donde quedó Flechada del bailarín//

Genero:
Drama/Lgbtq
Autor/a:
Petey_23
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo 1

¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Cuatro meses? Quizá más. Para Thor, el tiempo se había vuelto confuso en aquel lugar. Los días parecían alargarse eternamente, mientras que las noches podían sentirse como semanas completas.

Después de acabar con una criatura en la arena, Thor alzó la mirada hacia los espectadores. Aprovechando la energía que aún le quedaba, convocó una inmensa cantidad de truenos, los cuales destruyeron los sistemas de comunicación y sumieron la arena en completa oscuridad.

Más tarde, llegó la rebelión. El Gran Maestro no había anticipado la intervención de los Devastadores, quienes irrumpieron en busca de sus compañeros, ni la llegada de los Shi’ar, que acudieron al rescate de Blackbird. Pasaron días caóticos antes de que Thor lograra salir de aquel lugar.

Cuando le preguntaban cómo había llegado a esa arena, solo podía recordar el monstruo negro que atacaba Midgard y cómo, tras lanzarlo fuera del Bifrost, él mismo terminó en ese sitio oscuro.

Ahora, portaba un martillo astillado que necesitaba ser reparado. Sabía que debía acudir al herrero que lo había forjado, pero eso implicaba un retraso en su regreso. Después de cumplir con ciertos encargos que el enano le pidió, Thor obtuvo tres armas nuevas: un hacha capaz de invocar el Bifrost, que le permitiría regresar a tiempo; un anillo para su cónyuge, cuyo poder se revelaría con el tiempo; y una espada que al desenvainarla parecía cortar el viento, destinada a su primogénito como una promesa de que Nidavellir no olvidaba a los Æsir, esperando que Asgard tampoco los olvidara.

Thor apareció en Nueva York, frente al departamento que buscaba, mientras Heimdall comenzaba su guardia y confirmaba su ubicación en los nueve reinos. Sin perder tiempo, Heimdall envió un mensaje a la familia real, incluido Peter, para que se reunieran.

Al entrar al departamento, el Rubio buscó señales de vida. Todo estaba acomodado, pero cubierto con algo de polvo. El cuarto del bebé estaba pintado a medias, con la parte más alta aún sin terminar. La ropa estaba empacada, las toallas permanecían secas, y la poca comida en el refrigerador mostraba manchas verdes. Era evidente que nadie había estado allí en un tiempo. La preocupación lo invadió hasta que un brillo en las habitaciones le devolvió el aliento. Las runas protectoras que encontró eran tan poderosas que solo su madre podría haberlas colocado.

Saliendo a la calle, Thor intentó invocar el Bifrost, pero Heimdall ya lo había llamado de vuelta. Al encontrarse con su amigo, lo abrazó con fuerza y preguntó de inmediato por Peter y el bebé.

-Aún no, mi príncipe. Todavía estamos a tiempo -respondió Heimdall con serenidad.

Thor voló hacia el palacio, donde los einherjars apenas comenzaban a entrar por la puerta principal. Sin detenerse, cruzó el lugar hasta llegar al jardín, donde encontró a Peter desayunando junto a su madre.

Con una sonrisa emocionada, Thor besó la frente de la reina, feliz de verla nuevamente. Luego, su mirada se posó en Peter.

Peter lo miró, incrédulo y emocionado.

-¿Thor...? -logró murmurar, aunque las palabras parecían atorarse en su garganta.

El Asgardiano noto el cambio en su cuerpo, con un vientre más redondeado, este tomó su mano para ayudarlo a levantarse de la silla y lo besó apasionadamente, como nunca antes lo había hecho.

-Están aquí. Están bien. Los extrañé tanto -dijo con la voz cargada de emoción.

Dejó caer el hacha y el martillo al suelo, abrazando a Peter con un brazo mientras con el otro acariciaba suavemente su vientre.

-Fue complicado, pero no me volveré a separar tanto de ti.

La apariencia de Thor era distinta a como lo recordaban. Donde antes caían rizos dorados, ahora había un cabello corto. Su barba, aunque más pronunciada, estaba bien cuidada, pero las cicatrices en su cuerpo eran visibles. Eran recientes, profundas, y no habían sanado del todo, incluso para alguien como él, un asgardiano.

-Regresaste... -titubeó, extendiendo los brazos para abrazarlo. Con delicadeza, sus manos se deslizaron por las mejillas de Thor, como si quisiera asegurarse de que realmente estaba ahí.

-Mi vida... -susurró antes de volver a besarlo, apretando ligeramente sus mejillas mientras sus dedos se enredaban en el cabello ahora más corto de Thor.

Enchanted lo observó con detenimiento, su mirada recorriendo las cicatrices visibles en el cuerpo del asgardiano.

-¿Dónde estabas? Estaba tan preocupado... -dijo, con un tono mezcla de reproche y alivio.

Sus ojos se detuvieron en el nuevo aspecto de Thor, y una sonrisa traviesa apareció en su rostro.

-¿Y ese look nuevo? Uh, me gustabas más con el cabello largo... -bromeó, inclinándose para besar el pecho de su prometido.

El peli negro estaba feliz, más feliz de lo que había estado en mucho tiempo. Agradeció silenciosamente a Odín por traer a su pareja de vuelta, sano y salvo. Sin embargo, esa tranquilidad no duró mucho.

De repente, una sensación húmeda comenzó a recorrer sus piernas, y un suave gemido escapó de sus labios.

-¿Qué...? Ahh~ -jadeó, llevándose una mano al vientre mientras la otra se aferraba con fuerza al brazo de Thor.

La comprensión llegó rápidamente, acompañada de un destello de alarma en su mirada.

-No... No... Mi fuente... se rompió... faltaban dos semanas todavía... Ahh~ -dijo, con la voz entrecortada por el dolor y la sorpresa.

Al escuchar a Peter decir que su fuente se había roto, Thor miró rápidamente a su alrededor, confundido.

-No te preocupes, luego la reparan -dijo, pensando en algún objeto dañado.

Sin embargo, al recordar que los humanos utilizaban ese término para referirse al inicio del trabajo de parto, y al notar las expresiones de dolor y sorpresa en Peter, un momento de shock lo invadió. Por un instante, Thor sintió una mezcla de emoción y nerviosismo. Estaba feliz de no haberse perdido aquel momento tan importante, pero la incertidumbre de ser primerizo en la paternidad lo abrumaba.

-¿Aquí qué se hace? ¡Madre! ¡Guíame en lo que deba hacer! -exclamó con urgencia, volviendo la mirada hacia Frigga.

El semblante tranquilo de la reina lo calmó. Con una suave sonrisa, la reina le indicó que debía llevar a Peter con los sanadores. Ya habían preparado todo para ese momento, incluso con varios días de anticipación. Seguramente, el alumbramiento se había adelantado debido a la sorpresa de Peter “E” al ver a Thor regresar.

El rubio, cuyo cabello mostraba ya algunas raíces castañas, tomó a Peter en brazos con cuidado. Lo llevó hasta donde los sanadores lo esperaban y lo depositó con delicadeza sobre la mesa de trabajo, sin soltar su mano en ningún momento.

-Pase lo que pase, aquí me quedaré -dijo Thor con voz firme, sus ojos fijos en los de Peter. Apretó suavemente su mano, transmitiéndole toda la seguridad que podía-. Te lo prometí, y ahora te lo cumpliré. Volví porque no podía dejar de pensar en ti, esperando a nuestro bebé.

-Tranquilo cariño... - Dijo Peter mientras abría el mismo sus piernas mientras veía como las sanadoras le iban quitando la ropa de abajo- solo piensa que bebé ya nos quiere conocer...

A diferencia de Peter, el rubio nunca había estado presente en un parto. A pesar de haber leído sobre el tema durante los meses de espera, nada de eso lo había preparado realmente para este momento. Apenas sabía que, al principio, el bebé tenía el tamaño de una almendra y que, con el tiempo, había crecido hasta alcanzar el tamaño de una naranja. La mezcla genética de su hijo solo aumentaba las incógnitas y su incertidumbre.

-¿Qué tengo que hacer? -preguntó con evidente nerviosismo, buscando una guía clara entre los sanadores.

Una de las sanadoras se acercó con calma y le explicó que su papel principal sería apoyar a Peter. Le indicó que debía permanecer a su lado, sosteniendo su mano, ayudándole con el sudor si era necesario, y brindándole tranquilidad. También le informaron que el parto sería natural, como era costumbre para Peter, y que él tendría que pujar cuando llegara el momento adecuado.

Con delicadeza, otra sanadora le ofreció a Peter una bebida en un plato hondo. Explicaron que la poción ayudaría a reducir el dolor sin adormecerlo por completo, permitiéndole estar plenamente consciente durante el alumbramiento.

Peter miró con cierta desconfianza la bebida que le ofrecieron, pero finalmente asintió y abrió ligeramente la boca para dar unos pequeños sorbos. El efecto fue casi inmediato, calmándolo un poco. El dolor en su parte baja comenzó a disiparse, lo que le permitió recuperar algo de compostura.

El mayor observó con atención cada indicación, tratando de reprimir su nerviosismo. Aunque no podía ocultar su preocupación, la determinación de estar allí para Su Omega era más fuerte que cualquier duda.

-¿Empiezo a empujar...? -preguntó con voz temblorosa, dirigiéndose a una de las sanadoras.

La mujer, que ya estaba preparada, se posicionó al frente de él y le abrió ligeramente más las piernas. Con una señal afirmativa, le indicó que podía comenzar a hacerlo.

Peter desvió la mirada hacia Thor, quien no soltaba su mano ni por un segundo. Aunque el dios asgardiano se esforzaba por transmitirle seguridad, Peter no podía evitar sentir una profunda angustia en el pecho. Tenía miedo de volver a perder un bebé, si eso pasaba no podría vivir después de eso...

Con esfuerzo, comenzó a empujar poco a poco, ejerciendo toda la presión que podía. Mordía sus labios para evitar alzar la voz, mientras apretaba con fuerza tanto la mano de Thor como las sábanas de la mesa.

El tiempo parecía extenderse interminablemente. Aunque la poción había reducido el dolor, Peter sentía cómo sus piernas comenzaban a dormirse. La debilidad se apoderaba de él, y en su mente solo podía imaginar la cantidad de sangre que probablemente estaba perdiendo.

De repente, el sonido más esperado llenó la habitación. El débil y claro llanto de un bebé. La cabeza del pequeño por fin estaba saliendo, un indicio de que el momento culminante estaba cerca. El esfuerzo y el dolor parecían desvanecerse brevemente ante la emoción de aquel sonido que marcaba el inicio de una nueva vida.

La escena impactaba al ahora castaño mayor de una manera que jamás habría imaginado. Ninguna batalla, por brutal que hubiera sido, había logrado erizarle la piel de esa forma. Más tarde, Frigga explicaría que era una combinación del miedo a lo desconocido, la ansiedad por la paternidad y la impotencia de no poder aliviar el dolor de Peter, lo que hacía que aquel momento resultara tan abrumador para Thor.

Thor hizo todo lo posible por apoyar a Peter, aunque en ocasiones se encontraba repitiendo sin darse cuenta las mismas indicaciones que daba la partera. Pero cuando el llanto del bebé llenó la habitación, todo lo demás desapareció. Ni siquiera el apretón firme de Peter en su mano logró apartarlo del asombro. Sus ojos estaban clavados en la pequeña ser que acababa de llegar al mundo, llorando con fuerza, pateando enérgicamente y manteniendo sus diminutas manos cerca de su cuerpo.

Con rapidez, los sanadores cortaron el cordón umbilical y limpiaron a la recién nacida antes de colocarlo en el pecho de Peter. Thor recordó haber leído en alguna revista sobre el método del “abrazo canguro”, que ayudaba al bebé a sentirse seguro después de dejar el vientre materno. Al instante, los llantos se calmaron. Fue solo cuestión de segundos, pero para Thor, el tiempo pareció detenerse. Todo parecía cobrar sentido mientras observaba a Peter sosteniendo a su hija en brazos.

-Mi pequeña, mi niña -murmuró con voz emocionada, inclinándose para besar la frente de la recién nacida, impregnándose de su delicado aroma.

Peter cerró ligeramente los ojos mientras acariciaba la pequeña espalda de su bebé recién nacida. Luego, dirigió una mirada de reojo al rubio, regalándole una sonrisa cargada de ternura.

-Tuvimos una bebé... -dijo suavemente, como si no pudiera creerlo del todo aún.

Sin embargo, aquel momento de calma fue interrumpido por Frigga, quien se acercó con ternura para sostener al bebé.

Peter estuvo a punto de detenerla, hasta que escuchó las palabras que lo dejaron helado.Con voz serena pero firme, les recordó que todo aún no había terminado. Al mirar el vientre de Peter, quedó claro venía un segundo bebé.

-Esto aún no termina, falta otro bebé

Peter parpadeó sorprendido, llevándose la mano al vientre con incredulidad mientras el impacto de la noticia lo invadía.

-¿Qué? ¿Cómo que otro...? ¡Ahh! ¿¡Son dos! ?

El asombro no le dio mucho tiempo para reaccionar antes de que una nueva ola de construcciones lo embargara, comenzó a empujar de nuevo, sintiendo cómo su fuerza se desvanecía poco a poco.

Sus uñas se aferraron con fuerza a la Sabana ahora Roja por la sangre, mientras la mayor parte de su energía recaía en la mano de Thor, quien apenas parecía soportar la presión. Enchanted podía escuchar las motivaciones y palabras de aliento de la partera, aunque apenas y podía procesarlas mientras seguía esforzándose al máximo.

Pasó unas dos hora más hasta que, finalmente, todo terminó. Ahora no solo tenía una, sino dos hermosas criaturas en sus brazos. Gemelos, o quizá mellizos. No sabía,nunca se hizo Unn cheque médico, No importaba, porque lo único relevante era que estaban ahí, con él.

Más tarde, Peter fue trasladado a la habitación que compartía con Thor, y aunque los sanadores apartaron brevemente a los bebés para bañarlos, rápidamente los trajeron de vuelta. Ambos estaban envueltos en telas especiales, suaves al tacto, y descansaban a su lado en la cama.

-Son tan lindos... -murmuró Peter, recostado mientras los observaba con adoración.

Thor, a su lado, no podía apartar la mirada de ellos tampoco.

-Son como tú, amor... -respondió el dios, con voz baja y cálida.

Aunque apenas eran unos recién nacidos, ya mostraban pequeños rasgos distintivos. La niña tenía un poco de cabello dorado que recordaba al de Thor, mientras que el pequeño varón lucía unos cabellos castaños y un lunar rojizo justo entre sus cejas, detalle que Peter no pudo evitar acariciar con ternura, era idéntico a el antes de la radiación que hizo el cambio en sus color de cabello y ojos...

Esa noche, el palacio reposaba en un extraño silencio. Todos dormían, menos Peter, que descansaba con los bebés dormidos a su lado, en una acogedora cuna, mientras contemplaba el techo con aire ausente.

Thor entró al cuarto con pasos silenciosos, observándolo con detenimiento. Durante días había soñado con ese momento: verlo tranquilo, con sus hijos, con vida... con él.

Peter ladeó el rostro al sentir la presencia del asgardiano. Una sonrisita ladeada apareció en sus labios.

-¿Vas a quedarte ahí parado toda la noche o vas a venir a abrazarme?

Thor no necesitó más. Caminó hacia la cama, sus ojos encendidos por algo más que ternura. Se inclinó, con cuidado, y sus labios rozaron los de Peter.

//Como esta historia no es +18 Lo demás no hace falta describir. Solo diremos que el crujido de sábanas, suspiros contenidos, y varios gemidos se hicieron presente esa noche...

// Porque claro Thor no tuvo a los gemelos a el no le duele....//Aunque Peter también tuvo algo de culpa, o sea deten al depravado sexual que tenes entre las sabanas... En fin.

Pasaron varios días, y el palacio fue adornado con flores etéreas, guirnaldas doradas y telas que flotaban con la brisa. Se celebraba el nacimiento de los hijos del príncipe. Después de mucho, por fin Asgard se Regocijaba después de tantos años, al fin tener descendientes Sobre la familia real.

La gran sala se llenó de música, luces y mucha comida. Todos los reinos cercanos enviaron regalos. Incluso los elfos dorados enviaron una cuna flotante hecha de cristales lunares.

Thor subió al estrado, con uno de los bebés en brazos, mientras Peter cargaba al otro, radiante con un traje verde con toques rojos y dorados que le abrazaba suavemente el cuerpo.

-Hoy celebramos el nacimiento de mis hijos.

La voz de Thor retumbó con fuerza y orgullo

-. A partir de ahora, Asgard tiene a dos nuevas estrellas que guiarán nuestro futuro. Ellos son: Revna Rubi Thordottir, Hija mayor, y nuestra futura reina de Asgard

Dijo Thor, mientras alzaba en sus brazos a la pequeña bebé. acto seguido Peter habló.

- y el pequeño Rune Damian Thorson.. Quien Acompañara a su hermana en la gobernanza de Asgard.

Todos aplaudieron con emoción. Después vino la comida, el banquete, las copas chocando en brindis infinitos. Los bardos cantaban canciones nuevas, dedicadas a los pequeños.

En medio del baile, Thor tomó la mano de Peter y lo condujo al centro del salón.

-Baila conmigo.

-¿Así?

Peter sonrió, algo tímido mientras se apoyaba en su pecho, Peter podría ser un experto en los bailes “exóticos” o mejor dichos “Sensuales” pero bailar una pieza de vals, no, eso si lo hacía tener dos pies izquierdos.

- Estoy un poco adolorido aún...

-Entonces solo apóyate en mí

dijo el rubio, besándole la frente.

Los dos giraron suavemente, como si el mundo a su alrededor se hubiera detenido. Antes sus ojos El resto del salón se desvaneció , dejando solo la imagen de ambos, mirándose, conectados más allá de las palabras.

De manera despreocupado el menor empezó a cantar, Peter amaba cantar... Era su sueño frustrado, que las adicciones y problemas en su pasados acabaron con su mula carrera musical.

-So this is love, hum So this is love,So this is what makes life divine.

-I’m all aglow, hum, And now I know “and now I know” ,The key to all heaven is mine.

-My heart has wings, hum, and I can fly, I’ll touch every star in the sky, So this is the miracle, That I’ve been dreaming of. Hum, hum, So this is love

Thor amaba esa voz, esa Dulce pero áspera voz de su amado, el podría elegir escuchar a Peter cantar, que beber el mejor vino añejo del universo.

-Estoy cansado

susurró Peter, apoyado en el pecho de Thor, ya medio adormecido.

El dios lo cargó sin esfuerzo, Lo llevó a la habitación donde dormían los bebés, dejando que la fiesta continúe, pero sin ellos.

Lo arropó con cuidado, colocando una cobija sobre sus hombros, y luego se arrodilló a su lado.

-Peter...

murmuró, rozando su frente con la del menor

- Eres mi destino, lo supe desde la primera vez que te vi en ese tubo bailando. Eres mi fuerza... y ahora eres el alma de esta familia.

Peter lo miró a través de sus pestañas, con una ternura serena.

-¿Y eso qué quiere decir?

Thor sacó una cajita de madera rúnica, pequeña pero brillante por dentro. La abrió con suavidad.

-Que quiero que estés conmigo por siempre. No como príncipe, no como padre solamente. Como mi compañero eterno. ¿Aceptarías mantener esta unión ante los dioses y los nueve reinos?

Peter se quedó en silencio unos segundos. El brillo de sus ojos ya no era por el cansancio, sino por las lágrimas que amenazaban con salir.

-¿Eso fue una propuesta de mantenimiento...?

bromeó, y luego rió

- Claro que acepto, grandote.

Thor lo abrazó con fuerza, cuidando de no aplastarlo, mientras los bebés hacían ruiditos en su cuna, como si celebraran con ellos.

Apenas era el inicio de la historia de estos dos hombres... Y conociendo a ellos, tendrán aventuras y problemas... Y muchos hijos.

Créditos a : mi Partner de rolplay ☞Danthr3 ( Usuario de Wattpad)

y mi persona