Chapter 1
Narrador: El viaje continúa en un silencio tenso. Miray mira con desconfianza a la "Anónima", quien no ha dejado de darle indicaciones a Rayan. Abajo, el mundo está en ruinas, pero dentro de esa nave, por primera vez en mucho tiempo, hay una dirección clara. La nave aterriza y bajan todos.
Miray: -¡Hola, hola, Dante! Ya llegamos.
Dante: (Con apenas las fuerzas para alzar la mirada, llora) -Chicos, están bien... qué alivio.
Rayan: -Claro que sí, idiota, no somos unos inválidos como tú.
Mirco: (Golpea a Rayan) -¡Oye! No le hables así, él no está así porque quiso.
Rayan: (Se enoja) -Oye, te he perdonado muchas, ¡ahora sí no hay nada que me detenga!
Narrador: En ese momento entra la científica y dice:
Anónimo: -Conque tú eres Dante... estás hecho pedazos.
Dante: -Y tú eres... ¡Wooooooooo!
Todos: -¿Ahh?
Dante: -¡Euren! ¿De dónde sacaste a esta modelo? ¿Estamos en el cielo? ¿Ya me morí?
Rayan: (Se le pasa el enojo y se da un golpe en la frente) -Increíble. Está escupiendo sangre y todavía tiene energía para ser un idiota.
Mirco: (Sonriendo con tristeza) -Ese es nuestro Dante... ni un paso en la tumba lo hace madurar.
Anónimo: (Se acerca a la cápsula con una frialdad absoluta, ignorando el halago) -Soy la persona que va a decidir si mueres hoy o si te conviertes en algo que valga la pena salvar. Calla esa boca, "Dante". Estás perdiendo oxígeno cada vez que intentas ser gracioso.
Dante: (Haciendo un esfuerzo por sonreír) -Qué carácter... me encanta. Euren, cásate con ella... o que me cure y me caso yo...
Miray: (Le jala una oreja y dice) -¡Nada de casarse! Ella es muy grande para ti (está celosa).
Dante: -¡A-ay! ¡Miray, suelta! ¡Me vas a arrancar la oreja y es de lo poco que me queda sano! (Se ríe débilmente mientras tose).
Miray: (Con un aura oscura y jalando más fuerte) -Nada de casarse. Ella es demasiado mayor para ti, y tú estás demasiado ocupado intentando no morirte. Concéntrate en respirar, idiota.
Rayan: (Riéndose por lo bajo) -Míralo, se está muriendo y todavía tiene a Miray queriendo rematarlo por celos. Qué envidia me das, Dante.
Anónimo: (Mirando a Miray con una ceja levantada, totalmente indiferente a sus celos) -Si terminaste con tu escena de posesión, niña, me gustaría salvarle la vida. Cada segundo que pasan jalándole la oreja, sus pulmones se llenan de líquido.
Euren: (Poniendo orden) -¡Ya basta! Miray, suéltalo. Dante, deja de hablar. Ya puedes llevártelo a la sala médica.