Personalizar legibilidad
Aa

Everything With You Is Better, OS Larry Stylinson

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Louis tiene un novio. Harry tiene un novio. Pero ellos deberían ser novios. OS LT/HB, sin smut.

Genero:
Fantasy
Autor/a:
Kintsukuroi
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Sin Sentido


—Hola, ¿cómo estuvo el día? —Preguntó Adam a su novio Harry, ese martes por la tarde en el café de siempre.

—Bien. Hoy se completaron los cupos de mis tres clases, así es que estoy muy contento, —contestó, bebiendo su té verde.

—Eso es bueno, ¿cuántos alumnos me dijiste que eran?

—Quince por clase, cada clase tres veces a la semana.

—¿Y el resto del tiempo?

—Adam, ¿es en serio? Te lo he explicado como diez veces. Yo le hago yoga a alumnos que personal e individualmente se inscriben para incluir el yoga en su rutina, ya sea para complementar el gimnasio u otro tipo de actividad física. Y además de eso, soy profesor y preparador de yoga, lo que significa que preparo a otros para que sean, a su vez, profesores. ¿Se entiende?

—No mucho, pero da igual.

Harry lo quedó mirando con ganas de dejarlo solo. —¿Y tu día? —Prefirió cambiar el tema, y no hacerse problema.

—Lo de siempre. Gente que no se decide a comprar, gente desordenada, gente irrespetuosa... Pero así y todo, logré vender diez prendas.

—¡Eso es excelente! Me alegro mucho. —¿Te has sentido bien, después del resfriado del fin de semana?

—Sí, no fue nada importante.

—¿Hablaste con tu mamá?

—No, ¿por qué?

—Está de cumpleaños...

—¿Hoy? No lo creo, me acordaría.

—Bueno, debo irme. ¿Nos vemos el jueves?

—No puedo, pero el viernes hay una fiesta para despedir a la jefa se sección del departamento de deportes y hay que ir con acompañante. ¿Nos juntamos a las ocho? Te mando la dirección.

—¿Es formal?

—No, al contrario.

—Bien, nos vemos.

Harry dejó un beso en los labios de su novio y tomó el metro para llegar a su pequeña pieza, a unos diez minutos del centro de Londres.

Iba pensando en Adam. Sentía que el último tiempo las cosas iban de mal en peor. Era notoria la indiferencia de su novio, nunca recordaba las cosas que le decía, nunca parecía interesado. Llevaban un año juntos, y al parecer, su relación se había enfriado. ¿Estaba enamorado? No, no lo estaba. Sí se había encariñado mucho con Adam, lo quería mucho, pero siempre supo que eran muy diferentes, no les gustaban las mismas cosas, sus amigos nunca encajaron, sus familias tampoco. No era que le importara mucho, pero eran cosas que le hubiese gustado compartir.

Llegó a su pieza, que estaba en un tercer piso de un edificio de 12 pisos. Se había decidido por una pieza en vez de un departamento, porque sinceramente, de hacerlo, no hubiera tenido dinero para nada más. Los arriendos cerca del centro eran muy caros, y su pieza estaba muy bien ubicada. Además era un hombre muy sencillo, tenía lo básico y lo mínimo, intentaba cuidar su sueldo lo que más podía, sin llegar a ser tacaño. Se había independizado a los veinte, aunque sus padres lo adoraban y nunca le exigieron nada. Ahora, a sus treinta y tres, sabía perfectamente lo que era vivir solo, y llevar su pequeño hogar.

En cambio Adam, siempre quería gastar a manos llenas, aunque su sueldo era menor al de Harry. Vivía con su madre y por eso se daba licencias, aún a sus treinta años. Y eso a Harry le llamaba la atención. Nunca fue un tema que pudieran conversar, Adam por lo general evitaba hablar de ciertas cosas, y Harry, por no hacer problema, no insistía.

Se conocieron en un bar. Harry estaba ahí celebrando el cumpleaños de su mejor amigo, Zayn, cuando en la barra del lugar, Adam le había hablado y no pudo negar que sintió una gran atracción. Adam era muy llamativo, tenía una mirada como de cachorro dormido, que lo hacía parecer muy tierno, y un cuerpo que se notaba trabajado.

Esa primera noche, se dieron cuenta de que sus amigos no encajaban. Los amigos de Adam eran iguales a él, querían parecer gente adinerada, y miraban muy en menos a los demás. Apenas pudo, Zayn salió de ahí, quedando en verse con Harry durante la semana. Y Harry y Adam pasaron la noche juntos en la pieza de Harry, con gran desilusión de Adam, que esperaba un mejor lugar, un gran departamento en las afueras de Londres, en un piso veinte con una magnífica vista. Y no, se había encontrado con todo lo contrario.

Sin embargo, Harry le había gustado mucho. En la cama parecían llevarse mucho mejor que fuera de ella y eso era suficiente para él. Le daba un poco lo mismo que no les gustaran las mismas cosas, como fue descubriendo en el camino, por eso había decidido pedirle que fueran novios dos meses después de ser exclusivos. Y las cosas, según él, andaban de maravillas. Nunca ponía atención a nada, ni siquiera lo que hacía Harry, vivía sin preocupaciones. Se llamaba a él mismo, un espíritu libre.

Era igual con su familia, con sus amigos, con sus compañeros de trabajo. Lo único que no se le olvidaban eran las celebraciones ni los días de descuento en la tienda donde trabajaba. Nunca quiso estudiar y era bueno vendiendo cosas, por eso trabajaba en el retail. Muchas veces lograba convencer a la gente de llevar ropa o accesorios que no necesitaban.

Si le preguntabas cuál era el color favorito de su novio, o qué le gustaba cenar, no tenía idea. Solo sabía que no le gustaba mucho salir, y eso a veces fue un problema, porque no compatibilizaban tiempos ni actividades.

¿Por que entonces estaban juntos? Básicamente Adam no quería estar solo, y pese a todo se habían acostumbrado al otro.

El día viernes, Adam atendió a un tipo muy lindo, que buscaba ropa que no fuera formal, y aunque no era su área, lo ayudó. Logró venderle unos jeans, y una camisa con estampados en color verde oscuro.

—Mañana hay una celebración de este departamento en un hotel de acá del centro. Quizás te gustaría ir, es con acompañante, —dijo coqueteando.

—Me encantan las celebraciones. ¿A qué hora es? ¿No habrá problema en que vaya si no trabajo aquí?

—No te preocupes, solo di que vas de parte de Adam, y no va a haber problema. Pero por si acaso, puedes anotar mi número.

—Qué gran idea, déjame sacar mi teléfono.

El desconocido anotó el número de Adam, la dirección del hotel y la hora del evento.

Los dos quedaron con una grata sensación, como si hubiesen conocido a alguien especial.

El desconocido salió directamente a la universidad de Londres, donde era profesor de filosofía. Uno muy particular, todo lo encontraba relativo, nada era bueno o malo, correcto e incorrecto. En realidad, para qué darle tantas vueltas a las cosas. Eso le había traído un poco de problemas con su familia, amigos y su novio, con quien vivía hace dos meses, luego de estar seis de novios.

Era como si nada fuera importante y nada tuviera valor. Y de verdad lo creía y lo ponía en práctica. Le daba igual si era el día del cumpleaños de alguien, navidad o halloween. ¿Cómo era posible, entonces, que tuviera una pareja?

Es que su novio era muy precioso. Le encantaba mirarlo, era casi como un trofeo. Y se llevaban bastante bien, seguramente porque se veían poco. Tenían horarios muy distintos y a veces no coincidían en un par de días. Por eso habían decidido vivir juntos, para maximizar el tiempo. No estaban enamorados, los dos lo sabían, pero esperaban que mágicamente las cosas sucedieran.

El fin de semana llegó y con él, la tan esperada fiesta. Era en un hotel pequeño en el centro, y no se esperaba mucha gente, pero poco a poco se iba llenando el lugar.

Harry no estaba muy feliz, no le gustaba trasnochar y menos beber alcohol, pero se había hecho el ánimo por su novio, y Adam estaba feliz. Sobre todo por volver a ver al cliente desconocido. Sabía que había estado mal coquetear, pero no pensaba pasar más allá. Era algo inofensivo.

Contrastaba un poco la decoración tan seria, con los invitados tan informales. Las lujosas lámparas no se veían armónicas entre tantos colores y zapatillas.

—¿Te traigo algo para tomar? —Ofreció Harry a Adam.

—Un vodka.

—Bueno, ya vengo.

Cinco minutos después estaban sentados bebiendo, Adam su vodka, y Harry un vaso de agua.

Una media hora después, alguien, en medio de toda la gente, dio algo parecido a un discurso. Se hizo un brindis, y se llamó a todos a pasarlo bien hasta el amanecer. La barra estaría abierta hasta las cuatro de la mañana.

Pronto llegó el desconocido, y a Adam se le iluminaron los ojos.

—Llegó un amigo, te lo voy a presentar, —dijo levantándose.

A Harry le pareció extraño, ya que por lo general su novio no lo presentaba con nadie. Pero se puso de pie y puso su mejor cara.

—Harry, él es...

—Blake, mucho gusto, —se presentó sonriendo. —Él es mi novio, Louis.

—Harry, un placer.

Si alguien hubiese estado poniendo atención, se hubiese dado cuenta de que algo no estaba bien con esas parejas. El brillo de sus ojos estaba dirigido a la persona incorrecta.

Harry y Louis simplemente se sonrieron. Ninguno había visto a nadie con esa luz, con ese algo especial.

Adam y Blake solo estaban encandilados por la química que sentían, pero era suficiente.

—¿Quieres ir a bailar? —Preguntó Adam a Harry.

—No, estoy cansado. Hoy tuve una clase muy intensa.

—Puedo acompañarte, —dijo Blake. —No te molesta, ¿verdad? —Le preguntó a Louis.

—No, claro que no. Vayan y bailen mucho.

Adam y Blake se fueron conversando como si se conocieran desde siempre.

—¿No te gusta bailar? —dijo Louis, un poco nervioso.

—Me gusta, pero la verdad es que demasiada gente y tanta ruido me quitan las ganas.

—¡Me pasa igual! Pensé que era un tema de la edad, —rio feliz.

—¿Cuál edad? —Respondió Harry, también de buen humor. —¿Cuántos años tienes? ¿Noventa y nueve?

—Treinta y cuatro.

—¿Estás seguro? Diría que eres más joven...

—¿Soy mayor que tú?

—Sí, por un año.

—Tampoco se te nota. ¿A qué te dedicas? —Preguntó Louis.

—Soy profesor de yoga.

—Me encanta... Intenté alguna vez con el yoga, pero es mucho más difícil de lo que parece.

—Lo es, parece fácil. ¿Y tú qué haces?

—Preparador físico.

—Es broma, qué divertido. Cuéntame qué tienes que hacer.

—Muchas cosas. Evaluar, planificar y ejecutar programas de entrenamiento personalizados para mejorar la condición física, fuerza, resistencia y rendimiento de deportistas o personas en general, buscando maximizar su potencial y prevenir lesiones. Sé que suena a comercial de televisión, —respondió haciendo reír a Harry, —pero es una respuesta que tengo que dar muchas veces porque hay mucho desconocimiento.

—Te entiendo, y aunque sí sonaste a comercial, es una respuesta muy clara, me gusta.

—¿Quieres tomar algo? ¿Puedo traerte una bebida?

—Solo agua, por favor.

Louis sonrió. Volvió con dos botellas de agua. —¿No bebes?

—No, no me gusta, no va en sintonía con lo que hago. Ahora, puedo salirme de vez en cuando si quisiera hacer un brindis o algo así, pero por lo general es solo agua, o té, —respondió Harry. —¿Cuál es tu excusa?

—La misma. El alcohol deshidrata mucho, personalmente no le veo ningún beneficio.

Se quedaron conversando, muy cómodos, riendo mucho, hasta que la fiesta terminó y no se dieron cuenta.

En ningún momento se habían preocupado de sus respectivos novios, ni sus novios de ellos. Adam y Blake habían tenido largas conversaciones livianas, nada profundo ni muy importante, pero que les reafirmó la química que sintieron la primera vez que se vieron.

Todos lamentaron que la noche hubiese sido tan corta, pero era la realidad.

Louis y Blake se fueron hacia el sur en un taxi, y Adam junto a Harry, por el norte.

Harry dejó a Adam en su casa, y él se fue solo a su pieza. Estaba muy cansado, apenas se mantenía en pie.

Al llegar, se preparó un té de manzanilla y antes bebió más agua. Se puso su pijama que era solo un short corto, y se acostó a pensar en lo que había pasado esa noche. Conocer a Louis le hizo entender muchas cosas, por ejemplo, en lo ridículo que era estar con alguien como Adam. Y no es porque su novio fuera malo ni algo así, solo que realmente no congeniaban en cosas realmente importantes. No tenía miedo a estar solo, se llevaba bien con él mismo, entonces, ¿por qué estaba en una relación que no le aportaba?

Decidió dormir y dejar de pensar por unas horas, ya habría tiempo.

Adam, en cambio, nunca pensó en Harry. Solo veía entre sus brazos a Blake, y se le hacían agua las manos. Nunca había sentido una química así con alguien más, y es que se había dado cuenta de lo parecidos que eran, y de lo relajados que podían ser en todo tipo de temas. Ni siquiera recordaba bien de qué temas habían hablado, pero daba igual, no era importante, ¿a quién podría interesarle?

Era lo mismo que pensaba Blake, acostado en su cama, con Louis al lado. ¿Por qué la gente insistía en recordar cosas? ¿En hacer el ejercicio de poner fechas cursis? A él no le importaba, y Adam le demostró que no estaba equivocado. Se había sentido más acompañado mientras más hablaban, y tampoco se acordaba de gran cosa, seguramente eran cosas sin sentido, pero divertidas. Le había gustado la manera de reír y hablar de Adam, y definitivamente quería avanzar más. No creía en la fidelidad, simplemente hacías lo que te dictaba tu corazón en ese momento, y su corazón le decía que quería ser sometido bajo el cuerpo de Adam. Louis no tenía por qué enterarse, y si lo hacía, no pasaba nada. Las cosas no tenían por qué cambiar entre ellos, ¿verdad?

Y Louis, intentaba dormir, pensando en Harry, y en lo simpático que era, lo dulce y amable, tan preocupado y tierno. Conocerlo fue un golpe de agua fría y fresca en su cara, absolutamente le gustaría volver a verlo y poder conversar junto a un café, tal vez. O un té verde.

El lunes apareció y Adam fue a trabajar como siempre, al local del centro comercial, mientras Harry tenía clases. Blake tenía cátedra y Louis vería a dos posibles pacientes.

A la hora de almuerzo, Blake fue al centro comercial a ver a Adam, pero no lo encontró porque el vendedor iba a almorzar afuera con sus amigos. Intentó toda la semana, y no pudo dar con él. No le dio mucha importancia, solo quería saludarlo y de todas maneras, no tenía mucho más por hacer.

Adam había tenido la idea de ir hasta la universidad de Londres, pero era un sin sentido. Encontrar a alguien en ese lugar era muy difícil, y no estaba seguro de qué materia impartía Blake.

Louis, en cambio, el día jueves que tenía más horas libres, se dirigió hasta el centro de terapias donde trabajaba Harry.

—Buenas tardes, —saludó a la recepcionista. —Busco a Harry, no sé si está a esta hora.

—¿Sabes su apellido? Soy nueva y apenas estoy conociendo a todos.

—No te preocupes, Harry Styles, es profesor de yoga.

—¿Quién lo busca?

—Louis Tomlinson.

—Ya lo ubico, dame un minuto.

Pronto apareció Harry, sin poder creer lo que veían sus ojos. Louis se veía tan bien en buzo, la sudadera verde resaltaba sus preciosos ojos azules y el pantalón se ajustaba suavemente en las partes correctas.

—¡Hola! ¿Qué haces aquí? —Preguntó Harry con una gran sonrisa.

—Pensé si quizás tenías tiempo de un café, para seguir conversando.

—Sí, espérame un poco. Voy a buscar mi billetera.

Diez minutos después, estaban sentados en una cafetería casi al lado de donde trabajaba Harry.

—¿Cómo te fue hoy? Tenías dos pacientes nuevos, ¿cómo estuvo eso?

—Bien. Son pacientes con obesidad, no lo sabía. Pero tienen muchas ganas de empezar a entrenar y eso me pone muy feliz.

—Oh, qué bien. ¿Les costó mucho?

—No, porque es todo gradual y a su ritmo. Lo bueno es que son dos pacientes que comenzarán al mismo tiempo y que buscan los mismo...

—Entonces se acompañan, —completó Harry. —Creo que ese es un gran aliciente, no hacer las cosas solo.

—Estoy de acuerdo, sobre todo en temas tan complejos como el peso y la imagen.

—Es triste que sea así, tan complicado. Lo veo mucho en mis clases, personas que llegan con altas expectativas de quedar delgados haciendo yoga, cuando no es la finalidad. Solo quieren bajar de peso, casi de manera mágica, más aún cuando tienen personas atrás presionándolos o exigiéndoles. No debería ser un tema el peso del otro.

—Estoy de acuerdo contigo. Creo que solo si hay un tema de salud es diferente... Pero tampoco se puede obligar a alguien a someterse a un plan de adelgazamiento.

—Así es.

—Mejor dime cómo está tu papá, ¿le dieron el aumento de sueldo que esperaba?

—Sí, mi mamá me llamó temprano para contarme. Estaban muy felices, y yo me alegro mucho porque ahora podrán planificar vacaciones de verdad, y estarán más holgados. Mi papá ha trabajado mucho, ya era tiempo de que se reconociera su labor en esa empresa.

—Me contaste que era contador.

—Sí, ama los números. Lo malo es que no saqué su habilidad para las finanzas, —contó Harry, riendo.

—Pero no eres derrochador, o eso entendí... ¿Me equivoco?

—No te equivocas. Creo que el yoga me ha hecho ver las cosas con un poco más de calma. Siento que no necesito tanto ni tantas cosas...

—¿Dónde vives?

—Es un edificio de doce pisos. Yo vivo en una habitación, es una pieza de regular tamaño, con un baño, una pequeña cocina y mi dormitorio. Ni siquiera tengo living.

—¿En serio? ¿No te gustaría algo más grande? —Preguntó Louis, sorprendido.

—Si es para mi solo, está bien. Si pensara en vivir con alguien tendría que pensar en mudarme.

—¿Y vivir con Adam?

—Es un tema complicado, que he pensado mucho últimamente... Me encantaría contarte, pero ya debo irme. Se me pasó volando el tiempo.

—¿En serio ya pasó una hora? No lo puedo creer, siento que recién nos sentamos... ¿Puedo invitarte otro té, otro día?

Harry sonrió. —Me encantaría, pero solo si me dejas invitarte yo a ti...

A Louis se le secó la boca. —Claro que sí. Deberíamos darnos nuestros números, ¿te parece?

—Sí, tienes razón.

Compartieron la información y luego Louis se fue, no sin antes dejar a Harry en la puerta de su trabajo.

Al llegar la noche, y aunque Blake lo intentó, Louis no quiso estar con él. Se inventó una excusa, que estaba demasiado cansado y que mejor otro día. Blake entendió, aunque le pareció extraño. Louis no era un hombre que rechazara el sexo.

Y es que Louis no se sentía capaz de estar con su novio si sus pensamientos estaban muy lejos de esa cama, que poco a poco le parecía vacía y fría.

Una nueva semana llegó, y Blake se acordó de que tenía el número de Adam. Lo llamó a la hora de almuerzo y nada puede describir la alegría que sintieron al volver a hablar. Quedaron de juntarse al finalizar sus trabajos por ese día, en un bar.

Adam llegó primero, y pidió una cerveza mientras esperaba. Pronto apareció Blake, vestido de traje, y eso enloqueció a Adam.

—¡Qué bueno verte! —Dijo Blake, sentándose, y pidiendo un ron.

—Déjame decirte que el traje te queda muy bien, —contestó Adam, volviendo a coquetear.

—Gracias, ya sabes... Imposiciones de la universidad.

—Verdad que trabajas en una universidad. ¿De qué eres profesor?

—De filosofía, pero realmente no importa, no es relevante. Yo ya olvidé qué hacías en la tienda, ¿eres cajero?

—No, soy vendedor, pero tampoco es importante, no te preocupes.

—¡Salud por eso! ¡Por no tener que recordar estupideces!

—Qué alivio es eso, no estar pendiente de tanta información sin sentido y sin importancia.

—Es lo mejor, vivir libres, —aseguró Blake, empezando su segunda copa.

—¿Te gustaría ir a bailar? —Preguntó Adam, con una gran sonrisa.

—Creo que no quedaron dudas el día de la fiesta, me encanta. Sobre todo si tengo un buen acompañante.

—Va a haber una fiesta muy buena en un club a las afueras de Londres. Podríamos ir y pasar un buen rato.

—Vamos. Déjame anotar los datos, porque eso sí no me perdonaría olvidar.

Quedaron de acuerdo, y luego de unos diez minutos, se despidieron.

Esa noche, Blake no le insistió a Louis para pasar un buen rato en la cama.

De todas maneras, se hubiera encontrado con una negativa. Louis estaba muy ansioso, porque al día siguiente vería a Harry. Irían a una cafetería con muchas opciones de té, era el favorito de Harry.

Al llegar el nuevo día, a las cuatro de la tarde, se encontraron en el lugar acordado.

—Hola, ¿cómo estás? —Preguntó Harry, dándole un pequeño abrazo a Louis.

—Bien, algo cansado, ¿y tú?

—Igual. Hoy tuve una mañana muy intensa.

—¿Por algo en especial? —Preguntó Louis.

—Es uno de esos días donde se me juntaron tres clases durante la mañana. No me quejo, tengo los cupos llenos, pero sí fue demasiado. No tuve mucho tiempo de descanso entre cada clase.

—Me pasó igual, no pude recuperarme de un paciente cuando ya tenía dos esperando. Se me alargaron los tiempos y se me desordenó todo.

—Oh, eso es muy malo. Quizás deberías ir a descansar.

—¿Y perderme un té verde contigo? —Rio Louis. —Jamás.

Harry sonrió. —No me has contado sobre tu familia. ¿Quieres hacerlo?

—Claro que sí. Mis papás se separaron hace quince años. Los dos rehicieron sus vidas, pero nunca fueron padres afectuosos. Sí presentes, pero los gestos de cariño eran algo extraño y me acostumbré a eso. Con mis dos hermanos es igual. Hablamos de vez en cuando, pero no tenemos una relación cercana.

—¿Estás bien con eso?

—Sí. Como te digo, creo que me acostumbré y por eso soy tan poco demostrativo.

—A mi no me parece que poco demostrativo pueda usarse para definirte. Al contrario, creo que eres genuinamente afectuoso, preocupado y cariñoso.

Louis se sonrojó. —Mejor cambiemos el tema, me pongo nervioso... ¿Quieres contarme lo que pasa con Adam?

—Verdad que te iba a contar, —recordó Harry, empezando su segunda taza de té. —Llevamos juntos un año, nunca nos enamoramos, y creo que seguimos juntos por rutina. Últimamente me he cuestionado porqué seguimos juntos, si lo más importante no existe. Somos muy distintos, nos gustan diferentes cosas. Intento encontrar algo que nos una, y no lo encuentro y eso me pone mal...

—¿Por qué no viven juntos?

—Porque como te conté, vivo en una pieza, y Adam vive con su mamá. Vivir juntos era imposible, pero ahora lo agradezco. —¿Por qué vives con Blake?

—Qué difícil contestar eso... Creo que de alguna manera me sentía solo. Él sabe, y yo sé que no nos amamos. Nos vemos poco, tenemos horarios extraños, sobre todo yo, y el sexo es bueno. No sé si hay un real motivo, creo que no.

—¿Y has pensado en terminar? —Preguntó Harry, con delicadeza.

—Sí. Últimamente lo he pensado mucho.

—¿Y qué te frena?

—Un tema práctico. Donde vivimos es un departamento que paga Blake, porque el gana mucho mejor que yo. Tendría que ver dónde irme, no creo que me alcance un departamento y eso igual me pone un poco mal. Tengo ahorros, pero no los quisiera tocar para eso.

—¿Vivir en una pieza no es opción para ti?

—Nunca lo pensé hasta que te conocí. Me he dado cuenta de que apenas paso en el departamento, realmente no es mucho lo que necesito...

—¿Y cómo lo hacías cuando no vivías con él?

—Mis padres me ayudaban con la renta de un departamento, pero cuando me fui con Blake les dije que ya no necesitaba su ayuda.

—Mmmm... Puedo preguntar, si nunca te enamoraste de él, ¿por qué pensaste que ir a vivir juntos era una buena idea?

—En ese momento me pareció bien, y creo que fui ingenuo. De alguna manera pensé que el amor iba a aparecer mágicamente, —respondió Louis, sintiéndose como un tonto. —Además, no me veía mucho tiempo más estando de novio con alguien, no a mi edad...

—Entiendo... de verdad lo hago. Es lo mismo que me pasó con Adam, la única diferencia es que no vivimos juntos, porque no se podía. Pero si hubiésemos tenido dónde, lo más probable es que lo hubiéramos hecho.

—¿Tienes más tiempo? Podríamos ir a caminar.

—Hoy tengo tiempo, —aseguró Harry. —¿Quieres que vayamos al parque que está acá atrás?

—Es una buena idea. Vamos.

Harry pagó la cuenta y salieron. Caminaron mientras seguían conversando de todo lo que se les iba ocurriendo.

A eso de las ocho, y cuando el frío ya era mucho, decidieron que era buena idea terminar con su salida.

—Me encantó verte hoy, —dijo Louis.

—A mi también... Me gusta mucho que hablar contigo es tan fácil...

—Pienso lo mismo...

A esa altura, ya estaban casi susurrando.

Era inevitable acercarse un poco más de lo permitido.

Los dos sabían que no estaba bien, que era desleal con sus parejas, pero no pudieron evitarlo.

Se besaron.

Fue un beso con todas sus letras, un beso que era mezcla de intensidad y ternura, un beso que no querían terminar porque era el inicio de todo, o el final de una historia.

Pero se besaron.

A pesar de todo lo que podía significar, a pesar de la culpa que sintieron, a pesar de que quizás se arrepentirían de hacer las cosas de esa manera.

Se besaron.

Y al terminar, se miraron, con miedo, casi con ganas de salir arrancando y olvidar lo que había pasado. Pero no eran cobardes, de alguna manera tendrían que asumir lo sucedido, porque si de algo estaban seguros, es que habían tomado asiento para un viaje sin retorno.

Sin palabras se despidieron.

Louis no podía creer que esa tarde tan maravillosa había terminado con sus labios sobre los de Harry, esos labios que quiso morder desde la primera vez que se vieron. Llegó al departamento casi volando, y se encontró con Blake en la cocina.

—Hola, llegaste temprano, —dijo Louis, a modo de saludo.

—¿Sí? Si tú lo dices.

—¿Cómo estuvo tu día?

—Como siempre.

Louis se preocupó. —¿Pasa algo? Pareciera que estás molesto conmigo.

—No lo estoy, simplemente no entiendo por qué me estás evitando en la cama.

—Es solo que estoy muy cansado, Blake. Tengo nuevos pacientes, ha sido muy difícil organizarme, no creo que te cueste tanto entender.

—Nunca me rechazaste antes, a pesar de estar cansado.

—Creo que exageras. Parece que olvidas cuando tenías que planificar los exámenes finales en la universidad. Fueron muchas noches en que entendí que simplemente no estabas de humor. ¿Tanto te cuesta aceptar que no quiero?

—Te extraño, ¿puedes entenderlo?

—No lo hago, ¡nunca te ha importado!

—¡Pues ahora sí!

—Pero yo no quiero, y punto. No hay nada más de qué hablar, Blake.

—Merezco una explicación que no sea “estoy cansado”, Louis.

—No tengo otra. Si alguna vez te hubieras interesado en mi trabajo, podrías entenderme, pero como nunca te ha importado, no sé por qué te quejas.

—No quiero pelear contigo, —dijo Blake acercándose. —Dame un beso, ¿sí?

—No Blake. Ni un beso ni nada, voy a la habitación.

Louis se fue muy molesto, y una vez en ella, se sentó en la cama a pensar. Quizás el beso con Harry era el aliciente para poder irse de ese departamento que nunca sintió como propio. Tomó su portátil, y buscó lugares que se arrendaran. Los departamentos eran realmente caros si es que estaban bien ubicados. En cambio una pieza, era muy fácil de pagar. Habían algunas bastante amplias y con buen espacio.

Estaba pensando en su nueva vida, cuando apareció Blake en la puerta.

—Discúlpame. Tuve un día pesado y me descargué contigo.

—No te preocupes, yo entiendo, —contestó Louis, aún molesto.

—No quiero que estemos mal... Sé que me he portado como un idiota, pero te prometo que no volveré a insistir. Voy a respetar tus tiempos, ¿está bien?

—No lo está. ¿Sabes, Blake? Creo que lo mejor es que esto se termine.

—¿De qué estás hablando?

—Que lo nuestro llega hasta aquí. Solo te voy a pedir que me dejes quedar hasta el fin de semana para poder encontrar un lugar...

—¿Terminar? ¿Lo nuestro? ¿Y por qué?

—No nos engañemos, Blake. Lo nuestro nunca ha sido importante para ti, nunca te enamoraste de mi ni te interesaste por mis cosas. No es sano que sigamos juntos.

—No sé de qué mierdas hablas. ¿Otra vez vas a empezar con que son importantes las fechas, los aniversarios, y todas esas estupideces?

—No son estupideces, es interesarte por las cosas que son importantes para tu pareja. ¿No se trata de eso?

—¿Pero por qué es necesario? Es más fácil vivir sin preocupaciones de más, no sé cuál es tu problema con eso. ¿Por qué no puedes ser más como Adam?

Y Louis palideció.

Y Blake se dio cuenta muy tarde de lo que había dicho.

—¿Adam? ¿Es en serio? ¿Me estás reclamando y comparando con un tipo al que recién conoces?

—Lo hago, porque él me entiende.

—¡Entonces vete con él!

—No lo haré, voy a traerlo aquí.

—¿Y entonces? ¿Todas tus quejas eran qué? ¿Una farsa?

—No es farsa querer tener sexo con mi pareja.

—¡Pensando en otro!

—Son detalles.

—¡Detalles! Blake, piensa en lo que dices, por favor... No puedo creerlo.

—No te he engañado si es lo que piensas.

—¿No? ¿Seguro?

—Solo creo que me atrae demasiado, y que me gustaría intentarlo con él. Claramente tenemos mucho más en común que nosotros.

—Quédate con él, entonces.

—Puedes quedarte hasta el domingo, si aceptas que tengamos sexo.

—¿Es una broma?

—No lo es, ¿qué tiene de malo? Es solo sexo, los dos lo disfrutamos, no sé porqué hay que escandalizarse.

—Pues no, Blake. No me voy a acostar contigo, nunca más.

—Entonces vete.

Louis se quedó en silencio. Era tarde, ¿a dónde iría a esa hora?

Sin decir nada más, Louis se levantó y ordenó sus cosas en su maleta que afortunadamente era bastante grande. Media hora después, salía del departamento, con rumbo desconocido.

Blake se arrepintió de lo que había hecho, pero no iba a dar un paso atrás. De verdad no entendía porque no podían tener sexo si era algo tan divertido y placentero. Louis era un gran amante, siempre lo hizo sentir increíble, y estaba seguro de que así eran todas las parejas. Se sentía mal de pensar en que había echado a Louis prácticamente a la calle, pero bueno. No era su problema realmente.

Louis intentaba mantener el calor debajo de su chaqueta que no lo abrigaba mucho. Caminó hacia un hotel, y casi se cae cuando le dijeron el valor de una pieza por noche. Tomó un bus a un lugar más alejado del centro, y lo mismo.

No quería llamar a Harry, pero finalmente su desesperación era más grande. Iba a ser medianoche, y él estaba en la calle.

¿Louis?—Habló un dormido Harry. —¿Estás bien?

Blake me echó del departamento y no tengo dónde ir... ¿Puedes ayudarme?

¿Dónde estás?

Cerca de la biblioteca.

Toma un taxi, estás muy cerca. Te mando la dirección.

Gracias.

Louis llegó en apenas diez minutos al edificio. Estaba Harry esperándolo en la entrada.

—¿Qué pasó? ¿Estás bien? No, no me digas nada, subamos y me cuentas, ¿sí?

Louis solo lo miró con agradecimiento.

Apenas llegaron, Harry sirvió una taza de té para cada uno, y se sentaron en la cama a conversar.

—Me reclamó que estos últimos días no había querido acostarme con él, y me dijo algo que me dejó helado. Me comparó con Adam...

—¿Con Adam? ¿Y por qué?

—Porque básicamente, él lo entiende. Es igual de relajado, no le importa nada... En cambio yo siempre ando preocupado y pendiente de las cosas...

—¿Y cómo te sientes?

—Mal... Es decir, no quería que las cosas terminaran así, como sea compartimos el mismo techo por dos meses... No era la manera de hacerlo...

—¿Existe una manera de terminar con una relación?

—No lo sé...

—¿Puedo saber por qué no querías acostarte con él?

—Simplemente ya no daba más, dejé de sentirme atraído por él. En un momento su manera de ser tan relajada empezó a afectarme, necesitaba más sustancia, alguien que fuera un poco más concreto. No lo sé... Estoy confundido...

—Es normal que lo estés, y quizás es mejor que descanses. Mañana hay que ir a trabajar, y tienes un paciente nuevo.

Louis sonrió.

—Voy a lavarme los dientes.

—Ven, déjame mostrarte el lugar. Esta es la habitación, y este es el baño. Lamentablemente tengo solo una cama, y es pequeña. ¿te molesta dormir conmigo?

—¿Estás loco? Al contrario...

—¿Crees que debemos hablar? —Preguntó Harry, con un poco de temor.

—Sí, hay que hacerlo... Hagámoslo...

Y sin dudar volvió a besar a Harry, no solo en su boca, también en sus mejillas, en su cuerpo, en sus manos. Acarició su espalda, su pecho, sus piernas hasta donde alcanzaba, desesperado por tener más de un Harry que estaba ardiendo de deseo y también impaciente. Sus ropas fueron quedando olvidadas en algún lugar del piso de madera, al igual que sus temores.

La cama de Harry tenía el tamaño perfecto para sus cuerpos, y pudieron notarlo una vez que todo había acabado.

—¿Estás bien? —Preguntó Louis.

—No... No lo estoy. Soy un maldito infiel...

Louis había olvidado que existía Adam.

—Lo siento, —dijo Louis, besando la espalda de Harry.

—No es tu culpa... Y no estoy arrepentido, pero no puedo evitar sentirme mal.

—Lo sé... Te entiendo.

Harry se dio vuelta, para quedar frente a Louis, y lo besó con toda propiedad, mientras se subía encima y empezaban una vez más.

En la mañana no querían levantarse, se habían desvelado demasiado y sus ocupaciones los necesitaban alertas. Tomaron mucha agua y mucho té verde, y salieron camino a sus trabajos.

Se despidieron con un sentido abrazo.

A la hora de almuerzo, Harry recibió una llamada de Adam, que extrañamente lo invitaba a tomar un café.

Harry suspiró, pero fue camino a encontrarlo. La mañana estuvo complicada, apenas lograba coordinar sus movimientos, pero ya había pasado lo más difícil.

Se sentó a esperar, y pidió un vaso con agua por mientras llegaba Adam. Cinco minutos después lo vio.

—Hola, esto sí que fue sorpresa, —saludó Harry.

—¿Por qué? ¿No somos novios?

—Nunca quieres salir conmigo por un café.

—Hoy amanecí con ganas de tomar uno.

Harry estaba perplejo.

—¿Quieres hablar de algo en especial?

—Sí. Me gustaría que viviéramos juntos, ¿qué te parece la idea?

—¿Qué?

—Vivir juntos.

—Creo que no es buena idea.

—¿Por qué no? Podemos vivir en tu pieza.

—Odias donde vivo, no te entiendo.

—Eso era antes, ahora puedo tolerarlo.

—Déjame adivinar, —dijo Harry, entrecerrando los ojos. —Tu mamá te echó de la casa, ¿verdad?

—Y no sé qué hacer. Tú eres mi novio, debería poder apoyarme en ti.

—Yo quería hablarte de eso. Adam, yo no puedo seguir contigo, lo nuestro se tiene que acabar...

—¿De qué hablas? Te digo de vivir juntos y tú me sales con que hay que terminar, no entiendo qué pasa.

—No hay mucho que entender. Somos muy diferentes, no te interesa nada de lo que hago, todo te parece exagerado. Y yo necesito otras cosas, alguien que de verdad se interese por lo que me pasa. Sé que no soy lo que buscas ni lo que necesitas, soy muy poco relajado para ti, no sé porqué vivir juntos o seguir con esta relación sería una buena idea.

—Harry, estoy en la calle.

—No puedo ayudarte, lo siento.

—Recíbeme por esta noche aunque sea.

—Hay una hostal a tres cuadras del centro comercial, tiene precios económicos. Puedo ayudarte a pagar una noche.

—¿Es en serio? ¿No sientes un poco de cariño por mí?

—Claro que sí, pero no te voy a dejar dormir conmigo. Sabes que mi cama es solo para una persona.

—Nos podemos acomodar.

—Pero yo no quiero acomodarme contigo, ¿no lo entiendes? Para mí lo nuestro ya terminó, Adam.

—Harry, no me hagas esto...

—Te estoy ofreciendo toda la ayuda que puedo., dime si la tomas o no.

—Está bien... Pero por favor, no termines conmigo...

—Adam, no voy a hablar más sobre este tema. Se acabó y ya, no insistas.

—¿Hay alguien más?

—Claro que no. Ya te di mis razones, y tú no puedes darme ni siquiera una para quedarme.

—Te amo...

—No es verdad, nunca logramos enamorarnos y nunca fue un problema para nosotros. No sé por qué ahora te importa. Si me buscaste para que te ayudara, lo siento. No puedo hacerlo más que ofreciéndote pagar una noche en una hostal.

—¿Y después qué haré?

—¿Por qué tu mamá te sacó de la casa? ¿Qué hiciste?

—Nada... —Mintió, Adam. —Quizás solo tuvo un mal día.

—¿Por qué no intentas hablar con ella?

—No quiere volver a verme...

—Estoy seguro de que algo hiciste.

—Yo... Le robé dinero...

—¿Qué? ¿Cómo te atreviste?

—Lo necesitaba, tú no lo entenderías.

—Claro que no. Tu mamá ha sido más que un ángel contigo y tú le pagas así... ¿Por qué lo hiciste?

—Da lo mismo... Creo que fue injusta, no era tanto dinero tampoco.

—Te pasas, Adam, —dijo Harry levantándose. —Dime si aceptas mi ofrecimiento o no, debo irme.

—Está bien, lo acepto.

—Vamos entonces.

Harry y Adam caminaron en silencio hasta la hostal, donde una vez que llegaron, Harry dejó pagada una habitación hasta el siguiente día. Luego de eso se fue a trabajar.

Al llegar la noche, Harry encontró a Louis esperándolo afuera de su pieza.

—¿Llevas mucho rato esperando? Olvidé que estabas acá... No fue un día fácil, lo siento.

—No te preocupes, entiendo que me olvides...

Harry arrugó el entrecejo. —¿A qué te refieres? ¿Por qué dices eso?

—Olvídalo, me estoy portando como un idiota y es lo que menos te mereces.

—Hablemos con una taza de té, mejor. Estoy hambriento, ¿Quieres que pida algo? ¿Pizza?

—Lo que quieras, —respondió, por fin, sonriendo.

Entraron a la pieza, y Harry de inmediato pidió la pizza, mientras ponía el agua a calentar y se cambiaba la ropa, sin ninguna vergüenza.

Louis solo podía mirarlo con la boca abierta. —Podría vivir anclado a tu cuerpo... —Susurró para sí mismo, pero Harry lo escuchó, y rio.

—¿Sí? ¿Estás seguro de lo que dices?

—Totalmente. Yo voy a recibir la pizza, no puedes aparecerte así en la puerta.

—¿No puedo? ¿Estoy muy mal presentado?

—Te van a querer comer con los ojos, Harry.

—¿Así como tú?

—Sí... Así...

Justo llamaron a la puerta, y Louis recibió, mientras Harry servía las tazas.

—Cuéntame qué te pasó, —pidió Harry, comiendo el primer trozo de pizza.

—Te vi con Adam... Entrando a una hostal, y yo... Me sentí tan tonto, porque ustedes están juntos y yo no tengo derecho a nada, pero me dolió...

—Ya veo. Bueno, puedo decir muchas cosas, pero lo más importante, y quiero que lo entiendas, es que jamás me acostaría con los dos al mismo tiempo. Con Adam no he estado desde la noche en que te conocí, y hoy entramos en esa hostal, porque le pagué una habitación hasta mañana. Su mamá lo echó de la casa y no tenía donde estar esta noche.

—Perdóname por ser un estúpido... No quise pensar mal de ti, y lo hice.

—Está bien, no tenías como saber.

—Encontré una pieza a dos cuadras, mañana me puedo mudar.

—¿En serio? ¿Y estarás bien en una pieza?

—Anoche que estuve contigo aquí, si bien al principio me pareció muy pequeño el lugar, entendí que realmente no necesito más. El tiempo libre que tengo es poco, sería casi para llegar a dormir.

—Así es. No es necesario tener grandes espacios, no cuando uno vive solo.

—Cómo se tomó Adam lo de terminar?

—Mal, quería que lo dejara dormir acá. Insistía en no terminar, pero ahora estoy seguro que fue porque no tenía donde más ir.

—Es muy extraño. No te conté. pero Blake me dijo que se lo iba a llevar a vivir con él...

—¿Es en serio? ¿Ellos tenían algo?

—Según Blake no, pero me dio la impresión de que algo había. Es decir, no te llevas a vivir a alguien, con quien no tienes nada y al que conoces hace poco, a tu departamento sin que tengan algo, aunque sea sin nombre.

—Pienso lo mismo. Está todo muy raro.

Dejaron la mitad de la pizza en su caja, y fueron a lavarse los dientes. Una vez en la cama, con lo cercano de sus cuerpos, era inevitable sentir ganas de un poco más. Y ninguno podía evitar, ni quería hacerlo, lo que se había vuelto casi un ritual para los dos. Estar tan juntos, que separarse dolía.

—No nos podemos desvelar... No de nuevo... —Decía Harry bajo el cuerpo de Louis, ya sudando.

—Tu culpa... ¿Cómo puedes ser tan... tan...? No sé cómo describirte, —respondió Louis, besando toda la piel desnuda de Harry.

Desde ahí las palabras murieron, simplemente se transformaron en gemidos y susurros.

Y luego de haber dado rienda suelta a sus deseos, la parte que más les gustaba. Acurrucarse, abrazarse y besarse antes de dormir profundamente entre los brazos del otro.

Al día siguiente, Louis se mudó. Ninguno se atrevió a decir que no querían que eso pasara. En apenas dos días se habían acostumbrado al otro de manera casi obsesiva.

Sin embargo, de alguna manera también pensaron que era una buena idea, mientras las cosas decantaban un poco, y entendían que había pasado mucho en sus vidas en tan poco tiempo.

Esa noche durmieron separados, pero en la siguiente, Louis apareció en la pieza de Harry.

—¿Me invitas una taza de té? —Preguntó sonriendo, y Harry jamás podría negarle eso a esa sonrisa tan hermosa.

—Las que quieras...

Casi un mes después, Harry invitó a Louis a una pequeña fiesta en el departamento de uno de sus amigos, a quien no había visto hace mucho, producto de todos los acontecimientos ocurridos las últimas semanas.

—¡Hey! Por fin te veo... —Dijo Zayn, abrazando a Harry con fuerza.

—Han pasado cosas, ya te contaré. Pero primero, déjame presentarte. Zayn, él es Louis.

Se dieron la mano y sonrieron.

—¿Puedo traerles algo para tomar? —Preguntó Louis.

—Una cerveza para mí, por favor, —respondió Zayn.

—Enseguida.

Pronto volvió Louis con la cerveza y una botella de agua.

—Voy a estar en la cocina, —avisó. —Me encontré con un viejo amigo, no lo puedo creer.

—¿Con quién?

—Con Liam.

—¿Liam, mi novio? —Preguntó Zayn. —Siempre me hablaba de su amigo Louis, ¡no puedo creer que seas tú!

—Este mundo es muy pequeño, nos vemos más tarde, —dijo Louis, cerrándole un ojo a Harry.

Y Harry solo sonrió.

—¿De qué me estoy perdiendo? —Preguntó Zayn.

—Muchas cosas, pero sentémonos, porque esto es para largo.

Mientras Harry y Zayn conversaban contándose sobre lo último que les había pasado, Liam y Louis recuperaban el tiempo perdido en la cocina.

Fue una noche muy agradable, donde Louis se integró sin problemas a los demás amigos de Harry, por lo que conversó mucho y se rio más.

Ese amanecer, una vez más los encontró envueltos y desnudos en la cama de Harry.

Como siempre debió ser, porque eran la pieza del rompecabezas que les faltaba, porque en adelante todo iría mejor.

Un mes después, decidieron vivir juntos, arrendaron un departamento bastante cerca del centro, y a un buen precio. Entre los dos no se notaba tanto el gasto, menos porque eran una pareja que cuidaba de sus finanzas.

Unos días después, Louis se encontró con Blake, caminando por la ciudad.

—Hola, tanto tiempo, —saludó Blake.

—Hola, ¿cómo estás?

—Te extraño, ¿sabes? La verdad es que nunca pensé decirlo. No he querido buscarte, porque sé que no tengo nada nuevo que ofrecerte, y tampoco pensé que realmente me importaras... Y también, necesito que me perdones por haberte echado del departamento de esa manera, me equivoqué.

—Gracias por decirlo, pero no era necesaria una disculpa. De todas maneras, salir del departamento fue lo mejor para mí. Estoy con alguien con el que tengo mucho en común, casi todo en realidad, y lo que pasó solo aceleró las cosas.

—¿Ya estás con alguien? Qué rápido me olvidaste...

—No había mucho que olvidar, Blake, lo sabes... ¿Y Adam? Me quedé en que lo ibas a llevar al departamento.

—Simplemente no funcionamos. Él es tan poco profundo, todo le da lo mismo, que no sé... Nunca pensé decirlo, pero me molesta que no se comprometa. Y de todas maneras, Louis, no es algo que quiera conversar contigo.

—Ahora pareces molesto, y no es necesario. Yo estoy bien, feliz, tranquilo, y espero que pronto puedas estar como yo. No tiene precio. Cuídate, nos veremos por ahí...

Blake se quedó con la palabra en la boca. Su ex novio tan bonito ya no le pertenecía, y cómo se odiaba por eso.

Por esos mismo días, Harry se encontró con Adam, que andaba de la mano con un chico bastante menor.

—Adam, te ves bien, —dijo Harry, dándole un pequeño abrazo.

—Lo estoy. ¿Y tú?

—Muy bien, muy feliz.

—Déjame presentarte a Sammie, también trabaja en la tienda.

—Mucho gusto, soy Harry. ¿Está todo bien?

—Sí, creo que de alguna manera aprendí la lección con lo que le hice a mi mamá... Pero está bien, ahora vivimos juntos en una pequeña pieza.

—Entiendo, bueno. Espero que les vaya muy bien, debo irme. Fue un gusto verte, —se despidió Harry con otro abrazo.

Esa noche, mientras Louis preparaba la cena, conversaban de lo sucedido con sus ex novios.

—Solo espero que les vaya bien, que encuentren con quien ser muy felices, —comentó Harry.

—Pienso lo mismo, la vida se siente diferente con la persona correcta.

Harry sonrió. Se acercó a Louis y lo abrazó por detrás, dejando tiernos besos en su cuello y en su pelo. —Tienes razón, contigo todo es mejor...


¡Cuéntale a Kintsukuroi lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

Ein Kuss für den CEO

Tante Zwerg: Ich habe es geliebt dieses Buch zu lesen!Sehr tolle Geschichte und sehr guter Schreibstil!Absolute Leseempfehlung 🥰

Leer ahora
Charly's Weihnachten

T.M: Ich kann es gar nicht anders sagen also ich liebe diese Geschichte einfach. Sie hat für mich einfach alles was es braucht. Sie hat mich einfach mitgenommen auf eine echt schöne Reise. Danke❤️

Leer ahora
Die Wölfe von Welby

maryketteler: Ich bin von diesem Roman sehr angetan. Es handelt sich um eine wunderschöne Geschichte, die durch ein tolles Happy End abgeschlossen wird.

Leer ahora
Stripped Shadows

bm: Sehr gutes Schreiben. War total in der Geschichte und habe mitgefiebert, wie es weiter geht. Konnte das Buch kaum zur Seite legen Sehr spannend geschrieben. Freue mich auf Band 2 Hätte gern das Ruby mit Beiden lebt.Und es fehlen noch sehr viel Antworten

Leer ahora
Luna auf der Flucht

Grazia: Wirklich tolle Geschichte mit Klasse Charakter 👍🏻

Leer ahora
 Mehrfach zurückgewiesene Gefährtin

ceawlin_57bwwa: Für alle die auf Herz Schmerz Geschichten stehen. Gebrochene Frau trifft Alpha der nur das Beste will, aber keine Ahnung hat wie man mit Jemand verletztem umgehen soll.

Leer ahora
Broken Halos MC

April: Absolutely loved it! Thanks for a great story!

Leer ahora
Off limits to fate, My Alpha, my sin

Susan Morris: I liked the flow of the story.

Leer ahora
Ruthless Lord

franny_panchis: Su padre la separó de ella por que no soportaba verla ya que se parece a su madre.Su padre, un lord, le arregla un matrimonio con el mejor soldado del rey .

Leer ahora