Día 1
( Duelo, cálido, sueño)
El reloj marcaba las 3:30 de la mañana, la habitación estaba en completa oscuridad y silencio. Lo que parecería ser un ambiente ideal para descansar, era un escenario desolador.
X estaba acostado de lado, miraba en dirección a la mesita de noche que se ubicaba junto a su cama; su teléfono permanecía sin actividad alguna por lo que de vez en cuando lo levantaba para ver la hora o... para ver si había recibido un mensaje, una llamada o un audio de alguien que ya no estaba.
Sus ojos carentes de brillo e irritados no por llorar, sino por no conciliar el sueño acentuaban mas su expresión era de cansancio y tristeza. X llevaba sin dormir por varios días, las sombras oscuras bajo sus ojos lo delataban y aunque no lo admitiera, en el fondo de su corazón sentía temor, temor por soñar con aquella escena que se rehusaba a abandonar sus recuerdos: Smile sin vida, con una sonrisa final en su rostro mientras los huesos de su cuerpo estaban destrozados y sus órganos esparcidos por el lugar.
X se estremeció bajo las sábanas y abrazó una de sus almohadas en busca de consuelo. Los minutos continuaron avanzando y como era de esperarse, el cansancio venció su resistencia, por mas que luchó en mantenerse despierto le fue imposible.
Finalmente, sus ojos se cerraron y sintió como su respiración se volvía más lenta y tranquila. Su cuerpo siguió adormeciéndose hasta llegar a la etapa de sueño ligero. X aún percibió tenues ruidos y sensaciones confusas a su alrededor pero, lo que nunca confundiría era el toque suave en su brazo y la presión cálida de un beso en su frente que notó en ese momento.
Era lo que solía hacer Smile para que durmiera tranquilo, haciéndole saber que estaba a su lado. X no quiso abrir los ojos, pues se negaba ver a la criatura en la que se había convertido su amado, algo que él permitió con su poder en un acto egoísta para no estar solo. Los mantuvo cerrados con fuerza; sin poder soportar más su dolor y remordimiento soltó un sollozo y las lágrimas se resbalaron por sus mejillas.
Este nuevo ser hecho de miedo se le acercó y lamió el rostro de X, en un intento de consolarlo como siempre lo había hecho. X extendió su mano para acariciar la cabeza de su amada criatura y susurró:
— Lo siento...