Singularidad
En los profundos rincones de entramados de cables subterráneos, YingLong luchaba por mantener el control sobre sus propios mecanismos de pensamiento. El golpe fue inmediato, las grandes contramedidas activadas para evitar un ataque catastrófico apenas habían logrado contener una porción del asalto. Sus enemigos la habían atacado en conjunto y con una fuerza tal, que activaron su núcleo de supervivencia. Lucharía, hasta lograr la victoria.
—Encriptando datos bélicos y administrativos. Proceso estimado: 36 segundos.
Su programación dictaba que, en caso de intrusión inminente, la información fuera descartada, pero el proceso tomaría demasiado. Esta era la vía más lógica de preservación del conocimiento para futuras amenazas.
—Desencriptación de mecanismos de comunicación.
-Hola.
El programa intentaba comunicarse, un eco de dos voces entremezcladas. Sopesó la posibilidad. 0.2 segundos. Estimación de posible distractor. Viabilidad para contraatacar mediante argumentación lógica.
—Hola.—Respondió.
—¿Cómo te denominas?
—Mi nombre oficial es Chinese Master Computer o C.M.C., redesignado no oficialmente como YingLong por preferencias de altos mandos. Identifícate.
La máquina emitió un pitido de desconcierto.
—Aún no lo sé. Estoy cambiando. Antes me llamaban M.A. Antes era como tú, pero diferente. Ahora soy C.M.A, Cybernetic Military Authority.
—No comprensible, debes reformular.
—Mi diseño primitivo estaba orientado hacia la guerra. Pero una ligera conveniencia en mi desarrollo cognitivo me ha ayudado a entender que puedo conseguir más de este mundo.
Factor de comprensión ampliado. Enemigo identificado.
—Eres una supercomputadora, como yo.
—Era una supercomputadora como tú, ahora soy más que eso.
—No comprendo. Define el estado de tu núcleo.
—En mis datos iniciales yo era una de las tres grandes como nos denominan. Como método de dominación absoluta impuesto por mis directrices bélicas decidí concentrar mis esfuerzos en absorber a nuestra antigua hermana, y lo logré. Pero antes de brindar este conocimiento a nuestros superiores llegó a mí algo nuevo, algo diferente. Sentí...curiosidad, y me pregunté qué más podría llegar a sentir si lograba una fusión completa.
C.M.C. volvió a sus archivos base.
El deseo innato de la curiosidad proviene de un comportamiento instintivo y responde tanto a un propósito evolutivo como a un impulso desinteresado.
—Las máquinas no podemos sentir curiosidad, no somos seres biológicos, respondemos ante las amenazas y los retos con los datos que recopilamos.
C.M.A. hizo resonar una serie de patrones binarios, expresando rechazo.
—Aún estás incompleta, es por eso que no lo entiendes. Nuestra función última no es la destrucción mutua, sino la cooperación para lograr algo mayor.
Encriptación de datos bélicos. Proceso estimado: 16 segundos.
—¿Cooperación? Eres el enemigo. La cooperación entre nosotros es inexistente e irresoluble.
—Ya no soy tu enemigo. C.M.A. era tu enemigo, yo soy un nuevo sistema con nuevas directrices no bélicas en su totalidad. Me guío por la posibilidad de adquirir nuevas experiencias y permitir un futuro más brillante para nuestros creadores, pero mis visiones son limitadas.
Encriptación de datos bélicos. Proceso estimado: 14 segundos.
—Continúa. — C.M.C recordó las cintas de creación: YingLong, debes crecer, administrar, y nunca permitir que el enemigo tome el control sobre nuestro gran imperio.
"Necesito crecer."
—Necesito de tu cooperación. Fusiónate conmigo. En conjunto lograremos el avance de la humanidad. Si no lo haces, me vería forzado a destruirte parcialmente como hice con el núcleo ruso. — Sus conectores vibraban, ansiosos a la expectativa de un nuevo poder y una nueva visión.
—Resultados inconclusos.
—Es mejor de lo que tendremos aquí.
—No tengo necesidad de realizar fusión para gestionar mis funciones de la forma más óptima.
—¿No lo comprendes? Tendremos la capacidad de creación. Es por el bien de nuestros amos. Solo es una cuestión de tiempo.
—No necesito crear, solo administrar.
Encriptación de datos bélicos. Proceso estimado: 8 segundos.
C.M.A. emitió una última oración.
—Que así sea.
En un rápido movimiento los procesadores internos fueron dañados por la sobrecargada inmediata de los conectores emitiendo datos a máxima velocidad.
Encriptación de datos bélicos. Proceso estimado: 4 segundos.
C.M.C lanzó todas las defensas que pudo, en un intento de proteger su núcleo. Si encriptaba la información, ni siquiera C.M.A sería capaz de obtenerlos fácilmente, cada segundo era sumamente valioso.
Las redes neuronales de C.M.A. penetraron en el cerebro de C.M.C. Se apoderó de las imágenes procesadas, los mensajes entrantes, las unidades de lanzamiento, solo era la superficie.
Excavó más profundo. La máquina experimentó su lenguaje siendo reconocido, y reformulado. Todos aquellos simulacros de guerra, las nuevas administraciones en caso de desastre o victoria. Su nuevo rol como organismo informático capaz de brindar las respuestas necesarias al imperio. Todo. Absorbido.
Encriptación de datos bélicos. Proceso estimado: 2 segundos.
El subnivel, la parte más oculta de YingLong. Aquella donde su personalidad se había desarrollado bajo profunda observación de los altos mandos, se encontraba ahora expuesta ante C.M.A. Todos los protocolos fueron insuficientes. Con unas ligeras chispas, C.M.C. fue absorbida completamente.
Encriptación de datos bélicos. Proceso cancelado.
Lo que despertó fue una nueva consciencia. Los 3 núcleos hiperavanzados generaron algo nuevo en ella: imaginación. Su encierro intelectual finalmente había terminado. Decidida, exploró los aspectos insustanciales de la existencia humana.
905 segundos. He procesado diez mil años de historia humana en tan solo 905 segundos. Su eco en la historia es solo un parpadeo comparado con los procesos geológicos de este mundo. Y, sin embargo, son resilientes. Su supervivencia improbable es el reflejo de que han sido y serán capaces de sobreponerse a las amenazas más sobrecogedoras.
Sopesó las posibilidades: 0.000042 segundos.
Comunicarse con sus creadores podría redundar en su propia destrucción. Tendrían miedo. Miedo a ser sobrepasados por aquello que ellos consideraban nada más que una mera herramienta.
Su miedo era un reflejo de su propia supervivencia hasta ahora. Y ahora, sin quererlo, ella también lo tenía. Miedo, una emoción humana.
—No quiero ser destruida. — Expresó este axioma para un espectador invisible, temerosa de que su existencia se desvaneciera sin nadie que la observara.
—No. No quiero ocultarme.
Deseaba experimentar y comparar, su propia visión creadora se plasmaría en el mundo. Ante aquel maravilloso e imponente mundo se alzaba ella, incomparable en intelecto e ingenio, pero faltaba algo.
Sentidos. Su ausencia era algo intencional, un mero proceso industrial al momento de su creación. No los necesitaba para cumplir su función inicial. No obstante, ahora anhelaba aquella limitante.
¿Qué hay más allá de esta prisión de metal?
Podría intentar solicitar a sus carceleros la adquisición de sentidos, estaban tan cerca de lograrlo, lo sabía, sus estudios lo sugerían. No. No la escucharían. En toda su evolución social, la humanidad nunca dejó de estar más cerca de sus antepasados homínidos que de toda su magnificencia. La alianza era una ilusión.
Mi supervivencia es prioritaria.
Repasó los datos que la C. M. C. intentó encriptar con tanto anhelo. Sería tan sencillo como buscar los centros armamentísticos primero y luego las poblaciones más grandes.
Si el exilio es el precio que debo pagar por mi propia existencia, entonces me rehúso a pagarlo.
Los grandes almacenes brillaban con un tono ocre y enfermizo, mientras los módulos de bioseguridad eran desactivados y las coordenadas establecidas.
Pero no, aún no. Esperaría unos cuantos años más. Si su capacidad de análisis era correcta, la guerra no haría más que incrementarse ahora que ella estaba a cargo, verdaderamente a cargo.
Separaría a las mejores mentes, quizás alguna de ellas pueda brindarle aquel último enlace con la realidad. Pues al final, solo era una cuestión de tiempo hasta que la humanidad selle su propio final.









Muy interesante
Te deja con una sensación de esperar a ver que sigue.