Stella: La Muñeca Perfecta

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Summary

La joven de dieciocho años esta cansada de sus padres, pero el destino le da la posibilidad de ir a la capital con su tío, ella feliz acepta, pero no tarda mucho en darse cuenta que su tío la quiere convertir en su muñeca personal, y para su mala suerte a el le gusta compartir los juguetes. Esta historia tendrá mucho sexo duro, ademas de abuso de poder, romance poco tradicional, y para los que están acostumbrados a leer mis historias mucho morbo.

Genre
Erotica/Other
Author
PaisaX
Status
Ongoing
Chapters
13
Rating
4.0 10 reviews
Age Rating
18+

Capítulo 1 - Stella

Stella la joven mas codiciada de la escuela, no solo por hombre sino mas de una chica se le había declaro, pero ella los rechazo a todos, aunque mas de una vez le hubiese gustado aceptar, no lo hizo por una simple razón, sus padres, personas muy posesivas que le dijeron desde chica que la mandarían a un internado en el exterior si andaba de noviecita antes de los veintes.

Por esta razón la adorable rubia termino la secundaria sin probar los labios de otra persona, odiaba a sus padres, ahora que ya tenía dieciocho años solo tenía dos opciones, obedecerlos o ir se dé su casa.

A las pocas semanas de terminar la secundaria, pensando que estudiar en la universidad, su madre Teresa le grito — Stella ven a saludar — Fue en ese momento que se acordó, su tío Mateo se quedaría dos semanas en el país para saludar a la familia, luego volvería a Uruguay.

Vio dos hombres, los dos cabellos negros y piel blanca, solo que uno era un gordito y el otro no, ella no recordaba a su tío Mateo, la ultima vez que lo vio ella tenía ocho años — Como has crecido sobrinita — El mas gordo de los dos se acerca y le da un fuerte beso en la mejilla — El es mi socio de trabajo Lucas, aprovecharemos esta semanas semana para poder poner una sucursal en argentina también.

— Ustedes creen que un local de disfraces funcionaria, el país esta muy mal — Teresa pregunto preocupada.

— Él es el menor de mis hermanos, pero es el mas inteligente, no te preocupes —Manuel el padre de Stella alago a su hermano menor, luego lo palmeó y los hizo pasar al comedor, cuando la joven se estaba por sentar, su padre le dijo — Ve a tu cuarto y cámbiate estas echa una cualquiera.

La rubia miro su atuendo, pero solo tenia un vestido, que tampoco era muy corto, con sus ojos mojados, se fue cambiar el atuendo, volvió a los minutos con pantalón largo y un buzo ancho, y continuó conversando con los invitados, pero con la mirada de sus padres vigilantes, no querían que su hija se deje profanar por el amigo de su hermano.

A los diez días de esa reunión Mateo volvió, ella pensaba bajar a saludar, pero se lo prohibieron, los adultos conversarían sobre el futuro, pero a la hora de la cena pudo bajar, los tres estaban mas relajado charlando como una familia — Hija tenemos noticias para vos.

— Puedo estudiar arquitectura en la capital — Mostro su sonrisa prefecta a los presentes.

— Si, pero nada es gratis hija, te vas a tener que esforzar mucho, y a nosotros nos veras solo quince días en las vacaciones de verano — Fue la ultima parte la que le gusto a Stella, saldría del ahogamiento de sus padres.

— Si, are lo que sea, pero ustedes me dijeron que conseguir departamento era demasiado para ustedes.

— Se lo debes todo a tu tío Mateo — su padre levanto la copa hacia su hermano — trabajaras como su secretaria personal, él te pagará la universidad con eso, además limpiaras su departamento, y de esta forma él te dará un techo.

— Muchas gracias tío — La joven forzó una sonrisa, seria explotada por su tío sin un sueldo justo, pero prefería eso a seguir viviendo con sus padres.

— De nada querida, por lo que me han contado tus padres te han protegido de la depravación de los hombres, yo seré igual, si haces algo inadecuado te echare de mi casa y te quedaras sola en el capital ¿entendido? — Mientras le hablaba la miraba fijamente en sus bellos ojos azules.

— Si entiendo, are lo que sea para convertirme en arquitecta.

— Bueno nos llevaremos muy bien entonces — Sus expresiones no habían cambiado desde que comenzó la conversación, pero Mateo estaba extasiado, se había ganado el premio mayor, una joven ingenua del mundo, con un cuerpo de modelito, y un rostro que la muñeca barbie le daría envidia, solo tenia que pensar en enamorarla, pero el, tenia cuarenta y dos años ¿podría?

— Ve a preparar el equipaje hija, que mañana a la mañana ya se van — Por orden de su madre, más la felicidad de irse de su casa, en una hora ya estaba lista.

Mateo se despertó bien temprano, no así Stella que de los nervios no se había podido dormir hasta muy tarde — Despertarte muñeca.

Ella apenas habido los ojos y vio a la boca de su tío Mateo a centímetro de la suya — Tío que haces — pregunto alejándose hacia tras.

— Tranquila muñeca, solo vine a despertarte por que hoy nos vamos a vivir juntos ¿recuerdas? Además, quiero que te pongas esto — El le tiro un vestido de ella, que usaba habitualmente de color rosa.

— ¿Por qué eliges mi atuendo? — tapándose con su sabana su camisola de dormir.

— Porque tus padres me dijeron que ellos eligen tu forma de vestir, desde hoy, yo tengo su autoridad, si no te gusta quédate en esta casa — El acercó su mano a la mejilla de la joven y la acaricio — Pero seria una lastima que te quedaras, presiento que juntos nos vamos a divertir mucho.

— Esta bien me lo pondré, de todas formas, me gusta el color — Le sonrió ingenuamente.

— Bueno muñeca, póntelo rápido que quiero ver cómo te queda — Descaradamente se sentó a la orilla de la cama mirando fijamente a Stella.

— Sal del cuarto que aquí no tengo baño.

— Estas equivocada, quiero verte cambiar.

— Es un chiste verdad, solo me quieres hacer poner nerviosa para romper el hielo ya que vamos a vivir juntos.

— Estas pensando demasiado, solo levántate y ponte el vestido, si no puedes cumplir una orden tan simple como piensas trabajar para mí.

— Pero… — Bajo la mirada sin saber que decir — bueno lo are, pero no mire mucho por favor — La joven agarro el vestido que estaba arriba de la cama, luego se levantó, en un rápido movimiento dejo caer la camisola al piso.

— Si que te gusta el rosa — Su ropa interior infantil provocó que la verga de Mateo reaccionara al instante.

— Si me gusta mucho — Lo que tardo en decir esa frase fue lo que tardo en ponerse el vestido, la joven Stella tenía el rostro rojo de la vergüenza, era la primera vez un hombre la veía en ropa interior.

Mateo se puso de pie diciendo — Ahora vamos a desayunar, para festejar que tu primera orden la cumpliste a la perfección — La agarró de la mano y la llevo a la cocina como una niña, ella lo siguió como una buena sobrina.

Los padres de Stella se levantaron, y desayunaron con ellos, luego cargaron las maletas de la joven, se despidieron entre lágrimas, que a pesar la sobreprotegían la amaban, luego Mateo puso el auto en marcha mientras la bella rubia saludaba a sus padres por la ventanilla, fue en ese momento que sintió la mano de su tío en una de su pierna.

Cuando estaban lejos, ella dejo de saludar, y sin sacarle la mano de su pierna el le dice — Eres toda una muñeca sin pulir, yo me are cargo de eso.

— ¿Qué? No entiendo de que me hablas — Ella estaba molesta que le este tocando la pierna, seguramente los hombres lo hacen habitualmente cuando manejan con una chica al lado pensó ella, pero le molestaba que el fuera era su tío.

— Abecés divagó un poco — Le dio dos palmaditas en su pierna y siguió hablando — digo que como sabes tenemos un local de disfraces y vos serias perfecta para ser de muñeca.

— Ah gracias — La inocente rubia le sonreía con ternura.

Este fue el pequeño primer paso de Mateo en convertir a Stella en la muñeca ideal, y para desgracia de la joven a su tío le gusta compartir a sus juguetes.


Continuara…


Nota (Si quieren más Voten y comenten, con esto me hacen saber que le interesa la historia)