1- conociéndonos
Temprano por la mañana, era un día totalmente normal y como siempre Harry ya estaba más que listo para ir al trabajo, de hecho, ya iba de camino.
Veía por la ventana de aquel taxi, aún tenía algo de sueño y dejo que un leve bostezo, a penas audible escapara de su boca.
Harry disfrutaba mucho de su trabajo, pese a ser ante la vista de todos muy aburrido, el realmente sentia pasión siendo un asistente, de una u otra forma, lo sencillo de sus labores lograba darle la inspiración que tanto necesitaba para su pasatiempo más grande, la escritura.
Era un escritor anónimo, y era aparentemente muy bueno.
Ni el mismo entendia el por qué seguía en el anonimato, tal vez no le gustaba profundizar en quien era, ¿Que pensarían sus lectores al verlo?, Seguramente harían de el una persona simple y común... Y en resumidas palabras, eso le aterraba.
Por qué si bien estaba feliz siendo simple y común, no quería que un montón de gente dijera lo mismo.
Continuando con lo anterior, recién se encontraba llegando a la universidad, hoy se le asignaría un nuevo trabajo, bueno, más bien un nuevo jefe.
Camino tranquilo hasta la oficina y sentado en su silla encontró a Dereck, su jefe y director de la institución, el sería quien le presentaría a su nuevo tutelar, al anterior habían decidido despedirlo, por algunos motivos que rozaban temas cuestionables, y legales...
-¿Emocionado, Carter's?- pregunto con su típico tono entusiasta aquel sirueño hombre canoso y Harry por su parte, asintio alegremente mientras le daba una sonrisa.
-¡Pues claro!, ¿Cómo no abría de estarlo?, Estoy esperando llevarme bien con el nuevo catedrático. - respondió y Dereck rio con gozó, le gustaba bastante el entusiasmo que su joven amigo de rizos naranjosos tenía algunas mañanas.
Como si hubiese sido invocando aquella persona a la cual esperaban entro por la puerta - muy buenos días - saludo con cordialidad y una sonrisa, desde la perspectiva de Harry, era un un tipo bastante alto, tenía buen porte, se veía bastante bien. Además, el azul de su traje le quedaba muy bien. Tomo asiento en la silla al lado de Harry y este le dedicó una sonrisa.
- Buenos días a usted también - dijo saludandole tambien y aquel hombre, lo recibió como un grato gesto.
- ¡Alexander, hombre, justo cuando estábamos hablando de ti!- hablo Dereck quien se acomodaba en su silla sonriendo siempre con su toque de alegría.
-¿Es así?, Y dígame, ¿Soy un buen tema de conversación? - pregunto haciendo que sus contrarios rieran levemente -Por su puesto que lo eres, toda una maravilla - le respondió Dereck y ambos rieron.
-Bueno, muchachos, es hora de ponernos serios... Alexander, te doy la bienvenida a este humilde equipo de trabajo, espero logres sentirte cómodo y te familiarices con tu trabajo y compañeros -exclamo Dereck con una suave so nrisa en el rostro.
- Será un placer servir a esta institución, espero que mis conocimientos sean bastos y bien recibidos a mano de los estudiantes - respondió Alexander a lo que Dereck asintio gustoso.
- Pero no te adelantes, antes de comenzar necesitas conocerlo a el, Harry... Mi muchacho además de ser un egresado de esta universidad es de los mejores alumnos que hemos tenido, trabaja bastante bien y el será tu acompañante durante las clases y eventos extracurriculares, cualquier duda y/o cuestión que necesites comunicala a el y el me informará inmediatamente. - finalmente Harry tenía la palabra, le dedicó una pequeña sonrisa a Dereck y dirigió su vista a Alexander, su nuevo jefe.
- Será un gusto trabajar junto a alguien tan capacitado cómo usted, espero serle de ayuda, aprender de usted y claro, bienvenido a el equipo-.
Fue en ese momento en el que realmente Harry logro captar absoluta y celosamente la atención de Alexander, quien gustoso le extendió la mano para un apretón el cual fue rápidamente correspondido.
-El gusto será mío, muchacho, y no te preocupes, no es necesario que uses los honoríficos, conmigo, conviviremos diariamente, que sea cómodo para ambos- Harry asintio y así, las presentaciones terminaron.
El fue quien acompaño a Alexander a dar un recorrido por las distintas áreas de la universidad, tomando como prioridad las que le serían más comunes de visitar y demás. Alexander comenzaba a disfrutar de la compañía de Harry, quien parecía realmente encantador a sus ojos mientras hablaba sin parar sobre aquello que le gustaba del edificio, de su trabajo, de los alumnos y del lugar en general.
Estaba conmovido por la expresión y mirada iluminada que poseía el chico, era muy lindo además, se preguntaba si era popolar, o si tenia novia, era bastante probable, cabello rojo y rizos definidos, piel clara y llena de pecas, ojos azules claros y bellos con un brillo especial, ya no sabía si lo estaba describiendo como era realmente o como su mente embobada lo hacía ver.
Probablemente una mezcla de ambas.
Culminaron con el recorrido regresando al edificio principal y dirigiéndose a la cafetería, Harry se había ofrecido a invitarlo a comer algo pequeño, como un acto de bienvenida un poco más detallista, después de todo, a él le encantaba poder causar una buena impresión a veces.
Pero claro, su plan se vio levemente frustrado cuando sus dos dolores de cabeza y amigos de toda la vida se hicieron presentes.
Tony y Troy, que aún que compartían la inicial de sus nombres como algo en común eran lo contrario el uno del otro.
Tony, un chico expresivo, deportista, lleno de energía y entusiasmo, piel ligeramente bronceada y ojos miel.
Y por otro lado estaba Troy, un chico rubio, delgado y medianamente engreído, de mal carácter y algo mandon, alegre y muy coqueto.
-¡Harry!- gritaron al unisono haciendo a Alexexsnder y al mencionado voltear, Alexander por su parte río ante tal acto pues aparentemente todos odiaban que alguien gritara en la cafetería, sus caras lo decían, dirigió su vista y Harry y aún que le fuese algo impresionante su aura parecía haber cambiando totalmente.
De un joven platicador y recervado paso a tener la expresión más seria del mundo, a regaña dientes ser acercó a ellos, llamandoles la atención respecto a sus acciones como si de su madre se tratara y como si le hubiesen pinchado con una aguja, paro en seco y volteo con vergüenza a sus espaldas dónde Alexander le veía aguantando la carcajada que le provocaban los cambios en la personalidad de su acompañante .