Capítulo # 1
Habían pasado unos meses desde que todo comenzó, lo único que recordaban los sobrevivientes del primer brote, era que esta catástrofe fue liberada por una explosión en el edificio de Monarc. Aunque para los sobrevivientes del segundo brote, el infierno fue liberado por Glaver; otra empresa farmacéutica que eran socios cercanos de Monarc.
No obstante, no importaba quién había sido el detonante del infierno, ahora lo que realmente importante era encontrar una solución para ponerle fin a este infierno.
—Gilda, ¿me escuchas? —preguntó un hombre mediante un walkie talkie—.
—To… Tony… Ella… Ella… —el estruendo de un disparó resonó en una vieja habitación de hotel—.
—¡¿Gilda?! ¡¿Te encuentras bien?! —gritó asustado—.
—Así que esto es todo lo que tienen los de Glaver —susurré viendo los documentos que habían en la laptop de Gilda—.
Dentro de la investigación de Glaver sobre el virus Charlotte pude ver esa posible solución, había dos adolescentes, que habían logrado salvar a una de las primeras conejillas de indias de Monarc y Glaver. El nombre de esa niña era Charlotte Mendez, tenía que obtener una muestra de su sangre, tal vez así logre reparar este infierno.
Sin embargo antes de que pudiera cerrar la laptop para guardarla en mi mochila, pude ver un documento que hablaba del tercer brote, uno más peligroso y más potente, los de Glaver lo llamaban: “Virus Carmesí”. Según los archivos que tenía Gilda en su laptop, sus conejillos de indias para ver cómo reaccionaba el virus, eran los miembros de la familia de uno de los Ceo de Butterfly Company; una empresa que fue famosa por crear a varios influencers.
—¡Esos cabrones! —me quejé cerrando la laptop—.
Guardé la laptop para irme antes de que los amigos de Gilda llegaran, pero justo cuando cerré mi mochila, escuché una explosión en el piso inferior, al igual que disparos y los gritos de los guardias del lugar. Nerviosa me asomé por la ventana, llevándome una sorpresa al ver cómo una patrulla se dirigía hacia mí, como un polilla que se lanzaba hacia la luz.
Sin pensarlo me lancé hacia el suelo, tan solo escuchando el impacto del auto contra la pared, la ventana y sintiendo los pequeños escombros raspando mi piel. Con un último vistazo hacia afuera, vi la silueta de un hombre bastante alto, con brazos saliendo de su espalda, con rostros humanos saliendo de sus hombros, su cuerpo estaba musculoso e imponente, sus dos brazos principales eran del tamaño de una persona al igual que sus piernas, su único ojo estaba clavado en mi.
—Esto debe ser una broma —susurré al ver a esa cosa caminando afuera del hotel con bastante tranquilidad—.
Obviamente no iba a quedarme más tiempo en ese hotel así que salí lo más rápido que pude de la habitación y me dirigí hacia la salida trasera para huir de ese monstruo. Solo que esa cosa no lo pondría fácil, justo cuando llegue a la puerta apareció para darme un puñetazo que me sacó del hotel con varios raspones en el cuerpo. Rodeé por casi todo el estacionamiento hasta quedar frente a mi motocicleta.
—Me… ¿Recuerdas? Ashley —dijo con una voz que estaba conformada por múltiples voces—. Tú padre… —enfurecido arrancó la puerta de un auto—. ¡Nos hizo esto!
Esa cosa me lanzó la puerta del auto con todas fuerzas, lo que pude esquivar para rápidamente desenfundar mi pistola y dispararle, eso lo aturdió lo suficiente para que pudiera subirme en mi motocicleta e intentara irme.
—¡¡No!! —gritó mientras su voz se distorsionaba y dejaba escuchar a las voces de todas las personas que estaban atrapadas dentro de él—.
Estuve por pisar el acelerador cuando esa cosa me sujetó de mi mochila para lanzarme con todas sus fuerzas hacia una patrulla, el golpe fue doloroso, pero por suerte no fue lo suficiente para matarme, solo me dejó aturdida y con una pérdida de equilibrio temporal.
—¿A dónde crees que vas? Ashley Butterfly
Tambaleando me puse de pie mientras sujetaba mi pistola con fuerza, mis oídos no dejaban de pitar, mis manos temblaban y la sangre brotaba de mi cabeza. En un último acto desesperado le disparé mientras corría a su alrededor, igual que antes los disparos lo aturdieron. Lo que me dio la oportunidad para lanzarle una granada cegadora en su cara, así tendría una última esperanza de usar mi motocicleta para huir de él.
La granada cegadora lo contuvo por el tiempo suficiente, aunque mientras escapaba de él, sentía la sensación de que esa cosa no iba a dejar de perseguirme, pues a diferencia de otros zombies, él me conocía y conocía a mi padre.
Conduje en mi motocicleta por horas hasta que por fin pude llegar a la ciudad donde Glaver había comenzado el segundo brote, ahí era donde se encontraban los miembros de la familia Kawai.
A decir verdad los zombies de Alley City eran distintos a los que había en Honey —la ciudad donde viví desde mis 5 años hasta mis 22— eran menos amistosos y su mutación era más rápida, tanto era así, que a tan solo unos metros de haber llegado a la ciudad, pude ver a un zombie con alas de carne podrida llevarse a un soldado del gobierno o lo que quedaba del gobierno.
Para evitar sufrir el mismo destino que ese pobre desgraciado, bajé al metro de la ciudad para así, llegar al refugio de Alley por el subterráneo de la ciudad. Creía que ahí no habían más zombies raros, pero me di cuenta de lo equivocada que estaba, cuando unos perros zombies salieron de unos huevos e intentaron comerme.
Las balas no funcionan con ellos, no resultaban heridos al menos no con eso, ya que cuando uno se subió encima mío y trató de arrancarme la cabeza lo lance hacia una zona iluminada, donde terminó por quemarse hasta morir. No sabía muy porque, aunque la luz de la linterna de mi celular se volvió el arma definitiva contra esos zombies.
Gracias a mi celular pude guardar unas cuantas balas contra esos perros zombies, y pude llegar a lo que parecía ser un túnel que estaba debajo del refugio de Alley City. Esa parte bajo tierra, se encontraba abandonada por lo que era deducible que ellos no sabían que existía una entrada bajo tierra de su refugio, lo que de alguna manera me sirvió para entrar en su refugio sin que nadie peligroso se diera cuenta.
Pude subir a la superficie por medio de una entrada de metro que estaba unida a uno de los edificios. Ahora solo quedaba buscar y encontrar a la familia Kawai, antes de que los usarán como conejillas de indias para el tercer brote.
Para ello, comencé a caminar por el refugio de Alley, su refugio no era distinto a otros, a pesar de ser un refugio creado por el propio gobierno del país, al igual que otros refugios apestaba a muerto, vómito y sangre. Aún siendo un apocalipsis las personas del lugar no dejaban de hablar en todo momento, por donde sea que caminaras, podías escuchar a gente hablando de sus problemas cotidianos.
De hecho gracias a eso, pude encontrar la casa de los Kawai, por su casa podía darme cuenta que seguían teniendo contactos, pues su casa era mejor que la casa de los otros sobrevivientes.
—Bien, aquí voy —murmuré mientras caminaba hacia la casa de los Kawai—.








