Color de tres
Jeon Jungkook era el epicentro de todas las miradas no solo en la facultad de artes, sino en todo el campus de la universidad. Sus compañeros no podían alegar favoritismo por parte de los profesores, porque ellos mismos quedaban cautivados ante el espectáculo que era verlo crear.
Era tan placentero ver la destreza de sus manos, la forma en que sus labios se movían al hablar cuando recitaba sus escritos, y, por supuesto, en esa belleza física que rozaba lo irreal.
Ese magnetismo, sensualidad y destreza fue lo que terminó por desquiciar a Kim Taehyung, un alfa estudiante de arquitectura cuya estabilidad se desmoronaba cada vez que el omega pasaba cerca suyo.
Jungkook que era muy consciente del poder y el efecto que tenía en los alfas, especialmente en Taehyung, de quien había rechazado cada invitación con sutileza. Lo hacía a propósito, disfrutando de cómo el aire alrededor de Taehyung se llenaba de ansias y de una necesidad animal por tocarlo, por reclamar cada centímetro de su piel nívea o, al menos, por embriagarse con ese aroma a orquídeas frescas que emanaba de él como un fragancia exquisita y prohibida.
Jungkook era un contraste y mezcla devastadora andante; tan rebelde, y extrovertido con un coqueteo descarado que repartía entre alfas, betas y omegas por igual. Pero en la soledad de su habitación, cuando las luces se apagaban, el único que habitaba sus fantasías era ese alfa moreno de manos grandes y hombros anchos. Cada vez que estaban a metros de distancia, Jungkook sentía un cosquilleo eléctrico subiendo por su columna vertebral; era su lobo, ansioso y hambriento, liberando su aroma de forma descarada, haciéndole una invitación silenciosa que rogaba por contacto.
Adoraba el aroma a chocolate amargo que desprendía Taehyung. Se le hacía agua la boca imaginando aquellas manos grandes recorriendo la textura lechosa de sus muslos, apretando con posesividad la carne de sus caderas y rodeando su cuello para delinear su glándula de aroma con la punta de la lengua.
La temporada de proyectos finales había llegado, y con ella, una oportunidad dorada para el omega. Para obtener puntos extra, uno de sus profesores propuso un proyecto provocó que su sangre hirviera, tratándose de una obra de pintura corporal para ser plasmada posteriormente en un lienzo.
Esa tarde, el omega puso el plan en marcha.
Jungkook sabía exactamente dónde encontrarlo. Taehyung siempre elegía la mesa junto a la ventana, la que tenía la vista perfecta hacia la mesa frente a la fuente donde Jungkook solía almorzar. Con un movimiento lento y sutil, el omega desabrochó los dos primeros botones de su camisa blanca, dejando a la vista la curva de sus clavículas que dejaban los destellos de la crema corporal con brillos que se había aplicado, y caminó hacia él.
El murmullo de los amigos de Taehyung se hizo presente cuando lo vieron caminar hacia ellos y se extinguió en un segundo cuando se detuvo frente a la mesa. Sin mostrar ni un solo rastro de timidez, Jungkook se inclinó sobre la mesa, permitiendo que su aroma a orquídeas invadiera el espacio personal del alfa.
—¿Puedo hablar contigo? —su voz sonó baja y sensual, sabiendo que había logrado su cometido cuando vio al alfa tragar.
Taehyung no necesitó palabras. Se puso de pie de inmediato, colgándose la mochila al hombro con urgencia. Pronto Jungkook lo tomó del antebrazo, sintiendo el calor de su piel, y lo guió hacia un rincón apartado del bullicio.
—Hola —soltó el omega, recorriéndolo con la mirada.
Taehyung, por su parte, no fue discreto. Sus ojos devoraron cada curva de Jungkook antes de soltar un suspiro tembloroso.
—Mierda, Jeon... te ves precioso.
Jungkook soltó una risita, mordiéndose el labio inferior mientras disfrutaba del carraspeo incómodo del alfa, quien intentaba recuperar la compostura ante la evidente reacción de su cuerpo.
—Qué manera de saludar, Taehyungie —el omega ronroneó—. Pero voy al grano, necesito ayuda con un proyecto y me preguntaba si podrías ser mi modelo.
—¿Modelo? ¿Yo? —Taehyung arqueó una ceja, sintiéndose bastante intrigado por la repentina propuesta.
—Ujum. Es sobre pintura corporal. Tendrías que estar desnudo, frente a mí, durante horas... — Jungkook notó la reacción del alfa y supo que había logrado su cometido – Entiendo si no quieres...
—Me encantaría —interrumpió Taehyung antes de que Jungkook terminara la frase. Sus ojos brillaron con destellos dorados que probablemente era su lobo vuelto loco —. Tú dime qué necesitas que haga, y lo haré.
Jungkook se acercó un paso más, invadiendo el campo visual del alfa hasta que sus pechos casi se rozaron.
—Oh, necesito que hagas muchas cosas por mí —susurró cerca de su oído. El aroma dulce del omega golpeó los sentidos de Taehyung, haciéndole tragar saliva con dificultad—. Hoy a las seis, en mi apartamento.
—¿La dirección?
—Anota mi número, te la enviaré —Jungkook dictó los dígitos con lentitud y, tras una última mirada, se giró para irse, dejando al alfa en shock, procesando lo que acaba a de pasar.
Taehyung tuvo que correr a los baños. El agua helada contra su rostro apenas lograba mitigar la euforia y la excitación que le subía por las venas. Pasó la tarde en un estado de inquietud absoluta; ni siquiera esperó el timbre de salida para salir disparado hacia su auto.
Cuando estuvo en su apartamento, se dio un baño largo, se cepilló los dientes de forma rigurosa y le dio una revisión rápida a su billetera.
Cuando el mensaje con la dirección del omega finalmente llegó, salió casi tropezando. Se detuvo en una farmacia, comprando un par de cajas de condones y pastillas anticonceptivas; presentía que esa noche no solo habría pintura sobre la piel.
Subió el volumen de la radio, y la canción de Wanna Be Startin’ Somethin’ de Michael Jackson comenzó a sonar. Taehyung comenzó a cantar, eufórico, sintiendo que el cielo no era el límite. Su límite, su musa y su perdición era un omega de ojos grandes, caderas anchas y una cintura que moría por rodear con sus manos. Se llamaba Jeon Jungkook, y Kim Taehyung estaba dispuesto a todo por ser su alfa.
Jungkook dio un último vistazo a la habitación que usaba como estudio. El aire olía a una mezcla embriagadora de sus aceites favoritos y el sutil perfume de las orquídeas que emanaba de su propia piel. Todo estaba en su lugar y la iluminación cálida que bañaba la habitación era más que perfecta.
Mientras acomodaba unos lienzos, una sonrisa traviesa curvó sus labios; después de cumplir con el proyecto con el que el alfa lo ayudaría, tenía planes mucho más físicos para el alfa. Quizás solo un poco de diversión para saciar la curiosidad que le quemaba las entrañas por la necesidad de sentirlo dentro suyo.
Afuera, Taehyung estacionó su auto con el corazón acelerado y su lobo agitado. Se sintió repentinamente idiota por llegar con las manos vacías; tal vez unas flores o un detalle habrían sido adecuados, pero luego recordó que esto no era una cita oficial, sino solo ayudar al omega amablemente con un proyecto final. El cortejo, decidió que sería mejor cocinarlo a fuego lento, saboreando cada fase del deseo que crecía cada día. Al llegar frente a la puerta, llamó y esperó, sintiendo que las manos le sudaban.
Cuando Jungkook abrió, Taehyung sintió un escalofrío recorrerle la espina dorsal. El omega vestía unos pantalones cortos negros que dejaban al descubierto sus muslos firmes y una camisa blanca, similar a la de la mañana pero de una tela más liviana, casi transparente y suelta, que caía con una sutileza provocativa sobre su cuerpo, dejando a la vista la curva de su cintura y el borde de su ropa interior. Sus rulos negros estaban deliciosamente alborotados, dándole un aire etéreo y salvaje a la vez.
—Oh, perdón si no estoy arreglado —dijo Jungkook, notando la fijeza de su mirada—, pero me gusta estar cómodo cuando trabajo.
—No, no es eso —logró articular el alfa, con la voz más grave de lo normal—. Es que todo te luce perfecto.
Jungkook soltó una risita y le indicó que pasara, pidiéndole que se quitara los zapatos antes de guiarlo al estudio.
—¿Quieres algo de beber antes de empezar? —ofreció el omega.
—Estoy bien, gracias —respondió Taehyung, observando con atención los detalles del hogar del omega.
—Bien, déjame explicarte —dijo Jungkook, girándose hacia él —. Voy a pintar primero sobre tu espalda y luego trasladaré ese diseño a un lienzo. Tienes tiempo, ¿verdad? Seré tan rápido como pueda, pero es probable que nos tome toda la noche y parte de la madrugada.
Taehyung tragó saliva, visualizando la escena de ellos dos solos durante horas.
—No tengo ningún problema. — el alfa replicó de inmediato — Mañana es sábado.
—Perfecto —sonrió Jungkook, y sus ojos bajaron un segundo hacia el pecho del alfa—. Quítate la camisa, por favor. Ah... y los pantalones también.
Taehyung sintió que el calor le subía a las mejillas. Al ver su reacción, Jungkook soltó una carcajada.
—Los pantalones son solo para no mancharlos, no te haré nada que no quieras... todavía.
Taehyung se rió, sintiendo un apretón abrasador en el vientre; una sensación de urgencia que Jungkook compartió al verlo despojarse de sus prendas. El omega tragó con dificultad, porque si era sincero consigo mismo, esa noche no pasaría sin que reclamara a ese alfa como suyo.
—Puedes recostarte boca abajo en la colchoneta —indicó Jungkook, señalando el suelo—. ¿Quieres escuchar algo de música en específico?
—Me encantaría conocerte a través de lo que escuchas —respondió el alfa, acomodándose sobre la superficie acolchada—. Enséñame tu mundo.
Jungkook asintió y le dió play a Just Like Heaven de The Cure para ambientar la habitación. El omega preparó su mesa auxiliar y se acercó a Taehyung.
—Quisiera pedirte permiso para sentarme sobre ti, pero quizás soy pesado... —murmuró Jungkook con fingida timidez.
—Diosa Luna, por favor, hazlo —exhaló Taehyung contra la colchoneta—. Estarías cumpliendo una de las miles de fantasías que tengo contigo.
Jungkook no pudo contener la carcajada, sus manos pronto estaban rozando accidentalmente la piel cálida de Taehyung.
—Considerando cómo me comes con la mirada cada vez que me ves, pensé que serían más de mil.
—No hay una cifra exacta, pero no quería sonar demasiado ambicioso —bromeó el alfa.
Jungkook se montó sobre su espalda, quedando a horcajadas sobre sus muslos y se acomodó finalmente sobre él, sintiendo la firmeza de los músculos de Taehyung. Sus dedos delinearon los omoplatos con lentitud.
—Diosa... me encanta tu espalda ancha.
—Está a tu entera disposición —susurró el alfa.
Jungkook comenzó a trabajar, usando un delineador de piel para marcar la silueta de su diseño. Taehyung suspiró al sentir el contacto frío del artefacto y la calidez de los dedos del omega guiándolo. El aroma a cacao del alfa se intensificó al relajarse, mezclándose con la dulzura de las orquídeas de Jungkook. La música, el roce constante y la atmósfera íntima envolvieron a Taehyung de una forma brutal, aumentando de sobremanera las ansías de su lobo.
Horas más tarde, cuando el diseño en la piel estaba listo, Jungkook se puso de pie, sintiendo sus propias piernas temblar por la cercanía.
—Déjame tomarte una fotografía por si no termino la pintura en el lienzo antes de que tengas que irte.
—No me iré hasta que tú termines —dijo Taehyung, dándose la vuelta para sentarse y quedar frente a él.
Jungkook se mordió el labio ante el doble sentido evidente, y Taehyung maldijo en voz baja.
—Mierda, no lo tomes a mal, yo...
Pero no hubo necesidad de explicar nada. Sus miradas se conectaron en un choque eléctrico que confirmó lo que ambos ansiaban. Sería ridículo retroceder después de haber llegado a ese punto de tensión que ambos se habían encargado de alimentar.
—Taehyung, ¿crees que podrías...?
Pero el alfa no lo dejó terminar, porque se acercó a él y tomó las mejillas de Jungkook entre sus manos grandes y le devoró la boca en un beso hambriento. Jungkook gimió, perdiendo el equilibrio cuando la lengua de Taehyung se coló desesperadamente en su boca, reclamando espacio. El omega se derritió por completo cuando el alfa, sin nada de delicadeza, tiró de su camisa blanca. El sonido de los botones saltando y rompiendo las costuras resonó junto a sus respiraciones temblorosas, dejando el torso de Jungkook al descubierto.
Taehyung bajó al cuello, succionando con fuerza la glándula de aroma. Jungkook soltó un gemido alto y descarado, arqueando la espalda cuando sintió las manos del alfa apretar la piel tibia de su cintura, marcando su territorio.
—Alfa... la cama, por favor —suplicó Jungkook con la respiración entrecortada.
Taehyung no necesitó que se lo pidieran dos veces. Cargó al omega en brazos, sosteniéndolo por los muslos mientras Jungkook rodeaba su cintura con las piernas.
—Habitación de al lado —indicó el omega entre besos.
—Mancharemos tus sábanas con la pintura de mi espalda —advirtió Taehyung soltando una sonrisa ronca.
—Tengo lavadora —replicó Jungkook, hundiendo sus dedos en el cabello del alfa.
El alfa soltó una risa triunfal mientras lo llevaba a la habitación contigua. En ese momento, Kim Taehyung supo que la suerte, finalmente, estaba de su lado.
El omega rebotó cuando su espalda chocó contra la cama, el alfa se lanzó sobre él para besarlo, para embriagarse de su sabor y de su aroma. Dibujó un camino de besos y lamidas desde su mandíbula hasta su oreja, donde chupó y mordisqueó su lóbulo, para luego bajar por su cuello y quedarse sobre el tatuaje del omega sobre su hombro, deslizando fuera el resto de la camisa blanca que aún llevaba. Taehyung se metió entre las piernas de Jungkook para seguir besando sus clavículas, mordisqueando y succionando sus botones sensibles que pronto estuvieron erectos por el contacto húmedo y tibio de su boca. Jungkook se deshacía en gemidos cuando el alfa jugueteó con sus dos pezones.
El omega lo tomó de los costados pidiéndole que dejara caer todo su peso sobre él; porque había ansiado ese contacto tanto como él, necesitaba el calor de su piel desnuda rozándose con la suya.
Taehyung lo vio abrir los ojos y Jungkook le sostuvo la mirada, manteniendo los labios entre abiertos, y cuando el omega le sonrió, el alfa sintió que el calor le subía directamente al pene, provocando que se endureciera más de lo que ya estaba y comenzara a mojar su ropa interior con sus fluidos.
El omega soltó una risita ansiosa cuando el alfa se deshizo de su ropa interior, ayudando luego a Jungkook con la suya, que quedó colgando de uno de sus tobillos cuando el alfa con desesperación le introdujo el primer dedo. Jungkook jadeó, arqueando la espalda, porque los dedos largos del alfa lo acariciaron y esa era una de las fantasías que Jungkook alguna vez había escrito en una de sus libretas. En los últimos meses, el omega se había preguntado si alguna vez estaría así con el alfa, porque Kim Taehyung era un alfa con un aura imponente, pero con una personalidad tímida.
El alfa se deleitaba con el aroma de Jungkook y sus gemidos solo hacían crecer más y más sus ganas; pronto un dedo se convirtió en dos, y luego en tres. El alfa observó la expresión del omega en todo momento, apreciando con atención sus gestos y el precioso sonrojo de sus mejillas, el lagrimeo de sus ojos y el sudor de su frente. Cuando el alfa sintió al omega tensar los músculos de su entrada, retiró de inmediato sus dedos para acomodarse mejor entre sus piernas y alinear su pene contra el culo del omega, y Jungkook estaba tan ansioso, que podía ver en la expresión del alfa la desesperación por hundirse en su chorreante entrada. El alfa observó en todo momento cuando acarició su glande en el anillo de músculos del esfínter del omega y frunció el ceño ante la imagen deliciosa de su pene hundiéndose lentamente en el culo de Jeon Jungkook.
Ni siquiera pestañeó para no perderse ningún segundo de la penetración, y pronto escuchó un gemido lastimero, seguido de un sollozo. Taehyung se tensó al alzar la mirada y ver que el omega tenía el ceño fruncido mientras se mordía el labio.
—Jungkook —el alfa lucía alarmado—. Tranquilo, mierda ¿Te duele? ¿Te lastimé?
—No —el omega negó rápidamente — Es que... es demasiado. Me siento tan lleno, Taehyungie.
El alfa llevó la mirada de nuevo a su pene hundido en la entrada de Jungkook gimiendo junto al omega cuando retrocedió para sacarlo un poco, empujando de golpe para volver a penetrarlo por completó y de dejó caer sobre Jungkook. El alfa buscó sus labios para luego llevar la mano limpia a la mejilla de Jungkook.
—Está bien — el alfa dijo —. Si te duele, creo que podemos dejarlo aquí.
—¡No! —suplicó el omega, abrazando al alfa por la cadera con sus muslos y atrayéndolo hacia su pecho —. No, por favor, no lo saques. Solo dame unos segundos para acostumbrarme…
Pero el alfa estaba tan ansioso como su lobo, gastando los segundos de espera en besos cuando con desesperación comenzó a mover sus caderas para embestir al menor, que pronto estaba clavando sus uñas en la espalda del alfa. Jungkook gemía desesperadamente por la sensación de ser llenado como nunca lo había estado y apretó el abrazo de sus piernas en la cintura del alfa.
—Diosa luna, Jungkook… —el alfa gruñó al sentir el ardor de la piel de su espalda, pero la forma en la que el omega lo estaba apretando lo volvía loco —. quiero tomarte duro, mierda…
—Si~ —gimoteó Jungkook, recibiendo la lengua del alfa en su boca —. lléname con tu semilla alfa, toma todo de mi.
—No voy a parar en toda la noche, cariño —el alfa apoyó su frente contra la del omega y gimió sobre su boca —. No me detendré en toda la noche hasta saciarme de ti, Jungkook.
Los gemidos y jadeos del omega escalaron de intensidad, al igual que la tensión de los músculos de su entrada alrededor de su pene, y esto solo invitó al alfa a comenzará enterrarse más fuerte contra él; la velocidad y la fuerza iban creciendo junto a los gemidos del omega. Los chasquidos de sus besos resonaban en la habitación, al igual que el chapoteó de la entrada chorreando de Jungkook cada vez que Taehyung lo penetraba.
Los gemidos iban al ritmo de cada embestida, y su aroma era exageradamente embriagador. Eso impulsó al alfa hasta que se sintió reducido a sus instintos más primitivos de su lobo, dándole paso libre a su deseo reprimido de poseer su cuerpo.
Jungkook puso los ojos en blanco cuando el alfa llevó sus piernas a ponerlas sobre sus hombros y pronto estaba corriéndose contra sus estómagos, retorciéndose por los espasmos del orgasmo y llorando por el placer que estallaba en su vientre. El alfa siguió embistiendo aún cuando el orgasmo lo golpeó a él también, corriéndose dentro de él y luego continuó embistiendo aun cuando su nudo había comenzado a crecer. Jungkook se aferró a sus hombros, mordiéndole el labio inferior al alfa soltando gruñidos y gemidos cuando volvió a correrse otra vez por la sobre estimulación.
—Quiero quedarme así —el omega susurró.
— ¿Con mi pene enterrado en tu culo?
Jungkook soltó una risita con los ojos cerrados, recibiendo los besos del alfa por todo su rostro.
—Si, por favor, alfa.
—Entonces nos quedaremos así otro rato más —prometió el alfa.
Pero cuando el nudo bajó, el omega no había tenido suficiente, recibiendo nueve nudos más que dejaron exhausto al alfa, teniendo que dormirse con un puchero en los labios porque quería más.
Con sus cuerpos calientes y con el aroma del otro impregnado en sus pieles, el alfa lo besó en el hombro y lo rodeó con un brazo por la cintura, sintiendo cómo sus dedos se entrelazaron con los de Jungkook.
—No te vayas —pidió el omega, apretándole la mano. — quédate conmigo esta noche,
—No lo haré, no me iré de tu lado jamás— respondió el alfa.
Jungkook despertó sintiéndose caliente, quizás era por el aroma grueso del alfa o por el aroma a sexo debido a la mezcla de sus feromonas. Las sábanas estaban enredadas entre sus piernas y sintió de nuevo el burbujeo del mismo hambre voraz que lo había consumido la noche anterior.
Parecía que ninguna cantidad de tacto era suficiente para saciar el abismo de su necesidad de ser follado por Kim Taehyung. Con caricias y besos húmedos en los omoplatos y cuello del alfa, lo despertó, quien, soltando gruñidos de satisfacción, no dudó en meterse entre sus piernas para enterrarle el pene y anudarlo tres veces más, entregándose a la intensidad que el omega le exigía hasta que el agotamiento físico y el rugido de sus estómagos los hicieron detenerse.
Con una sonrisa de suficiencia, Jungkook cocinó para él, mimándolo con cada bocado, consintiendo al hombre que había tratado su cuerpo como una obra de arte, alternando una sensación de adoración con la rudeza que el propio Jungkook le suplicaba entre gemidos.
La despedida en la puerta del apartamento fue un suplicio de roces pegajosos. Taehyung, limpio y oliendo a los jabones del omega, hundió la nariz en la curva del cuello de Jungkook, presionando sus manos grandes contra su espalda baja para presionar su cuerpo contra el suyo. Dejó una lamida húmeda y lenta sobre su piel, y Jungkook se erizó violentamente, soltando una risita ante el frescor del enjuague bucal que aún persistía en la lengua del alfa.
—Eso me da cosquillas —protestó Jungkook, aunque se pegó más a él.
—Eres mucho mejor de lo que jamás fantaseé, Jungkook —susurró Taehyung contra su piel.
—Déjame tenerte siempre —pidió el omega con los ojos brillantes.
El alfa rió, atrapando el labio inferior de Jungkook entre sus dientes en un tirón juguetón.
—Cuando quieras, bonito.— el alfa le aseguró — Soy tuyo a todas horas del día, todos los días del año.
Taehyung le dio una nalgada como despedida.
—Me encantas —soltó el alfa sobre su boca antes de darle un último beso corto y marcharse finalmente.
Jeon Jungkook amaba que Kim Taehyung hiciera de él un desastre.
Amaba que sus manos grandes y venosas amasaran su culo, que mordiera su cuello y le chupara las tetas. Jungkook amaba ser adorado por el alfa con el que había fantaseado tanto tiempo y ahora por fin, podía cumplir cada una de las fantasías que había escrito en sus libretas.
El alfa amaba tocar y apretar el redondo, gordo y perfecto culo de Jeon Jungkook, que sobresalía de forma obscena de la camisa negra que tenía puesta, siendo esta la única prenda que llevaba encima. Taehyung estaba desnudo desde hacía un par de minutos atrás, y con ayuda del omega su pene ya estaba erecto, golpeándose contra el pene del omega.
—Mierda, Jeon, me encantas —gimió el alfa con la voz ronca —. Estás listo para tu alfa, otra vez...
Jungkook respiraba entrecortadamente, moviendo las caderas para frotar sus erecciones juntas, y entre sus muslos escurría de su lubricante, dejando en evidencia que su entrada estaba rogando por atención.
El alfa tomó las nalgas de Jungkook con sus manos grandes y las separó despacio, metiendo uno de sus dedos a su entrada que pronto movió en círculos lentos, sacándolo apenas un poco para luego meterlo de nuevo simulando una embestida.
Taehyung no aguantó más y lo tomó de la cintura para girarlo, haciéndolo pegar el pecho contra la encimera. El alfa se agachó frente al culo del omega y separando sus gordas nalgas con las manos, enterró la cara en el culo de Jungkook para darle un beso largo y húmedo justo en el centro de su entrada, saboreando el lubricante del omega que gimió de forma escandalosa por la sensación. Luego sacó la lengua y empezó a lamer y chupar, saboreando cada centímetro de esa piel suave y regordeta.
—Mierda, sí, alfa —Jungkook soltó un gemido que resonó en la cocina y movió las caderas para frotar el culo contra la cara del alfa.
El alfa sonrió orgulloso al sentirlo estremecerse y hundió más la lengua, follándolo con ella, haciendo ruidos húmedos y obscenos, comiéndole el culo como si fuera su postre favorito, el postre que había ansiado poder comerse por tanto tiempo en secreto.
Taehyung llevó dos dedos a la entrada necesitaba de Jungkook y los metió, abriendo en forma de tijera para poder estirarlo mientras seguía lamiendo de forma fuerte.
—Joder, Jungkook, quiero comerte el culo siempre —el alfa gruñó, metiendo los dedos un poco más profundo y curvándolos en busca del punto dulce que lo haría pedir por más.
Jungkook apretaba los puños de las manos, porque no tenía nada a su alcance, mordiéndose el labio mientras gemía desvergonzadamente sin importarle que los vecinos se quejaran por el escandalo y empujaba con más ganas el culo hacia atrás contra la boca de su alfa.
Taehyung pronto metió tres dedos, luego fueron cuatro, estirándolo, follándolo con los dedos mientras delineaba con su lengua el borde rosado del anillo de músculos.
—Alfa, mételo ya... —gimió Jungkook, con los ojos llorosos por el placer.
El alfa se puso de pie, y tomó su falo entre su mano.
—¿Mi omega quiere que su alfa lo folle hasta preñarlo? —preguntó con una sonrisa ladina.
Jungkook se sonrojó, pero arqueó la espalda para empujar el culo hacia atrás, ofreciéndoselo al alfa que lo tenía gimiendo de placer.
—Taehyung, ya, por favor... — el omega suplicó — follame ya.
El alfa lo nalgueó, provocando que el omega jadeara.
—Tu alfa te va a complacer, Jungkook —el alfa dijo, pegándose a él mientras alineaba su pene gruesa contra la entrada de Jungkook.
Jungkook gimió gustoso cuando sintió al alfa empujando el glande contra su entrada, dándole unos segundos para acostumbrarse a la intromisión, para luego penetrarlo de una sola estocada hasta que sus testículos chocaron contra los suyos.
—Ahhh... mierda, Taehyung…. —gimoteó Jungkook, y pronto las lágrimas de placer abandonaron sus ojos, pero seguía empujando hacia atrás para sentirlo más mientras se mordía el labio.
Taehyung empezó a follarlo lento y profundo al principio, llenándose de la húmeda y apretada entrada del omega, y se separó solo un poco de la espalda de su omega disfrutando de la vista que tenía, viendo como su pene desaparecía entre las nalgas gordas y redondas de Jungkook. Aceleró sus penetraciones sosteniéndolo de la cadera, embistiendo más fuerte. El sonido del chapoteó por el exceso de lubricante era una melodía que amaba.
—Me encantas, mi amor —gruñó el alfa dándole nalgadas en ambas nalgas —. Ojalá pudieras ver lo bien que me tomas.
Jungkook gemía desesperadamente, curvando más la espalda y empujando hacía atrás para encontrarse con las embestidas de Taaehyung.
—¡Más fuerte, alfa! — el omega suplicó — Tómame fuerte.
El alfa le alzó una pierna para poder cambiar de ángulo y encontrar su la próstata. El omega puso los ojos en blanco y un hilo de saliva caía de sus labios cuando el alfa dio en ese punto.
Cuando el alfa lo sintió tensar los músculos de su entrada al correrse, empujó hasta el fondo y se corrió dentro con un gruñido ronco, dejando salir chorros calientes de su semilla que llenaron el interior del omega. Aún cuando el nudo había comenzado a crecer, el alfa siguió empujando mientras seguía soltando borbotones de su semen.
El alfa alzó la camisa del omega para besarle la piel sudorosa de su espalda y lo sintió estremecerse. Jungkook gimió bajito por el movimiento.
—Alfa, diosa luna… ¿Me lo haces otra vez?
—Te lo haré todas las veces que me lo pidas, amor.
Jungkook sonrió feliz, cerrando los ojos mientras el alfa lo abrazaba por detrás, con su pene enterrado en él mientras esperaba a que el nudo bajara.
Los días se transformaron en semanas. Los encuentros se volvieron tan constantes que el espacio en los armarios empezó a compartirse de forma natural.
Sin embargo, una duda rondaba en la mente de Jungkook.
Taehyung parecía ser dos personas distintas, porque a veces le hacía el amor de forma tan tierna, y al siguiente, el sexo era rudo y desenfrenado donde el alfa, insaciable, era quien pedía una ronda más tras otra.
Una tarde, decidido a llevar la tensión al límite, Jungkook se vistió con su ropa más provocativa y condujo hasta el apartamento de Taehyung. Al tocar la puerta, se acomodó la camisa y preparó su mejor sonrisa, pero cuando el alfa abrió, se quedó estático, con una expresión de absoluto terror.
—Hola —saludó Jungkook, ignorando la expresión de sorpresa. El omega se pegó a su pecho, acunando su mejilla con una mano y dándole un beso en los labios.
Al separarse, un ”mierda" susurrado desde al lado lo hizo congelarse. Jungkook abrió los ojos de par en par al ver, en la entrada del pasillo, a una copia exacta de su alfa. Su cerebro tardó segundos que parecieron siglos en procesar la imagen. Miró al hombre frente a él y luego al del pasillo.
—¿Qué es esto? —logró decir en voz baja.
—Cariño, déjanos explicarte —dijo el alfa al que acababa de besar.
—Amor, tenemos una excelente explicación —secundó el del pasillo.
Jungkook balbuceó, negando con la cabeza, pero permitió que el primero lo guiara hacia el sofá. Los gemelos Kim tomaron la bolsa de comida que Jungkook traía y la dejaron en la mesa antes de detenerse frente a él. Se miraron entre ellos y, para indignación de Jungkook, hicieron un juego rápido de piedra, papel o tijera para decidir quién hablaría primero.
—Déjense de juegos y díganme qué rayos ocurre —regañó el omega.
El ganador del juego dio un paso adelante.
—Yo soy Taehyung. Él es Vante.
—¿Qué mierda? —soltó Jungkook, luciendo perplejo.
—Jungkook, todo tiene una explicación —se apresuró a decir Vante—. Taehyung te conoció primero, me habló de ti... yo estudio ingeniería en la universidad de las afueras. Él estuvo contigo los primeros días, pero luego... —Vante tragó saliva— luego tú eras insaciable, amor. Y él tenía un límite físico.
Jungkook negó con la cabeza y pronto la confusión estaba mezclándose en su pecho.
—Podían habérmelo dicho.
—Pero yo también me enamoré de ti —confesó Vante rápidamente—. El día que te acercaste a mí creyendo que era él, me aproveché. Cuando te besé por primera vez, supe que quería tenerte también. No pude evitarlo.
Jungkook procesó las palabras, porque todo tuvo sentido, sobre todo la resistencia sobrehumana, los cambios de personalidad, la sed que nunca terminaba.
—¿Me los follé a los dos? — el omega preguntó.
Los gemelos se miraron y asintieron al unísono.
—Okay, estoy muy enojado —dijo Jungkook, poniéndose de pie—, pero no por lo que creen.
Ambos alfas se tensaron.
—En lugar de ser imbéciles y engañarme, podrían haberse presentado ante mí los dos. — Jungkook reclamó con el ceño fruncido — No tienen idea de lo excitante que es ver dos versiones del alfa que me vuelve loco. Diosa Luna... con razón siempre me pregunté cómo aguantabas tanto. Veintiocho nudos en un solo fin de semana. Wow.
Taehyung se rascó el cuello, soltando un suspiro de alivio a medias.
—¿No estás enojado?
—Sí, definitivamente lo estoy —reafirmó Jungkook, ajustándose la camisa—. Pero ya dije que no por el engaño, sino por haberme privado de tenerlos a ambos al mismo tiempo. Así que los castigaré, y no habrá nada de sexo hasta que yo lo diga.
Los gemelos Kim compartieron una mirada de desolación.
—¿Nos aceptas a los dos? —preguntó Taehyung luciendo nervioso.
Jungkook caminó hacia la puerta, deteniéndose solo para lanzarles una última mirada seria.
—Gánenselo. —advirtió el omega — Quiero ver cuánto se esfuerzan. Son dos contra mí solo... esto va a ser muy emocionante.
Salió del apartamento sin mirar atrás, dejando a los dos alfas en silencio, conscientes de que su omega era mucho más de lo que cualquiera de los dos podría haber imaginado.
Si Jeon Jungkook había sido un desafío difícil de alcanzar cuando solo existía un Taehyung en su radar, ahora que sabía que los gemelos eran su alfa, se propuso ser una pesadilla exquisitamente encantadora. No era el hecho de compartir su cama y su lobo con ambos lo que le quemaba por dentro; al contrario, su hambre insaciable había crecido más ante la idea de ser reclamado por dos versiones de la misma perfección que era el alfa, Kim Taehyung.
Por eso, aceptó el nuevo de los Kim. Jungkook fingía molestia, porque si era sincero, amaba ver a Taehyung y a Vante esforzarse por recuperar su favor -y su culo-.
La atención que recibía era sofocante y gloriosa a la vez. Los alfas se turnaban para llenar sus días de detalles y atenciones.
Jungkook disfrutaba de los mimos, de la forma en que ambos alfas se desvivían por siquiera rozar su mano o por aspirar su aroma a orquídeas. Le encantaba ver cómo los gemelos marcaban territorio, porque si algún alfa osado se atrevía a mirar a Jungkook más de la cuenta, la presencia doble de los Kim se hacía sentir de inmediato.
No había persona en la universidad que no lo supiera. Las miradas, los susurros y la forma en que los gemelos caminaban un paso por detrás de él, como guardias reales de su propio deseo, dejaban un mensaje claro como el cristal: Jeon Jungkook tenía alfa.
Cuando permitía que uno de ellos le rodeara la cintura en público, o cuando dejaba que le besaran la mano frente a sus compañeros, su mirada dejaba en claro que los gemelos Kim eran propiedad exclusiva de Jeon Jungkook. El castigo seguía en pie, y el hambre de Jungkook solo crecía al verlos suplicar por un solo beso
Jungkook estaba en su estudio, vestido con una camisa holgada y los pantalones manchados de pintura, y se giró lentamente mientras sostenía su paleta de colores. El cabello le caía en ondas suaves, y tenía la comisura de los labios estirados en una pequeña sonrisa.
—¿Les gusta? —preguntó, mostrando el retrato inacabado de ambos hermanos, fundidos en un solo perfil.
El título decía “Taehyung y Vante; mi sombra y mi luz.”
Taehyung se acercó primero, y con cuidado, tomó la paleta de las del omega manos y la dejó a un lado.
—Me gusta más el artista que la obra —habló Taehyung en voz baja, tan cerca que Jungkook pudo sentir el calor de su pecho y su respiración acariciar sutilmente su rostro.
Vante, había permanecido apoyado en el marco de la ventana, lo observaba en silencio.
—Eres la provocación en persona, Jeon Jungkook —dijo Taehyung, caminando hacia él con pasos lentos y una sonrisa arrogante en sus labios — Todo lo que tocas se vuelve bello, pero yo quiero tocarte a ti.
El corazón de Jungkook se aceleró, sintió su piel erizarse ante la cercanía del hombre, sintiendo el cosquilleo de su piel necesitando el contacto de las manos de sus novios sobre él. Cerró los ojos un segundo y los sintió acercarse por ambos lados.
Taehyung le acarició la mandíbula, con los dedos manchados de azul, dejando un trazo suave que descendió hasta su cuello.
—¿Podemos? —Vante murmuró cerca de su oído, ansioso por posar sus manos sobre el cuerpo de Jungkook.
Jungkook asintió, respirando temblorosamente.
Y entonces comenzó todo.
Vante le bajó lentamente la cremallera del delantal de trabajo, dejando que resbalara por sus hombros. Taehyung le desabrochó con dedos ansiosos los botones de la camisa.
—Déjanos pintarte caricias—susurró Vante sobre borde de su clavícula, y le dejó un beso, húmedo, que arrastró consigo un leve gemido.
Cada uno de los gemelos Kim atraparon entre sus labios uno de sus pezones y Jungkook gimió gustoso ante el contacto, cerrando los ojos mientras abría la boca para gemir, acariciando el cabello de los alfas con sus dedos, llenándose de la sensación húmeda de sus bocas chupando y mordiendo sus pezones.
Jungkook, entregado y sin miedo, sintió cómo Taehyung lo cargaba para dejarlo con delicadeza sobre una de las colchonetas que el omega tenía en el estudio.
—Mírate… —susurró Taehyung al verlo desnudo, comenzando a temblar de placer cuando trazó una caricia desde su pecho hasta su vientre bajo—. Eres una obra maestra.
—Y nuestra salvación —añadió Vante, tomando su mano y besándole los nudillos con delicadeza.
Taehyung bajó a besarle los muslos, mientras Vante le sujetaba el rostro para besarlo en los labios. Sus labios se encontraron fundiéndose el uno con el otro. Jungkook entrelazó sus dedos en el cabello de Taehyung mientras el mayor tragaba su erección.
Jungkook gimió durante el beso cuando Vante lo besaba con intensidad, mordisqueándole el labio inferior y succionándole la lengua.
— Mierda… T-Taehyung… Mmh. —Jungkook jadeó y gimió sobre la boca de Vante mientras Taehyung lo bajaba a besar su entrada. .
Jungkook interrumpió el beso con Vante, intentando recuperar el aliento.
—Por favor... — logró decir para luego soltar un gemido — Lo quiero…
—¿Qué quieres, amor? — Vante preguntó.
—Los quiero a los dos — el omega abrió la boca cuando sintió a Taehyung hundir sus dedos en su entrada — quiero que me lo hagan al mismo tiempo.
Taehyung abandonó lo que estaba haciendo y pronto los gemelos lo miraron sorprendidos.
—¿Estás seguro, Kook? — Vante preguntó acariciándole el mentón
—No queremos hacerte daño. — añadió Taehyung mientras la acariciaba los muslos. — Quizás puede ser demasiado para ti.
Jungkook negó con la cabeza y se lamió los labios.
—Por favor, de verdad quiero intentarlo. — el omega suplicó.
Los gemelos se vieron y asintieron.
—Amor, por favor, dinos si quieres parar o si te duele algo. — Vante dijo viéndolo a los ojos— ¿De acuerdo?“.
El omega asintió, estirando el brazo para tomar el borde de los pantalones del alfa para comenzar a bajarlos.
Taehyung miró los ojos grandes de Jungkook y se rió.
—Diosa luna, quién pensaría que alguien que se ve tan lindo y tierno, en realidad es un omega tan insaciable y pecaminoso.
En cuestión de minutos, la ropa tanto de los alfas como del omega estaba esparcida por la habitación. Jungkook se había subido a horcajadas de Taehyung, inclinándose sobre su pecho, gimiendo y jadeando mientras el alfa besaba y chupaba su glándula de aroma. Vante se había posicionado entre sus piernas, las cuales permanecían separadas, el alfa había comenzado a acariciar y a dibujar un rastro de besos por los muslos del menor hacia su chorreante y necesitaba entrada.
El alfa menor enterró la cara entre sus nalgas para poder chupar la entrada rosada antes de introducir lentamente su lengua.
—Mghm… Vante~ — Jungkook se retorció y jadeó cuando el alfa menor introdujo su lengua en su entrada — Ah-... así~ — el omega gimoteó, arqueando la espalda.
—Eres un conejito tan escandaloso — Taehyung bromeó, dándole una nalgada.
— cierra la boca si no quieres que ya no te deje follarme — regañó el omega, dejando caer la cabeza sobre el hombro de Taehyung mientras sentía que Vante le tomaba las nalgas para separarlas más y poder seguir empujando con la lengua.
Jungkook llevó una de sus manos a comenzar a bombear el pene de Taehyung, Vante hacía lo mismo con su propia mano, sin dejar de follar con su lengua el culo de Jungkook.
El alfa mayor llevó una de sus manos a deslizarse por la cintura de Jungkook y Jungkook sintió como Vante de nuevo presionó dos dedos contra su ano, empujándolos y estirándolos para aflojarlo.
—Voy a tener que estirarte más, porque no quiero que te duela mucho y estés lo suficientemente preparado para recibirnos a los dos a la vez. — Vante dijo, endureciéndose más con la sola imagen mental del omega siendo tomar al mismo tiempo por ellos.
Jungkook abrió mucho los ojos y volvió a gemir con la boca entreabierta, y un escalofrío lo hizo erizarse completo con el solo pensamiento de darse cuenta que acababa de apuntarse a la experiencia más caliente de su vida.
Pronto Jungkook gimió sin control porque ahora eran los cuatro dedos de Vante follando y estirando su entrada, hundiéndose tanto en él para poder rozar ocasionalmente su próstata. El omega estaba más que mojado, con el líquido preseminal goteando de su pene, preparándose para su segundo orgasmo de la noche.
—Conejito, ¿Estás listo? — Taehyung preguntó, disfrutando del rostro sudado y sonrojado del omega, a lo que Jungkook respondió con un murmullo.
El omega se posicionó mejor sobre Taehyung y tomó el pene erecto del alfa, y viéndolo a los ojos lo alineó contra su entrada, dibujando una sonrisa mientras se dejaba caer para penetrarse con él.
—Diosa luna, Taehyungie….
Taehyung sujetó las caderas de su novio y la acarició con sus pulgares, dibujando círculos para ayudarlo a relajarse. Una vez que Jungkook se sentó completamente sobre el pene del alfa mayor, esperó un par de minutos antes de empezar a mover las caderas, acostumbrándose a un pene antes de tener dos penetrándolo estirándolo.
Y decir que no ansiaba ese momento, sería mentira, porque desde el momento en el que se enteró que eran dos, esa fue la primera fantasía que llegó a su mente.
Taehyung tomó al omega de las mejillas para poder besarlo de forma intensa y desordenada, plantando los pies en la cama para poder mover su pelvis, acelerando el ritmo de las penetraciones para igualar el de Jungkook, embistiendo a su omega con fuerza.
— Alfa, más, ¡por favor! — suplicó el omega, gimiendo sobre la boca de Taehyung, mientras se sostenía de su pecho.
Taehyung le dio una nalgada, disfrutando tanto de las expresiones que solía hacer mientras tenían sexo.
—¿Te gusta saltar en tu alfa, conejito? — Taehyung preguntó, dándole otra nalgada.
Vante observaba la escena, con su mano envolviendo su pene para bombearlo ante la caliente escena.
—¿Puedo entrar ya? — el alfa preguntó, arrastrándose sobre sus rodillas hasta quedar justo detrás del omega. .
El omega giró un poco el rostro y se mordió los labios, intentando reprimir un gemido debido a las ansias que sentía al tener a dos alfas solo para él.
Vante lo tomó de las caderas y acercó su glande para mojarlo con el lubricante de Jungkook, y lentamente introdujo la punta mientras seguía empujando para penetrarlo también. El omega solo pudo gritar y gemir de dolor cuando la punta de Vante se hundió en él.
—Amor, respira. Intenta relajarte, por favor — Taehyung pidió en voz baja, mirando los ojos llorosos de Jungkook.
El alfa mayor dejó de moverse y se quedó quieto mientras Vente lo penetraba también.
—voy a hacerlo lento para-
—¡Mételo todo de una puta vez! — reclamó Jungkook al alfa menor.
El alfa obedeció gimiendo por lo apretado que se sentía al tener el pene de Taehyung dentro. El omega se sostuvo del pecho de Taehyung mientras arqueaba la espalda para darle más acceso al otro alfa. Las lágrimas habían comenzado a bañar sus mejillas. Y sin poder evitarlo, se corrió cuando Vante se enterró por completo, manchando el vientre de Taehyung con su semen.
—Mierda… – el omega jadeó cuando se sintió lleno al tener la longitud de los dos alfas dentro suyo.
Se sentía tan lleno y era probable que si estuviera en una posición invertida, podría ver los penes de los alfas abultándole el estómago.
Taehyung comenzó a moverse, lentamente al principio, pero luego más rápido a medida que la entrada de Jungkook comenzaba a adaptarse a la doble intromisión. Los gemidos y quejidos que escapaban de la boca del omega se hacían cada vez más fuertes y necesitdaos.
Mientras que el pene de Vante contribuía a la sensación de estar completamente lleno, el pene de Taehyung penetraba directamente en su próstata.
—Diosa luna, se siente muy apretado — gruñó Vante entre dientes, conteniendo el impulso de moverse desenfrenadamente para aliviar las ganas que tenía de follar al precioso omega.
Taehyung disminuyó la velocidad de los movimientos de su pelvis, gimiendo cuando Jungkook gimió sobre su boca.
—fóllenme fuerte, ¿qué esperan? – el omega se quejó.
Ambos alfas acataron la orden que sonó más a súplica y comenzaron a moverse al mismo ritmo, sujetándose de la cintura y caderas de Jungkook, sin perder tiempo en acelerar las penetraciones, haciendo del omega un desastre.
A medida que más gemidos y jadeos salían de los labios rojizos e hinchados del omega, los gruñidos y quejidos de los gemelos se hicieron más fuertes al empezar a golpear sin delicadeza la próstata de Jungkook. El omega no pudo evitar poner los ojos en blanco, perdiendo fuerza en sus muslos, arañando los hombros de Taehyung por el ardor y placer de ser estirado por los dos alfas que lo volvían loco.
Las manos grandes y fuertes de los alfas lo sujetaron fuerte mientras maldecían al aumentar el ritmo de las penetraciones en busca de su orgasmo. Los gemelos empujaron fuerte las últimas veces antes de correrse dentro del omega, llenando su interior con borbotones de su semen.
Jungkook dejó escapar un gemido bajito y jadeos temblorosos al sentir la semilla de los alfas hinchándole el vientre, comenzando a derramarse de su entrada cuando los nudos comenzaron a crecer.
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Recibió cuatro nudos dobles y eso lo dejó agotado. Al terminar de limpiar y vestir a Jungkook, los tres estaban acostados en la cama, los gemelos con los brazos alrededor de Jungkook y la cabeza apoyada a cada lado de su pecho.
—¿Crees que sea una locura vivir los tres juntos? —preguntó Jungkook, en voz bajita.
Taehyung lo miró, y Vante le dio una media sonrisa perezosa.
—No —respondió Taehyung—. Lo que sería una locura es no intentarlo.
Fin.
Gracias por leer este OS en celebración por los 4k en fb! jaja









fantástico, sin palabras quedé. 🔥🔥🔥🔥🔥🔥.