LA PARADA DE AUTOBÚS
NOTA: Este libro solo tiene seis capítulos.
Espero que los disfrutes.
La lluvia cae muy fuerte sobre el tejado de esta vieja parada de autobús. Veo la hora en mi teléfono y son las once con cincuenta minutos, de la noche
Honestamente debí de replantearme mejor la idea de salir de mi casa a las ocho de la noche y venir al cine, sobre todo porque no tengo auto y el último autobús salió hace veinte minutos. Tenía el tiempo justo para salir del cine, llegar hasta aquí y alcanzar el último autobús pero un hombre demente decidió que era buena idea tirarle su bebida encima a la persona con más afán en todo la sala
Bueno, tampoco era que tenía tantas opciones porque éramos ocho pelones en el lugar
El viento cae tan fuerte que hace que la lluvia inunde la pequeña parada, tengo los zapatos empapados y me tiemblan cada hueso del cuerpo. Mi única opción hasta el momento es quedarme en este lugar hasta que la ruta de autobús retome su jornada laboral -osea a las cinco de la mañana-mi casa queda a las afueras del pueblo como a cuarenta minutos en coche así no me puedo dar el lujo de irme caminando y peor con el aguacero que está cayendo. Normalmente nunca hago caso a mis decisiones impulsivas pero me estaba volviendo loca en mi casa, cada maldito día de encierro en esa mansión del terror me asfixia. Desde que mis padres murieron en un incendio en nuestra antigua casa, no me quedó de otra que venirme a vivir aquí, en este pueblo en medio de la nada hasta poder encontrar un comprador y poder comprar un apartamento en la ciudad. Desde la muerte de mis padres llevo un año y medio en completo exilio comunicándome de vez en cuando con la trabajadora de Bienes y Raíces encargada de la venta de la casa. De ahí en más...solo hay soledad pura
Mientras me abrazo a mi misma para soportar el frío observó de un lado a otro deseando tener la suerte de que algún ser humano pase por aquí, sienta lástima por mí y decida llevarme a mi casa para no morir de hipotermia. A lo lejos veo correr de la lluvia una figura alta y delgada. Al estar un poco más cerca de la parada su andar disminuye
-Buenas noches
saluda en un tono bajo pero lo suficientemente audible para saber lo ronca que es
-Buenas noches
Contesto aclarándome la garganta y pegándome más a la pared
El no responde, solo se queda ahí parado. Su postura con las manos metidas en los bolsillos y la espalda recta es bastante intimidante. Lleva puesto una gorra y encima de ella el gorro de la capucha, se ve muy tranquilo, como si no le preocupa estar varado a mitad de la noche en un pueblo desolado y aparte bajo un fuerte aguacero
Vuelvo a revisar el teléfono, son las doce en punto y no tengo ninguna esperanza de llegar a casa, darme un baño y envolverme en cinco sábanas esta noche. Lo único que me queda es quedarme aquí esperando que el desconocido se vaya y pueda al menos sentirme más segura sola
-¿Vienen por ti?-pregunta sacando de mis pensamientos. Insisto, su voz es demasiado tranquila, eso es escalofriante
-Ehhh, si-miento-mis padres llegarán en un momento
El no dice nada, solo escucho como suspira y suelta una risita como si supiera que le estoy mintiendo
Los minutos pasan y cada vez me empiezo a sentir más tensa, lo veo de reojo y por lo que logro entender el desconocido no tiene ninguna intención de irse. Okay, esto de verdad ya me está asustando. Sin darme cuenta mis manos empieza a temblar así que me abrazo más fuerte para disimular mi pánico, este no es el momento para que mis pensamientos me jueguen una mala jugada
El desconocido se voltea hacia mí, trato de verle bien la cara pero la poca luz que llega hasta su altura solo le iluminan la mitad de la boca el la que logra ver una pequeña sonrisa dibuja
-Pensé que tus padres habían muerto
el desconocido pronuncia cada palabra con tanta delicadeza que hace que un sudor helado me recorra la columna vertebral y un escalofrío invada mi cuerpo sin saber que hacer o como actuar, solo me quedo parada frente a él sin poder mover un solo músculo presa del pánico
Aun con la sonrisa en su rostro da un pequeño pasa hacia mí y al tener más cerca su figura se vuelve exageradamente grande frente a mis ojos
-Las niñas buenas como tú no deberían de decir mentira Little Bee
Sin darme cuenta las lágrimas empiezan a descender por mí rostro, tengo la respiración agitada y puedo sentir el latidos de mi corazón tan fuertes que estoy segura que el desconocido puede escucharlo
Y, y no puedo evitar odiarme a mi misma porque estoy consciente de que en este momento estoy completamente jodida. Me odio por haber tomado esa decisión tan estúpida de salir de mi casa a mitad de la noche para quedar atrapada en una parada de autobús con un psicópata. Y lo peor es que ya no hay vuelta atrás, no habrá nadie que pueda impedir que este hombre me haga lo que se antoje conmigo
-Co..co...como me llamaste?
-Tienes tres minutos de ventaja-dice ignorando mi pregunta-si te atrapó pasado ese tiempo... eres mía Little Bee
Al ver la exposición de pánico en mi cara su sonrisa aumenta y empieza a hacer un sonido similar a los que hacen las agujas de un reloj con los dedos, acerca su rostro quedando a centímetros del mío y dice en un susurro
-Corre Little Bee
Sin pensarlo dos veces salgo de la para autobús corriendo sin mirar atrás, las gotas de lluvia caen sobre mi tan fuerte que me lastiman, pero no me importa, en este momento lo único que me interesa en correr y alejarme lo más que pueda de ese lugar
mientras corro lo único que logro escuchar es el sonido de los truenos que me hacen saber que esta noche lluviosa está lejos de terminar, que me falta mucho para estar a salvo y que no importa lo que pase no puedo parar
En un momento siento como mi pie izquierdo entra en un pequeño hoyo y eso me hace caer de cara a la tierra empapada, intentando ponerme de pie lo más rápido posible pero un brazo me empuja y vuelvo a caer en el barro
-Se acabó el tiempo Little Bee
El se sube encima de mí y yo empiezo a forcejear para soltarme pero su fuerza es el triple que la mía, como puedo le pego un puñetazo en la cara pero lo único que logro es que todo el peso de su cuerpo caiga sobre mi eliminando cualquier oportunidad de zafarse. El desconocido se abre espacio entre mis piernas quedando en medio de ellas y con fuerza me estampa contra el suelo, su rostro se acerca al mío y empiezo a sentir como pasea su nariz sobre mi piel mientras el que agua cayendo sobre mi cara me hace imposible abrir los ojos
-Hueles delicioso-me susurro al oído con una voz tan ronca que es casi audible-no sabes cuánto he deseado este momento
-Por Favor suéltame-le pido en un hilo de voz por el llanto-Por favor te lo suplico, déjame ir, por...por favor
El ignora mis súplicas y empieza a dejar pequeños besos en mi mejilla, yo me retuerzo asqueada pero el refuerzo su agarre haciendo que su cadera se pegue más a mi entrepierna. Empieza a descender por mi cuello y sus besos se vuelven más desesperados, coloca mis manos sobre mi cabeza y las mantiene presionada sobre el suelo con una sola mano mientras la otra empieza a ascender por mi cintura con tanta delicadeza que hace que un escalofrío invada la parte baja de mi vientre, con lentitud levanta mi camisa y desliza sus largos dedos por mi abdomen hasta llegar al borde de mis senos
Se detiene un instante, puedo sentir cómo su pecho empieza a subir y bajar con tanta desesperación como si se estuviera quedando sin aire. Luego, muy despacio la coloca sobre mi pecho, no la toca directamente pero puedo sentir su roce al son de mi respiración. Termina de levantar la camisa dejándolo expuesto y al sentir como le cae el agua directamente me empiezo a retorcerse gritando que porfavor me suelte
Su agarre en mis manos aumenta, comienza a bajar su boca por mi mandíbula hasta quedar a centímetros de mi pecho desnudo, con delicadeza pasa la punta de lengua por el pezón y yo me retuerzo como gusanos al sentir el frío de su salida en mi piel. Desde donde está, levántate la vista y me mira. Aún tiene la gorra puesta así que lo único que puedo ver es como se le forma una escalofriante sonrisa en la boca. Sin dejar de verme toma mi pecho entre su mano con tanta fuerza que me hace gemir y una mueca de satisfacción se le dibuja en el rostro
Sin soltar el agarre de mi pecho se lo lleva a la boca y lo empieza a besar con tanta hambre y desesperación que hace qué mi cuerpo tiemble bajo el suyo, puedo sentir como su cadera se empieza a moverse mientras da pequeños mordiscos alrededor de mi pezón, luego... se detiene
-Vamos a continuar la fiesta en casa Little Bee
Me susurro mientras me toma del cuello, lo aprieta tan fuerte que puedo sentir como mi mirada se va desvaneciendo hasta que todo se vuelve oscuridad.
[...]
El sonido de una llave goteando hace que me retuerza en la cama por el dolor de cabeza, tengo mucho frío y la intensidad de la luz blanca hace que me ardan los ojos. Aún con los ojos cerrados trato de ponerme de pie pero al sentir algo pesado amarrado en mi tobillo me hace reaccionar. Con mucho cuidado me siento sobre la cama y empiezo a abrir los ojos despacio
Es una cadena atornillada en piso de la habitación
El gritó de horror que sale de mi boca me hace arder la garganta. Comienzo a sacudir la cadena con desesperación pero es en vano
-¡¡¡Maldito!!! ¡¡Maldito!!-grito con tanta fuerza que me arde la garganta, me pongo de pie y camino hacia la puerta, una vez ahí empiezo a golpear con fuerza-¡¡Ayuda, porfavor Ayúdenme, porfavor se los suplico sáqueme de aquí!!
Sin respuesta comienzo a llorar y a suplicar entre lágrimas
-¡Porfavor, porfavor dejame salir! ¡Te lo suplico!
Me paso las manos por el pelo con desesperación y comienzo a llorar y gritar por ayuda pero nadie me oye. Después de un rato me hago bolita en el piso sin poder parar de llorar y querer matarme a mí misma por ser estúpida, porque eso es lo que soy
¡Estúpida!
En qué momento me pareció buena idea salir de mi casa para ir al cine una noche lluviosa en este maldito pueblo del infierno
Al escuchar unas llaves moviéndose al otro lado de la puerta me pongo de pie, me limpio las lágrimas con el dorso de la mano y empiezo a buscar algo para defenderme pero no hay nada. La misma figura alta y delgada de la parada de autobús entra, se para unos centímetros frente a mí y por instinto doy unos pasos hacia atrás. El hombre se baja el gorro de la capucha, se saca la gorra pero no logro ver bien su cara porque tiene la cabeza baja. Su respiración pesada inunda todo la habitación y unos segundos después levanta la cabeza lentamente y yo me quedo helada al ver su rostro
De los nervios, la impotencia y la rabia conmigo misma me comienzo a reír como loca. El hombre cambia su expresión de seriedad a una de confusión pero eso no me importa porque no puedo parar de reír
-Soy una estúpida-logro decir al final-soy una completa estúpida
El hombre pone una bolsa sobre la pequeña mesa y me mira
-Te traje algo de comer
Yo lo veo y quisiera ahorcarlo con mis propias manos
-¿Para qué me alimentas si me vas a matar?
No dice nada, solo pasa por mi lado y entra al baño. Si es que a eso se le puede llamar baño. Solo es un pequeño cuadro que está dividido con una pared de cristal con un diseño raro que deforma la figura de la persona que está dentro. Yo me quedo ahí parada viendo sus movimientos, escucho como abre la llave del lavabo y se la las manos y luego sale secándolas con una toalla pequeña
Me mira un momento y luego dice
-No te voy a matar, puedes comer tranquila
Lo dice con tanta tranquilidad que hace que me hierva la sangre
-¡¡Entonces por qué mierda me tienes aquí encerrada y encadenada!!
-Para que me conozcas-dice con simpleza-para que te relajes
No puedo creer lo que mis oídos acaban de escuchar
-“Para que me relaje”-repito entre dientes con la mandíbula apretada-por eso me perseguiste bajo la lluvia y tocaste sin mi consentimiento ¡¡Para que me relaje!!
El empieza a caminar hacia mí y yo doy pasos hacia atrás hasta chocar con la pared. Él se para frente a mí lo suficientemente cerca para sentir su olor corporal. Es demasiado alto incluso para mí que mido uno setenta
-Segura que fue sin consentimiento-me pregunta en un susurro-Porque tu cuerpo decía lo contrario
Intenta acariciar mi mejilla pero le apartó la mano de un golpe
-Me das asco
Eso en lugar de enojarlo lo hace soltar una carcajada tan fuerte que retumba en todo el cuarto
-¿Te estás burlando de mí?
El niega con la cabeza mientras se aclara la garganta
-Anoche cuando te traje aquí-susurra-te quite la ropa para darte un baño y sabes lo que encontré-la intensidad en el brillo de sus ojos me hace temblar-tu ropa interior estaba empapada, Little Bee
Esa palabra hacen que se me revuelva el estómago
-No me llames así
-¿Por qué, no te gusta?
-Cada que lo pronuncias haces que un recuerdo bonito de papá se vuelva repugnante
El da un paso atrás dejándome espacio para salir
-Puedes comer tranquila-dice mientras camino hacia el baño-mí intención de traerte aquí no es para matarme. Tengo mejores planes.