Un Chico Molesto
El instituto EXODUS albergaba a los mejores estudiantes de la élite del país, jóvenes con un futuro brillante, de familias adineradas y una reputación impecable dentro de la sociedad; eran la cereza del pastel en la gran ciudad. Sin embargo, aun con todo ello, el instituto se permitía aceptar jóvenes por medio de becas deportivas y por promedio, mismas que solo pocos gozaban al ser seleccionados de entre miles de aspirantes, y uno de ellos, era yo.
Mi nombre es Oh Sehun, tengo 19 años y soy un estudiante becado en el increíble instituto EXODUS, junto a mi hermana Joohyun, o como le gustaba que le llamasen: Irene. Ambos éramos un par de huérfanos en la gran ciudad, nuestra madre había muerto hacía un año por insuficiencia renal, y a nuestro padre nunca lo conocimos. Nos estuvimos quedando con una de nuestras tías maternas, pero mantener a un par de adolescentes era algo costoso, por eso Irene y yo nos esforzamos y, ambos logramos entrar a la preparatoria de élite, un enorme terreno que, además, nos ofrecía hospedaje en los dormitorios, uniformes y la beca completa. Mayormente, mi beca deportiva era la que cubría la mayoría de los gastos, siendo que yo era un gran jugador de futbol americano. Era el capitán del equipo, mis amigos formaban parte del equipo y compartía algunas clases con ellos. Irene era un grado menor que yo, por lo que la veía de vez en cuando, cuando venía a verme jugar algún partido.
En general, mi vida me gustaba. Estudiaba en un instituto increíble y tenia a mi hermanita a mi lado, era el mejor jugador, tenia muchos amigos e iba a invitar a la chica mas popular y hermosa a ir conmigo al baile de graduación. Este año, por fin me armaría de valor.
Aun así, había algo que me molestaba con solo verlo, y eso era: Park Chanyeol. Conocido como el chico mas popular y el mas rico del instituto, sus padres realizaban las mas grandes y generosas donaciones a la academia, por lo que incluso tenía un trato preferencial entre docentes y directivos. Cuando ingreso al equipo de futbol, no tenía ni idea de cómo lanzar el balón, pero, aun así, fue aceptado en este. Claro, me molestaba que yo tuviera que lidiar con su incompetencia, pero admitía para mí mismo que poco a poco se fue convirtiendo en un gran jugador y sí, muchas veces lográbamos el tiro ganador gracias a él. Aun así, trataba de ignorarlo aun cuando este hacía todo lo posible para molestarme; ese fue mi propósito este nuevo semestre, y no iba a dejar que Park arruinara mi último año escolar en EXODUS.
—El uniforme te sigue quedando ¿eh?, me parece increíble que solo creciste unos cuantos centímetros hacia arriba pero no a los lados.
—Hey, es que yo no me relleno la boca de bocadillos en la cafetería todos los días. —mi mejor amigo, Kim Jongin, bromeaba conmigo sobre como mi peso se mantenía siendo el mismo. Nos conocimos cuando ambos hicimos la audición para entrar al equipo, y desde ahí habíamos sido inseparables. Hubo un momento donde subió algo de peso, tuvo que cambiar de uniforme dos veces, y en cambio yo, tenía el mismo uniforme desde el primer semestre. El secreto era, que la beca solo cubría un uniforme durante toda la carrera, por lo que no podía darme el lujo de perderlo. —Es bueno volver ¿no?, este año tenemos que volver a ganar el campeonato escolar.
—Lo sé amigo, el año pasado fue increíble, casi logramos salir con las chicas mas guapas del colegio. Este año tenemos que lograrlo. ¡sí o sí!
Me reí por su entusiasmo, pero tenía razón. Yo debía invitar a Soo Young a salir, y él iría por Jung Krystal, las dos eran las chicas mas lindas y populares; ricas, inteligentes y, además, eran las porristas del equipo, por lo que de ahí también venía su popularidad. Terminamos de colocarnos el uniforme y salimos de los vestidores, donde el resto del equipo y el entrenador Choi ya nos esperaban. El hombre alto y fornido hizo sonar el silbato y todos nos reunimos a su alrededor.
—Muy bien chicos, bienvenidos de vuelta. Espero que hayan disfrutado sus vacaciones porque este año será el mas difícil. Nos enfrentamos a equipos mucho mas preparados, vamos por la copa nacional de futbol. —los virotes no se hicieron esperar. —Así que debemos entrenar duro, además… —su mirada se poso en mí, creí que sería algo bueno, pero… no fue así. —Habrá cambios, me temo que es necesario cambiar de capitán así que… Oh Sehun Park Chanyeol… los quiero en el campo al finalizar el entrenamiento. Haremos un partido para ver quien se queda con el puesto de capitán para este nuevo año.
Sentí el nudo en mi garganta durante todo el entrenamiento, me pregunté por qué. ¿Por qué?, pero la respuesta era obvia. Chanyeol era hijo del hombre mas rico de toda la ciudad, quien realizaba mas donaciones al instituto, era obvio que se buscaría una excusa para reemplazarme y darle mi lugar. Le vi la cara, y quise lanzarme a él para matarlo. No era posible, yo me había esforzado muchísimo durante estos dos años, daba todo de mí para ser capitán, siempre daba mi 110% en la cancha. Trazaba planea, ayudaba a mis compañeros, apoyaba al entrenador…. Joder, trataba de ser siempre perfecto. Se suponía que este ultimo año sería el mejor, que todo me saldría perfecto antes de irme a estudiar a la universidad, mi historial académico y deportivo serían los que me abrirían las puertas para obtener becas en las universidades que eran mis opciones, y ser capitán del equipo de futbol era un plus que me haría todo mucho mas sencillo.
Ahora, lo perdería por un animal hijo de papi quien chasqueaba los dedos y obtenía todo lo que quería. Aquellos pensamientos me hicieron llenarme de odio y coraje, ¡que injusto era!, los ricos moldeaban el mundo a su manera, y por más que un pobre diablo como yo tratara de entrar a ese mundo, simplemente no podría. Jamás lograría ser uno de ellos, aunque me rodeara de los mismos; sería solo yo, y tendría que conformarme con eso por siempre. Cuando el entrenamiento finalizo, me coloqué el casco y estuve listo. Park Chanyeol me veía con cierto tono de burla en su mirada, y eso solo me hizo enfurecer aún más.
Tenia que patearle el maldito trasero de niño rico.
—Es increíble… —dijo en voz baja cuando ambos nos colocamos en posición, el entrenador dictando las indicaciones: un touchdown dictaría quien sería el nuevo capitán. —Dos años juntos como compañeros de clase, de equipo, y todavía me miras como si me odiaras…
—Es que lo hago. —respondí, yendo directo contra él cuando el silbato sonó.
La primera tacleada fue dura. Sentí un dolor punzante en el pecho y luego, dolor en mi espalda… Chanyeol me había robado el balón sin darme cuenta, me había dejado en el césped y ahora corría a toda velocidad hacia la zona de anotación. Devoraba yardas con tanta facilidad, juro que nunca lo vi correr así antes. Ni siquiera en los campeonatos estatales a los que siempre íbamos. No, parecía como si esto fuese de vida o muerte. El maldito solo quería humillarme.
Me puse de pie con velocidad, persiguiéndolo rápidamente hasta lograr taclearlo y tumbarlo al piso. No debía perder, todos nos observaban con curiosidad; logre incluso divisar a Irene en las gradas, seguramente animándome. No estaba dispuesto a perder. Tenía que asegurar mi posición.
—Enserio amas tu posición como capitán ¿no? —se mofo. —Te propongo algo…
—Estúpido, yo se que a ti no te importa el cargo, yo he trabajado durante dos años dentro de equipo. Un papanatas como tú no merece ser el capitán; ¡y no aceptare ningún puto trato contigo!
Chanyeol soltó una risa, quitándome de encima de él. Apenas y me había dado cuenta de lo cerca que habíamos estado, pude sentir su aliento chocar contra el mío, pude ver sus pestañas y el brillo en sus ojos avellana. Estúpido.
—Como quieras. —musito, dándome el balón y mirándome de forma… ¡juguetona?, no lo pensé. Corrí tan fuerte como pude, sentía que volaba, pero no fue suficiente, Chanyeol me atrapo de nuevo, ahora él cerniéndose encima de mí y aprisionándome. Jadeé por el repentino peso encima de mí, pero seguí sosteniendo el balón a toda costa entre mis manos. —¿Así gimes cuando cojes?
La pregunta como un susurro sobre mi oreja me hizo estremecer al sentir su aliento cálido. Me sonroje, y me enoje mucho más. —¿Qué carajos te pasa, Park?, puto enfermo de mierda…
—Oh Sehun, te propongo algo… —continuo, sin hacerme caso. —Bésame y te dejare ser el capitán del equipo.
Me arrastre debajo de él, levantándome para mirarlo con tal repulsión. —No digas mierdas, no es un puto juego, marica de mierda.
Mas insultos quisieron salir de mi boca, pero preferí seguir corriendo. Estaba a punto de pisar la zona de touchdown, pero… un nuevo golpe, mi cara casi hundiéndose sobre la tierra, una vista borrosa, pero pude ver a Chanyeol sosteniendo el balón, la zona roja de anotación bajo sus pies, la línea blanca apartándome de ahí. Yo estaba en el césped verde y él… él había ganado.
Puto hijo de perra. Que chico tan molesto.
Los virotes, los halagos, los aplausos… fueron todos para él. El resto del equipo se acercaron a rodearlo y felicitarlo. Únicamente Kai vino a mí para ayudarme a levantarme, pero mi enojo pudo más. Le aseguré que estaba bien y… partí hacia las gradas para hablar con Irene.
—Hey, no te preocupes… aun si no eres el capitán, sigues siendo el mejor jugador del equipo. —me abrazo luego de quitarme el caso. —Y, el mejor hermano. Obvio.
Sonreí. Ella siempre sabía que decir, nos teníamos el uno al otro, solo éramos los dos contra el mundo. —Gracias Joo, supongo que tienes razón.
—Claro que sí, no te preocupes… Oh carajo.
Estuve a punto de reprenderla por esa palabra, pero en cuanto la vi, entendí porque la había dicho. Justo ahora, mientras todos felicitaban al papanatas de Park, SooYoung ingreso al campo. Se veía hermosa con su uniforme de porrista. Llevaba una rosa entre sus manos y… se dirigía hacia Chanyeol.
—Muchas felicidades, capitán Park. —habló ella, extendiendo la rosa tan roja como su hermoso cabello. —Me gustaría que me invitarás a salir, ¿Qué dices? La chica más popular del instituto con el apuesto capitán del equipo de futbol.
Kai me dirigió una mirada desde su lugar, un puchero formándose en su boca. Pude leer un “lo siendo amigo”. Aquello fue suficiente, estaba harto. El estúpido de Park no solo me robo el puesto de capitán, sino que ahora… sería el novio de mi crush.
—Puta madre… —susurre para que Irene no escuchara, mientras apretaba los puños.
—Lo siento. —escuche decir. —No tengo ningún compromiso, pero aun así… estoy enamorado de otra persona, gracias de todos modos, Sooyoung.
La pelirroja lo miro incrédula. ¿estaba loco?, como podía negarse a salir con tal belleza, Sooyoung era lo mas cercano a la perfección para mí en cuanto a chicas atractivas, después de mi hermana claro.
—¿enserio amigo? —uno de los compinches de Park pregunto, acercándose a él. Era increíble para todos los presentes ahí. —¿de quien estas tan enamorado como para rechazar a Joy?
Chanyeol no respondió. En su lugar, miro en nuestra dirección.
Aquello me hizo encabronar aún más. Primero, me jodía la existencia con sus pendejadas todos los putos días, ahora me robaba el puesto de capitán, y encima… estaba enamorado de mi hermana.
Que puto chico tan molesto.








